Se cierran canales, pero el 3 y el 5 seguirán ahí

Francisco Andrés Gallardo | 30 de abril de 2014 a las 1:26

Los Telecinco o Antena 3 harán mejor o peor televisión, que guste más o menos a cada cual, pero demuestran cada día que, tras los años transcurridos, son los que saben hacer la mejor televisión comercial y suculenta. Cada uno en su estilo, en sus detalles y en su línea editorial. Telecinco, eran otros tiempos en facturación publicitaria y en número de canales, llegó a ser la empresa más rentable de toda Europa (la que con menos conseguía más beneficios: no es difícil recordar de qué manera). Ha habido intentos de competencia más o menos ambiciosos. Desde canales que llegaban con respaldo y bendiciones como La Sexta o Cuatro, que terminaron siendo zampados, a proyectos cutres como los de Veo o Net; y otros de ínfulas pero con corto presupuesto como 13 TV. En TVE es donde estaban los profesionales más curtidos, pero ya hicieron una criba quitándose en su momento a más de 3.500 trabajadores que tenían más de 52 años: la cadena pública depende ya mucho de las productoras. En Canal Sur es en parte incomprensible que 25 años después no sepa sacar más rédito a su abultada y veterana plantilla.

Para dar lecciones de cómo sobrevivir y convertir sus cadenas en empresas solventes los ejemplos son Telecinco, con todos sus defectos, y Antena 3, que ha adoptado el papel que encarnaba la mejor TVE. Son dos cadenas que se han mantenido durante más de veinte años entre las predilecciones del espectador español, por encima de todos los cambios, y las que mejor han sabido jugar sus cartas en lo empresarial y en lo financiero. Si se fijan, aunque se equivoquen en algunas inversiones, no dan grandes pasos en falso, aunque las cuentas les han salido en los últimos años gracias a que el presidente Zapatero le quitó la publicidad a RTVE, pese a que no sirvió para salvar el cuello a Cuatro y a La Sexta.

El actual Gobierno ha visto una oportunidad en la sentencia contra la TDT para reconfigurar el panorama mediático a su gusto, para favorecer a grandes empresas y a corporaciones amigas y, de paso, pararle los pies a estos dos gigantes. Atresmedia y Mediaset saldrán de esta. Abofeteadas, recelosas. Pero sus primeros y segundos canales seguirán mandando en el mando.

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