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Chaves comunica a Ferraz que no repetirá como diputado

Juan Manuel Marqués Perales | 24 de abril de 2015 a las 12:54

Manuel Chaves ha comunicado a la dirección del PSOE federal que no repetirá como diputado en la próxima legislatura. Fuentes socialista lo han confirmado esta mañana. El ex presidente andaluz, diputado por Cádiz, quería manejar sus propios tiempos, pero al final la presión política y mediática le ha llevado a realizar esta concesión, justo la que esperaba el PSOE andaluz de Susana Díaz. Chaves, de momento, no anuncia una retirada inmediata, tal como hizo José Antonio Griñán, pero esperará a la decisión del juez del Supremo que investiga el caso de los ERE. Aunque cada hora que pasaba era más patente que San Telmo, sede de la Presidencia de la Junta, deseaba que Chaves diera este paso, en Ferraz también opinaban lo mismo, aunque por razones distintas.

Tanto Ciudadanos como Podemos habían impuesto la dimisión de los dos ex presidentes de la Junta, como diputado y senador, para comenzar a negociar una investidura de Susana Díaz. No han dimitido, pero sí han anunciado que no seguirán, con lo que el camino para Díaz está expedito.

 

La otra mujer de rojo

Juan Manuel Marqués Perales | 26 de marzo de 2015 a las 21:57

Tres chaquetas azules y una mujer de rojo, Teresa Rodríguez. Susana Díaz utilizó el rojo durante la campaña electoral, es un buen color, combina bien con el blanco, Carmen Chacón lo utilizó durante sus tiempos de candidata primaria y hasta los de Coca Cola lograron cambiar el verde tradicional de San Nicolás por ese rojo chispa de la vida. Teresa Rodríguez, como Susana Díaz, es una mujer popular, menos, pero lo es. En donde vive, en el casco antiguo de Cádiz, la lista de Podemos fue la más votada en el 60% de las mesas. Es tan popular y le salieron tan bien las elecciones del domingo, que hasta su líder, Pablo Iglesias, se vio en la obligación de competir con ella con no sé qué tipo de ruptura de relaciones con Tania Sánchez. Hasta entonces, las rupturas las anunciaban las infantas y las tonadilleras. Los podemos parecían tristes esa noche de domingo: ¿Por sus 15 parlamentarios o por el comunicado de Pablo y Tania?
Teresa Rodríguez termina de hablar con los periodistas en la sala que han habilitado en San Telmo, sede de la Presidencia, para la ocasión. Hay una sala de prensa magnífica, pero lleva el logo de Presidencia en el panel del estrado, en el photocall para entendernos. Quizás ése sea el motivo de la mudanza. El caso es que Rodríguez sale al patio de San Telmo que hay junto al salón de los Espejos, y se encuentra con una veintena de funcionarios entre ordenanzas y técnicos. ¿Serán del comité? No, la están esperando para conocerla.
–“¿Hola, cómo estáis?”, se acerca la de Podemos como con dudas ante el recibimiento.
–“Regular”, contesta una de ellas, San Telmo, cuenta, es un palacio pero para trabajar, no está muy bien. Eso dicen.
Teresa Rodríguez no ha escogido el abrigo rojo, sino el collar de cuentas que se lo entregó a modo de amuleto una limpiadora sindicalista de la Universidad de Cádiz, Paqui Camacho. Paqui lo lleva a todas las negociaciones con las contratas de limpieza y le funciona. Teresa Rodríguez es la única que parece que tiene ganas de negociar con Susana Díaz.
Juanma Moreno viste traje azul y corbata del mismo color, aunque en un tono más bajo. Juan Marín, igual que el del PP, y Maíllo, sin corbata, pero de azul. El candidato del PP lleva la campaña electoral y el escaso peso de los 33 diputados en los ojos, Juanma Moreno es un caballero, debajo no hay un bambi, pero se sacude las preguntas sobre los últimos detenidos por los cursos de formación. “Eso, en otro sitio, ésta es la sede de la Presidencia ”, comenta.
Marín es un desconocido, pero no le es ajena la política, se le nota que es un negociador, tendrá que hablar con Susana Díaz… y con Albert Rivera, que está en Barcelona. Va tan acompañado que parece teledirigido.

Susana Díaz gobernará en solitario

Juan Manuel Marqués Perales | 23 de marzo de 2015 a las 10:53

La presidenta de la Junta, Susana Díaz, se ha reafirmado esta mañana en lo que ha venido repitiendo durante la campaña: gobernará “en solitario” porque los 47 escaños conseguidos en el 22-M son los mismos que tenía el PSOE; porque, a diferencia de lo ocurrido en 2012, esta vez sí ha ganado, y porque los únicos dos partidos que suman más que el suyo son Podemos y el PP, ambos tendrían que aliarse en su contra.

Sin embargo, una cosa es gobernar en solitario y, otra muy distinta, sola, de espaldas al Parlamento como si nada hubiera ocurrido. Susana Díaz hablará con todos, pero es necesario que su partido interiorice que la Cámara es expresión del voto andaluz y que los tiempos han cambiado; ahora más que nunca son necesarios los consensos. La presidenta salió a puerta gayola a enfrentarse con el toro de Podemos, le ha salido bien, esquivó a un astado que terminó embistiendo al subalterno Juanma Moreno (PP). Sí, bien, pero si es cierto que tiene un Presupuesto para todo 2015, deberá buscar la complicidad, alianza, el pacto puntual de algunos si no desea que esta legislatura reproduzca el bloqueo de los tiempos de la pinza(1994-1996).

