El ‘mineralismo’ siempre vuelve

Francisco Andrés Gallardo | 10 de octubre de 2014 a las 0:46

Sí, “el mineralismo va a llegaaar”, clamaba con pestazo metílico Fernando Arrabal, antepasado del Homo belenestebanensis, ante la tertulia de Sánchez Dragó. Su cogorza metafísica en una madrugada de TVE de 1989 (¡el 5 de octubre se cumplió un  cuarto de siglo!) fue el año cero en el que la televisión dejó de ser un electrodoméstico sacro y envarado. Arrabal vino a decirnos que la gente que salía en la tele era escalofriantemente humana mientras dando tumbos y tropezándose con las cámaras lanzaba su oráculo apocalíptico. Desde entonces las oleadas ‘mineralistas’ han venido sacudiendo a los medios de comunicación (y  ahora, a las redes). La peste equina, las vacas locas, los neocon, la gripe aviar, elchapapote, el Efecto 2000, el perrito Ricky, las vacunas antigripales o, la más reciente, este ébola fantasmal que sobrevuela en todos los minutos de actualidad televisiva. Cada vez que respira un contertulio nace un bulo en cualquier rincón del mapa. La metedura de pata de una profesional, junto a una administración muda, impresionable y chapucera en cada reacción, agrava ese alarmismo con el que se sienten tan a gusto los espacios matinales, las tertulias vespertinas y los especiales nocturnos. Los Piqueras, Marilols, Grisos y Ana Rosas dan saltos, aunque la enferma se pone al teléfono con Cintora.  Lo de las tarjetas opacas se queda difuminado al lado del espectro de la enfermedad africana de la que se dice mucho y se sabe más bien poco. En Más vale tarde,  hiervesangre diario  de La Sexta (hay que verlo con lexatin), se decepcionaron cuando el veterinario invitado admitía que la mejor opción era  sacrificar al pobre perro de la infectada. Se acababa así la rabia por ese flanco. Enseguida había que despertar más dudas, más mineralismo. Somoano, a su bola, planeaba en la medianoche un debate sobre Cataluña tan manido como previsible. Y eso que hasta se llevó a un enemigo, a  Zapatero, para aconsejar que se desmantele ya el referéndum sobre el ébola. O algo así.

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