Archivo para abril 2015

Todo comenzó en el puerto de El Callao

Pineda&Pastor | 18 de abril de 2015 a las 8:46

No hay duda que la comida peruana está de moda, que representa la punta de lanza de un continente que aún hoy guarda grandes tesoros gastronómicos en lo más profundo de sus

Resulta curioso cuando menos el fenómeno de la comida nikkei. Si ya de por si la gastronomía peruana resulta apasionante, la fusión con las costumbres culinarias japonesa importadas por algunos millares de japoneses que arribaron a los míticos puertos limeños de Ancón y El Callao en los albores del siglo XX han generado un fenómeno que está extendiendose lentamente por todo el mundo. Si en España ya se cuentan por decenas este tipo de restaurantes, no hay ciudad importante en el mundo donde uno no encuentre un restaurante de comida peruana.

Aquí como no puede ser de otra manera también tenemos algún rinconcito nikkei. Con ánimo de viajar un poco a través del paladar y por sugerencia de mi buen amigo Augusto  (http://lasueladegus.blogspot.com.es/) nos fuimos los dos o compartir una agradable velada a NAZCA.

El local se encuentra en una de las calles más incomodas y feas del centro de Sevilla, la calle Baños, que tiene el dudoso honor de haber sido durante muchos años uno de los lugares con los indices más altos de contaminación de la ciudad debido a su naturaleza de calle tapón para el trafico rodado del centro. Nada más entrar uno ya se da cuenta que el local está muy forzado respecto a los comensales y que las mesas no respetan ni el famoso “espacio vital” que popularizó hace años el anuncio del Seat Altea. Nos sentamos en una mesa que distaba de la de al lado no mas de 30 cm., pero que gracias a la diosa fortuna estaba ocupada por dos mujeres tan educadas y discretas que no sentimos incomodidad en ningún momento.

Servidos de manera notable, nos lanzamos de lleno por un combinado de makis y niguiris.  Presentados en una tabla de madera y hojas de plátano como base, comenzamos con el niguiri de boletus y crema de rocoto andino. El arroz de delicado sabor con un trozo hermoso de boletus carnoso y el contrapunto de la crema de rocoto (una especie e pimiento picante) nos pareció formidable. El Niguiri de chicharrón ibérico también brillo a gran altura aunque la salsa que llevaba, de ají limeño nos dijeron (el ají es como llaman los peruanos al chile) tenía un marcado matiz a mostaza que igual sobraba. Continuamos con un originalísimo “maki” de causa limeña. Un plato que lleva de base patata andina muy cocida y triturada. Aquí interpretan este plato utilizando esa base para hacer un canuto relleno de pollo. Un sabor plenamente peruano que guardo en mi memoria desde mi último viaje a Lima justo al lado de otro imborrable recuerdo, el tráfico terrorífico de la ciudad. Terminamos esta tanda con los makis encevichados. Presentados como una tempura envolviendo el alga nori, la excesiva cantidad de salsa que llevaba encima nos impidió disfrutarlo en toda su plenitud.

 

 makis y niguiris

En todo momento el servicio estuvo atento y en especial Julio, que nos sorprendió gratamente al demostrarnos un pleno conocimiento de cada una de los platos y sus ingredientes, rebosaba profesionalidad. Su compañera nos recomendó dos ceviches, el primero Ceviche on the beach, corvina, viera, alga wakame, lechuga, lima, cilantro y ají coronado con huevas de arenque. Un plato redondo, donde la explosión de cítricos en la boca, el picante notable del ají y la corvina marinada (abundante) compusieron una armónico plato que disfrutamos como enanos. Desagraciadamente hubo un parón enorme (15 minutos) y cuando vino después el otro ceviche estábamos iniciando la digestión. Nos sobrepusimos a este incomodo inconveniente para dar buena cuenta, de la Leche de tigre de corvina, con rocoto, jengibre, ajo, lima cilantro y cebolla morada. La leche de tigre se diferencia del ceviche en que tiene mas jugo y algo menos de pescado o marisco, algo así como la diferencia entre la paella y el arroz caldoso. Sin embargo nos sentimos algo decepcionados por que la base de ambos platos era la corvina, y prácticamente repetimos el plato, una incomprensible recomendación de la chica que nos tomó la comanda. Fue como pedir gazpacho y salmorejo, en fin espero que la próxima vez ande mas fina cuando comande..

.Leche de tigre

Terminamos con el tataki de atún con aire de jengibre y tomate glaseado. Una revisión del hoy ya un clásico de nuestros bares donde en vez de marcar el atún en la sartén va envuelto en alga nori y servido en tempura. Curiosamente el atún protegido por el alga  al sumergirse en aceite, queda perfecto en hechura, y el crujiente que le aporta la tempura y el alga hacen de este tataki un plato curioso y recomendable.

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Por este almuerzo mas una cerveza, dos aguas y una copa de tokaji, estos dos saciados comensales abonamos la modesta cantidad de 42,85 Euros. El postre decidimos tomarlo en el Guigante en la Alameda, otra sucursal de la marca donde dimos cuenta de una sutil y rica tarta de zanahorias con sus respectivos cafés.

Nazca es sin lugar a dudas un buen sitio para conocer y disfrutar la comida peruana con influencias japonesas, con servicio agradable y profesional pero todo ello en un lugar que ni de lejos está a la altura de su propuesta gastronómica. Un local que a poco que se llene se puede tornar en un infierno de ruido, que resulta incomodo por falta de espacio y una cocina a la que le pueden estallar las costuras rompiendo el ritmo del servicio como nos ha ocurrido hoy. Si cuidan estos detalles nada triviales podremos vivir una experiencia completa y satisfactoria.