…y nos mandaron a la Venta del Nabo

Pineda&Pastor | 21 de diciembre de 2014 a las 9:51

A D. Juan Luis Fdez. Gálvez, en respuesta a su escrito.

 

 

De un profesional uno espera que sepa mantener las formas y el respeto en todo momento, pero sobre todo en los momentos complicados. Tras leerle, y con el ánimo ensombrecido, nos resulta difícil responder a alguien que despotrica, que utiliza términos de dudoso gusto y que arremete contra aquellos que escriben lo que no quiere leer. Su escrito está tan lejano de las correctas formas, que cuesta trabajo pensar que sea un profesional al frente de uno de los negocios de hostelería más relevantes de la ciudad en estos momentos.

 

 

Usted ha llamado papafritas, indocumentados, parados en busca de reinventarse, censores con ensañamiento y camarilla, a aquellos clientes que le visitan y plasman después en sus blogs o en la red su libre opinión; no contento con ello, además insinúa que son una especie de mafia que atemoriza a todo hostelero con ensañamiento, circunstancia que en esta ciudad no hemos presenciado, ni constatado, ni leído en todo este tiempo. No contento con ello nos tilda de manera personal de tener mal gusto, de cometer fechorías, de poner en riesgo el pan de ocho familias, de ególatras, y para rematar nos manda de forma irrespetuosa a “la venta del nabo”, simple y llanamente porque una tarde fuimos clientes de su negocio y con todo respeto y en resumen, hemos contado que consumimos dos platos muy buenos, dos que tuvieron carencias, y que encontramos normalidad en el resto. Desde, insistimos, el respeto, escribimos que nuestras expectativas no se vieron cubiertas y que en lo que a la cocina se refiere hay margen de mejora. Animando al lector, a acudir a su local, probar, y opinar en consecuencia. Solamente vamos a darle la razón en una cosa, la referencia a Leo Ramos, no nos parece apropiada y no debíamos haberlo escrito así, vayan nuestras disculpas por este punto y solo por este punto.

 

Y ahora vamos por partes. No es el mundo de la cocina mediática, ni los programas de televisión, ni las ganas de algunos de encontrar trabajo, lo que hace que los profesionales de la hostelería tengan que “sufrir” a tanto iletrado, no Sr. Fernández, es el mundo en el que vivimos, interconectado y sobreexpuesto. Ustedes no pertenecen sino a un sector más que sufre y disfruta de igual manera esta circunstancia. Pasa con los hoteles, con las empresas de servicios, con las líneas aéreas, con los políticos, con los deportistas, con los artistas, y podríamos seguir y no parar. Todo el que trabaja de cara al público sabe y conoce el mundo en que transita y todos, incluídos ustedes, intentan sacar el mejor partido de esas circunstancias. Os recordamos que tienen perfil en Facebook y Twitter compartiendo públicamente todo aquello que les interesa y ni que decir tiene que su buena posición en Tripadvisor les reporta beneficios económicos, y esto es curioso porque aquí si que se benefician de las opiniones positivas de los que usted cataloga como “papafritas”. Si la opinión es buena, bienvenida, pero cuando es mala o pone de relieve matices a mejorar, ya se convierte en harina de otro costal. Afirma textualmente que “ni somos cocina de vanguardia ni queremos serlo”, y nos apela a revisar su Twitter. Adjuntamos una imagen que dice lo contrario en su perfil de Facebook, y en Twitter hemos comprobado que ya lo han cambiado. Pero vamos, échele la culpa a su community manager.

