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Cómo configurar la privacidad en Facebook (II)

Susana Caballero | 19 de octubre de 2011 a las 15:50

En el artículo en el que reseñaba las últimas novedades de Facebook les hablé, entre otras cosas, de cómo controlar quién ve lo que publicamos. En otro lo hice sobre la configuración de la seguridad para mejorar la protección de nuestros datos, controlar los accesos indeseados a nuestra cuenta, los permisos a aplicaciones de terceros y los anuncios, entre otras cuestiones. En éste veremos la configuración de la privacidad y del perfil. Empezamos por la privacidad.

Cuando accedamos a la configuración de la privacidad, veremos esta pantalla:

Aunque, como decía hace unos días, se puede seleccionar a quién permitimos ver todo lo que publicamos, no todas las aplicaciones externas con las que entramos a Facebook (de dispositivos móviles, por ejemplo) tienen esa opción. Aquí es donde seleccionaremos la opción predeterminada que se aplicará a todo por defecto: público, amigos o personalizada. Mi consejo: personalizada, aunque amigos tampoco es mala elección.

En la parte inferior de esa misma pantalla vemos estas otras opciones:

Iremos paso a paso. Primero, cómo conectas:

Las posibilidades en casi todos esos apartados son todos, amigos de amigos o amigos. Lo idóneo es partir del amigos, si no queremos que cualquiera que nos busque (sea o no nuestro amigo) nos encuentre. También es aconsejable que sólo los amigos de nuestros amigos puedan enviarnos solicitudes de amistad. (Insisto, lo que planteo es una configuración más o menos restringida, pero si quien lee esto prefiere que todo el mundo pueda ver todo lo que hace en Facebook, ya sabe que su opción, siempre, es todos). El último punto (¿Quién puede ver en tu perfil las publicaciones de otras personas en el muro?) es interesante, porque afecta, como su propio nombre indica, a quien escriba o comparta algo en nuestro muro. Aquí las posibilidades son más amplias, como se ve en la imagen de arriba. En el resto de Facebook (en el muro del comentarista en cuestión, por ejemplo) saldrá según lo tenga configurado dicho usuario, pero lo más elegante es que en nuestro dominio, en nuestro muro, sólo puedan verlo, como máximo, nuestros amigos.

En cuanto a las etiquetas, uno de los últimos cambios introducidos por la red social es poder aprobar la aparición de nuestro nombre en una foto o cualquier otro contenido antes de que se publique en Facebook. Antes sólo podíamos revisarlo a posteriori. También se pueden revisar las etiquetas que nuestros contactos quieran añadir a lo que nosotros publiquemos. (Ni que decir tiene que recomiendo activar ambas opciones y limitar a amigos la visibilidad máxima de dichas publicaciones).

En Aplicaciones y sitios web volvemos a encontrarnos con los programas que tienen permiso para acceder a datos de nuestra cuenta (como ya expliqué en el artículo anterior), la personalización instantánea (aún no disponible), la búsqueda pública (seguro que ya se lo veían venir, pero sí, recomiendo desactivarla, para controlar quién puede acceder a nuestro perfil y qué puede ver cuando nos busque) y cómo utilizan los demás nuestra información en las aplicaciones que usan. Aquí si vamos a detenernos un momento. Esto es lo que veremos cuando pulsemos en editar configuración.

Puede seleccionar los puntos que desee (todos, algunos o ninguno) y, obviamente, cambiarlo más tarde en cualquier momento.

El siguiente apartado, Limitar la visibilidad de las publicaciones anteriores, se refiere al tiempo en el que no se podía seleccionar quién podía ver cada cosa que poníamos en Facebook. Si se pulsa en el botón azul todo lo que hubiésemos publicado antes de ese cambio tomará la configuración predeterminada que hayamos escogido ahora.

El último punto de esta página permite administrar los bloqueos de usuarios y de invitaciones (a juegos y eventos) que recibimos.

Vamos ahora a editar nuestro perfil. Si tienen cuenta en Facebook y han añadido datos en su perfil, estarán familiarizados con los distintos campos (amigos, familia, trabajo, estudios, intereses…), pero quizás no con la posibilidad de marcar, en cada uno de esos campos (a estos efectos son independientes unos de otros, así que no todos tienen que tener la misma configuración), quién puede ver esa información (público, amigos, sólo yo, personalizado, listas concretas…). Aquí tienen más información sobre los últimos cambios en los perfiles.

Cuando haya terminado puede comprobar cómo ven los demás (tanto el público en general como alguno de sus contactos) pulsando en el botón Ver como (arriba, a la derecha).

Creo que no me dejo nada más, salvo un último consejo: dense una vuelta por el apartado de Privacidad de Facebook. Aun en el supuesto de que se leyesen las condiciones de servicio antes de aceptarlas para crear su cuenta (admitámoslo: no suele pasar) probablemente hayan cambiado bastante desde entonces. Nunca está de más echarles un vistazo, por si las moscas.

Cómo configurar la privacidad en Facebook (I)

Susana Caballero | 18 de octubre de 2011 a las 16:31

El otro día, cuando les hablaba de los últimos cambios en Facebook, les prometí abordar más a fondo el tema de la privacidad para explicarles cómo configurarla lo máximo posible para evitar sorpresas desagradables y controlar la visibilidad de nuestros datos y de lo que publicamos. La clave de la frase anterior está en las palabras “lo máximo posible”, porque una vez publicamos cualquier cosa, lo que sea, en internet, perdemos el control sobre ella. Por eso, antes de continuar, no viene mal recordar la máxima que debe presidir nuestra actividad en la Red:

Si no quieres que algo sea público, no lo cuentes en internet.

Y por “contar” me refiero no sólo a Facebook, sino también a Twitter, blogs, foros y hasta correos electrónicos. Si está circulando por ahí es mucho más fácil que salga a la luz que si lo tenemos guardado en un cajón. Suena drástico, pero es así. Seguro que han leído o escuchado historias de gente que ha perdido su trabajo o a su pareja por indiscreciones en redes sociales, ¿verdad? Y seguro que también saben que ya no es nuestro currículum lo único importante en la selección de candidatos para puestos de trabajo… Pero bueno, sigamos adelante, que no quiero que se asusten. Vayamos a por Facebook.

