Queremos estar juntos. El partido más visto
Casi 13 millones de españoles vieron ayer el mejor partido de la selección de toda la historia (diría que el mejor segundo tiempo que le he visto a un equipo español, selección o club, en mi vida), de los que 2 millones y medio eran andaluces. Aunque no es el récord de los cuartos ante Italia, no comparemos 10 minutos con casi 2 horas, publicidad incluida, de juego. Estamos ante el partido más visto de la historia de la televisión en España. No nos obsesionemos con la aritmética pura.
Hoy en los periódicos del Grupo Joly hablo sobre la revalorización de los acontecimientos. En estos tiempos de fragmentación, que cada cual ve la televisión que quiere, todos deseamos estar juntos en torno al programa que nos une…
Con 30 canales gratuitos con la TDTy más de 150 cadenas para seleccionar por las plataformas de pago, el usuario se decanta cada vez por elegir menos y dejarse llevar “por lo que haya que ver”. Los acontecimientos se revalorizan, como demuestran los picos de audiencia de la presente temporada. Ante la fragmentación de ofertas, la especialización para cada habitante de la casa, el espectador español está cada vez más interesado en seguir aquel partido o programa del que al día siguiente se va a hablar. El público esperaba “romper el maleficio de los cuartos”, como unánimemente se consideró el duelo de Italia, y el partido reventó los audímetros, logrando el récord en la historia. Con los penaltis se congregaron casi 15,4 millones (77,5 por ciento de la audiencia), pero ya durante todo el partido había 11,5 millones ante el televisor (de ellos, 2 millones de andaluces).
La Eurocopa 2008 va a ser la más vista de la historia no sólo por el hito de la selección, sino por el interés que despierta el torneo entre el público en general, que “no quiere perderse” lo que está de moda. De hecho, hasta la competencia ha tenido que reconocer que ante un acontecimiento como el fútbol sólo se pueden replegar las velas.
En Estados Unidos, el país más veterano en la fragmentación de las audiencias, la final de la Superbowl llega a reunir más de 100 millones de espectadores. A modo de Día de Acción de Gracias, se ha convertido en tradición reunirse en familia para seguir el encuentro en el que se resuelve la liga de fútbol americano. Las finales de la NBA, como los próximos Juegos Olímpicos, están marcados en rojo.
En España las grandes audiencias se garantizan con el fútbol de primer nivel y la Fórmula 1. El último Real Madrid-Barcelona emitido en abierto, a través de Telecinco, reunió 9 millones de espectadores, pese a que la liga estaba resuelta y el morbo estaba en “el pasillo”. Cuando los equipos españoles llegan lejos en Europa son sinónimos de buenos resultados de audiencia. Incluso el modesto Getafe. Sus cuartos contra el Bayern superaron también los 9 millones, en la emocionante prórroga.
Pero existen otros acontecimientos que pueden reunir grandes cifras para el público español. Eurovisión, que levanta pasiones el continente, tras la frustración de Rosa ha resucitado este año con Chikilicuatre (10,6 millones y 62,8 de cuota). Si TVE se lo toma en serio seguirá siendo un programa esperado cada año. Se creó expectación en torno a los debates electorales Zapatero-Rajoy y se convirtieron en dos de los espacios más vistos de la temporada. El interés ciudadano se unió con la pura curiosidad: 13 millones entre los distintos operadores (aunque la audiencia se decantó por la más tradicional, TVE).
Las ficciones tienen el recurso de fabricar grandes momentos. Lo ha corroborado Telecinco con Yo soy Bea (8,2 millones). Con un capítulo habitual, sólo Aída es capaz de superar los 6 millones.


