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Deó y su cocina creativa deslumbran en Denia

Pineda&Pastor | 4 de marzo de 2016 a las 23:31

El sevillano restaurante Deó se hace con el segundo premio en el V Concurso Internacional de Cocina Creativa de la Gamba Roja de Dénia

 


 

El pasado 23 de febrero tuvo lugar en el Mercat Municipal de Dénia la fase final del V Concurso Internacional de Cocina Creativa de la Gamba Roja de Dénia (Alicante). La localidad fue nombrada en 2015 Ciudad Creativa de la Gastronomía de la Unesco, y su principal embajador Quique Dacosta ejerció de presidente de un jurado donde destacaba la presencia de Fernando Huidobro, Presidente de la Academia Andaluza de Gastronomía.

De las más de 50 propuestas internacionales, se escogieron los ocho finalistas que pujaron por el galardón, cocinando en directo sus propuestas. Entre los finalistas encontramos jefes de cocina de tres restaurantes con estrella Michelín, lo que da una idea del nivel del concurso.

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Se alzaron con el segundo premio, Guillermo Marín Herranz (jefe de cocina) y Leo Ramos (jefe de cocina y propietario) del Restaurante sevillano DeÓ Centro (Jesús del Gran Poder, 83). Obtuvieron este reconocido galardón con un Ceviche de Gamba Roja de Denia, un plato que conquistó al jurado, gracias al equilibrio de su propuesta y la capacidad para unir con criterio, todos los elementos que confluyen en este complicado plato de origen peruano.

 

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Ahora los sevillanos tendremos la oportunidad de deleitarnos con este manjar, ya que durante las próximas semanas será ofrecido por sus creadores en el negocio que regentan en la Alameda.

Luces…¡acción!

Pineda&Pastor | 1 de octubre de 2015 a las 13:24

A este lado del Guadalquivir, en la que conocemos como la “otra orilla”, ya existe una amplia baza de lugares en los que disfrutar a la hora de mover el bigote, algunos incluso de longevidad considerable. Pero a la hora de buscar algo más cuidado, elaborado y novedoso en lo que a cocina se refiere, nos encontramos con que el distrito adquiere una pátina de tradición de la que le cuesta desprenderse. Esto no es algo a evitar. Benditos sean los Blanca Paloma, Golondrinas, Mariscos Emilio, Atahualpa, Casa Manolo, Casa Cuesta, Los Cuevas, El Candil, Casa Diego, Ruperto… o los menos cargados en años Victoria 8, Ostrería de mercado, Cata 50, etc. La oferta se convierte en interminable, pero no es menos cierto que con el flujo turístico, los años que corren, y el calado de la cocina y la gastronomía en general a nivel del público de a pie –entre los que nos incluimos- la zona debería ya contar con una oferta más fresca y renovada para cubrir la demanda, tal y como ocurre en otros puntos calientes como la Alameda o el Arenal.

 

No obstante, algo parece que se remueve gastronómicamente a este lado del Guadalquivir. Somos devotos confesos de DeÓ, admiradores de Puratasca, ambos de trayectoria ya consolidada, y nos gustaría que perdurasen los ya eclosionados locales de la talla de Voraz o LaLola. Y uno de los que acaba de salir del cascarón es el impronunciable Xkysyto, con Antonio Bort a la cabeza, cuya trayectoria conocemos bien y al que han puesto al frente de esta nueva apuesta.

 

Al local solo se le pueden dedicar elogios. Exquisita combinación de materiales nobles, sobrios pero proporcionando una calidez muy agradable. El trabajo de iluminación roza la perfección y la acústica es muy buena. Sorprende la sala principal completa con mesas altas, pero una vez sentados son confortables, cómodas y distan mucho del clásico “quitamiedos” imperante en la ciudad. Aún así nosotros las bajaríamos. La carta es amplia, con un fuera de carta también extensísimo y todo muy apetecible. Muchos clásicos que ya conocemos del chef. Sobre los vinos, tendrían que ampliar un poco la oferta por copas si quieren destacar. La recepción fue muy correcta, aunque el servicio tiene que mejorar algunos aspectos.