Empecemos por la configuración de la cuenta (arriba, a la derecha, en el menú de la barrita azul de Faceboook, en un desplegable que se abre al pulsar en una flecha). En el apartado general es donde consta información como su nombre de usuario, su correo electrónico o su contraseña, entre otras cuestiones. Pero la parte más importante de este apartado es la de la seguridad (arriba, a la izquierda).

Esto es cuestión de gustos, claro, pero mi recomendación es que activen la navegación segura y las notificaciones de inicio de sesión. Al hacer esto último recibiremos un correo cada vez que iniciemos sesión con un dispositivo que no tengamos registrado y así tendremos controlados los accesos a la cuenta (los propios y, sobre todo, los ajenos). Además, podemos, si queremos, establecer una contraseña para entrar con uno de esos dispositivos nuevos. (Si reciben un correo avisándoles de un acceso extraño a su cuenta, pulsen en el enlace correspondiente y sigan las instrucciones).

Al apartado de aplicaciones conviene también echarle un vistazo de vez en cuando. Ahí quedan registrados todos los programas a los que alguna vez hemos autorizado a acceder a nuestra cuenta de Facebook (como juegos, clientes para dispositivos móviles, aplicaciones como 24symbols y cualquier otro servicio al que hayamos accedido o en el que nos hayamos registrado con nuestra cuenta de Facebook). Con el tiempo, puede que dejemos de usar esos servicios, por lo que no tiene sentido que sigan teniendo autorización para acceder a nuestros datos. Además, pueden haber entrado de forma puntual en cualquier sitio y no haberlo hecho nunca más. También pueden borrar eso. Aparte de eliminar los accesos a esas aplicaciones que ya no usamos podemos editar las que queremos seguir usando. Hay una serie de parámetros obligatorios (diferentes según la aplicación de que se trate; por ejemplo, alguna puede querer acceder a nuestro nombre de usuario y al muro para publicar cosas en él y otra sólo querer acceder a nuestras fotos) que debemos aceptar para seguir usando esa funcionalidad, pero otros no lo son. Elimine todo lo que no sea obligatorio.

La parte de las sesiones activas es graciosa, por no decir otra cosa, sobre todo para quienes cierran el navegador sin más sin salir antes de las sesiones que tienen abiertas en cualquier servicio. También para quienes, como yo, tienen su navegador configurado para que al cerrarse apague todas esas sesiones. Hace unos días descubrí que a Facebook eso le importa bastante poco, porque me encontré una decena de sesiones abiertas desde todos los dispositivos en los que he accedido en los últimos meses a la red social. Revisen con frecuencia este apartado para evitar sustos y acuérdense de pulsar siempre el botón de cerrar sesión cuando terminen.

El siguiente punto por el que les recomiendo que pasen es el de anuncios, donde podrá controlar los anuncios de terceros que ve cuando navega por Facebook y los anuncios sociales, esos en los que vemos las fotos de perfil de nuestros amigos y ellos ven la nuestra, siempre que se anuncie un servicio o producto que nos haya gustado o que hayamos utilizado. Mi consejo es que en ambos casos escojan la opción nadie. Así evitarán que en un futuro cambio de las condiciones de servicio o de privacidad (dentro de un par de meses, por ejemplo) Facebook decida permitir a cualquiera de sus anunciantes acceder a todos sus datos personales.

El siguiente capítulo es la privacidad propiamente dicha. Pero eso lo dejo para otra entrega. Si quieren ir curioseando, vayan a la pestaña de configuración de la privacidad, a la que se accede desde esa flecha de la que hablaba antes, arriba a la derecha.

Vacaciones

Susana Caballero | 29 de julio de 2011 a las 11:00

No sé si serán merecidas o no pero, como diría Rhett Butler, “francamente, querida, me importa un bledo”, porque me voy a ir igual. Servidora se marcha de vacaciones por unos días y, aunque sé que no me van a echar de menos, les dejo un par de recomendaciones por si no se han ido aún o ya han vuelto (lo peor: mis condolencias). Estas recomendaciones, claro, son también válidas para quienes disfrutan en estos momentos de su tiempo de descanso, que marcharse de vacaciones y seguir conectado no son conceptos incompatibles.

Aquí van unas cuantas sugerencias con cosas que pueden hacer estos días:

Por supuesto, aparte de las redes sociales que menciono hay una nueva, revolucionaria y recomendada por los principales expertos que ni siquiera precisa de invitación. Quizás aún no la conozca: se llama vida real y quien la ha probado habla maravillas, si bien tiene inconvenientes como que no se puede cerrar la sesión cuando a uno le plazca, ni siquiera ponerse el estado no disponible si no se tienen demasiadas ganas de hablar con nadie. Pero a pesar de eso dicen que no está mal. Habrá que probarla, ¿no?

Nada más por ahora. Lo habitual en textos de este tipo es incluir una foto de una playa o algún escenario idílico cuya principal finalidad es dar envidia a quienes la ven. No es mi estilo. Además, tampoco soy mucho de playa. Que lo pasen bien.

Tutorial de Blogger

Susana Caballero | 3 de junio de 2011 a las 19:00

Sí, ya sé que los recopilatorios apestan. Pero a mí me gusta tener las cosas ordenaditas, y como imagino que habrá lectores a los que no les hará gracia eso de ir saltando de post en post buscando la respuesta a su duda, reúno aquí las cuatro entregas del tutorial de Blogger como ya hice en su momento con el de Twitter:

Primera entrega: Cómo crear una cuenta, un blog y cómo configurarlo, paso a paso.

Segunda entrega: Familiarizarnos con el panel de edición para aprender a escribir y publicar artículos.

Tercera entrega: El diseño de plantillas de Blogger y cómo instalar una plantilla externa.

Cuarta entrega: El diseño de los elementos de la página, los gadgets o artilugios con los que podemos enriquecer los menús.

