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Facebook ya permite editar los comentarios

Susana Caballero | 22 de junio de 2012 a las 19:57

Una de las carencias más incomprensibles que desde su nacimiento han tenido Twitter y Facebook era que no se pudiese editar lo publicado. Siempre se ha podido borrar lo que se ha escrito, pero si uno descubre una errata, por ejemplo, no puede arreglarla sin más, tiene que borrar el tuit o el comentario y volverlo a escribir. Y eso, entre otras cosas, va contra uno de los mejores inventos que nos trajo la llegada de ordenadores y demás cacharros: la posibilidad de enmendar los errores, e incluso deshacerlos (hace años, un amigo me dijo algo así como que el verdadero progreso sólo llegaría cuando tuviésemos el Control+Z -deshacer- en la vida real). Si todo (o casi todo) lo que hacemos con un ordenador, móvil o tablet se puede corregir, ¿por qué en Twitter y Facebook no?

Al menos en uno de esos sitios ya es posible hacerlo. Facebook introdujo hace un tiempo la posibilidad de editar los comentarios justo después de darle a publicar, una importante mejora que no afectaba a lo que hubiésemos publicado antes. Pero también han arreglado eso. Ahora ya podemos editar todo lo que hayamos publicado. Junto a cada comentario que hagamos en una publicación de nuestros contactos veremos un lápiz que, al pulsarlo, despliega las opciones editar y eliminar. Ahí podremos cambiar lo que consideremos oportuno:

No sé si está contemplado que en próximas actualizaciones se incorpore la posibilidad de editar lo que escribimos en las actualizaciones de estado, porque por ahora, al menos en mi caso, sólo se pueden editar los comentarios (en los estados ajenos y en los propios). La función de editar los comentarios aún no está disponible en las aplicaciones móviles, aunque imagino que será cuestión de tiempo. A ver cuánto tarda Twitter en darse cuenta de que es absurdo no poder editar los tuits.

Twitter personaliza los ‘trending topics’ según el usuario y su localización

Susana Caballero | 12 de junio de 2012 a las 20:48

Tendencias a medida. Eso es lo que promete el último cambio introducido por Twitter, que hace unas semanas mejoró la pestaña Descubre para destacar historias y temas compartidos o comentados por nuestros contactos y ahora anuncia Tailored Trends, una funcionalidad que nos permitirá personalizar las tendencias (o trending topics) que aparecen en nuestro panel de navegación. Hasta ahora, podíamos seleccionar dichos temas por país y ciudad (sólo en algunos casos) o decantarnos por la versión global de lo más comentado en el servicio. Twitter no sólo ha mejorado sus opciones de localización para ajustarse mejor a las preferencias de sus usuarios, sino que además tendrá en cuenta a quién seguimos y qué nos interesa para mostrarnos contenido que encaje con esos parámetros.

El cambio se irá introduciendo paulatinamente en las distintas cuentas y se podrá disfrutar tanto en la web como en las aplicaciones móviles oficiales de Twitter. Si no nos gusta ese traje a medida siempre podremos volver a los trending topics tradicionales, con todo lo que ello implica, porque hace tiempo que dejaron de ser un termómetro fiel de la actualidad y son pasto fácil de juegos, bromas… y de las believers.

Si no puedes vencerle, cómpralo

Susana Caballero | 14 de marzo de 2012 a las 21:10

Como en cualquier otro sector, también en el de las nuevas tecnologías es común el fenómeno de las fusiones y adquisiciones. Desde la burbuja de las .com (en la que muchos pagaron cantidades astronómicas por empresas que poco después tuvieron que cerrar o malvender; seguro que a todos nos vienen un par de ejemplos a la cabeza) es habitual leer que tal o cual compañía se hace con alguna otra.

En algunos casos las compras son operaciones meramente contables y/o estratégicas y se adquiere un servicio que opera en un área que no se domina para engrosar las cuentas de resultados y expandir la marca (por ejemplo, cuando Google compró Blogger o YouTube) y en otras lo que se busca es, lisa y llanamente, eliminar a la competencia. El (pen)último ejemplo es Gowalla (por si no la conocen, una red social de geolocalización y check-ins, del tipo Foursquare) que fue adquirida por Facebook hace unos meses y cerrada hace unas semanas (es de suponer que para quitarse de encima un competidor de su Facebook Places).

