Salvados con ‘Puédamos’

Francisco Andrés Gallardo | 27 de octubre de 2014 a las 13:43

 

 

A Pablo Iglesias, tan iluminado, se le encienden los ojillos ensoñando un futuro programa estelar en RTVE como presidente del Gobierno, donde un grupo de “periodistas cabrones” le asaeteran de preguntas mientras él, héroe victorioso, dolmen del consenso y el sentido común para salvar la patria, respondería sagaz, siesa y brillantemente, como  hizo en la plaza mayor de Quito. Pincha aquí para ver el programa

Las figuras cobardonas, como la mayoría de tipos (señores, señoras y nicolasillos) que nos mandan se arrugan, tartamudean o se encorajinan ante los periodistas que preguntan y repreguntan, pero al líder de Puédamos le va la marcha. Que le pongan en aprietos, que le echen en cara lo que sea, incluso sus bandazos. Pablete lo tiene todo controlado y respondido de antemano. Ahora pone énfasis de estadista, porque se ve con la jefatura del Gobierno. E Iglesias hace guiños a la ídem, al ejército, a la policía y a nuestra reina experiodista. A los ricos piensa tratarlos como niños pequeños, para que no enfaden. Un rato con Évole siempre da para mucho, pero a Pablo Iglesias le cunde como a nadie, porque para eso es el transunto político de lo que el de Salvados es en el periodismo. Coinciden en el atuendo, pero al europarlamentario no hay quien le mueva la pose adusta. Dos resultados distintos con un mismo sistema de juego. A Oriol Junqueras le fue fatal con su ingratitud y a Iglesias le fue muy bien con su mano tendida.

En un país donde no sólo es necesaria la regeneración o el reseteo, sino que es imprescindible, el de Puédamos  lleva unos palmos de ventaja desde sus tertulias televisivas, las que ha reconocido él mismo como el más cercano de los parlamentos (y de ahí que Telecinco haya reabierto su cámara de debate, con lo que les gusta una bronca). El encuentro con el ecuatoriano Rafael Correa, el de “Anita Pástor”, fue fugaz, pero suficiente para ver cómo  también se embelesaba ahí. Évole volvió este domingo a hacer lo que mejor sabe hacer: gran intro, charlar en la calle, preguntar por todo y de paso dar la voz a la gente que pasa por ahí. Menuda fiesta para Pablo.

  • el otro Alejandro

    Vale: es artículo de opinión pero, ¿ha de notarse tanto que Pablo Iglesias no es santo de su devoción? La entrevista, ¿fue entretenida?, ¿dieron espectáculo entrevistado y entrevistador? A ambas preguntas responde Ud. que sí en la columna. ¿Cuál es el problema entonces? ¿Que a Ud., como persona, no le gusta el entrevistado? Pues sinceramente, eso es algo que no nos interesa a los lectores.
    Supongo que su estilo como escritor no exigirá denigrar al entrevistado en este tipo de programas, ¿no? Vale Ud mucho para caer en ese error de novato.