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Con unas cervezas de perfecta temperatura, abrimos con Mollete chino de cola de toro y payoyo. Exacto punto de grasa, y el toque dulce del pan chino. Sabor. La pringá tradicional renovada. Ponga otra media docena por favor. Continuamos para equilibrar con una Ensalada de langostinos con melaza de naranja y mostaza. Un plato algo plano, en el que no debería haberse descuidado la calidad del langostino y su sabor. La apuesta sobre seguro hubieran sido los tomates andaluces con helado de queso que el chef borda desde sus tiempos en Puerto Delicia.

 

El huevo frito al revés con guiso de ibéricos y pulpo, es un plato que bien merece una visita. Perfecto, meloso, de mucho sabor en un mar y montaña muy bien acoplado. A estas alturas nos acompañaban correctamente unas copas de tinto andaluz Garum.

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Para la parte noble de la comida, pese a la oferta extraordinaria de carta tanto en carnes como pescados, decidimos dos recomendaciones del chef, que tardaron bastante. El calamar de potera con estofado de habitas y boletus, bien presentado y de particular tamaño, resultó estar fuera de punto y el estofado algo elevado en acidez, quizás producto de la habita en conserva utilizada. Plato fallido al que siguió por el contrario un plato extraordinario de presencia, y sabor, como fue el Tuétano asado con mollejas lacadas y puré de patatas al romero. Contundente a la vez que exquisito.

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Para terminar y tras pedir unas copas de Cepa21 y de Corriente de la compañía del enólogo Telmo Rodríguez, pedimos el Cochinillo cocinado 18 horas, con su jugo, semillas de mostaza y papas. Un plato de gran altura, muy bien ejecutado y que nos dejó muy buen sabor de boca.

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La torrija de brioche caramelizada con helado de vainilla, sirvió de colofón cuando ya no podíamos más pues las raciones fueron espléndidas. Se alejaba demasiado del concepto torrija, y nos pareció más un bollo de nuestra infancia, como pueda ser un “círculo rojo”. Estaba bueno. Por todo ello, cuatro comensales abonaron 84 euros.

 

 

Xkysyto viene a sumarse a los locales que ya renuevan la oferta de la zona, y que lo están haciendo bien y con mucho esfuerzo. Es plaza difícil con un público muy anclado en sabores y materias primas conocidas, y donde a menudo soplan vientos que te mueven la muleta dejándote al descubierto. Antonio Bort es cocinero de mano baja, conocedor del buen producto y capaz de hacerlo brillar como protagonista. Pero le queda mucho trabajo por delante y una importante labor de ajuste que realizar. Seguro que en su mente está adelgazar la carta, excesivamente extensa en nuestra opinión, para poder dar un cien por cien de todos los platos en cada servicio. Y sobre todo para dar sitio al producto de última hora, y a los vaivenes caprichosos diarios o semanales del mercado. Acaban de empezar a rodar su película, y la primera claqueta ya ha sonado. Han encontrado excelentes localizaciones, un buen guión, y un sólido director. Esperemos todo acabe en una excelente película, y la veamos convertirse en un clásico.

 


 

Xkysyto

Virgen de Luján, 18

xkysyto.com

Tipo: Gastrobar

Chef: Antonio Bort

Es el producto, estúpido.