La -también- (pen)última adquisición de este tipo es la de Posterous por parte de Twitter. Posterous es un servicio de blogs a medio camino entre servicios como Blogger o WordPress y otros como Tumblr. Por el momento se desconocen tanto las cifras de la operación como los entresijos del acuerdo y, lo que más inquieta a sus usuarios, el futuro mismo de Posterous. En el blog de la compañía adquirida aseguran que todo seguirá como hasta ahora (de momento) y que les avisarán si se producen cambios importantes. También que publicarán manuales sobre cómo podrán migrar las publicaciones a WordPress, Blogger o Tumblr aquellos que no deseen seguir en Posterous tras el cambio de propietario.

Es probable que, tarde o temprano, Twitter acabe cerrando Posterous (o no, porque Tweetdeck ahí sigue) sin más, aunque los más optimistas creen que Twitter integrará el servicio para mostrar publicaciones completas en el propio Timeline de Twitter (mejor incluso que la integración con WordPress, que muestra sólo el arranque de los artículos), lo que evitaría tener salir a leer otra cosa y de paso ayudaría a todos esos que tienen problemas para expresar lo que quieren decir en 140 caracteres (a algunos se les olvida que pueden usar más de un tuit o que, incluso mejor, se puede escribir en un blog y después compartir el enlace en Twitter).

Aunque, como decía al principio, estas operaciones son lógicas y habituales en un entorno empresarial, una siempre tiene el resquemor de que, también aquí, nos encaminemos a un oligopolio en el que, nos movamos por donde nos movamos en internet, estemos siempre en manos de Google, Facebook y Twitter. E incluso menos, quién sabe.

Twitter silenciará contenidos por países

Susana Caballero | 27 de enero de 2012 a las 15:00

Muchos grandes de internet, como Facebook o Google, han tenido que firmar indignos acuerdos y ceder a presiones para poder operar en países como China, sometiéndose a su estricto control y a la censura que tan alegremente ejercen sus gobiernos. Al hablar de estos casos, a menudo se contrapone la libertad que ofrecen otros sitios, como Twitter, y se elogia su papel en acontecimientos como la llamada Primavera Árabe. Pero en Twitter también hay censura. De otro tipo, pero hay contenidos que se borran a petición de gobiernos o empresas y cuentas que se eliminan. Como ya comenté en su día, Twitter tiene sus reglas y, entre otras cosas, determinan qué es legal y qué no. Y lo que no lo es es susceptible de desaparecer.

Según explican ellos mismos, pese a que están comprometidos con la libertad de expresión, las leyes están para cumplirlas, y si algún mensaje o usuario las viola, toman cartas en el asunto. Lo que hacían hasta ahora era eliminar el tuit o al tuitero globalmente. La novedad es que ahora van a empezar a filtrar esos vetos, según indican en su blog oficial, para adaptarse a las leyes de los distintos países en los que opera su servicio. A partir de ahora, un usuario o un mensaje podrán ser silenciados en un determinado país (o en todos), de forma que encontraremos algo así:

Cada país tiene sus propias leyes y en su blog ponen el ejemplo de Alemania o Francia, donde es ilegal hacer apología del nazismo. Si un usuario publica algún mensaje de este tipo, el tuitero o el tuit en cuestión será silenciado en Alemania o Francia (y así aparecerá para quien quiera verlo desde esos países), pero seguirá visible en el resto del mundo.

En mi opinión, esta opción es mejor que el borrado irreversible de los mensajes, pero abre una puerta peligrosa para gobiernos, empresas y grupos de poder en general, que podrían aumentar la presión que a buen seguro ya ejercen sobre el servicio para controlar lo que en él dicen sus usuarios. Tampoco sé cómo se comportará Twitter entonces ni cuánta resistencia podría oponer.

PD: Me sorprende leer titulares como “Twitter pone coto a la libertad de expresión”, “Censura en Twitter” y cosas similares. Esos “cotos” ya existían. La única novedad es el filtrado por países. A lo mejor es que las normas de uso de Twitter se leen tan poco como las condiciones de privacidad de Facebook…

PD (II): Recomienda Luis Rull en los comentarios (gracias) dos artículos, con enfoques distintos, sobre el tema, por si les interesa leer un poco más: La traición de Twitter, de Juanlu Sánchez, y La masa enfurecida, ahora contra Twitter, de Ricardo Galli.

Suecia, para los suecos

Susana Caballero | 13 de enero de 2012 a las 15:00

El Gobierno sueco decidió hace unas semanas poner en manos de sus ciudadanos la cuenta oficial de Twitter del país, @sweden. Cada semana un nuevo sueco se encarga de llevar esa cuenta y, durante siete días, puede decir básicamente lo que se le antoje (conociendo a los suecos, es poco probable que se prodiguen en exabruptos).