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Se equivoca también, Sr. Fernández, cuando asevera que desconocemos las entrañas del sector, y que carecemos de experiencia y formación. Con toda humildad, le contamos que hasta tres negocios de hostelería hemos tenido como propietarios, si como lo oye, hasta tres y no le quepa duda que entre ambos firmantes, no sabemos a ciencia cierta si superamos el ya manido “millar de Pudlowski”, pero atesoramos alrededor de 20 años de experiencias culinarias y gastronómicas en multitud de rincones. Son dos décadas de amor, pasión y afición por todo este maravilloso mundo. Cuando usted comienza con Binomio, nosotros ya habíamos pasado por los mejores restaurantes de este país y desde hace muchos años por nuestros paladares han pasado platos de Arzak, Berasategui, Santamaría, Neichel, Atxa, Paniego, Alija, Daporta, De la Osa, Aduriz, Acurio, Robuchon, Freixa, Dani García o Rafa Morales entre muchos otros. No vamos a hablar de nuestras inmersiones en culturas gastronómicas lejanas donde nuestra curiosidad nos ha llevado a lugares como Perú, Guatemala, Sudáfrica o China. Además somos hombres de familia, con estrecho vínculo con nuestras raíces, y también amamos como los que más, toda esa coquinaria tradicional, histórica, que hemos aprendido a admirar desde pequeños y que tan buenas experiencias nos proporcionan aún. Añadiremos por último, y reiteramos lo de humildemente, que nuestra experiencia en el ámbito docente e investigador (no en la rama gastronómica quede claro) nos lleva al estudio constante, al análisis, a la revisión incansable de bibliografía, estando nuestras librerías domésticas llenas de obras dedicadas a la cocina. Actualmente además, una de nuestras aficiones, es el repaso constante de lo que se publica en la red, en blogs, páginas especializadas, redes sociales, y perfiles dedicados a la crónica, a la crítica y a la divulgación gastronómica.

 

Un bagaje personal, que nos permite escribir sin sonrojo, pero muy humilde y respetuosamente, nuestras experiencias en las casas de comida. Un bagaje personal que nos permite saber si un cous cous esta pasado de cocción y salado, si un hongo lleva tierra una vez cocinado o si un plato no está bien ligado. Es más, en nuestra reseña, justificamos cada opinión que damos de cada uno de sus platos, sin escatimar en la explicación de las causas que nos hacen disfrutarlo o no. E igual que le decimos que fue una velada agradable, en nuestra opinión su cocina no es sobresaliente, al menos para nosotros y al menos la que nos sirvieron ese viernes. Sus admiradores, opinadores o seguidores más fervientes, estarán en desacuerdo con nuestra experiencia, y nos sumamos a los comentarios de aliento, de constante mejora, y de recomendación respetuosa que realizan a su carta publicada en Facebook. Nos sumamos también a aquellos que han disentido con nosotros de manera justificada y respetuosa. Pero nos hiere el descrédito desaforado, el insulto, y la falta de respeto de algunos (los menos). Es precisamente, la fama que su ingente cantidad de clientes, le han dado en tan poco tiempo, la que creó nuestras altas expectativas.

 

Y si, Sr. Fernández, seguimos manteniendo que la tónica habitual de los medios y blogs gastronómicos de Sevilla, y en general de este país, a pesar de su calidad, son complacientes con el sector. Solo se habla de lo bueno, y lo malo se dulcifica hasta parecer bueno, lo que no ocurre en ninguna parcela empresarial, y viendo su reacción no nos extraña. Era un riesgo que corríamos, y ya lo asumimos desde que decidimos emprender este proyecto y hacer pública nuestra voz. Es de un victimismo casi pueril insinuar que por hacer un comentario negativo de algunos de sus platos (y explicando el porqué) vamos en poner en riesgo el pan de ocho familias, hasta aquí podíamos llegar. Nuestro texto está repleto tanto de referencias positivas como de negativas, no hay enjuiciamientos, ni puntuación, y no incitamos a nadie a dejar de visitaros. Por el contrario, animamos a los que tienen la amabilidad de leernos a ir a su local.

 

Y ni vivimos de esto, ni cobramos por esto, simplemente lo hacemos porque nos place. Son ya más de dos décadas haciéndolo, y sin faltarle el respeto a nadie. Usted no puede decir lo mismo.

 

Pineda&Pastor

 

PD: Nuestro email está disponible si quiere dirigirse a nosotros, y estaremos encantados de debatir de forma respetuosa, y así aprovecha usted para ponernos la cara –esa que no tenemos miedo a mostrar personalmente-.


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