Díaz ha madrugado, a las 8,30 de la mañana ya estaba en las Setas de Sevilla para ser entrevistada en el programa de Pepa Bueno, en la Ser. ahora está en San Telmo y en minutos en San Vicente, donde preside la reunión de la dirección socialista. Por la noche, habló con Juanma Moreno, con empresarios, con Madrid, de todos recibió la impresión de que alguien había ido por Madrid sentenciando el fin de su estrellato. Y no ha sido así. Ferraz vendió demasiado pronto la piel que no se ganó en los debates con Juanma Moreno.

Díaz necesita aliados, no fijos, pero sí “variables”. Sin embargo, a la actitud del PSOE puede añadirse un segundo factor que empañe la estabilidad andaluza. A Ciudadanos y a Podemos no le interesa ahora visualizar un acuerdo con los socialistas. Albert Rivera y Pablo Iglesias se presentan en otoño a las elecciones generales, y no quieren ser acusados de pactar con “el partido de los ERE”. Por eso, el candidato de Ciudadanos a las andaluzas, Juan Marín, ha tenido que dar marcha atrás. Si fuese por él, hasta entraría en el Gobierno andaluz.

La primera prueba será la elección del presidente, o presidenta del Parlamento. No parece que el PSOE quiera prescindir del jefe de la Cámara. Si hay alianzas, será después de las generales.

Susana Díaz interrumpe; Moreno Bonilla sonríe

Juan Manuel Marqués Perales | 18 de marzo de 2015 a las 6:22

CON unas encuestas a favor, Susana Díaz podía haber hecho de este debate una faena de aliño, una hora y media de televisión, varios anuncios electorales y vuelta a la campaña, pero desde el minuto uno, la candidata socialista se enganchó con Juanma Moreno, su contrincante del PP.
–“Cada vez que mienta, lo voy a cortar”, le advirtió desde el primer momento. Y, en efecto, Díaz lo interrumpió tantas veces que llegó a ser advertida en varias ocasiones por la moderadora de La 1, la periodista María Casado. “Esto es un debate, no son tres monólogos, por eso contesto”, le replicó la presidenta andaluza. “Señora Díaz, le pido respeto ya no hacia los intervinientes, sino a la gente que nos está viendo, de verdad”, tuvo que explicarle María Casado. Sus mejores momentos, sin embargo, fueron cuando elevó el discurso y se olvidó de que tenía al lado a dos contrincantes. Ése fue el error de Díaz en el encuentro de ayer: olvidarse en muchas ocasiones que a quienes tenía enfrente era a los telespectadores de Televisión Española, y no a Moreno Bonilla.
Pero hay un segundo balance de lo sucedido, de signo contrario. Tan atropellado estuvo el debate, tan falto de nuevas propuestas, tan ausente de una realidad que pinta un Parlamento donde serán necesarios los acuerdos, que no pasará a nuestra pequeña historia por nada. Un debate, sí, fallido, donde Díaz pasó a la ofensiva de los ataques de Moreno.
El encuentro de anoche, el segundo y último de la campaña, mostró a un opositor que sabe sacar a Susana Díaz de la serenidad que se le supone a una candidata socialista que entró al trapo de todo. “Venga, continúe, continúe”, llegó a decirle Susana Díaz a Moreno. El candidato del PP se marchó contento, encontró más de lo que quería, a una Susana Díaz a la que le desapareció la sonrisa desde los primeros minutos. Por contra, Moreno sonreía y sonreía porque sabía que Díaz se estaba ajustando al guión que él preparó. A veces daba la impresión que ni se lo creía. Antonio Maíllo, candidato de IU, de nuevo colocado en el centro del plató en sentido literal y también emocional, brecha del bipartidismo, dio a las dos partes. Les llegó a comparar con el dúo Pimpinela
–“Qué poco se aprende en los aparatos de los partidos –dijo Maíllo refiriéndose a Díaz y a Moreno, surgidos desde las entrañas de su partido–, aquí están los dando puñalaítas”.
Pero Susana Díaz también se enganchó con Maíllo. Ambos discutieron sobre quién de ellos había tenido la culpa al romper la coalición de Gobierno entre el PSOE e IU. “Eso no se lo cree –le espetó Maíllo– ni quien le ha escrito el argumentario. Susana Díaz no lo puede evitar, no lleva horchata por las venas, pero en ocasiones perdió la oportunidad, incluso, de contestar de modo certero al contrincante. Por ejemplo, Juanma Moreno recurrió a una fotografía del último Gobierno de José Antonio Griñán para indicar que había consejeros imputados, pero, en efecto, eso fue con Griñán, los tres que ahora lo están, los que están a punto de declarar ante el Supremo y ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, salieron del Ejecutivo con esta presidenta. Susana Díaz no los renovó y ni siquiera están en las listas del PSOE para el 22-M. Pero quien recordó este gran detalle al candidato del PP no fue la candidata socialista, sino el propio Maíllo.
En sus tres bloques, el debate no aportó ni una idea ni una nueva propuesta, nada, un “tiqui-taca” como aseguró Maíllo. Moreno fue, especialmente, duro. “En Andalucía se ha gastado dinero público en cocaína y en prostíbulos”, indicó el candidato del PP en referencia al chófer del ex director de Trabajo Francisco Javier Guerrero. “Esto es de novela negra”, sentenció. Moreno Bonilla propuso que se reformase el Estatuto de autonomía para que los parlamentarios dejen de gozar de aforamiento ante los tribunales superiores. Esta vez, Díaz no le recordó los dos imputados que lleva el PP en sus listas. Pero no fue más allá. El candidato de los populares tampoco aportó más propuestas de las que ha hecho durante esta campaña electoral. Al día de hoy, cuando el lector que ha visto el debate revise mentalmente esta mañana qué aportaron anoche los candidatos a la propuesta de futuro de Andalucía, llegará a una conclusión: ¿Se habló de eso? Sólo destacaron las formas. Los asesores del PP salieron contentos del centro regional de Televisión Española, pero lo cierto es que Moreno, más allá de saber pinchar con acierto, tampoco supo trazar una política de Gobierno para los próximos cuatro años. Sobre las recetas para el paro, sólo supimos que el candidato del PP confía mucho en Andalucía porque, entre otras virtudes, está “tierra es muy bonita”. Lo dijo tres veces. En el minuto final, el candidato de los populares pidió que todos aquellos que votaron en 2012 a Javier Arenas porque creían en el “cambio” volvieran a hacerlo por él y que desconfiasen de quienes pactan, en referencia a Ciudadanos y a Podemos, porque eso es votar al PSOE.
Moreno acusó a Susana Díaz de ser un calco de Manuel Chaves. No parece, vean el último debate con Arenas, el de 2008. El entonces líder del PP pegaba aún más fuerte, pero Chaves nada, nunca se inmutó. Son distintos.