Y un par de bonus tracks. El primero, este vídeo, que tiene ya unos añitos pero sigue siendo igual de bueno que cuando fue publicado. Explica, “in plain English”, o sea, en cristiano (aunque esté en inglés) qué es un blog:

El segundo es un vistazo a lo que fue el año 2010 para Blogger:

Y el tercero es en realidad un avance de lo que se nos viene encima, porque todo lo que les he contado en los artículos de arriba tiene los días contados (bueno, la base será la misma, aunque se añadirán nuevas opciones), porque este es el inminente nuevo Blogger. Lo que nadie sabe es cuándo llegará, pero yo estoy deseando echarle el guante.

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Cómo hacer un blog en Blogger (IV)

Susana Caballero | 2 de junio de 2011 a las 16:11

Cerramos este tutorial de Blogger (salvo que se me ocurra cualquier otra cosa o alguno de los presentes quiera saber más del tema, en cuyo caso habría una quinta entrega) con el diseño y la disposición de los distintos elementos del blog, desde el cuerpo central donde aparecen los posts hasta los distintos elementos del menú. Para acceder a eso, tenemos que ir a Diseño y, ahí, a Elementos de la página, donde veremos esto:

Ahí podemos cambiar la barra de navegación (lo que se ve arriba, con el logo de Blogger, cuando tenemos la sesión abierta y estamos navegando por alguno de sus blogs), la cabecera (donde podemos cambiar el título del blog -como ya dije en su momento, esto no afecta a la dirección-, la descripción o añadir una imagen, con sus diferentes opciones de ajuste).

Si pulsamos en Editar en el bloque de entradas del blog, se abrirá una ventana emergente como la de la imagen de la izquierda, donde podemos configurar diferentes opciones como la cantidad de textos que queremos mostrar en la portada, cómo queremos que se vean (si queremos que se vean, porque podemos desactivarlo) la fecha, la firma, la hora, los comentarios, las etiquetas (no recuerdo si lo he explicado en algún momento, pero las etiquetas permiten ordenar los contenidos; a los lectores les deja claro de qué va el artículo y cómo encontrar textos semejantes y a nosotros nos ayuda a tener mejor localizados los temas y las piezas que publicamos), la edición rápida (esto es recomendable mantenerlo; sólo lo veremos nosotros y nos permite acceder a la edición mientras vemos el blog, sin tener que ir al panel de Blogger; sí debemos, sin embargo, tener la sesión abierta), las reacciones, los enlaces para envío de entradas (por correo electrónico) o los botones para compartir (si queremos utilizar algo más personalizable, escogiendo qué servicios queremos ofrecer, podemos probar soluciones como Share This. Puede ver un ejemplo al pie de este mismo post: el botón de compartir, que abre un desplegable al pulsarlo).

Debajo de todo eso vemos algo parecido al esquema de un post. Si arrastramos los elementos podemos colocarlos a nuestro gusto, por encima o por debajo del texto, por ejemplo, y ordenarlos como queramos. (Si usa una plantilla instalada desde otro sitio o en algunas plantillas del propio Blogger puede que los elementos no se muevan por mucho que los arrastre; no se preocupe, a veces pasa).

Ahora pasemos a la parte de los gadgets. Así es como se llaman todos los cacharritos que se pueden ver en las barras laterales de los blogs, desde el archivo a la lista de blogs que seguimos (que se conoce como blogroll), pasando por tuits, fotos y casi cualquier cosa que se nos ocurra. Podemos añadir cualquiera de estos gadgets, o artilugios, como también se les conoce, en todo aquel punto en que veamos Añadir un gadget. La cantidad de cacharritos que se pueden añadir y las zonas en que se pueden incluir dependen de la plantilla que hayamos escogido.

Si pulsamos en cualquiera de esos Añadir un gadget se abrirá una ventana emergente con, literalmente, más de un millar de cosas que podemos incluir en nuestro blog. En la primera venta, bajo el epígrafe Lo básico, están los oficiales, los 24 más habituales (archivo, etiquetas, el blogroll, el perfil, los seguidores, cuadro de búsqueda, RSS y unos cuantos más). Si tiene cuenta de Google Reader y quiere que en su blog aparezca la lista de los sitios que frecuenta, pulse en Añadir lista de blogs. Ahí le aparecerá la opción de añadir los títulos a mano y también la de importar sus suscripciones de Reader; puede combinar ambas como guste. Obviamente, no es necesario tener una cuenta en Reader para configurar un blogroll. Tampoco es necesaria una en YouTube para disfrutar de la Barra de vídeo. Puede mostrar ahí los vídeos más vistos, valorados o recientes, sus propios vídeos o los de otro usuario o, simplemente, lo que se le antoje rellenando la casilla de palabras clave. Probemos con los más vistos, que no quiero que nadie me critique por mis aficiones…

Si queremos añadir un texto tal cual, como una cita que nos guste, por ejemplo, debemos usar la opción Añadir texto. Si queremos incluir contenido directamente desde otro servicio, como Twitter, Facebook o Flickr, a partir del código que éstos nos proporcionan, necesitamos un módulo de html. Añadimos, pegamos ahí lo que queremos y guardamos. Voy a probar con un módulo de Twitter. El código lo conseguimos en el apartado de Recursos de Twitter, donde debemos buscar los widgets. Casi todos los servicios contemplan la posibilidad de insertar en blogs su contenido. Si cuando haya terminado quiere reordenar los módulos, sólo tiene que arrastrar los módulos desde la opción del diseño y ponerlos donde quiera. Del mismo modo que la edición rápida nos permite acceder a los artículos mientras los estamos viendo en el propio blog, podemos acceder a los artilugios desde el propio blog. Basta con pulsar en las herramientas que aparecen al lado de cada uno de ellos. Así podemos editarlos sin tener que volver a Blogger.

Soy consciente de que el resultado es un tanto kitsch. Lo mismo puede pasarles a ustedes. Pero esto, por suerte, tiene fácil arreglo. Basta con cambiar cosas de sitio, quitar unas, añadir otras, modificar las que queramos conservar o sumar o restar columnas hasta que nuestro blog se parezca lo máximo posible a lo que queramos. Y cuando nos cansemos de su aspecto, no tenemos más que volver a empezar. Cambiar de vez en cuando la decoración siempre es saludable.