Hasta ahora, por esa cuenta han pasado un joven de origen bosnio, otro que cría ovejas o un publicista que tiene una agencia pero vive en el campo (y cría gallinas), entre otros. Esta semana la encargada de la cuenta es Anna, ministra de la Iglesia de Suecia.

La idea parte del Swedish Institute y VisitSweden, responsables del proyecto Curators of Sweden, donde se puede consultar quiénes han sido hasta ahora la voz de Suecia en Twitter y qué es lo que han publicado. La idea es que esos ciudadanos cuenten al mundo cómo es su Suecia, que compartan sus conocimientos, sus opiniones y su experiencia, que respondan las preguntas de los seguidores de la cuenta sobre su país y que muestren una visión más amplia y más real que la de los catálogos de Ikea o las novelas de Henning Mankell (y resuelvan dudas como si están todos los suecos tan hechos polvo como Wallander).

Llegados a este punto quizás alguno de ustedes se pregunte si hay una cuenta oficial de España. Bueno, no sé si es ‘la cuenta oficial de España’, pero hay una @spain, llevada por Turismo de España, dependiente de la Sociedad Estatal para la Gestión de la Innovación y las Tecnologías Turísticas (Segittur), que a su vez depende del Ministerio de Industria, Energía y Turismo, y que se limita a compartir noticias relacionadas con el turismo en España (sigue a un par de decenas de miles de usuarios y la siguen más de 30.000, pero no hay demasiada conversación).

No digo que sea eso incorrecto, pero se me ocurren unas cuantas cosas más creativas y útiles que hacer con esa cuenta, la verdad. Como lo de los suecos. Teniendo en cuenta que a quienes nos gobiernan las redes sociales sólo les interesan estrictamente durante la campaña electoral (entonces hasta se preocupan por denunciar a quienes les parodian) y que una vez llegados al poder o cierran las cuentas (como Gallardón en Twitter) o se despreocupan tanto que no les importa si hay un periodista italiano haciéndose pasar por cinco ministros españoles, no creo que en España prosperase algo como lo de Suecia. Además, tengo mis dudas sobre si sería buena idea abrir la cuenta de España así como así, porque los españoles somos mucho más peligrosos que los suecos.

¿Qué opinan? ¿Debería el Gobierno cedernos a los ciudadanos el uso de la cuenta @spain? ¿Qué dirían si durante una semana hablasen en Twitter en nombre de España?

Por qué no es buena idea censurar parodias en Twitter

Susana Caballero | 29 de noviembre de 2011 a las 19:18

Respuesta corta 1: El efecto Streisand.

Respuesta corta 2: Queda feo.

Ahora, una respuesta algo más larga:

Las cuentas paródicas existen prácticamente desde el inicio de Twitter. Cuando abrí mi primera cuenta, hace cuatro años, ya estaban por allí lo que entonces se conocían como narices rojas, una serie de cuentas falsas que se burlaban de figuras conocidas en la Red, como Enrique Dans o Eduardo Arcos, cuyos alias en Twitter eran muy similares a los originales y cuya foto de perfil era la de los homenajeados ataviados con una nariz roja, como la de los payasos. Esas cuentas tenían mayor o menor gracia, y algunas derivaron en el insulto puro y duro. Con el tiempo, la moda se enfrió y lo de las narices rojas (los usuarios más veteranos se acordarán de aquello) pasó a mejor vida.

Ahora, la moda (bueno, una de tantas, como lo de hacer trending topic el santo del día o cualquier otra tontería) es parodiar a políticos. Figuras como Mariano Rajoy, Alfredo Pérez Rubalcaba, Esperanza Aguirre o hasta el mismísimo Rey tienen sus replicantes en Twitter (brillante el tuit de @JuanCarlosI, con su correspondiente foto de perfil, el día del moratón en el ojo: la primera regla del club de la lucha es no hablar del club de la lucha).

Pese a lo mucho que nos gustan a los españoles las parodias y reírnos de quienes nos gobiernan, esta moda no es exclusiva de España. La reina Isabel II de Inglaterra también tiene la suya, con más de medio millón de seguidores y tan popular que hasta tiene su propio libro.

