Francisco Andrés Gallardo5 de Febrero de 2010 a las 8:49
SERGIO Cabrera resolvió con pericia las limitaciones presupuestarias de Adolfo Suárez, el presidente. Se pasaron de tacaños en la escena de la encerrona, cuando unos energúmenos increpan al acorralado político en las postrimerías de su mandato, pero no hicieron falta grandes escenas de masas, ni mucha ambientación monumental para trazar a grandes rasgos la ingratitud nacional hacia los esfuerzos de este ingeniero. El personaje real pecó de ambición, aunque en menor medida frente a los envidiosos vampiros que lo rodeaban. Antena 3, con el creíble trabajo de Ginés García Millán y un certero casting, ha cumplido en parte con el agradecimiento impagado hacia Suárez, aunque de nuevo GH le birló muchos espectadores. Telecinco estruja la casa y ahora ha estabulado a grandes bronquistas de su historia para ver de qué manera se reconcilian o, peor aún, dan carnaza suficiente a todos sus programas.
La correcta factura de Suárez… sigue ensanchando la brecha narrativa de futuras miniseries, con todas las que están al caer: la Reina, los Príncipes, la Duquesa de Alba, la Nietísima… ¿Y la baronesa Thyssen y sus retoños, qué? Es uno de los cromos, menudo cromo, que nos falta en la colección de estampas reconstruidas. La Tita deja en pañales a La Cenicienta.
Hoy es viernes, y toca de nuevo José Mota, en La 1. Uff. Cuando vimos su acertado especial de Nochevieja no nos podíamos imaginar que esos sketches y personajes los iba a ametrallar cada semana. Tantos minutos, sin publicidad además, de exclamaciones manchegas y redundancias del humorista, condenan a La hora de José Mota a un hora muy previsible y cansina. A su favor, pongamos el retrato y masaje efectuado al propio Mota en Volver con… Reflejaba a un buen tipo. Veremos cómo interpreta su reconciliación con Juan Muñoz en el próximo Pánico en el plató.
Francisco Andrés Gallardo2 de Febrero de 2010 a las 8:59
“Las mujeres son inferiores a los cerdos”, comentaba con naturalidad, sin provocación, el gurú de Nueva Guinea adonde fue a parar la familia malagueña (los Segura-Romero) de Perdidos en la tribu, que recuperó Cuatro este domingo por la noche. En la gran isla de la Melanesia perviven aún cientos de pueblos ajenos a la civilización occidental, pero se nota que hay algunos adelantados que le sacan partido a su devenir silvestre y son contratados por los canales como figurantes de documental o de lo que se tercie, como sucedió en la reciente edición de Gran Hermano. Con una cantera tan amplia de salvajes semiadiestrados era inevitable que Nueva Guinea, repleta de follaje, fuera destino de la segunda temporada de las convivencias rupestres. En el propio GH se ha visto más follaje… y tribus más desalmadas y con códigos más discutibles que estos buenos salvajes del rousseauniano formato, pese a que nos resulten bocazas.
Perdidos en la tribu sorprendió el pasado año, con ese choque, a veces sobrecogedor, sobre todo divertido, entre blandos occidentales y férreos (y felices) selváticos; y ahora que vuelve su impacto es menor porque todo parece repetirse. Ni hay grandes variaciones entre los urbanícolas ingenuos, martinezsorias del nuevo siglo, poco avezados en atender las instrucciones de El último superviviente; ni tampoco se observan que vayan a aportar ingredientes novedosos los desnudos anfitriones. En este mundo on line hay millones de seres que siguen viviendo en su línea, apartados pero dichosos con su existencia. Sin frigorífico, sin zaras y sin manicura. Se puede ser feliz comiendo lombrices y durmiendo sobre troncos. Y ser muy infeliz con tarjeta de crédito y aire acondicionado. Todo es relativo, pero el mensaje de Perdidos en la tribu parece de parque temático.