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Cómo hacer un blog en Blogger (III)

Susana Caballero | 1 de junio de 2011 a las 18:37

Después de haber visto cómo crear y configurar un blog en Blogger y cómo familiarizarnos con el panel de escritura de artículos, en esta entrega veremos cómo personalizar la plantilla de nuestro blog sin necesidad de saber html. Evidentemente, si se conoce las opciones son más amplias, porque no sólo se puede modificar lo que tengamos, sino también crear lo que se ajuste a nuestros deseos. Pero por ahora lo haremos sin html.

Para cambiar la plantilla podemos usar el diseñador de plantillas de Blogger o instalar alguna que hayamos creado o hayamos encontrado en cualquiera de los numerosos sitios que ofrecen plantillas (gratuitas y de pago). En páginas como Blog and Web explican, además, como instalarlas, aunque, en resumen, se accede desde la opción Edición de html del menú de diseño del blog. Ahí se sube la plantilla y después se le hacen las modificaciones necesarias (si alguien tiene alguna consulta al respecto, no tiene más que dejar un comentario).

En cuanto al diseñador de plantillas (en la pestaña de Diseño), una novedad incluida por Blogger hace relativamente poco, permite cambiar de forma sencilla los modelos de plantilla que proporciona de serie (agrupados en seis bloques: Sencillo, Picture window, Fantástico SA, Filigrana, Etéreo y Viajes). Basta con escoger un modelo de cualquiera de los bloques e ir cambiando cada uno de sus aspectos. Veremos qué es lo que se puede cambiar.

Como escogimos en su momento una del bloque Sencillo en el blog en el que estamos haciendo las pruebas, seguiremos con ella para modificarla.

En el apartado Fondo podemos seleccionar una gama de colores principal. Eso significa que todos los colores que usemos en los distintos elementos de nuestro blog combinarán, aunque más adelante podremos cambiar individualmente cada uno de esos elementos. También podemos escoger una imagen de fondo. Si no nos gusta el catálogo que nos ofrece Blogger, podemos subir una que nos guste.

En Ajustar ancho, obviamente podemos determinar el ancho de todo nuestro blog y también el de la columna de la derecha, aunque si no es ese diseño predeterminado el que queremos conservar, porque preferimos tres columnas, o sólo una, por ejemplo, será mejor que volvamos aquí cuando tengamos eso claro. Vamos, pues, a Diseño. Creo que no hace falta explicarlo mucho más, porque las imágenes son lo suficientemente elocuentes, así que dejo una captura del menú: podemos cambiar la distribución (y cantidad) de las columnas laterales (o menús) y también el pie de página (lo que va a los pies del blog).

En esto, como en otras muchas cosas, soy una clasicista, así que la opción que me gusta es la de un bloque central con un menú, con una sola columna a la derecha (en alguna ocasión he necesitado, eso sí, una segunda columna, pero siempre al lado de la otra), aunque me decantaré aquí por una opción algo menos ortodoxa para que vean las posibilidades: doble columna a la izquierda y el pie de página en tres bloques. Volvemos al apartado de diseño para ajustar el ancho del blog y el del bloque de columnas de la izquierda a nuestro gusto, y lo que tenemos es lo que podemos ver en la imagen de la izquierda (click para ampliar).

El último apartado es el Avanzado. Ahí veremos distintos elementos (texto de la página, fondos, enlaces, título del blog, descripción del blog, texto de la pestaña, fondo de las pestañas, título de entrada, cabecera de fecha, pie de página de la entrada, gadgets, imágenes, acentos y añadir CSS).

A esos elementos (conforme los vayamos seleccionando se irán destacando en la previsualización que tenemos abajo, para saber siempre por dónde andamos) podemos cambiarles aspectos como la fuente de la letra (y ponerla en cursiva o negrita si así lo deseamos), su cuerpo (el tamaño) y el color. Blogger nos indica qué colores son los que están en esa plantilla y cuáles son los que encajan con el patrón cromático de nuestro diseño, pero si no tenemos miedo a las combinaciones osadas de colores, podemos coger cualquiera que nos plazca. A las fotos, además, podemos cambiarles el borde con que se muestran en el blog, o ponérselo o quitárselo, según lo que nos ofrezca la plantilla que hemos escogido. Y con un par de cambios aquí y allá, lo hemos dejado como se puede ver en la imagen de la izquierda (click para ampliar).

En la siguiente entrega seguiremos con el diseño, pero esta vez a partir de los bloques de la página.

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Cómo hacer un blog en Blogger (II)

Susana Caballero | 8 de abril de 2011 a las 18:42

En la primera entrega vimos cómo crear y configurar un blog en Blogger. Ahora veremos cómo escribir un artículo, a los que Blogger llama entradas. En otros sitios verá referirse a ellos como posts. No importa cómo se les llame. Son el alma de todo blog. Da igual cuántos aderezos pongamos alrededor, lo bonita que sea nuestra plantilla, lo cargado que esté el menú lateral/superior/inferior o que al entrar nos salte un gatito con un cartel diciéndonos lo maravillosos que somos. Lo verdaderamente importante de un blog, lo único importante, es su contenido. Si lo que publicamos, nuestros posts, no le interesan a quienes nos visitan, no volverán.

Vamos a por nuestro primer post, entonces. Para entrar en el apartado de creación de nuevas entradas puede hacerlo desde el inicio de Blogger, en el escritorio (Nueva Entrada) o desde el menú de configuración (Creación de entradas). Veremos esto:

Si están familiarizados con procesadores de textos sabrán lo que significa cada símbolo, o casi, pero aun así permítanme que sea redundante, por si hay alguien que no los conoce (pasando el cursor por encima nos dice qué es cada cosa). Los botones que hay bajo el campo título son, de izquierda a derecha: deshacer, rehacer, tipo de fuente (de letra), tamaño de la letra, negrita, cursiva, subrayado, tachado, color de la letra, color del fondo, insertar enlace, insertar imagen, insertar vídeo, insertar salto de línea, alineación del texto, lista numerada, lista con viñetas, cita, deshacer formato y revisar ortografía.