Rajoy se lía con el empleo

Juan Manuel Marqués Perales | 16 de marzo de 2015 a las 6:00

GOBERNAR es una gozada, siempre es mejor que permanecer en la oposición aunque hay un problema: hay que cumplir lo prometido. Al menos grosso modo. Felipe González, asesorado por Joaquín Almunia y Carlos Solchaga, prometió 800.000 puestos de trabajo en 1982, y aunque la economía española los creó, tardó no una sino dos legislaturas en hacerlo. Tal fue el sonrojo que nadie se atrevió después a realizar este tipo de anuncios. Bueno, la campaña socialista de las andaluzas de 2008 se centró en el pleno empleo, Manuel Chaves lo vislumbró con notable fracaso, y a ello ha vuelto Rajoy en Roquetas.
En septiembre de 2011, el entonces opositor del PPse fotografió en la cola del Inem y aseguró que él crearía 3,5 millones de empleo. Es posible, al menos si se atiende a todos los sondeos, que Juanma Moreno, el candidato del PP, no gobierne en Andalucía después del 22 de marzo, es un candidato a medio y largo plazo, no le va a ocurrir como a Javier Arenas hace tres años, aguantará. Digamos que se puede tomar ciertas licencias, y por ello, hace una semana, prometió de 500.000 a 600.000 empleos netos en Andalucía si el PP gobernaba. Y en 2016. Rajoy dobló ayer la cifra, unos 500.000 gracias a Juanma Moreno y otros 575.000, debido a él, con lo que suman 1.075.000. De este modo, Andalucía, según Rajoy, se aproximaría a la media de paro que habrá en España en 2020. Un 10%, cerca del pleno empleo, pero hay más. Quizás hasta nos convirtamos en tierra para los emigrantes.
En la comunidad hay ahora 1.039.837 andaluces inscritos en las oficinas del paro. El número es menor, por tanto, al empleo neto que la comunidad generaría si gobernase el PP a la vez en Andalucía y en Madrid. Eso dice el presidente. En fin, que Rajoy se lió, sumó las peras (los míos) con las manzanas (los de Juanma) y confundió una perspectiva verosímil con un deseo.
Susana Díaz, la candidata socialista, lleva varios meses con un objetivo más modesto, pero que no llega: bajar del millón de parados inscritos en Andalucía. Aunque Díaz anuncia mes tras mes su descenso, éste se resiste.
Pero Rajoy en Roquetas, donde acompañó a Moreno por antepenúltima vez –viene otra vez mañana y el viernes–, tiró la casa por la ventana, vengan empleos, vengan contratos, que las campañas lo aguantan todo. El PP comienza a dar la apariencia de recurrir en estos últimos días de campaña a los manotazos de ahogado, que es lo que hacen los que no saben nadar cuando todo está perdido: montar un jaleo acuático a ver si le salva una campanada.
No se líen; es fácil comprender. En el Debate del estado de la Nación, Rajoy aseguró que la economía española generaría tres millones de empleo si seguía creciendo al mismo ritmo del PIB, de más del 2%. No es descabellado, entre 2014 y 2015 habrá un millón de nuevos puestos de trabajo, y a un compás de medio millón al año, en 2020, final de la próxima legislatura, se sumarán los tres millones de los que habló el presidente del Gobierno. Bien, quédense con esa cifra: tres millones de empleos netos de ahora al final de la siguiente legislatura.
De ésos tres millones, el presidente calcula que 575.000 deberían corresponder a Andalucía. Pero Juanma Moreno habló en televisión de 500.000 de ahora a 2016, lo que es una cifra claramente exagerada. La economía andaluza creó algo más de 700.000 puestos de trabajo en cinco años; cinco y en pleno boom de la construcción. El PP ha negado durante estos días que lo de Moreno Bonilla sea una exageración de campaña, y que lo que él mantenía y lo que Rajoy proclamaba coincidían. Pues no, no coincidían, pero el presidente ha salido en defensa de su candidato y ha doblado la cifra. Son 575.000 los suyos de ahora a 2020 más los 500.000 de Juanma Moreno, que suman el millón, el necesario para que la Encuesta de Población Activa (EPA) deje el desempleo andaluz en el 10%, la que se supone será la media española. La última EPA calculaba los parados andaluces en 1.395.000 personas.
El mejor momento del mercado laboral en Andalucía fue en el segundo trimestre de 2007, cuando el porcentaje de paro fue del 11,9% y los parados, 442.000. Rajoy mejoraría la cifra.
El presidente, sin citarlos, criticó a Ciudadanos, el partido que se ha puesto en el centro de la escena porque podría dar al PSOE la mayoría que no tendría para gobernar. Un “aval” para el socialismo, dijo de ellos Rajoy, unos “bisagristas”. Si líder Albert Rivera aseguró en Sevilla que pactará sin hay “cambios drásticos”. Hoy en La 1, a las 22:00 horas, Moreno disparará su última bala. Susana Díaz estará en frente.