Francisco Andrés Gallardo1 de Febrero de 2010 a las 10:35
Adolfo Suárez se ganó la absoluta confianza del entonces Príncipe de España, y por tanto el timón reformador, cuando decidió no retransmitir el enlace de la nietísima y el maromo de Alfonso de Borbón, la boda del siglo franquista que, genuflexo, narró Peñafiel en el ¡Hola!. Para que después tiren por la borda el papel que en nuestra historia reciente ha jugado TVE y sus directivos. Y la transición no se hubiera desarrollado tan efectiva sino hubiera jugado a favor la tele postfranquista, que estaba hasta las trancas de topos y tapados.
El Suárez de Ginés García Millán se las vio con el golpe de Tejero, tan crucial como manido en nuestras tv movies, y con el golpe de estado del miércoles a cargo del GH de Telecinco. Fuegos artificiales contra los tiros en el Congreso (Mario Pardo, grande como Mellado). La serie de Sergio Cabrera es un biopic evangélico, donde se suceden, a modo de estampas en movimiento, las palabras y milagros de un protagonista al límite de la santidad, siempre briilante, capaz de tener un ramalazo chulillo con el gallego como de ser un esposo amoroso (Toni Acosta hace lo que puede con un rol de esposa abnegada y romántica amante conyugal) y un brillante ejecutivo. La ambientación podía estirarse un poco más, pero la historia solventa con cierto garbo episodios como la catástrofe de Los Ángeles de San Rafael, sin mencionar a Jesús Gil además. Suárez el presidente es una correcta producción, Ginés saca nota alta, pero le falta riesgo. La segunda parte, recorriendo la Transición, será intensa para el “presidente de la Tercera República” (en cierta medida así es), como pronosticó el abuelo del abulense. Al igual que en Sin tetas, podían haber grabado una historia alternativa: el Rey nombra a Fraga presidente para la reforma y aquello, tras sangre y exilios, no culmina hasta la victoria del Frente Popular en las elecciones de 1987.
Francisco Andrés Gallardo29 de Enero de 2010 a las 8:52
La TDT se va a cargar nuestro encuentro en la tercera fase con los extraterrestres. La mayor autoridad en la búsqueda de inteligencia más allá del Sistema Solar, Frank Drake, advierte que con la digitalización vamos a dejar de mandar ondas al espacio, como nuestras señales analógicas de radio y TV (eso lo describe muy bien el inicio de la película Contact, vídeo de arriba). Además del mercadeo de licencias y la fragmentación de las audiencias que rompe los esquemas de negocio, la TDT que ya nos llega algo endemoniada se nos convierte en el apagón de nuestras relaciones públicas. Será terrible que las últimas imágenes que reciban de nosotros en otras galaxias sean las de la canción de Karmele Merchante y Un gancho al corazón. Es comprensible que los alienígenas crean que a partir de ahí nuestra civilización haya desaparecido. Al sistema de Epsilon Eridani están llegando ahora las imágenes del Festival de la OTI de 1977, así que tienen todavía bastantes horas para captar y preocuparse por nuestro futuro. El disgusto que se van a llevar con la muerte de Chanquete dentro de unos años.
Y aún les queda un decenio y medio para que capten los primeros meses de Antena 3. En la medianoche del martes se resumía la historia de la cadena con algunas de sus imágenes más curiosas y memorables. Lástima que de una conmemoración a otra sean siempre las mismas, por eso de las prisas y el recorte presupuestario. O la pura vagancia. Las pifias de los primeros años fueron sacadas directamente del Todos somos humanos que presentaban Carrascal y Sardá antes de que se marchara a Marte (abajo os pongo un vídeo de aquel programa). Llegaron a incluir un fragmento de La clave, ese en el que Lola Flores pedía que en la caja “se la metieran” (la bata de cola), que pertenece al programa de Balbín pero cuando se emitía por La 2, en 1986. Con lo que le vamos enviando verán cómo se mosquean los primos de ET y nos invaden.
