La otra mujer de rojo

Juan Manuel Marqués Perales | 26 de marzo de 2015 a las 21:57

Tres chaquetas azules y una mujer de rojo, Teresa Rodríguez. Susana Díaz utilizó el rojo durante la campaña electoral, es un buen color, combina bien con el blanco, Carmen Chacón lo utilizó durante sus tiempos de candidata primaria y hasta los de Coca Cola lograron cambiar el verde tradicional de San Nicolás por ese rojo chispa de la vida. Teresa Rodríguez, como Susana Díaz, es una mujer popular, menos, pero lo es. En donde vive, en el casco antiguo de Cádiz, la lista de Podemos fue la más votada en el 60% de las mesas. Es tan popular y le salieron tan bien las elecciones del domingo, que hasta su líder, Pablo Iglesias, se vio en la obligación de competir con ella con no sé qué tipo de ruptura de relaciones con Tania Sánchez. Hasta entonces, las rupturas las anunciaban las infantas y las tonadilleras. Los podemos parecían tristes esa noche de domingo: ¿Por sus 15 parlamentarios o por el comunicado de Pablo y Tania?
Teresa Rodríguez termina de hablar con los periodistas en la sala que han habilitado en San Telmo, sede de la Presidencia, para la ocasión. Hay una sala de prensa magnífica, pero lleva el logo de Presidencia en el panel del estrado, en el photocall para entendernos. Quizás ése sea el motivo de la mudanza. El caso es que Rodríguez sale al patio de San Telmo que hay junto al salón de los Espejos, y se encuentra con una veintena de funcionarios entre ordenanzas y técnicos. ¿Serán del comité? No, la están esperando para conocerla.
–“¿Hola, cómo estáis?”, se acerca la de Podemos como con dudas ante el recibimiento.
–“Regular”, contesta una de ellas, San Telmo, cuenta, es un palacio pero para trabajar, no está muy bien. Eso dicen.
Teresa Rodríguez no ha escogido el abrigo rojo, sino el collar de cuentas que se lo entregó a modo de amuleto una limpiadora sindicalista de la Universidad de Cádiz, Paqui Camacho. Paqui lo lleva a todas las negociaciones con las contratas de limpieza y le funciona. Teresa Rodríguez es la única que parece que tiene ganas de negociar con Susana Díaz.
Juanma Moreno viste traje azul y corbata del mismo color, aunque en un tono más bajo. Juan Marín, igual que el del PP, y Maíllo, sin corbata, pero de azul. El candidato del PP lleva la campaña electoral y el escaso peso de los 33 diputados en los ojos, Juanma Moreno es un caballero, debajo no hay un bambi, pero se sacude las preguntas sobre los últimos detenidos por los cursos de formación. “Eso, en otro sitio, ésta es la sede de la Presidencia ”, comenta.
Marín es un desconocido, pero no le es ajena la política, se le nota que es un negociador, tendrá que hablar con Susana Díaz… y con Albert Rivera, que está en Barcelona. Va tan acompañado que parece teledirigido.

  • Linea

    Le llaman zdemocracia y es #Partidocracia .


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