Como es lógico, no todos los parodiados se toman tan bien estos homenajes. En España tenemos un caso notorio reciente, un ejemplo de manual del conocido como efecto Streisand: el caso Naniano Rajoy, una más de tantas copias del líder del Partido Popular surgidas en la Red pero contra la que el partido a punto de ocupar el Gobierno de España se empleó a fondo, logrando lo que cualquiera con un mínimo conocimiento de redes sociales (y de comportamiento humano en general) habría previsto: #FreeNaniano estuvo durante más de un día en lo más alto de la lista de trending topics en España, salieron decenas de nuevos replicantes y, lo que es peor, dejó la imagen del PP en internet y las redes sociales (donde tampoco es que se haya lucido precisamente) a la altura del betún (sí, ya sé que han ganado las elecciones de calle y demás, pero la reputación on line la tienen por los suelos). Y todo por hacer caso a algo que no merecía tanta atención (no sabrán, por ejemplo, que nunca hay que alimentar a los trolls; ni a las parodias).

El resquicio legal en el que se ampararon para cerrar Naniano Rajoy fue el mismo que usó en su día La Moncloa o el que invoca ahora el alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido (del PP), para cerrar su recién nacida parodia (la cuenta apareció hace tres días), @zoidoarcalde: la usurpación de identidad.

Permítanme que copie unos párrafos de la Ayuda de Twitter al respecto, para dejar claros los términos:

Se considera usurpación de identidad el intento de engaño, o simplemente con fines lúdicos, al fingir ser otra persona o empresa. Se considera violación de la normativa de Twitter la usurpación de identidad no paródica. La norma para definir qué es parodia es: “¿Una persona razonable sabría que es una broma?”. Puede considerarse que una cuenta viola la política de usurpación de identidad si da lugar a confusión o engaña a otras personas. Se permiten las cuentas de usurpación de identidad paródica.

¿Qué entiende Twitter por usurpación de identidad paródica? Veamos:

Para evitar la suplantación, la información del perfil de la cuenta debe hacer muy claro que el creador de la cuenta no es realmente la misma persona o entidad que es sujeto de su parodia o imitación. Aquí hay algunas sugerencias para diferenciar tu cuenta:

-Nombre de usuario: El nombre de usuario no debe ser exactamente el mismo del sujeto de la parodia, imitación o la celebridad; para hacer esto más claro, debes distinguir la cuenta con un calificativo tal como “no soy”, “falso” o “fan”.

-Nombre: El nombre en el perfil no debe listar exactamente el nombre del sujeto sin alguna palabra distintiva, tal como “no soy”, “falso” o “fan”.

-Bio: La biografía debe incluir una afirmación que se distinga de la identidad real, por ejemplo “Esto es una parodia” o “Una cuenta hecha por fans” o “Cuenta de Parodia” o “Cuenta de fans” o “Cuenta de juego de rol” o “No estamos afiliados con…”.

-Comunicación con otros usuarios: La cuenta no debe tratar de engañar o llevar a malas interpretaciones sobre su identidad, a través de comunicaciones públicas o privadas con otros usuarios. Por ejemplo, si estás operando una cuenta de admiradores, no envíes mensajes directos a otros usuarios como si fueras realmente esa celebridad (por ejemplo un artista, banda, equipo deportivo, etc.).

Veamos ahora qué dice en su perfil la parodia del alcalde de Sevilla, @zoidoarcalde, que indica que su nombre es Juaninnasio Soido (originalmente era idéntico al del alcalde, pero le aconsejaron que lo cambiase y así lo hizo):

Arcalde de Sevilla por la gracia de Dios. Intentando volver a nuestras raíces de albero, caballo y señorito. Soy una parodia, como la vida misma.

Aun así, el Zoido original ha pedido a Twitter que elimine la cuenta, porque considera que suplanta su identidad, una maniobra en mi opinión desafortunada viniendo sobre todo de alguien que lleva moviéndose bastante tiempo en este mundo y que llevó a cabo una campaña muy efectiva en las redes sociales en su carrera por alcanzar la Alcaldía sevillana. No me atrevo a aventurar qué es lo que de verdad le ha molestado, aunque tengo un par de ideas.

A mi entender, queda bien claro que no hay suplantación que valga, como tampoco la había en Naniano Rajoy (el caso de La Moncloa era diferente), porque cualquiera con dos dedos de frente (vale que ha habido periodistas que dieron por auténticos mensajes publicados desde cuentas falsas, pero siempre ha habido gente con problemas de lectura comprensiva) sabe que, por ejemplo, las burradas que dice la cuenta replicante de Esperanza Aguirre no son ciertas… O al menos la auténtica no se atrevería a decirlas en público, ¿no?