Francisco Andrés Gallardo25 de Enero de 2010 a las 10:33
Judit Martín es una de las voces de ‘La rabiosa actualidad’, una sección de ‘Julia en la Onda’, de Julia Otero, en Onda Cero, que se emite sobre las cinco menos diez, cuando voy aparcando el coche, y forman un equipo de imitadores absolutamente genial. Judit, que borda a la borde de Rita Barberá, acaba de colgar este vídeo de su parodia sobre Joaquín Reyes, rizando el rizo de la ‘Muchachada’. Ah, después hace una parodia de ‘21 días’ que se la voy a mandar a Samantha Villar. Judit vale un rato, eh.
Francisco Andrés Gallardo23 de Enero de 2010 a las 20:46
El vídeo de arriba es el de los primeros minutos de Antena 3 Televisión el 25 de diciembre de 1989. Miguel Ángel Nieto, la voz pionera de Antena 3 Radio (pinchad aquí para recordar algunas de sus sintonías), se marcó un mitin en toda regla para dar la bienvenida a los espectadores. Esa perorata de política empresarial es inimaginable a estas alturas. Pero quede constancia de cómo concebía aquella televisión alternativa el equipo de Manuel Martín Ferrand, el consejero general de la empresa nacida en 1979 y que surgió como una quimera en 1966.
Y abajo, la lánguida sintonía, tipo ‘Amo a Laura’, da idea de cómo se concebían montajes y melodías en 1989, verdadera prehistoria de la tele en España.

Y aquí está el comienzo de las “emisiones regulares”, nunca mejor dicho en Antena 3 el 25 de enero del 90.
Este es un buen resumen que la propia Antena 3 ha realizado en 2010 para contar en minuto y medio su historia…

o este repaso a sus series…
Los cambios de accionariado, el navajeo de pasillos, los programas y los zarandeos políticos dan para un libro…
Aqui os dejo el reportaje que hoy escribo en papel…
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Francisco Andrés Gallardo23 de Enero de 2010 a las 1:23
Os extraigo, fuera del plasma, este artículo que he publicado en papel en la sección ‘Atlas’ sobre la palabra “pringao”
“Pringao” es uno de los términos coloquiales más utilizados en toda España y en América Latina para aludir al individuo poco avezado o que suele ser un metepatas allá donde va. Pero no estamos hablando de una palabra relacionada con la rica pringá de nuestros pucheros, aunque sí es un vocablo emparentado con la pringá de nuestros casi desaparecidos juegos callejeros: la “pringá” del castigo a quien no acepta las reglas del juego o la patada que se endiña al rival por ser simplemente el “pringao” derrotado. Todo esto viene, efectivamente, de la pringue, grasa más bien de baja calidad que por su incontinencia se desparrama o deposita por alguna parte, pero no tiene relación gastronómica, sino que tiene un origen judicial.
El “pringao” era aquel que estaba marcado por la pringue dictada por el juez. Aquel que cometía una fechoría recibía en su piel aceite, o manteca, caliente para que quedara marcado para toda la vida, para que se ‘anotara’ que tenía antecedentes. Hablamos de largos siglos en que no se llevaba documentación encima. Con los ladrones los jueces seguían dos métodos: el corte triangular en las orejas, o incluso la sección completa del pabellón auditivo, o los hilos de pringue colocados en la espalda que dejaban una imborrable cicatriz (que solía sumarse a las de los latigazos). Según el número de antecedentes, así se agravaban las penas posteriores. Cuando no había ordenadores en los juzgados se tomaban estas medidas expeditivas, aunque precisamente las Cortes de Cádiz vinieron a erradicar martirios innecesarios como el de la pringue.
El castigo añadido de la pringá fue desapareciendo pero se mantuvo el término que aludía a los infortunados y pícaros que recibían la dolorosa medida de control.
Francisco Andrés Gallardo22 de Enero de 2010 a las 8:54
Manolo Sarria suele hacer el papel de tipo al borde de un ataque de nervios. A lo Homer, siempre tenía a El Pulga cogido por el cuello mientras le zamarreaba y le gritaba como un castrato estreñido. A Manolo le crecieron los enanos cuando se quedó sin su compadre y le afearon sus números en el Un, dos, tres. Tuvo que abandonar a sus recortados Tati y Quieti tras ser criticado duramente por hacer apología de los malos tratos. El malagueño Manuel, que es un corredor de fondo en la playa y en la vida, siguió pese a aquel golpe bajo con su comediante manojo de neurastenias por las tardes de María del Monte, las noches de Juan y Medio e incluso por los inclasificables especiales navideños de La Nuestra. Manolo siempre está ahí, dando el callo con sus alaridos para aliñar los magníficos guiones con que le suelen surtir en las cenas de Nochebuena.