El ecuador pasa por Italia

Juan Manuel Marqués Perales | 13 de marzo de 2015 a las 20:18

El día de los tomates. En todas las campañas electorales hay un día de tomates, pimientos, pepinos y aceite de oliva; después de los niños, de las mujeres y de los ancianos, las hortalizas son los motivos que mejor pintan en las escenas de los candidatos. Antes eran los pescadores, pero en Andalucía los pocos que siguen faenando no están para este tipo de agradecimientos. Los tomates están en Almería, y Almería es la circunscripción diana del 22-M: su resultado definirá el nuevo Parlamento. En 2012, el PP obtuvo tres parlamentarios más que el PSOE, pero ahora Susana Díaz puede vencer o empatar con los populares, que han dejado a Javier Arenas de cuarto en la lista por si acaso. Por si acaso es todo lo que el lector pueda imaginar: en caso de debacle, siempre les quedará Javier.
A ocho días de la campaña, los sondeos siguen dibujando un Parlamento muy dividido y pentacolor en el que el PSOE sería el mayoritario pero con un grupo que apenas llegaría a los 47 escaños actuales. Muy lejos de los 55 de la mayoría absoluta. La cadena Ser hizo público ayer la última de sus encuestas, y las que se conocerán este fin de semana van en el mismo sentido: Italia.
A las fuerzas tradicionales de PSOE, PP e IU, se sumarán los dos partidos cool, Ciudadanos y Podemos, aunque UPyD sigue sin mostrarse en los sondeos. Tampoco el PA. Vamos hacia un Parlamento al estilo italiano, donde las alianzas serán necesarias, aunque el número que obtenga el PSOE definirá qué tipo de pacto es necesario. Un buen resultado para Susana Díaz es el que pasa de los 47 escaños, que son los que obtuvo Griñán. Es un dato óptimo para el momento, aunque llamaría a otras elecciones en dos o tres años si no hay un pacto serio de Gobierno. Por encima de 50 diputados, Susana Díaz podrá trenzar una alianza sin coalición, pero sustentada por los acuerdos que se den en los ayuntamientos andaluces a partir de mayo. A medida que se aproxime a los 55, irá rozando su sueño de bailar sola. Por debajo de 47, serán muchos quienes le pregunten para qué ha convocado unas elecciones anticipadas.
Susana Díaz y Juanma Moreno coincidieron ayer en Almería. La candidata recorrió el terreno amatista (de Gabriel Amat, el gran patrón del PP almeriense), todo el Poniente, Roquetas, El Ejido y Vícar, donde invitó a su secretario general, Pedro Sánchez, a dar un mitin. La ruptura entre ambos es evidente, prácticamente ni se hablan, el secretario general quedó relegado al segundo puesto en la tipografía de los carteles y desde Ferraz se contestó con una fotografía en Twitter, donde el madrileño se ve mucho más alto que la sevillana. y claro, es que lo es. Pero esta son cuitas que se verán después de las elecciones. Susana Díaz baila sola, no ha querido a nadie que le interfiera en la campaña, ni Sánchez ni Carme Chacón ni su amigo Ximo Puig. Es su estrategia de campaña, de algunos carteles ha desaparecido hasta el logo del PSOE porque Susana suma y el partido resta. Desde Almería, la candidata se mostró convencida de que va a conseguir una “mayoría más amplia” de la que le otorgan los sondeos.
Juanma Moreno también está preocupado por las encuestas. Viene una que le pinta mal en un medio amigo, y el candidato del PP intenta convencer, o convencerse, de que los sondeos están mal hechos porque la mayor parte del crecimiento de Podemos se debe a los populares y no al PSOE como sería normal por la cercanía ideológica. No obstante, quienes realmente hacen daño al PP son Ciudadanos y Albert Rivera, aunque Juanma Moreno tuvo que corregir el rumbo anticatalán de algunos de sus dirigentes. En una conversación con periodistas, Moreno reconoció que Antonio Sanz “no estuvo acertado” al asegurar en Sanlúcar que no quería que en Andalucía mandase un partido que es catalán. Los populares se van a centrar en los días que restan hasta el 22-M en el 20% de antiguos electores del PP que aún no ha decidido su voto. Ahí hay muchos escaños. Los diseñadores de la campaña están deseando que llegue el lunes, cuando se celebrará en Televisión Española el segundo de los debates. Mantiene que si le sale como el primero, tendrán ese 20% en sus manos.
Pero en el día del tomate también los hay tóxicos. Antes, al menos hasta la irrupción de las redes sociales, los periodistas tiraban a la basura los tomates podridos, las intoxicaciones, que es deber del político filtrarlas y del cronista rechazarla. Pero desde hace tres días, el PP anda empeñado en sugerir, deslizar y filtrar que Susana Díaz se pondrá mala el día del debate. Que enfermará. Con ello se demostraría su temor a verse otra vez con Juanma Moreno. Maledicencias de caravanas, basura tóxica, pero el inefable Rafael Hernando, portavoz parlamentario del PP, el que acuñó el término naranjito para Ciudadanos, afirmó ayer en Nerja:
– “Espero que no, que esté en buenas condiciones de salud para poder afrontar el siguiente debate, que no se nos ponga enferma, y es un deseo que hago con toda mi buena voluntad. Espero que el lunes acuda al debate y podamos seguir contrastando los proyectos de cada uno y podamos ver exactamente esto”.
Desde Nerja. Para esconderse en las cuevas, aunque Hernando, ese cunero de Almería, siguió rebautizando partidos: al PSOEle llamó Fastidiemos.
A Susana Díaz llegaron a preguntarle por esta versión agiprop de El enfermo imaginario, a lo que contestó: “Para pisarme a mí los talones hay que echar muchas horas”. “Ya dije que no soy Arenas”, es decir, que no deja sillas vacías en los debates. A la candidata, el encuentro a tres de Canal Sur no le salió bien, el lunes vuelven a repetir en La1 con María Casado de moderadora. Los debates no son, especialmente, decisivos en una campaña, pero marcan hitos y Moreno ansía que llegue el lunes para darle la vuelta a unas encuestas que aún le son desfavorables. El candidato del PP no baila solo, como Susana Díaz, y contará con Mariano Rajoy todo el fin de semana. Como Teresa Rodríguez, la candidata de Podemos, que estará con Pablo Iglesias en Málaga en esta campaña. Albert Rivera irá a Cádiz con los naranjitos, aunque esto será hoy: ayer fueron los tomates.