Entre el título y todos estos botones hay dos pestañas: edición de html y redactar. Normalmente emplearemos la segunda. La primera, si no se sabe html y se quiere escribir normal, sólo se usa para pegar el código de algún vídeo, foto o similar. En la parte inferior de la caja de texto hay una casilla en blanco: etiquetas. Se usan, entre otras cosas, para organizar los contenidos y para indicar a nuestros lectores de qué va el asunto y cómo encontrar otras piezas similares. A su izquierda, está Opciones de entrada, un menú desplegable en el que podrá indicar si permite o no comentarios, editar los saltos de línea y configurar la composición (recomiendo que estos dos últimos los deje tal como los encuentre) y especificar la fecha y hora de la entrada. Si lo deja en automático, al publicarse constará el día y la hora en que le dé a publicar. Si quiere, por ejemplo, programarla para que se publique otro día o a otra hora, no tiene más que marcarlo. Debajo de todo eso verá los botones de Publicar, Guardar y Vista previa, que le muestra precisamente eso, una vista previa de cómo se verá su artículo cuando lo publique sin necesidad de que lo haya antes publicado.

Para nuestro primer post, cogeremos prestado el clásico Lorem Ipsum (si no sabe de qué demonios hablo, pulse en el enlace y le explicarán qué es). Si queremos incluir un enlace en alguna parte del texto, seleccionamos la palabra o palabras en cuestión y le damos a enlace:

Si queremos meter una foto, lo hacemos desde el botón insertar imagen. Si la imagen está en nuestro ordenador, pulsamos en elegir archivos. Si está en otro sitio web, podemos añadirla desde la opción añadir url.

Una vez subida la foto, la seleccionamos y la insertamos en la entrada. Al pulsar sobre ella veremos esto (pulse para ampliar):

Aquí podemos determinar su tamaño (lo ideal es que al subirla la hayamos cortado con el ancho de nuestra plantilla, para poder después usar la opción tamaño original sin miedo a quedarnos cortos o pasarnos) y alinearla para ponerla donde queramos. Para insertar un vídeo se sigue el mismo proceso, sólo que se arranca en el botón insertar vídeo (más adelante veremos cómo insertar un vídeo de YouTube, Vimeo o Daily Motion y también cómo usar fotos de Flickr).

Voy a publicar la prueba para que vean cómo queda. Tiene un par de enlaces, una foto y un bloque de cita. Al pie del post verán la firma, la hora a la que se publicó y las etiquetas. Además, hay un lápiz con el que se puede volver a editar si advertimos algún error o que algo no ha quedado como nos gustaría (esto también se puede hacer en el propio Blogger, en el apartado Editar entradas). Junto a él hay botones para compartirlo por correo, Blogger, Twitter, Facebook y Buzz.

Cómo insertar contenidos de otros servicios

Ahora haremos una segunda prueba para probar la inserción de objetos desde otros servicios. Empecemos por YouTube.

No hace falta tener cuenta en YouTube o acceder a la web con nuestra cuenta abierta para poder insertar un vídeo. Basta ir al vídeo en cuestión y copiar su código de inserción. Como en el caso de las distintas formas de llamar a los artículos de los blogs, aquí también encontrará diferente nomenclatura: insertar, incrustar y hasta embeber. Es lo mismo: poner en nuestro blog un contenido procedente de otro sitio sin necesidad de cargarlo en nuestro servidor o nuestro blog. Tomemos, por ejemplo, uno sobre el revuelo levantado en Twitter por la negativa de los eurodiputados a apretarse el cinturón ya que tanto nos piden a los ciudadanos que lo hagamos. Bajo el vídeo vemos un botón que pone insertar. (Si no lo vemos es que el usuario que lo ha publicado ha desactivado la opción de insertarlo). Al pulsarlo se despliega un menú con opciones como si queremos mostrar vídeos relacionados, activar la mejora de la privacidad o el https (acceso seguro). Debajo de eso, veremos las medidas predeterminadas en que se mostrará el vídeo:

Si la plantilla de nuestro blog no encaja con ninguna de ellas no pasa nada. Se puede indicar manualmente qué tamaño queremos que tenga (si no sabe qué medidas tiene, puede probar a instalar en su navegador la extensión Measure It, disponible tanto para Firefox como para Chrome, o cualquier otra similar). Nuestro blog tiene 520 píxeles de ancho, así que marcamos esa cifra y copiamos el código. Para meterlo en un post tenemos que irnos a la pestaña edición de html. Ahí, buscamos el punto en que queremos insertarlo y lo pegamos. Este es el resultado.

En el resto de servicios de vídeo el proceso es similar. En Vimeo, por ejemplo, hay que pulsar en Embed y se abre una pantalla donde se puede personalizar el código que queremos insertar (customize embed options): tamaño, autoreproducción o mostrar texto con enlace por debajo.

En Daily Motion las opciones se despliegan pulsando Incrustar:

Pego en el mismo post de antes un vídeo de Vimeo y otro de Daily Motion para que vean cómo queda.

Veamos ahora cómo incluir una foto de Flickr. Lo primero que tiene que tener en cuenta es que no todas las fotos de Flickr se pueden publicar donde a uno se le antoje. Existen distintos tipos de licencia y debe fijarse en ello antes de coger el código de ninguna. El tema de las licencias daría para otro artículo, pero resumiendo mucho, digamos que si pone (abajo a la derecha, en la página de la foto en cuestión) Todos los derechos reservados no puede usarla. Si indica Algunos derechos reservados y un logo de Getty Images, debe pedir primero permiso a Getty para poder publicarla. Si no aparece el logo de Getty debe mirar igualmente los términos de esa licencia, porque si prohíbe su uso para fines comerciales sólo puede usarla en un proyecto personal.

Una vez aclarado todo esto, busquemos una foto cualquiera para ponerla en nuestro blog, por ejemplo esta de bombones. Para obtener el código de inserción debe pulsar en la flecha junto a los logos de Facebook y Twitter y luego en Obtener el código HTML/BBCode. Ahí podremos seleccionar el tamaño que más se ajuste a nuestro blog.

Cuando pegue ese código en su post, podrá editarlo como cualquier otra imagen (como vimos más arriba), ajustando su tamaño y su alineación. Lo pego en el post de prueba.

Hay otros muchos servicios que permiten insertar contenido, como Scribd o Slideshare, por ejemplo. El mecanismo en todos ellos es similar a los que ya hemos visto. De todas formas, si tienen alguna duda sobre alguno de ellos en concreto, no tienen más que usar el apartado de comentarios.