Pineda&Pastor | 5 de diciembre de 2014 a las 17:53

Cuando uno entra en una casa de comidas a cenar y se encuentra en la barra a uno de los mejores cocineros de la ciudad tapeando con amigos uno tiende  a pensar que ha escogido bien, pero no se engañen, a la postre, eso puede no significar nada. También los cocineros tienen amigos y se hacen visitas entre ellos. Quizás Antonio Bort, que pronto estrena negocio cerca, estaba controlando la competencia, o buscando inspiración o simplemente pasaba por allí… A bote pronto, y puestos a debatir sobre temas gastronómicos, siempre sale a relucir el mismo axioma: Sevilla no es lugar para la alta gastronomía. Alrededor de él algunos se adhieren al “ni falta que le hace”, otros nos lamentamos del fondo de verdad que tiene tal aseveración. Sería muy interesante calar este melón, y abrir un serio debate sobre el tema, y probablemente lo abordaremos próximamente desde esta tribuna. Mantener restaurantes en la élite es caro para los que comen y para los que ponen de comer y eso no se sustenta solamente con turistas. Sin embargo en la última década hay fogones que se esfuerzan con propuestas y conceptos más actuales,  todo un reto en una tierra donde el acervo gastronómico ha mirado de soslayo las vanguardias… ¿les suena?. Nuestra primera parada, DeÓ.

Sobre el papel, cocina de producto, respetando la calidad con mimo en su tratamiento, y el vino como elemento importante en la filosofía de la coquinaria de Leo Ramos y su equipo. Teníamos buenas referencias de todo aquel que había pasado por allí, y de entrada nos gusta que no aparezca por ningún lado el “gastro” ni como sufijo ni como prefijo, y que tanto abunda actualmente. Respetamos su uso pero no para vender falsa modernidad, o como sinónimo de calidad, a la postre poco evidenciable en el paladar. De entrada el local está decorado e iluminado sencilla pero adecuadamente. Es bastante recoleto, y con exceso de mesas, pero hoy en día esto ya se ha convertido en una generalidad. La innegable necesidad de pagar las facturas a fin de mes obliga a aprovechar hasta el último rincón de la sala. Hasta hemos apostado que en poco tiempo veremos a gente comiendo colgados de las lámparas de los “gastrobares”, y si no tiempo al tiempo señores. Así de esta guisa, ya tenemos asumido cuando vamos a comer por esos lares que solo me faltan las sevillanas de fondo para sentirme como en Juan Belmonte 69. Lo que si nos resultó algo incómodo y molesto, fue el exceso de ruido durante toda la cena.

Como apasionados de este arte que es el comer, el cocinar, y el compartir vivencias alrededor de una mesa, en nuestras primeras visitas, tendemos siempre a intentar tomar una perspectiva amplia de lo que “se cuece”, es por ello que en esta ocasión, pedimos una serie de platos que nos resultaron interesantes, y en los que pudimos valorar la solvencia a la hora de usar varias técnicas de cocción y tratamiento de la materia prima. Además les solicitamos que los maridaran sin más.

Comenzamos con un ajoblanco con uvas, mojama y almendras. El ajoblanco, es un plato de delicado sabor, en el que se puede vislumbrar la suavidad y el toque de un cocinero. Néstor Luján y Juan Perucho -dos de nuestros referentes a la hora de beber de los clásicos de la gastronomía escrita- en su Libro de la cocina española, ya lo mencionan dentro de la gastronomía andaluza como plato de “entidad y delicadeza”. El plato resultó agradable de textura, sabor suave, y muy compensado, aunque con alguna almendra “crocanti” que amargaba el bocado. Fino Ynocente fue la propuesta de la casa. Un buen fino, es un buen vino, pero nos sigue pareciendo potente para algunos platos. En esta ocasión nos pareció una opción acertada. Lo de servirlo en una copa para blancos tipo Burdeos puede ser un crimen para los guardianes de las esencias (otra vez nuestro acervo) pero nos permitió apreciarlo en toda su plenitud..ahí lo dejamos. El carpaccio de presa con aceite de pipas de calabaza y gelatina de mango, de presentación policromática y llamativa, en el que impera y reina una presa ibérica muy bien tratada, nos resultó un plato agradable, y muy conseguido. Respecto al maridaje, nos ofrecieron de nuevo el fino… y aquí no funcionó.