El PP da la caña a Cataluña

Juan Manuel Marqués Perales | 13 de marzo de 2015 a las 5:00

El PSOE de Susana Díaz es monoteísta, la candidata socialista corre por los pueblos de Andalucía aupada en una carreta de romería, las señoras le cuentan sus males, las mujeres le acercan sus hijos, consuela a los viejos, en Ubrique, en Algeciras y en Coín, y no digamos cuando retorne a Sevilla y a los barrios, de Triana a la Macarena. Los suyos la ven cómo el Rafael Escuredo del siglo XXI, han encontrado otro líder, y por eso es monoteísta, no por la deidad ni por el sinpecado, sino por el poder que administra una única persona. Pedro Sánchez, su secretario general, le acompaña hoy en Almería, pero parece que no le va a invitar a gambas rojas de Garrucha. Una cosita electoral, y poco más, Pedro. No está el panteón para más deidades. Susana Díaz está arriesgando todo en esta campaña, sus decisiones, como ésta de no contar con Pedro Sánchez, se le volverán en contra si no obtiene un buen resultado la noche del 22-M. Entonces, muchos se preguntarán por qué no recurrió a su partido en Madrid, a los dirigentes provinciales y por qué se empeñó en montar toda una estrategia sólo sobre su persona.
Pero el PSOE tiene sondeos que ya le dan más de un 40% de apoyos en varias provincias andaluzas. Fidedignos o no, se los creen. En todas las campañas hay movimientos subterráneos. Si en 2012, los sindicatos ayudaron a Griñán; ahora están apoyando a IU y a Maíllo; a Susana Díaz le apoyan los empresarios, chicos y grandes, de la CEA y de ésos que comulgan en las monterías. el voto útil de la derecha es Susana.
El PP no es un partido monoteísta, Rajoy designa todos sus cargos tras consultar con Soraya Sáenz de Santamaría, pero Juanma Moreno, el candidato, aún sigue necesitando a otros dirigentes para que le cubran en esa placidez que ha entrado después del debate de televisión con Susana Díaz. Qué a gusto se ha quedado. Antonio Sanz, que es el delegado del Gobierno en Andalucía, abrió la veda el miércoles pasado en Sanlúcar.
No quiere, dice Sanz, que le mande un partido que viene de fuera, de Cataluña, que se llama Ciutadans y cuyo líder lleva por nombre Albert. Caña al de fuera. ¿No decía Albert Rivera que los andaluces necesitábamos una caña para aprender a pescar en vez de que nos den de comer palitos del Mercadona? Sanz es un peso pesado del PP, el lugarteniente de Javier Arenas, capaz de remover a su partido como no lo hace Juanma Tranquilo Moreno. Ayer le siguió la líder del PP catalán, Alicia Sánchez Camacho, que estuvo en San Fernando y en Sanlúcar. “Rivera se parece cada vez más a los separatistas de Artur Mas, que confunde CiU con Cataluña como Rivera confunde Ciutadans con Cataluña”, aseguró la dirigente catalana, cuyo demérito está detrás del triunfo de Rivera en Cataluña.
El aludido –normal– tuvo que contestar desde Cataluña. Este fin de semana baja a Andalucía, pero ya ayer le explicó a Antonio Sanz que “Cataluña también es España”, que no haga como Artur Mas. Vaya, en esta campaña todos se parecen a Mas.
En Sanlúcar, Alicia Sánchez Camacho, fue al centro del problema del PP, al voto que está perdiendo hacia Ciudadanos. Se dirigió a los “desencantados” para advertirles de que si votan al partido de Rivera, estarán votando, en realidad, a Susana Díaz porque los populares mantienen que ése será el pacto de legislatura: PSOE y Ciudadanos. Y faltó Esperanza Oña, la otra diosa del PP andaluz, la Aguirre de Fuengirola, que alertó del desconocimiento de los de fuera y de su programa “claramente, importado”. Sabe el PP, como todos los andaluces, que el único catalán que cae bien en Andalucía es Serrat, que es casi andaluz. Y que el 28-F se hizo porque Andalucía no quería ser menos que Cataluña; el campo, pues, está abonado, aunque Albert Rivera y sus Ciudadanos no han flirteado nunca con el nacionalismo, son los pocos que hablan español en el Parlament y su modelo territorial es federalista, no confederal ni plurinacional ni federal asimétrico. Los andaluces, como pueblo, deberíamos de tirarnos un día en el diván del psicoanalista para vernos esto de Cataluña.
Ciudadanos no es una amenaza para Andalucía, eso lo sabe hasta el PP, pero es cierto que hay tres partidos –Podemos, Ciudadanos y UPyD– que tienen un sello foráneo. Podemos está muy dirigido desde Madrid por la desconfianza en su candidata, que es de Izquierda Anticapitalista; Ciudadanos se estrenó con lo de la caña en vez de subsidio, y UPyD invitará hoy a cañas en Granada al que le pregunte a Toni Cantó. En la Taberna el Conde. Éste puede resbalar, que por la sangre andaluza también corren gotas de Cernuda, de Machado y de don Antonio Chacón, que esto no es el Jardín de las Hespérides.
Dolores López, la secretaria general del PP, terminó de cerrar el círculo de los temores de los populares, el que convierte a este partido en un partido sandwich, aplastado entre los panes del PSOE y de Ciudadanos. Verán, si el PP sostiene que no hay que votar a Albert Rivera porque se va a llevar el oro de los Tartesos a Montjuic, tampoco hay que hacerlo por el PSOE, porque Susana Díaz pactará con Podemos y con Ciudadanos. Con Podemos, según Loles López, hay un pacto “oculto”, con Ciudadanos, “está hecho”, porque su candidato Juan Marín es concejal de un alcalde socialista en Sanlúcar.
El PP vuelve al mismo círculo vicioso de los tiempos de Arenas: no puede pactar con nadie. Antes, cuando competía con IU y PSOE, se entendía, eran de izquierdas, pero ahora se empeña también en enemistarse con Ciudadanos y Podemos. El sandwich intenta expandirse, abrirse hueco entre tanto pan.