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Cómo hacer un blog en Blogger (I)

Susana Caballero | 24 de febrero de 2011 a las 21:48

Decía al principio del tutorial de Twitter que a los que llevamos un tiempo enredando (nunca mejor dicho) en internet se nos olvida a veces que al principio no teníamos ni la más remota idea de cómo se usaba Twitter, de cómo iba eso de Facebook y, desde luego, tampoco de cómo se creaba o gestionaba un blog. Pese a que el auge de las redes sociales pueda hacer pensar lo contrario, se siguen escribiendo muchos blogs todos los días en todo el mundo y también se siguen creando muchos más casi cada minuto. Y aunque ahora es mucho más fácil crear uno que hace unos cuantos años (no les voy a aburrir con batallitas, pero cuando yo empecé con mi primer blog no había estadísticas integradas, ni diseños personalizados de plantillas ni otras muchas de las cosas que se pueden hacer ahora con Blogger) sigue habiendo personas que no terminan de lanzarse a esto de los blogs porque no saben por dónde empezar.

No hablaré aquí de la conveniencia de tener o no un blog, ni de cómo hay que escribir, ni con qué frecuencia, ni desde luego sobre qué temas, sino de cómo empezar a hacerlo si es que quien lee esto está decidido a tener uno. Hay unas cuantas plataformas gratuitas (y de pago) más para administrar blogs, pero las dos más populares son Blogger y WordPress. Más adelante puede que haga un tutorial sobre la segunda, pero por ahora vamos a empezar por la primera: Blogger.

Como Blogger pertenece desde hace tiempo a Google, lo primero que necesitamos es una cuenta de Google. Si tiene una de Gmail, puede acceder con ella y configurarla como cuenta de Google, si es que no lo ha hecho ya (para configurar su acceso a Reader, por ejemplo). Una vez haya hecho eso, acceda a Blogger.

Ahí tendrá que indicar el nombre con el que quiere firmar sus textos y aceptar las condiciones del servicio.

En la siguiente página podrá crear su blog o editar, si lo prefiere, su perfil. Al perfil se puede acceder en cualquier momento y contiene las casillas habituales en los servicios de este tipo, así que pasaremos directamente a la creación de un blog. Pulsemos en Crear blog ahora:

Ahora hay que darle un nombre al blog (es el que se verá en la cabecera, como el Redes y cacharros se ve en la entrada a éste) y tenemos que asignarle una dirección. Todas las direcciones que proporciona Blogger terminan en blogspot.com, pero la parte anterior podemos decidirla nosotros. El título del blog y la dirección que le asignemos pueden o no coincidir. El título podremos cambiarlo más adelante si no nos gusta o cambiamos de opinión. Escribimos el título deseado y la dirección que queremos que tenga y comprobamos la disponibilidad. En mi caso, me dice que pruebatutorial.blogspot.com no está disponible, y me ofrece cambiarlo por pruebaparatutorial.blogspot.com. Acepto y creo el blog.

El siguiente paso es escoger una plantilla:

Como indica la propia página, se puede cambiar más adelante e incluso modificarla con el diseñador de plantillas, así que escogemos una cualquiera para ir probando (ya explicaré más adelante los distintos tipos de plantillas y cómo modificarlas).

Ahora podemos asignarle a nuestro blog un dominio personalizado, uno que ya tengamos, o quedarnos con el blogspot.com. Esto también podemos cambiarlo más adelante. También podemos importar un blog de Blogger que ya tengamos para incluirlo en este, configurarlo o empezar a publicar. Si tiene prisa por contar al mundo lo que se le pasa por la cabeza, adelante, pero me gustaría que antes de publicar nada se familiarizasen primero con el menú del blog.

A partir de ahora, cuando entremos en Blogger aterrizaremos en el Escritorio, que tendrá este aspecto:

Si le damos a cualquiera de las opciones (nueva entrada, editar entradas, comentarios, estadísticas…) accederemos al menú del blog propiamente dicho:

En el apartado Creación de entradas podemos añadir textos nuevos, editar otros que ya tengamos hechos (los hayamos publicado o guardado en borrador) y añadir y editar páginas, que no son posts propiamente dichos, sino textos que escapan al flujo habitual de un blog porque son más o menos fijos, como un texto sobre el autor, por poner un ejemplo. Podemos añadir hasta diez páginas diferentes, y podemos hacerlo en cualquier momento, como casi todo lo demás.

En la pestaña comentarios se irán almacenando todos los que vayamos recibiendo en los textos que publicamos. Como veremos enseguida, podemos configurar que los comentarios aparezcan publicados tal como se reciben o dejarlos sin publicar hasta que lo autoricemos. En cualquier caso, todos ellos aparecerán siempre ahí (esta es, por cierto, otra de las novedades implementadas por Blogger en los últimos tiempos).

En el apartado de configuración vamos a llevarnos un rato. Si pulsan en la imagen podrán verla ampliada. Vayamos por partes.

Ya hemos explicado someramente lo que es importar un blog (traer contenido de otra publicación en Blogger), y creo que se entiende también lo que es exportarlo y suprimirlo. Aquí podemos cambiarle el título si el que hemos puesto de inicio no nos gusta y añadir una descripción, que normalmente se verá en la cabecera del blog, bajo el título (hay plantillas que no admiten la descripción en ese espacio, pero sí en el lateral, por ejemplo).

Es recomendable tanto añadir el blog a las listas de Blogger como hacerlo visible a los motores de búsqueda, si es que queremos que alguien entre en él. También es recomendable mostrar la edición rápida, porque permite editar un texto desde el propio blog, sin tener que ir primero al panel de administración, y utilizar el editor actualizado, para no perdernos ninguna de las nuevas funciones incorporadas. Lo de los enlaces de envío de entradas es más a gusto del consumidor, aunque en mis blogs personales sí que lo incluyo. El botón de contenido para adultos se explica por sí mismo. Cuando haya terminado aquí, guarde la configuración antes de pasar al siguiente apartado.

