Los tigrecitos de ‘Curso del 63′
En la tercera entrega de Curso del 63, el destructeitor de esta temporada (sin duda), los profesores ya han pasado de la disciplina al sadismo, como nos temíamos. Puro Supervivientes: sometieron al personal cani a comer ancas de rana después de haber diseccionado en clase a un batracio (los niñatos no sabían qué era eso, en el 63 era un insulto de tebeo). Detalles así hacen perder su potencial de transmisión de virtudes olvidadas, de resurección de valores, pero claro, ¿quién dijo que estábamos ante un programa divulgativo, siquiera ante un coach tipo Supernanny? Curso del 63 es espectáculo. Y entretenido. Por eso hay mayoría andaluza entre los integrantes, con esos acentos que tanto gustan por ahí y que identifican con la grassia chirriante.
El programa 3 es un éxito porque a los mayores de 40 años les encanta cómo fustigan a estos físicooquímicos de la vida y los jóvenes espectadores creen estar viendo una ficción juvenil más, como otras del prime de A-3, y se aterran con un falseado pasado en el que las profesoras irían pegando tijeretazos a los tangas aprehendidos. En aquellos años lo que privaba de verdad en las aulas y en los internados eran los reglazos y las bofetadas, porque el conocimiento se absorbía con sangre y canguelo.
Lo más atractivo del Curso, efectismos y broncas aparte, es la comprobación de cómo los alumnos que se presentaban como más problemáticos han sido los más fáciles de domesticar. La malagueña Carmen Madrigal, que llegó a agredir a un docente, según confesó su madre, con cuatro gritos de doña Alicia está más callada que un concejal en El Ejido. Mano dura, braman esos padres y abuelos que celebran con jolgorio cómo los niños de Curso del 63 van pasando por el aro como tigrecitos. Ojalá la realidad fuera tan fácil como un reality




23 de Octubre de 2009 a las 10:16 am | Enlace permanente
buenos dias tengo un pequeño blog en el comento todas las semanas los programas de “telerealidad” entre ellos curso del 63. Estoy totalmente de acuerdo con francisco, es un programa entretenido,en el que ridiculizan a la muchachada que ademas pone bastante de su parte con sus lloros y quejas.Yo soy de madrid pero me salen las raices andaluzas por todos lo lados, y me molesta un poco que la mayoria de alumnos sea andaluza, ya que siempre aparece el tipico “tonto” que relacciona esto con los estereotipos que hay sobre andalucia (bagos, incultos …etc)y niñatos malcriados hay en todas partes, con la diferencia que los andaluces , ademas hacen gracia .
Como tu bien dices ojala fuera tan facil, que un grito calmara a las bestias , antes al grito lo acompañaba un respeto al gritador, cosa que ahora si gritas encima te contestan malamente o insultan, como paso en este ultimo programa.
http://matame-matame.blogspot.com/2009/10/curso-del-63.html:
25 de Octubre de 2009 a las 12:40 am | Enlace permanente
Francis, amigo mío… Estuve mucho tiempo sin conectarme, pero te seguía (y sigo) leyendo en el Diario. A finales de agosto comencé de nuevo, a ver si esta vez me dura.
Te deseo buenas noches y que sigas comentando como sólo tú lo haces, este fascinante mundo de la tele, que tanto nos ha marcado a los niños de cuarenta y algo más. También sigo tus pequeñas grandes crónicas sobre historia, topónimos de ciudades, etc. ¡Qué grande eres!
PD: “Esto es un batracio” “¿¿Y ezoo qué éhhh??” MUHAHAHAHA