Susana Díaz negará los pactos en un Parlamento pentacolor

Juan Manuel Marqués Perales | 12 de marzo de 2015 a las 5:00

Un tiempo nuevo. José Bono pregona su nuevo libro de memorias por las ondas radiofónicas. Es un artista. Emparentado con Raphael, en sus tiempos de ministro recurrió a Julio Iglesias para agraciarse con los Estados Unidos de George W. Bush y facilitó a Hugo Chávez el teléfono de Isabel Pantoja porque el espadón venezolano era un fan de la tonadillera del Tardón. Bono también pregona un tiempo nuevo: el esquema de partidos de 1978 se ha ido al garete, el surgimiento de Podemos y de Ciudadanos nos llevará a parlamentos multicolores donde los pactos serán necesarios para gobernar. Y, en caso de alianzas, sostuvo José Bono ayer, debe ser Ferraz y el comité federal del PSOE los que decidan la política de alianzas de su partido. Otra del Tardón, Susana Díaz, de campaña en Setenil de las Bodegas, se enfada: no habrá “interferencias” ni de Ferraz ni de nadie, ella no pactará con nadie, gobernara sola. Así de contundente, Díaz insistió en desafiar la aritmética de un Parlamento que los sondeos dibujan pentacolor y sin mayoría absoluta.
Ésta es una de las grandes incógnitas de esta campaña: la presidenta convocó elecciones para asegurarse la estabilidad, pero el único modo de conseguirla después del 22 de marzo será con un nuevo pacto. ¿Con quiénes? De momento, y tal como le insistió ayer a un grupo de empresarios de el Campo de Gibraltar en Los Barrios, Díaz pide una “mayoría amplia” para asegurar la “estabilidad” y “unir” a los andaluces. Éstas son sus palabras talismanes: estabilidad, mayoría y unidad. Mariano Rajoy, que sólo comparte con Susana Díaz las pinturas del pintor sevillano Jaime Burguillos que hay en la Moncloa y en San Telmo, ya tiene decidido que los pactos se decidirán a nivel local y regional, las elecciones municipales y autonómicas de junio darán para tantas combinaciones que será mejor oír el terreno.
Un tiempo nuevo. Susana Díaz se dio otro baño de masas en Setenil, aunque su alcalde, socialista, lleva ya 31 años en el cargo, fue elegido regidor cuando la presidenta contaba nueve años. Teresa Rodríguez, la candidata de Podemos, la más joven de todas las candidatas, introduce una práctica novedosa en las campañas electorales: se quita de enmedio un día entero por conciliación familiar. También lo hará el próximo miércoles. El partido que teñirá de morado parte del espectro parlamentario se quedó un día sin candidata. A cambio, Podemos recibió el apoyo de conocidos militantes socialistas de Cádiz, de donde es la candidata. Uno de ellos es Cristina Díaz-Pinés, una de las militantes socialistas más veteranas de la provincia. Fue detenida y apaleada en septiembre de 1974 en la Comisaría de su ciudad en represalia por un acto con el que el PSOE nada tuvo que ver: el atentado de ETA en la calle Correo de Madrid. La policía actuaba entonces así; le acompañaba solidariamente en la lluvia de tortazos el hoy presidente de la Autoridad Portuaria, José Luis Blanco, que recibió más que ella. Se le retiró el pasaporte. Un mes después, el PSOE celebró el congreso de Suresnes, y Blanco, que iba a representar a Cádiz, se quedó en su casa más dolorido que con pena. Sostienen en el PSOE que estas fugas obedecen a asuntos internos, puede ser, a Teresa Rodríguez también se le han ido tres dirigentes de su partido porque están hartos de la interferencia de la facción de la candidata, Izquierda Anticapitalista. Puede ser, pero el PSOEera la casa común, y recibía pero no prestaba.