En Publicación podrá cambiar, como decía antes, el dominio blogspot.com por uno personalizado. En Formato podrá indicar cuántos textos quiere que se vean en su página principal (cuando tecleamos la dirección de cualquier blog vemos en portada unos cuantos posts, uno encima del otro; este punto se refiere a esa cifra de textos), el formato de fecha y de hora, la zona horaria o el idioma, entre otras cuestiones.

Pasemos al apartado de comentarios. Ahí puede seleccionar si se muestran o no, quién puede comentar en su blog (todo el mundo, sólo usuarios registrados, sólo usuarios de Google o sólo los miembros del blog). Esto también es cosa de cada uno, pero yo prefiero que comente todo el que quiera (no aquí, porque este sitio está sujeto a la misma política editorial que los diarios y hay que aprobar lo que se publica). Esto también lo puede cambiar si ve que entra demasiada morralla o si no le gustan los comentarios anónimos. Aquí puede además indicar dónde quiere que aparezca el formulario de comentarios, si en una ventana emergente, en una página completa o a continuación del propio post, escoger si quiere que sus textos admitan o no comentarios y configurar los enlaces de retroceso (cuya naturaleza se explica en la propia página).

Más abajo podemos añadir, si lo deseamos, un mensaje para que lo vean quienes accedan al formulario de comentarios (del tipo “gracias por pasar por aquí y decirme lo que opinas”, por poner un ejemplo tonto), indicar si queremos habilitar la moderación de comentarios (si queremos autorizarlos antes de que se publiquen), si se muestra una palabra de verificación para poder dejar un comentario (para evitar los dejados por máquinas), si queremos o no que se vea la imagen de perfil de quienes nos comenten y, por último, una dirección de correo en la que recibamos los avisos de nuevos comentarios (por defecto sale la cuenta con la que hemos creado el blog).

En Archivo hay poco que comentar aparte de lo que se ve, así que saltamos al Feed del sitio. Por ahora nos quedaremos en el modo básico, donde configuraremos cómo recibirán nuestros lectores lo que escribamos si usan un lector de feeds (del tipo Google Reader) para estar al tanto de las actualizaciones. En el propio Blogger se indica qué significa cada una de las opciones que podemos escoger. Mi consejo, no vinculante, claro, es que se permita el envío completo. Así pierdo visitas a mi blog, puede pensar. Es posible, pero hay mil y una formas de esquivar los feeds truncados y leer cualquier post completo sin tener que entrar en el blog del que procede, y que se corte el texto a la mitad, o tras el primer párrafo y que tengamos que ir a otro sitio a terminar de leerlo es un incordio que no hará que tengamos más lectores ni desde luego que les caigamos mejor. Si lo que publicamos es interesante vendrán a decírnoslo en los comentarios. Aquí también se puede añadir un pie de página para que lo vean quienes estén suscritos al Feed.

Los apartados Correo electrónico y móvil y OpenID vamos a saltarlos por ahora. En el punto Permisos podemos añadir hasta 100 autores para que colaboren en el blog y establecer quién puede leer lo que hagamos. La pestaña monetizar integra AdSense, para gestionar la publicidad de nuestro blog, si es que queremos que incluya anuncios.

Y en Estadísticas, otra de las incorporaciones recientes (antes había que acudir a servicios como Analytics si queríamos saber si entraba alguien en el blog) podemos ver por momento, día, semana, mes o en cualquier momento (siempre) cuántas visitas tenemos, y ver cuáles son los textos que leen, de dónde vienen (fuentes de tráfico) y cómo son nuestros lectores (por países, por navegadores y por sistemas operativos).

Si ha llegado hasta aquí puede que esté un poco abrumado y se pregunte para qué todos estos pasos si ni siquiera ha publicado nada. Puede que aún no lo haya hecho, pero si ha llegado al final de esta escalera, al menos puede decir que ya tiene un blog. Enhorabuena.

En la siguiente entrega veremos cómo publicar artículos, con todas las variantes y complementos que se me ocurran y, si no me enredo mucho (algo que no puedo prometer), hablaremos también del diseño.

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Tutorial de Twitter

Susana Caballero | 11 de febrero de 2011 a las 21:23

Por petición popular (bueno, me lo ha pedido una sola persona, pero para mí cada lector vale millones) recopilo aquí las cuatro entregas que he publicado sobre cómo funciona Twitter y cómo usarlo. Si hay alguien por ahí que crea que me he dejado algo atrás o que tenga alguna duda sobre todo esto, hagan uso sin miedo del apartado de comentarios. Este es mi pequeño manual sobre Twitter:

-Primeros pasos (I): Para empezar, un par de conceptos básicos (qué es Twitter y qué es un tuit), antes de explicar cómo crear una cuenta y cómo configurarla y cómo empezar a tuitear.

-Primeros pasos (II): Tuitear y retuitear; responder, enviar a alguien un mensaje o mencionar a alguien; enviar un mensaje directo; favoritos; listas; privacidad y cómo proteger la cuenta y bloquear a un usuario que no deseamos que nos siga.

-Primeros pasos (III): Etiquetas, aplicaciones para acceder al margen de la web, conectar Twitter y Facebook, conectar cuentas de otros servicios con Twiter para que aparezca en nuestro perfil lo que actualicemos en ellas y un par de consejos sobre a quién seguir.

-Cómo usar (bien) Twitter: Unas cuantas recomendaciones para mejorar la experiencia en Twitter y prácticas que debemos evitar si no queremos que nos cancelen la cuenta o que la gente en general piense mal de nosotros. Si nos importa lo que la gente piense de nosotros, claro…

Y para disimular un poco el tufo a reciclado de este post, dejo un bonus track en forma de vídeo en el que se dan un par de buenas razones para apuntarse a esto del Twitter:

(Visto, cómo no, en Twitter)

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Cómo usar (bien) Twitter

Susana Caballero | 7 de febrero de 2011 a las 20:05

No hay una forma correcta de usar Twitter, ni tampoco una mala o incorrecta. Cada usuario es libre de hacer con su cuenta (escribir lo que le apetezca, seguir a quien quiera y dejarse seguir por quien considere oportuno) prácticamente lo que desee.

Fin.

Ha quedado un poco corto, ¿no? Bueno, seguiremos escribiendo un ratito más. Luego no se quejen.