Carpaccio de presa con aceite de pipas de calabaza y gelatina de mango

Y llegamos al que para nosotros es el mejor plato de la noche, ceviche de Corvina. El ceviche es de esos platos donde la armonía y el equilibrio lo son todo. Marinar un pescado con cítricos y que estos no se lo coman todo ( que desgraciadamente es lo más habitual ) es un arte y aquí el jefe lo borda. Hace poco estuvimos por el Perú, la cuna del cebiche (allí son más de la B) y este ceviche sevillano le echa la pata por encima a muchos de los de allí (y alguno llevaba la firma de Acurio). Bravo. Nos dieron a elegir manzanilla o un garnacha blanco y la segunda opción sin duda le iba más, sobre todo si se trata de no hacerle sombra a este platazo.

Otro de nuestros autores de referencia, como Josep Plá, siempre piropeó uno de los más clásicos “mar y montaña” que se conocen, como es el pollo y langosta. Desde entonces todos los grandes han interpretado de múltiples, acertadas y cada vez más evolucionadas formas, esta combinación. La del chef Ramos es un plato de papada, vieira, fabes y cebolla encurtida. Un buen ejemplo de un mar y montaña sin estridencias, con mención especial al tocino cocido a baja temperatura y posteriormente marcado en plancha, con una textura melosa y un sabor mayúsculo. No es novedoso, nos recuerda a la combinación garbanzos-ostras-tocineta de Arzak, pero nos pareció un plato muy destacable.

papada, vieira, fabes y cebolla encurtida

Un rosado riojano acompañó a los puerros cocinados a 60 grados con aceite de jamón, un planto agradable con una materia prima mimada, pero quizás fuera de tiempo, ya que estábamos en la parte dura de la comida y esperábamos con ganas la barriga de atún rojo encebollado. Otro acierto que nos sugirió el chef Leo Ramos y bien que se lo agradecemos. El atún estaba como tenía que estar, este hombre trata con “cariño” la buena materia prima, y el encebollado estaba sublime en punto y sabor, con unas notas a vinagre que hacían redondo el plato, y nos hacía rememorar esa costumbre de antaño y muy de nuestras abuelas de añadir esta nota ácida, en los platos de cuchara que ellas siempre bordaban. Decidimos aparcar los dulces y terminar con un buen queso acompañado de un pinot noir de la bodega vallisoletana Alta Pavina. No fue posible. Debe ser que al chef no le entusiasma mucho el queso porque además de solo tener uno, los hemos probado mejores hasta en algunas franquicias de fast food.

Si les terminamos contando que habíamos reservado mesa y que esta reserva se “perdió”, siendo acomodados en la barra, no se lo van a creer ¿verdad? así que obviando este desagradable incidente hemos de reconocer que nuestras expectativas se vieron cumplidas, aunque no fueran muy altas. El maridaje estuvo flojo, pero la comida fue una protagonista brillante, y contó con dos platos extraordinarios. Por todo ello estos 4 comensales pagamos 105 euros, realmente barato para la extensa degustación de platos y vinos que consumimos. La filosofía del lugar se cumple, y la cocina de mercado y de producto brilla con luz propia. Es por ello que nos decidimos a titular nuestra crónica de debut con la adaptación de la conocida frase de Carville. El secreto del éxito de este lugar reside en la calidad, el máximo respeto, y la sutileza en el trato a eso tan importante que llamamos producto. No es fácil hoy en día y menos a este lado del Guadalquivir, encontrarse con esta lucidez gastronómica.  Nos gustó sobremanera la actitud del chef que salió un par de veces a recomendarnos y contarnos su cocina, y en la que se notaba una actitud de cariño y pasión por lo que hacía que era contagiosa, hasta tal punto que olvidamos que estábamos degustando la cena en lo alto de un taburete. Ah, por cierto!, resulta que en este caso el hecho de que un gran cocinero como Antonio Bort estuviera cenando en la barra si que va a significar algo… claro que si.

 

DeÓ

Virgen del Valle 10, en Los Remedios, Sevilla
Tlf: 955193809
www.deovinosytapas.com