Uno, due, tre… ¡Cuatro!
Lo más visto en la historia del catodicisimo andaluz. La clasificación a semifinales de la selección este domingo tuvo 2,8 millones y un 77,9 de cuota, lo que significa un rating (audiencia respecto a la población total) estratosférico del 37,4. El partido lo vieron 2,2 millones y un 72,1. La final de Se llama copla, el récord de Canal Sur, se quedó más de medio millón atrás. A nivel nacional, Rosa de España también se quedó menguada. Su record eurovisivo de 2002 se quedó 2 millones atrás respecto a los penaltis de Viena, con casi 15,4 millones de espectadores y un 77,5. El partido, por su emoción, estuvo millón y medio por encima de las expectativas de audiencia media, con 11,5 millones (68,8 de share). En Andalucía fueron 2,2 millones (72,1).
Con la derrota por penaltis de Italia se disiparon los malos espíritus, la frustración del codazo a Luis Enrique, tantas trampas romanas y tantos complejos. A los italianos, por fin, se les acabó la potra y las oraciones a San Catennaccio. Había en el estadio una pancarta que decía “Ciao Italia”. Yo hubiera puesto otra más explícita que hubiera obligado a medio continente a tirar de un traductor de barriada.
Mucho se recordó en estos días pasado de aquella última victoria ante Italia en Amberes, hace 88 años. Por fin han sido al menos consolados aquellos coetáneos del difunto Pichichi (todos ellos hace tiempo que dejaron el tabaco), cuando Italia nos eliminó en los Juegos de París del 24, en los Juegos de Amsterdam del 28 y, sobre todo, en el Mundial del 34. En aquella ocasión Italia se clasificó por canelones para que la FIFA agradara a Mussolini. Los italianos ganaron a base de partir piernas y costillas españolas (entonces selección de la II República, ya que hay que tener memoria histórica). Con el equipo español suplente, la selección de Mussolini sólo pudo ganarnos con ayuda arbitral en el partido de desempate.
Que nadie nos quite ya lo bailao de haber saboreado el pase a semifinales a costa de una Italia cutrecilla. Hemos tenido que esperar a ver cómo se jubilaba José Ángel de la Casa (en persona en Zona Cuatro). Pero mereció la pena tantos años de mocos sorbidos para disfrutar de la nochecita de ayer. Y los de Cuatro, ni te digo… (Por cierto, qué maravilla de promos).


