Paquirrín, ex futbolista con peloteros
A continuación os ofrezco mi ‘Sombras de la China’ que aparece hoy en las páginas de Pasarela de los periódicos del Grupo Joly dedicado a Kiko Rivera.
“Majestad, ante todo soy madre”, se postraba la viudísima Isabel durante un concierto benéfico al que aupó a su Paquirrín, rubiasco y meloso, que tarareaba las canciones de mamá. La novia de Julián Muñoz, la playera de los exclusivones a tocateja, le gustaba sacar a sus retoños para jalear sus actuaciones y ganarse portadas y apariciones televisivas. Pese a la tragedia que Isabel lastraba en la bata de cola, las lenguas, malas y buenas, hacían bromas del inocentón Francisco José, el hijo que dejó Paquirri en la cuna. Como cada cual es su circunstancia, Paquirrín, Kiko, tuvo una infancia distinta y una juventud en la que estaba llamado a ser un pelotero de cuidado. Y tal vez a Isabel y a su “higo” (Martes y Trece dixit, no desaprovechen el enlace) siempre le han sobrado los peloteros alrededor. Visto que el fútbol no era lo suyo, ni los estudios, tampoco, a Paquirrín le crecían los granos y la cintura mientras se lo pasaba estupendamente alejándose de las faldas de mamá y de la yaya. Confiado en el mundo feliz que le tarareaban en su sobreprotección, Paquirrín comenzó a hacer su máster de vida entre cámaras chivatas, amigos golfos y reporteros armados con micrófono y zapatillas de persecución.Dio el estirón, ya me entienden, se hizo mayor, mientras crecían las burbujas de los programas televisivos del hígado y la especulación marbellí. Mientras sus novias se forraban a base de declaraciones y desnudos, Paquirrín fue aprendiendo lo que vale un peine y una primicia. Ahora se dedica a hacer bolos por las discotecas. Como un monito de revista. Y lo gana bien. Pobre niño.
Y os dejo con el gran Ángel Martín y sus comentarios sobre el reciente trabajo publicitario de Kiko Rivera. Larga vida a Sé lo que hicisteis