Lo de hacer lo que le apetezca que decía más arriba tiene un poco de letra pequeña. Aparte de respetar las leyes vigentes en el país en el que nos encontremos (como en cualquier otra actividad, sea física o virtual), también hay que respetar las reglas de Twitter, que prohíben prácticas como el spam, la suplantación de identidad, las amenazas, crear cuentas en serie (con nombres de empresas o personajes conocidos) para después venderlas y otras cuestiones que son casi de sentido común (algunas de ellas las recopila David Cantone en este post y otras están incluidas en los límites de actividad del propio Twitter; la info, que verán más grande si pican sobre ella, es de Twittercism, del que hablaré más adelante).

Entre ellas está el tema del equilibrio entre seguidores y seguidos (el Twitter Following/followers Ratio o ratio de seguidos/seguidores en Twitter, un palabro que he aprendido en este post de Tristán Elósegui en el que habla, entre otras cosas, de lo poco que les gusta a los medios de comunicación seguir a nadie). Lo ideal es mantener una cifra equiparable de unos y otros, grosso modo. No queda bien seguir a muchos más de los que nos siguen, ni viceversa. Lo primero se asocia a spammers y gente desesperada en general a la que nadie quiere seguir. Lo segundo, con expertos, famosos y, sobre todo, medios de comunicación, más interesados en emitir que en recibir o comunicarse sin más, aunque siempre hay excepciones.

En el apartado turbio de los spammers y gentuza variada que pulula por Twitter se estila bastante lo de los seguimientos y des-seguimientos masivos, gente que cada día sigue a un montón de gente, esperan a que les devuelvan el seguimiento (hay quien no lo hace, pero son muchos los que, por mera cortesía, agradecen el gesto con un seguimiento de vuelta), y después dejan de seguirles, para ir aumentando su lista de seguidores sin que crezca la de seguidos, lo que les permite presentarse como los gurús de los que hablaba arriba y de paso demuestra que en internet, como en la vida real, hay gente muy maleducada. La gente normal no suele darse cuenta de estas argucias, pero llegado a cierto punto conviene usar herramientas como Friend or follow para saber si nos siguen aquellos a quienes seguimos. En teoría estas prácticas también están prohibidas en Twitter (en los apartados seguir agresivamente y seguir agresivamente en rotación).

Y también están los coleccionistas de tuiteros, que siguen y son seguidos por miles, aunque rara vez lean lo que escriben los demás (que retuiteen mensajes no significa que estén pendientes de lo que ocurre en su pantalla de inicio; hay herramientas que monitorizan la actividad de aquellos a los que sigues para que puedas centrarte en lo más retuiteado o comentado, sin tener que leer realmente lo que escriben), y los que sí que leen lo que escriben aquellos que aparecen en su timeline y que, por tanto, prefieren que su número de usuarios no se desmande en exceso. En este post Pablo López analiza ambas escuelas, a partir de las posturas antagónicas sobre el tema (que en su momento levantaron cierto revuelo) de dos usuarios, Eduo y Yoriento (Eduo contesta en los comentarios explicando su postura). Decía al principio que cada uno puede usar Twitter como le plazca, pero la verdad es que yo soy más de la escuela eduísta.

Al margen de todo esto, no hay una forma de usar bien Twitter. Si estamos preocupados sobre cómo lo usamos, es porque queremos conseguir algo a partir de nuestra actividad en dicha red. Si es así, hay algunas cosas que podemos hacer al respecto.

Lo primero es determinar si queremos darle un uso personal, profesional o mixto. Si no se tiene claro, será mixto, pero si trabaja (o pretende hacerlo) en un sector relacionado con las nuevas tecnologías hay que tener cierto cuidado con lo que se hace en Twitter (como siempre, se debe seguir la máxima “si no quieres que algo sea público, no lo subas a la Red”). Ese cuidado empieza con la elección de nombre para nuestra cuenta y nuestra biografía y continúa con la lista de nuestros seguidores y seguidos, que también consultará todo aquel que curiosee en nuestro perfil de Twitter. Mi consejo es, además de mantener el equilibrio del que hablaba antes, seguir a usuarios relacionados con nuestro sector de actividad (lo que no quiere decir que sólo tengamos que seguirles a ellos, claro). También hay que tener cuidado con lo que se escribe (es de cajón, pero por si acaso…), al igual que se debe tener cuidado con lo que se publica en blogs, Facebook y demás, para no soltar burradas comprometedoras. Tampoco queda bien que nuestra cuenta sólo recoja nuestras actividades en otras aplicaciones (RSS de blogs, Flickr, Facebook, notificaciones de Foursquare y similares) pero nada personal. A nadie le gusta seguir a usuarios que parecen robots o que sólo usan Twitter como plataforma de difusión de lo que hacen en todas partes menos en Twitter.

Si cree que el párrafo anterior coarta alguna de sus libertades fundamentales como ser humano y no está dispuesto a contenerse ni en esta ni en ninguna otra actividad on line, su puesto de trabajo no corre peligro y/o sus jefes no saben qué narices es eso de internet, adelante. Exprésese libremente. Si no es así, proteja su cuenta y controle quién está en su lista de seguidores (para purgar a algún usuario no deseado, bloquéele). Si quiere ejercer esa libertad de expresión pero trabaja en un sector en el que es aconsejable tener un perfil en Twitter que pueda consultar todo aquel que le busque y prefiere separar su vida privada de la profesional, mi consejo es que se abra dos cuentas y sólo incluya la pública en su carta de presentación. (Es lo que he hecho yo, por ejemplo).

Si estos consejos le han sabido a poco y no tuvieron suficiente con el tutorial en tres entregas (primera, segunda y tercera) que escribí en su día sobre Twitter, pueden darse una vuelta por el blog Twittercism, en el que Shea Bennett publica a diario consejos y trucos para mejorar nuestra experiencia tuitera, como esta recopilación de recomendaciones para conseguir -de forma honesta- seguidores (no se dejen engañar por el título) o esta lista de posibles explicaciones a por qué no nos sigue nadie. Esta en inglés, sí, pero para eso se inventaron los traductores, y el de Google mejora poco a poco. Ya casi no parece obra de un futbolista de la antigua Yugoslavia…

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