Google+ ‘adopta’ las etiquetas y los ‘trending topics’ de Twitter

Susana Caballero | 21 de noviembre de 2011 a las 21:46

No sé si tratan de reunir las mejores características de cada red social para que sus usuarios no echen nada en falta, si es simplemente un afán por copiar todo lo que se les ocurre o si lo que de verdad planean es hacerla tan buena que abandonemos todas las demás y, entonces, empezar a cobrarnos por usarla o, más acorde con la filosofía de Google, enriquecerse poniendo publicidad en todos esos huequecitos blancos que ahora tiene Google+.

O a lo mejor su plan maestro es hacer de Google+ la red social definitiva para después cerrar el resto de internet…

El caso es que, después del +1 (inspirado por el Me gusta de Facebook), los círculos (inspirados por las listas de amigos de Facebook y los Aspects de Diaspora), la posibilidad de recompartir contenido (esto lo tenía Google Reader, pero también Tumblr, con su rebloguear), mencionar o etiquetar a usuarios en publicaciones (inspirado por las menciones de Twitter y las etiquetas de Facebook), ahora la red social de Google da un paso más e incorpora dos de las marcas de la casa de Twitter: las etiquetas (o hashtags, con su parrilla # y todo) y los temas de interés (o trending topics).

Las nuevas etiquetas de Google+ funcionan exactamente igual que las de Twitter (era de esperar, ¿no?). Se pone una # delante de lo que nos parezca oportuno (todo junto, eso sí), y publicamos lo que se nos antoje. Si cualquiera que lo vea pulsa en esa etiqueta (que se convierte automáticamente en un enlace) verá todas las publicaciones o comentarios que lleven esa misma etiqueta.

El funcionamiento de los trending topics o temas de interés tampoco tiene mucha ciencia, aunque por ahora no se puede configurar por país o región y sólo podemos ver los mundiales. Además, la lista sólo aparece si buscamos algo. Así, por ejemplo:

Al margen de estas novedades, la red social ha mejorado las búsquedas internas desde el propio Google+. Ha incorporado la búsqueda instantánea (se actualiza en vivo a menos que detengamos el flujo), que no sólo examina las publicaciones como tales sino también los comentarios que reciban, y ha añadido la posibilidad de guardar las búsquedas que hagamos, para recuperarlas cuando lo deseemos y ver de un vistazo las novedades publicadas sobre ese tema o término (seguro que esto también les sonará a los usuarios de Tumblr, ¿verdad?).

Los usuarios de Twitter protestan por la pestaña de ‘Actividad’

Susana Caballero | 15 de noviembre de 2011 a las 20:06

Si utiliza para acceder a Twitter cualquier cliente móvil o de escritorio no se habrá dado cuenta de los cambios (hasta ahora, no ha habido novedades en las aplicaciones; puede que las haya en la próxima actualización), pero si entra desde la web seguro que los habrá visto. Hace unas semanas que la compañía comenzó a introducir su nueva interfaz, poco a poco, y anoche decidió actualizarla de forma masiva. Y los usuarios empezaron a quejarse también de forma masiva.


Donde antes se veían las pestañas de menciones y retuits, junto a la de cronología, en el perfil de cada usuario, lo que ahora ven quienes usen Twitter desde la web es, por un lado, una con su nombre de usuario precedido por una arroba y, por otro, una titulada Actividad, que es la que ha centrado las críticas. La primera de las nuevas pestañas reúne toda la información de actividad relacionada con el propio usuario, es decir, las menciones, los retuits, lo que hemos marcado como favorito (y los tuits nuestros que otros usuarios han marcado como favoritos) y quién ha empezado a seguirnos. En la de actividad vemos lo mismo, pero de los usuarios a los que seguimos, incluidos otros datos como a quiénes han empezado a seguir.

Aunque también ha habido quien se ha quejado porque ahora todas las menciones, retuits y favoritos aparezcan entremezclados en el mismo apartado, los lamentos se han centrado en la nueva Actividad (de hecho, la etiqueta #PestañaActividad fue trending topic durante buena parte de la noche, por encima incluso del gran tema del día, Terelu), porque muchos consideran que vulnera su privacidad, ofrece información poco relevante y que para todo eso ya está Facebook.

