Entrevista a Carlos Alsina

Francisco Andrés Gallardo | 9 de junio de 2009 a las 23:41

Doble excepción. Ni en los blogs deben de colocarse entrevistas, ni este es un blog de radio, sino de la tele “y sus aristas”. Pero qué caramba. Un amigo me ha pedido que le pase la entrevista que este fin de semana publiqué en papel a Carlos Alsina, director de ‘La brújula’, de Onda Cero Radio, tipo que llevo siguiendo, entusiasmado, desde hace casi 20 años. Pues hela aquí. La entrevista…

No, no les escribo un inicio original. Carlos Alsina es un hombre de radio. No piensa en otro soporte. Nació periodísticamente junto a un micrófono, el de Onda Cero, al que sigue perteneciendo con el orgullo de haber comenzado desde la infantería rasa. Algunos lo descubrimos en la agonía de Antena 3 Radio, al lado de González Ferrari y la medianoche. Artesanía, actualidad, voz y matices. Siempre envuelto en el rigor y el ambiente distendido. Así es esta Brújula, elaborada a sonido y semejanza de su director. Trabaja de lunes a viernes, pero precisamente hoy domingo lo encontrarán analizando los resultados de las elecciones europeas.

-Si le hablo de Antena 3 Radio, en 1993, ¿se siente rejuvenecido?

-Pues sí, era subdirector de Hora cero, pero yo era un imberbe, un enano. Recuerdo los últimos meses de Antena 3 cuando cada día íbamos quedando menos. Allí estaban todavía Javier Ares, Concha García Campoy, Miguel Ángel García Juez, Ana Rosa Quintana… qué tiempos.

-Volvió a Onda Cero y desde entonces no se ha movido de la emisora, pese a las ofertas…

-Volví en la tercera temporada con Ferrari y aquí también había un gran plantel, Fernando Ónega, Manuel Antonio Rico o Ernesto Sáenz de Buruaga, que estaba recién llegado de Radio Nacional. Todos ellos han formado parte como antecesores de La brújula.

-¿Usted es militante a ultranza de la radio?

-Desde muy pequeñito he estado haciendo radio y lo que he hecho siempre es fijarme en los que lo hacían bien. La radio es un medio muy de manufactura y es un medio más fácil de aprender. No tienes que hacer un máster de un año. Yo soy de radio y es lo que más gusta hacer.

-Con la competencia que existe ¿cómo tiene que competir la radio en estos tiempos?

-Siempre se ha distinguido a la radio por su inmediatez, pero internet la mayoría de las veces nos come la merienda. Tenemos que buscar otras cosas que nos diferencien porque ya no ganamos a internet y a veces ni a la tele. En la radio nos sigue costando romper la programación. Yo tengo a menudo una discusión sobre el papel de los boletines horarios. Creo que las cadenas los conservamos por pura tradición, antes tenían más sentido.

-Sí la inmediatez no es aquel valor que la radio gozaba en exclusiva, ¿cómo lo puede compensar?

-En la radio generalista lo que funciona es lo que los cursis llaman “el comunicador”. La cadena Ser es muy de marca, los oyentes escuchan “la Ser”. Nosotros tenemos más oyentes del comunicador: de Carlos Herrera, de Julia Otero. Cada programa de Onda Cero tiene su punto de vista y el repaso que hago a las cuatro de la tarde con Julia creo que es enriquecedor para el oyente. Somos dos personas que cuentan la actualidad desde dos puntos de vista. La SER y la COPE tienen una línea más permanente, pero yo pienso que es sano que haya una radio con personas de perfiles distintos y que convivan en la misma cadena. El oyente no tiene por qué estar completamente de acuerdo con cada uno de ellos, pero es enriquecedor para crear opinión y reflexión.

-Usted en sus monólogos no deja temas menores atrás, como en sus tertulias. Abordan “lo serio” y “lo menos serio”…

-Esos monólogos de 5 ó 7 minutos, que los leo y que tienen mucho trabajo detrás, definen el estilo de programa, la forma de encarar de actualidad. Somos capaces de contar cosas menos importantes y luego el clima de todo el programa se nota también en la tertulia. Hay que oxigenar siempre la actualidad y no tomarse en serio lo que no sea serio. Me gusta que en los programas de radio se ría, que se note que quienes están ante el micro se lo pasan bien. Los días que pasan algo dramático el clima es diferente. El sonido del programa cambia, porque cambia nuestro estado de ánimo. Me gusta que el ambiente del estudio sea parecido al de la redacción, un ambiente muy transparente.

-¿La política está para tomársela a broma?

-Tanto en el Gobierno como en la oposición estamos en un nivel manifiestamente mejorable. Este empeño de contarnos películas de buenos y malos y el bueno es el que da la rueda de prensa, es una caricatura diaria. Han abusado de eso y los políticos pierden así credibilidad. Es como si estuviéramos en campaña todos los días.

-Usted practica lo contrario de otros que hicieron o hacen de la crispación su sello, su estilo…

-Sobre la crispación creo que hemos pasado una etapa y estamos saliendo de ese clima de crispación perpetua. En Onda Cero hemos sido los que hemos estado más al margen de trincheras y Apocalipsis.

-En la radio las cifras de audiencia no presionan tanto, pero parece estar muy contento con el más de medio millón que le da el EGM.

-Sí. En estos cuatro años hemos pasado de 300.000 a 515.000 oyentes. Para mí son importantes los datos de ocho a nueve de la noche porque era una franja en la que nunca habíamos existido.

-Son cifras de un reconocimiento lento pero constante. También se ha reflejado en su cuenta corriente, porque intentaron ficharlo de Punto Radio y acabó mejorado en su casa de siempre.

-Con Onda Cero cambié las condiciones de mi relación pero con buen tono por ambas partes. Llevo trabajando aquí toda la vida, el nivel de sinceridad es enorme. Otro grupo pensó que iba a funcionar con ellos y se lo agradezco, que confiaran en mí. Es bueno que en esta cadena que hemos pasado por tantas etapas llegar a un momento de estabilidad para mantener a alguien que ha crecido aquí y tiene recorrido por delante. Salí reconfortado y agradecido a ambas cadenas. Y me di cuenta de cómo inventan algunos periodistas…

-¿Le veré alguna vez por la tele?

-No. A mí la tele me parece un medio muy complejo. En la radio el programa es tuyo. En la tele los equipos son muy grandes y el que sale en pantalla aporta sólo algo. El producto se escapa. No me siento cómodo en un plató y no reúno las condiciones mínimas. La radio es el medio más sencillo, más directo. Por eso los programas están muy personalizados y el clima del programa tiene que ver con cada uno.

-Su resumen del año 2004 fue para enmarcar. ¿Qué visión tiene al cabo del tiempo de lo sucedido en torno al 11-M?

-Estoy de acuerdo con la resolución judicial. Lo sobrecogedor es cómo algo tan brutal como fueron aquellos atentados lo pudieran organizar dos pelagatos.

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