Europa sacrifica al pavo y la audiencia de OT a Esther
Noche de expulsiones. Por un lado el pavo Dustin de Irlanda ha recibido su merecido. Este Rockefeller tecnopop ha caído en Eurovisión mucho antes de lo previsto. Un pájaro menos. No pasó la criba, como tampoco Bélgica, Holanda o Andorra, sin suficientes aliados como los favoritos del Este del Edén. Los belgas cantaban en un idioma imaginario para no desairar ni a flamencos, ni a valones, y la andorrana Gisela en lugar de hacerlo en catalán (el único escaparate mediático de envergadura continental para el idioma de Carod), lo hacía en inglés. La ex triunfita lucía un traje más hortera que las enaguas de Amy Winehouse y pese a que musicalmente su canción era buena, no tuvo suerte (ni influencia) telefónica. El experto Enrique Cosano, que ha escrito la crónica previa en nuestros periódicos sobre la semifinal de hoy, ha dado en el clavo con los favoritos. El de Rusia, Dima Bilan, con patinador incluido, se perfila como aspirante más fuerte. Por parte de Chikilicuatre se nos despiertan todas las dudas sobre el televoto de los países de balcánicos, caucásicos y bálticos. Ay, que quedamos los vigésimos.
También Cosano cuestiona a José Luis Uribarri, que se arroga un papel de gurú eurovisivo que tal vez le viene grande. El veterano locutor lo demostró cuando se despidió de los espectadores cuando aún faltaba por conocer uno de los países que se clasificaba para la final, el que salvaba la organización (y que resultó ser Noruega). Su narración fue muy previsible en este acontecimiento ofrecido por La 2.
Despidamos al pavo Dustin con el vídeo de su actuación con la que demostró que tras el muñeco había más ruido que nueces.
Y ojo al ruso bustamantiano y a su amigo el que patina…
La otra eliminación llorada de esta noche de martes ha sido la de Esther en Operación Triunfo. Evaristo le dio la despedida por anticipado y le llamó “cínica” por elegir como tema musical una canción que se llamaba Adiós. El 73 por ciento de la audiencia ha eliminado a la desafinada chica. El programa de Telecinco ha perdido a su cantante friki, pero en la recámara tiene más fauna para seguir jaleando la verbena.