Han pasado más de veintidó años de aquellos toreros que alegraban las noches de los viernes a una España que se mondaba, al son de las carcajadas de Mayra, con las Hurtado, Bigote Arrocet y la Ruperta, tótems de una época con hombreras y hambrunas de humor. Por Manolo no pasan los años y se afana en seguir siendo aquel testigo de las plazas abarrotás, pero ahora le han dado las llaves de un taxi y le ha venido bien cierta reorientación a su carrera. Se le ve cómodo al volante. Ya que Canal Sur 2 no carbura, se ha estrenado este concurso sobre ruedas, Taxi, que es barato y efectivo, porque el mismo vehículo hace de plató al aire libre y tiene cierto aire fresco. Con concursantes apalabrados (en sus primeras entregas por lo menos), es un programa entretenido y al durar algo menos de media hora no se resiente de claustrofobia. Sarria necesitaba algo así. Canal Sur… humm… tal vez no.
Francisco Andrés Gallardo18 de Enero de 2010 a las 12:16
Termina su periplo en ‘Password’, donde se dio a conocer esta voz radiofónica que va a seguir contando muchas cosas en Cuatro… y ya veremos más allá. Luján Argüelles es una de las presentadoras de entretenimiento más efectivas del panorama. Una lástima que deje su concurso vespertino, pero ahora crece con un magacín a la incierta hora de la tarde de Cuatro. ‘Lo que diga la rubia’, se llama el programa. Y esta rubia prognática (que tiene mucha mandíbula, vamos, pero eso no le quita atractiva), tan fotogénica y con tanto desparpajo confiemos en que le sigan dando la confianza.
Hoy tenía ganas de reírme con vosotros con este montaje sobre Luján en el programa retrotelevisivo de TV3 ‘Alguna pregunta mès?’). Argüelles, eres grande, tía.
Francisco Andrés Gallardo17 de Enero de 2010 a las 10:54
Es desolador que sólo nos acordemos del país más pobre de América, con estadísticas veteranas en el ranking de los miserables, cuando el Destino lo golpea por añadidura con una catástrofe de estremecedora magnitud. Es una desgracia tan grande como para alimentar durante unas semanas a los medios de Occidente. Después, ya veremos. O no veremos. Haití existe ahora por esos miembros que sobresalen entre los escombros y esas miradas perdidas de quienes hacía ya tiempo que lo tienen todo perdido. El terremoto tuvo su epicentro cerca de Puerto Príncipe pero ahora sacude a nuestras conciencias de supermercado.
Antena 3 ha logrado recaudar 1 millón. Gracias. Pero el solidario Tal cual del viernes, caótico en bastantes momentos, tenía un punto mal gusto por su abuso de imágenes dramáticas y por convertir en un sonajero esta hecatombe (vídeo de arriba), con esos colaboradores poniendo cara de velatorio de cumplimiento.
Los Informativos de TVE metieron la pata en las primeras horas cuando dieron por verdaderas unas imágenes internautas que pertenecían a otro suceso. Es comprensible que en la urgencia, cuando no había información a mano, pudiera recurrirse a material sin contrastar. Un despiste justificable por las prisas (pese a que la pública tiene una redacción periodística nutrida) y por la ingenuidad de confiar en contenidos de aficionados. Es una lección para todos los que informamos. TVE, que se disculpó nada más detectar el pifiazo, se merece un tirón de orejas. Pero de ahí a pedir la dimisión del director de Informativos, Fran Llorente, es un oportunismo indecoroso por parte del PP, después de reconocerse que en estos años ha mejorado el pluralismo y la credibilidad de los Telediarios. Ay, pero siempre hay quienes intentan sacar partido de las desgracias de los demás.