A Manolo Escobar: marqués del Porompompero y duque de Cine de Barrio

Francisco Andrés Gallardo | 24 de octubre de 2013 a las 13:40

Manolo Escobar forma parte de esas generaciones artísticas que siempre llevaban la sonrisa puesta y la galanura como una flor en la solapa. Figuras que se hacían querer por un público que tenía en la música de siempre una vida de escape y que coloreaba con coplas de la radio las verbenas, refugio antinuclear de existencias remolonas y grises. La voz del cantante almeriense, viril e ibérico, con sus estribillos facilones y sincopados, con los agitados guitarreos de sus hermanos siempre guardándole las espaldas, quitó las penas a milones de españoles, de aquí y de allá. Y con la ocurrencia del bautizo de su hija dio nombre a decenas de miles de españolas nacidas en los 80 que se llaman “Vanessa”, como su retoño.

Don Manuel García, con ese grito patriótico creado por un alemán, “Y viva España” (qué buena excusa para brindar con la penúltima), estrella de un cine muy entrañable, era uno de esos invitados recurrentes de las galas nocturnas de TVE. Ya fuera algún Festival de Benidorm; experimentos como Palmarés, ahora que van a homenajear a su creador, Martí Maqueda; o momentos únicos en el año como los especiales de Nochevieja de Lazarov, donde se rebujaba toda la calaña discográfica y algún cuentachistes. Lazarov, el primer director de Telecinco, contó con Escobar y con todos sus coetáneos, incluida Carmen Sevilla, para amontonarlos por todos esos programas de aquella privada pionera que siempre parecía estar haciendo el mismo programa. Cuando Telecinco pagó por primera vez los derechos de las imágenes ligueras en lugar de hacer un Estudio Estadio a Lazarov se le ocurrió ensamblar, en la media noche de los lunes, Goles son amores, con Manolo Escobar, la carcajada de Loreto Valverde y unas cuantas gachís enseñando el muslamen mientras se entretejía aquello con los mejores momentos del domingo. Una cosa horrenda que para nada nos emborrona la memoria amable que tenemos del señor del Carro. Del duque de Cine de barrio, marqués del Porompompero, vizconde de la Minifalda e hidalgo del manteo de los campeones del mundo. Noble persona. Y buen andaluz.

Descanse en paz.

Y además de su recuerdo, siempre tendremos las parodias-homenaje de José Mota…

 

 

 

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