Es cierto que ofrece en principio información poco relevante para el usuario normal, pero sí que puede ser interesante para otros usuarios avanzados, o empresas, o anunciantes, encontrar en un solo sitio información que por otra parte es pública (salvo que se tenga una cuenta privada, en cuyo caso sólo verán esa actividad quienes autorice el usuario). También puede ser útil para quien quiera ver de un vistazo qué han retuiteado o marcado como favorito aquellos a quienes sigue sin tener que estar pendiente del flujo normal de tuits. Y para los cotillas en general, claro. Salvo que las aplicaciones móviles o de escritorio incorporen estos cambios, todos ellos tendrán que ir a la web a ver todo eso. Y a Twitter le vendrá bien, imagino, aumentar el tráfico en su web (o a lo mejor no, porque la web se cayó del todo cuando empezó a extenderse la pestaña de actividad. Quizás fue por las quejas…).

Y en cuanto a lo de que copie a Facebook, que unos servicios incorporen características de otros (como WordPress.com de Tumblr o Google de Facebook con su +1) no tiene por qué ser necesariamente malo, siempre que se haga bien. En el caso de la poco popular Actividad de Twitter, basta con no pulsarla. El único problema es que no se puede configurar si se quiere o no aparecer en las pestañas de quienes nos siguen…

EBE11: Un EBE diferente

Susana Caballero | 14 de noviembre de 2011 a las 19:51

Se presentaba como un EBE de cambios (en otro escenario y por primera vez de pago) y de transición (¿hacia dónde? Aún está por ver), pero sobre todo ha sido un EBE raro, muy diferente a los anteriores y casi en las antípodas de aquel primero (su segunda edición, en realidad, porque me perdí la primera) al que fui hace cuatro años.

Entiendo que no tiene que ser fácil elaborar la programación (mucho menos organizarlo) de un encuentro de este tipo, al que han acudido unas dos mil personas de distinto perfil, intereses y ámbito de procedencia de las que, además, al menos la mitad eran debutantes en el EBE. La preocupación por reflejar, como decía ayer, todas esas tendencias que se mueven hoy día por la Red (no hay más que darse una vuelta por Twitter) ha dado lugar a un menú en mi opinión demasiado ecléctico que no sé si habrá colmado las expectativas de quienes acudían este año por primera vez, porque creo que tanto los perfiles empresariales, por así decirlo, como los internautas/tuiteros/blogueros de a pie pueden haberse sentido en algún momento un poco descolocados.

Esa variedad de perfiles e intereses dificulta no sólo elaborar la programación, sino supongo que también la preparación de las ponencias y mesas redondas para los propios ponentes. Hace unos años, el auditorio era más homogéneo (había excepciones, claro, porque no es que las empresas o los profesionales hayan aparecido este año de repente) y sus intereses también lo eran (también había excepciones en eso). Ahora, muchos habrán considerado ciertas charlas o talleres demasiado avanzados, otros que se han quedado cortos y otros (los más veteranos, como es mi caso) estarán ya un poco cansados de escuchar todos los años a alguien empeñado en matar los blogs, de ver a otros vendiendo su libro (o su Orbyt) o de comprobar que algunos amortizan una y otra vez la charla que prepararon hace decenios o que simplemente no preparan nada y se limitan a decir lo que en ese momento les pasa por la cabeza (y que conste que nada de esto es culpa de los organizadores, que llaman a quienes consideran más idóneos para cada ámbito y poco pueden hacer si les salen rana).

Hay otras sesiones que, por mucho que recuperen argumentos ya escuchados o leídos, siempre es un placer presenciar, bien por el interés del conferenciante, por el de lo que cuenta o, simplemente, porque dice, con micro y sobre un escenario, cosas que uno ha pensado, dicho o escrito más de una vez.

Esa variedad de perfiles y procedencias provoca que haya casi tantas opiniones sobre lo que se ha visto y escuchado en este EBE11 como asistentes, como se puede comprobar echando un vistazo a lo que se iba diciendo en Twitter mientras duraba el encuentro y a lo que quienes estuvieron allí irán publicando durante los próximos días. No sé cuántos de los que allí estuvieron repetirán el año que viene y cuántos lo recomendarán a sus contactos. Me gustaría saber qué llevó a los debutantes a asistir este año por primera vez y qué es lo que se llevan o lo que han aprendido. También saber qué piensan los sospechosos habituales de este EBE tan peculiar.