Antonio Maíllo, candidato de IU, también se ha crecido con los debates de Canal Sur. Cuando vaya al de Televisión Española del lunes próximo, habrá participado en tres, y será casi un experto en esto de la dialéctica de plató. Ayer volvió a criticar a Podemos –parece que IU se ha dado cuenta de quienes le están quitando los votos–, y le pidió concreción en las propuestas. A ellos y al PSOE, del que criticó su ambigüedad. Es cierto, pasado el día de presentación del programa electoral, los candidatos siguen sin bajar al detalle, si aportar soluciones técnicas, sin cuantificar presupuestariamente sus medidas. Juanma Moreno, líder del PP, fue a Sanlúcar, de donde es su número uno por Cádiz, Ana Mestre, pero también el candidato de Ciudadanos, el comerciante Juan Marín, el quinto del Parlamento pentacolor, el que bebe de los electores populares. Aunque Díaz lo niegue, alguien deberán mezclar algunos tonos de esta paleta, aunque la presidenta seguirá detrás de su objetivo: el 40% de los apoyos. Eso es.
(Cualquier crónica que se precie debería haber comenzado por lo que ocurrió ayer en el Congreso de los Diputados, donde la campaña andaluza se coló en la sesión de control al Gobierno. El socialista Pedro Sánchez atacó a Rajoy por el caso Bárcenas, y el presidente contestó con los ERE. Pero esto se pudo haber contado hace un año, hace un mes y hace una semana, por los siglos de los siglos: y tú más.)

Diccionario de campaña #22-M

Juan Manuel Marqués Perales | 11 de marzo de 2015 a las 12:52

Hemos comenzado a elaborar un diccionario de la campaña electoral andaluza del 22 de marzo. Os pido vuestra colaboración para tan magna obra, que a buen seguro será publicada por el Parlamento de las Cinco Llagas. Mediante comentarios a esta entrada, podéis dejar las propuestas, pero, por favor, absténganse los trincheristas, jefes de campaña, monaguillos de candidatos, abrepuertas, huelebragetas y francotiradores. Contraviniendo mis normas, no se publicarán los que no tengan calidad, ea. De momento, tengo los siguientes términos:

Aljarafear: Irse de campaña electoral al Aljarafe, cerquita de casa, dos mostitos y vuelta. Viene bien los días de debate.

Apostar: Utilizado como sinónimo de priorizar, aunque se trata de una invasión del lenguaje de casino en la jerigonza de la casta (*ver casta)  política. Teresa Rodríguez también lo utiliza: “Hay que apostar por los sectores productivos”.

Casta: Término introducido por Podemos para definir a todos los políticos, menos, claro está, a los dirigentes de este partido. También está la casta de los fontaneros. En Cádiz, la expresión “me cagó en tó tu castas” es ambivalente, puede ser elogiosa o insultante.

Catalán: Gentilicio de los nacidos en Cataluña. Caso de Albert Rivera y de Juanma Moreno, candidato del PP andaluz. Término utilizado por el PP para atacar a Ciudadanos. En Cádiz, Catalán Chico, gran comparsista y padre de Merche.

Caña: Lo que nos falta a los andaluces, Albert. En otras provincias, se sustituye por botellona. Por ejemplo: “Compra una botellona que esta noche pescamos”. UPyD regala cañas de cerveza por hacerle preguntas a Toni Cantó.

Chaconear: Ser seguidor/a de Carme Chacón, pero sin que se note demasiado. Término en desuso.

Gorrilla: Todas las palabras terminadas en illa sirven para referirse al candidato del PP, Juanma Moreno Bonilla. Muy utilizado por la sevillanía antimalagueña. Por ejemplo: Juanma Gorrilla, o Morcilla, o Nocilla o Maravilla.

 

Jesús: Referente religioso del cura José Chamizo, al que llama “el chulito de Nazaret”.

Sincorbatismo: Indumentaria ideológica inaugurada por Javier Arenas. Consiste en no llevar corbata para no parecer de derechas.

Susano: Nombre del niño de Susana Díaz hasta que nazca y la madre le ponga el nombre.

Sobeo electoral: Sondeo en exceso manipulado.

Sorayo: Dirigentes del PP afines a Soraya Sáenz de Santamaría. Por ejemplo: Juanma Moreno.