Como digo, cada uno tendrá su opinión sobre lo mejor y lo peor de este EBE. (Estoy recopilando en Storify lo que más me ha llamado la atención de esta edición. He completado la historia de De Muestra, la del viernes y la del sábado, por si le quieren echar un vistazo). La mía es que esto ha sido lo mejor de este año:

-La sesión De Muestra, previa al propio EBE, en la que se presentan proyectos nuevos cada año más interesantes. En relación directa con esto, aunque ya en el programa oficial, las charlas de emprendedores como Laura Valverde y Ana Ormaechea (o cómo sobrevivir a la experiencia de intentar hacerse un hueco en Silicon Valley), Sebastián Muriel (sobre las diferencias entre Europa y EEUU a la hora de montar un proyecto tecnológico y algunas claves para sacar adelante una empresa de estas características y superar los obstáculos) o Jared Hecht, el invitado internacional de este año, que, al igual que hicieron en otras ediciones figuras como Biz Stone, presentó el servicio del que es cofundador, la red social GroupMe.

-Las charlas de David Bravo sobre el trato que los medios de comunicación dan en ocasiones a todo lo que tiene que ver con internet, la piratería y las redes sociales, la de Javier de la Cueva sobre la dicotomía abierto-cerrado y la de Josep Jover, que dejó perlas como que “la ley Sinde sólo se cumplirá si lo quieren los ciudadanos”, llamó a la participación ciudadana para cambiar normas injustas (“Las cosas primero las ganamos en la calle, luego en los juzgados y después en el BOE”, como el canon digital) y tranquilizó a quienes creen que las distintas leyes Sinde pueden amenazar la libertad en internet y, de paso, la innovación y el progreso: “Ustedes tiren adelante, que los juristas estamos detrás para cubrirles”.

-La ponencia de Javier Llinares sobre Open Government, que puso de manifiesto que la transparencia gubernamental en España simplemente no existe, y recordó que “tenemos la base, las herramientas, para hacer una democracia abierta de verdad” pero que aún se necesitan cambios culturales y de organización para hacer efectiva esa evolución. “Los políticos tienen miedo”, dijo Llinares, y llegará el día en que no tengan más remedio que escuchar a los ciudadanos. En la misma línea, la mesa redonda del sábado sobre democracia recordó que los ciudadanos, y no sólo los políticos, tenemos también responsabilidad política, porque, por ejemplo, a Silvio Berlusconi no lo han apartado del poder ni los ciudadanos ni los jueces, sino eso que llamamos mercados.

-Los talleres, útiles y muy buenos, tanto el de WordPress de Rafa Poveda como el de analítica web de Pere Rovira.

-El encuentro sobre videojuegos moderado por Txema Marín (escuché sólo un ratito pero los numerosos elogios que leí en Twitter merecen que lo incluya).

-La mesa redonda sobre periodismo, en la que se habló de un tema que empieza a ser un clásico: medios tradicionales contra nuevos medios y nuevos profesionales. La conclusión es que ahí fuera hay muchos autores aficionados que saben en ocasiones mucho más que los profesionales que publican en los sitios tradicionales y que ahora tienen los medios necesarios para desarrollar esa afición o esa pasión, para publicar sobre lo que les gusta y lo que saben y para decirles a los profesionales que se han equivocado. Julio Alonso explicó que lo que ahora se publica en la Red no es un producto terminado, sino una versión preliminar que se puede enriquecer con la conversación que suscita y con las aportaciones de esos expertos, unas voces que algunos medios tradicionales siguen siendo reacios a escuchar.

-La charla de Ismael El-Qudsi sobre marketing y publicidad. Muy divertida.

-La conferencia de clausura de Pablo Arrieta (@xpectro). Más que una charla, como dicen en la web de EBE (en este post se puede ver la conferencia), es una experiencia en sí misma. Puede que sea lo mejor que he visto en los cinco EBE a los que he asistido.

Me preguntaba más arriba qué es lo que habrían pensado ese casi millar de personas que asistían este año por primera vez. Si llegaron buscando respuestas, los secretos del éxito en la Red o la solución a todos sus problemas puede que se hayan sentido decepcionados. EBE no tiene la fórmula secreta de la Coca-Cola, simplemente pone sobre la mesa temas interesantes para debatir, preguntas que a veces llevan a otras preguntas, un punto de encuentro para que personas procedentes de distintos lugares y entornos puedan trabajar juntas para encontrarlas y, sobre todo, anima a quienes cruzan sus puertas a la acción, a que hagan realidad ese proyecto al que llevan tiempo dándole vueltas, a que participen, a que escuchen, a que conversen. Porque al final, de eso va todo esto. Por eso lo llaman web social.

PD: Si se perdieron algo y quieren escuchar o ver alguna de las conferencias, en Ágora Directo pueden recuperar (casi) todos los vídeos y en Radio Podcastellano los audios. Que los disfruten.

EBE11: Más chaquetas que camisetas

Susana Caballero | 13 de noviembre de 2011 a las 22:06

Primeras impresiones sobre el EBE11, la sexta edición del Evento Blog, del que mañana, con más calma, recopilaré enlaces, resúmenes e imágenes para que quienes se lo hayan perdido puedan echar un vistazo a algunas de las cosas de las que se han hablado estos tres días en Sevilla. Por ahora, les dejo con un adelanto y con un enlace a la web de Radio Podcastellano, donde pueden escuchar casi todas las sesiones.

Foto: Juan Carlos Muñoz

Foto: Juan Carlos Muñoz

Desde su primera edición, Evento Blog España, el EBE, ya demostró su habilidad para reflejar casi a la perfección las tendencias de internet y los intereses e inquietudes de quienes en ella se mueven y al mismo tiempo para anticipar por dónde se moverían una y otros en los meses posteriores. Cuando los blogs eran poco más que un reducto de frikis, el trío compuesto por José Luis Antúnez, Benito Castro y Luis Rull puso en marcha un foro en torno a ellos. Sólo unos meses después del nacimiento de Twitter invitaron a Biz Stone al EBE para explicar qué era eso del pajarito, y antes de que nadie imaginase el alcance global que iba a tener colocaron pantallas durante las ponencias y charlas para que la gente pudiese seguir lo que del EBE se decía en Twitter, conversaciones paralelas en ocasiones más interesantes que las que tenían lugar sobre el escenario.

El EBE que terminó hoy, el sexto, tanto por su programación como por el perfil de sus asistentes, ha sido una vez más reflejo de la Red y se ha contagiado de la transformación que en los últimos meses se ha vivido en las redes sociales e internet en general, con el desembarco de muchos profesionales, empresas, medios y periodistas que casi han tomado Twitter, por ejemplo, y que en los últimos tiempos han dado lugar a todo un ecosistema hasta hace poco desconocido (que incluye nuevos términos y hasta nuevas profesiones). Por decirlo en pocas palabras, este año ha habido más chaquetas que camisetas.

Como en otras ediciones, ha habido emprendedores tecnológicos sobre el escenario contando sus experiencias (como Sebastián Muriel, Laura Rivera y Ana Ormaechea), el recurrente debate sobre si las redes sociales amenazan a los blogs (no es así), talleres (como el de analítica web de Pere Rovira o el de Rafa Poveda sobre WordPress), encuentros temáticos como el que moderó Txema Marín sobre videojuegos, o ponencias (las de David Bravo, Javier de la Cueva y Josep Jover) sobre la propiedad intelectual y las normas que, con el pretexto de luchar contra la piratería, amenazan la libertad en internet, o mesas redondas sobre periodismo en las que se ha hablado de cómo están enfocando los medios tradicionales este nuevo escenario que ha propiciado la Red, en el que tienen que competir con muchos más medios y con autores, apasionados y con grandes conocimientos, que ahora tienen mucho más fácil escribir y publicar sobre lo que les interesa y también decirles a los periodistas profesionales cuándo se equivocan.

Pero, además de todo eso, también ha habido unas cuantas sesiones orientadas a empresas y a quienes utilizan las redes sociales como herramienta de trabajo que a buen seguro han servido de orientación a muchos recién llegados que no saben por dónde empezar.

Desde sus inicios, el EBE ha propiciado el encuentro entre aficionados, expertos, profesionales y simples ciudadanos unidos por su interés por un medio que hace mucho que dejó de ser un reducto de frikis. Y, si alguien sigue teniendo dudas, no tiene más que echarle un vistazo al programa de este EBE, en el que se ha hablado de política y democracia, de cómo mejorarlas y cómo fortalecerlas frente a eso que llaman mercados o de la necesidad de exigir a los gobiernos una gestión transparente (la charla de Javier Llinares sobre Open Government) y que escuchen a los ciudadanos, esos mismos que el domingo irán a votar y que poco a poco, gracias en buena medida a internet, las redes sociales y foros como el EBE, están dejando de ser esa gente a la que sólo se le pregunta una vez cada cuatro años.

Actualización: Por una de esas casualidades de la vida, se me han acumulado tres comentarios en la bandeja de aprobación y los tres me aclaran quiénes son los protagonistas de la foto de Juan Carlos Muñoz que ilustra este texto: son Nati, autora del blog La cocina de Kety, y su nieto Germán. Como me decían hace un rato en Twitter y también se ha dicho en este EBE, ellos dos demuestran que lo de la brecha digital a veces no es más que un mito. Lo que importa es la actitud.