Un podemos: Tomarse el día de asueto en plena campaña electoral. Por conciliación familiar o por cualquier otro asunto. Por ejemplo: “Hoy nos hacemos un podemos y nos vamos de caña”. Teresa Rodríguez se hace un podemos los miércoles.

Un arenas: Faltar a un debate electoral. Lo hace Teresa Rodríguez, candidata de Podemos.

 

Toma campaña, bonita

Juan Manuel Marqués Perales | 11 de marzo de 2015 a las 5:08

Juanma Moreno es un sorayo, un dirigente elevado al cargo desde el palacio de la Moncloa, donde la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría y el jefe de gabinete de Rajoy, Jorge Moragas, suelen echarles pulsos a María Dolores de Cospedal. Soraya ganó la partida andaluza, Cospedal hubiese preferido al alcalde de Córdoba, José Antonio Nieto, pero Juanma Moreno fue designado candidato del PP, y desde su nombramiento el partido ha estado un tanto mustio. Sevilla, el PP de Sevilla, desplegó toda su brillante y ácida sevillanía, vitriólica afición, contra el malagueño Moreno y sus apellidos: le han llamado de todo, de todo lo que rime con illa. Así comenzó su campaña electoral, vestido de buen chico, correcto pero sin gancho, educado pero aburrido, casi un desconocido, con las peores encuestas del PP desde los tiempos de Gabino Puche. Hasta el lunes por la noche, cuando a causa del debate a tres en Canal Sur, se ha convertido, y ahora parece que sí, en el líder del PP. Hasta el lunes era su candidato, su presidente designado, pero no tenía la condición de abanderado del partido. Ayer, bajó a Andalucía su mentora, Soraya Sáenz de Santamaría, quien desde Aljaraque, dijo lo siguiente:
–“Susana, éste se ha venido totalmente arriba, menuda campaña te espera, bonita”. Ea, el bipartidimo queda entre éste y la bonita.
El candidato del PP hizo un buen debate. Si en política lo que importa son las expectativas, las suyas eran muy bajas y, por ello, triunfó. No es que dejase noqueada a la candidata socialista, Susana Díaz, pero Juanma Moreno sacó de dentro ese pulso que sí se le vio en algunas interpelaciones cuando era diputado en el Congreso. ¿Importa mucho que el candidato de la oposición dé por ganado un debate que vio el 10,7% de la audiencia? Sí, y verán por qué.
El candidato popular no se ha aparecido ante la opinión pública andaluza como un vencedor, ni Susana Díaz está derrotada, pero los suyos lo consideran así, y esto es fundamental para que los militantes y los dirigentes medios de la organización sigan con la campaña electoral. En estas elecciones, el PP necesita recuperar al votante tradicional, ése que se ha hartado de las políticas de Rajoy, de la subida de impuestos y el que ha comenzado a ver en Ciudadanos una alternativa aseada a la derecha: centrada, nueva, culta, con tintes liberales. Por eso es tan importante que el partido comience a confiar en su candidato. Hasta ahora, los sobeos publicados dan un resultado muy malo a los populares, algunos no le otorgan ni el 30% de los apoyos mientras que Ciudadanos comienza a experimentar un proceso similar al de Podemos, algo más lento pero, quizás, más seguro.
El debate a tres de Canal Sur fue seguido por 400.000 personas, el 10,7% de la audiencia, algo superior a la media de la cadena y 42.000 espectadores más que el de 2012, el encuentro al que faltó Javier Arenas. Según la televisión pública andaluza, la audiencia acumulada sumó 1.364.000 personas, y el minuto de oro fue el de las 22:33 horas, con medio millón de personas frente al televisor.
El PP necesita seguir estimulando a su militancia, y para confirmar su opinión general, encargó un sondeo en el que su candidato salía ganador del debate. Según Datacom, que ha entrevistado a 500 personas, Juanma Moreno habría ganado el debate, con un 39%, frente al 28% de Susana Díaz. El segundo debate tendrá lugar en los estudios de Televisión Española en Sevilla el próximo lunes, se emitirá en La 1 y lo moderará la periodista María Casado. Este encuentro, el último de la campaña, es el concluyente, el que cierra y el que, incluso, puede anular los efectos del primero, como la corta historia de los debates televisivos española demuestra con el segundo round de Felipe González y José María Aznar en 1993. Rajoy vuelve a pasar este fin de semana en Andalucía, estará en Córdoba, Granada y Almería. Al sorayo le van a llover ministros y presidentes hasta el 22-M. No vendrá el extremeño José Antonio Monago, que sigue sin reconocer que su video es una frikada sobre la identidad andaluza.
Susana Díaz aljarafeó ayer, estuvo en esta comarca sevillana a la que su antecesor, José Antonio Griñán, solía recurrir para no fatigar demasiado su campaña electoral. Cerca de casa. En La Algaba, el primer pueblo de la vega que visitó la candidata, se volvió a repetir la escena de unas calles llenas de vecinos para ver a la presidenta. Díaz es muy popular, mucho más de lo que fueron sus dos antecesores, algunas de sus visitas recuerdan a las que en sus tiempos hacía Rafael Escuredo. El tercero del debate, Antonio Maíllo, candidato de IU, repitió en el debate a siete de anoche en Canal Sur, al que no fue la líder de Podemos, Teresa Rodríguez, exiliada por los suyos en Jaén. “Como Arenas”, se alegró Maíllo al recordar ese otro debate de 2012 en el que se ausentó el otrora líder del PP.