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ZP y TV. Resumen de 8 años

Francisco Andrés Gallardo | 11 de diciembre de 2011 a las 10:32

Un Robin Hood español. Un justiciero que viniera a resolver los problemas y desigualdades en una España aterrorizada por los malos. Esa fue la idea que los directivos de TVE presentaron a la productora Globomedia para que la desarrollara. De ahí surgió Águila Roja, la ficción más notoria que ha generado la cadena pública desde Cuéntame. Llegaba el nuevo héroe español, nacido bajo la presidencia de Luis Fernández, el primer rector de la cadena pública elegido por consenso entre PSOE y PP. Águila Roja, que aumenta su número de seguidores en proporción inversa al déficit de la crisis, es la esperanza de los desheredados y los excluidos, la misma ilusión con la que Rodríguez Zapatero llegó a la Moncloa en la primavera de 2004. Su primera decisión en lo audiovisual fue crear un comité de sabios: encomendarse a un oráculo de cursis para que por boca divina, más bien laica, pronunciaran qué necesitaban de verdad los ciudadanos españoles como espectadores del plasma. Al final, casi un año después de análisis, todo quedó en un perogrullo de recomendaciones evidentes como más calidad en los medios públicos y menos publicidad en los intermedios. Y una Ley Audiovisual que aún ha de reforzar su posición de árbitro.

Buena voluntad para decisiones regulares y malas consecuencias. Es la concatenación de ocho años de gestión ajusticiados finalmente por una crisis mundial feroz que vino a arramblar el apagón analógico y a tambalear el nuevo modelo de financiación de RTVE. Más canales, más competencia, para menos ingresos y menos recursos: un panorama obligado a reconfigurarse en los próximos años, estuviera o no el PP en el Gobierno.

De la bonanza de la primera legislatura a la catástrofe económica de la segunda median lo sucedido con los dos grupos mediáticos más próximos al presidente saliente. En noviembre de 2005 Prisa convertía su codificado Canal + en licencia en abierto total bajo la marca Cuatro. La cadena no lograba sobresalir en índices, mientras el grupo matriz se ahogaba en una deuda de 5.000 millones de euros entre su expansión portuguesa y las consecuencias de la fusión entre Canal Satélite y Vía Digital (funesta conclusión del pulso mediático del aznarismo). Al cabo de cuatro años Prisa se tenía que deshacer de Cuatro, comprada por Berlusconi, por Mediaset España, para sustentar su grupo de canales en la TDT, entrando a su vez en el negocio de la plataforma digital. Confirmada la fusión, la compra, un año después, Telecinco pasaba a controlar otras licencias en abierto de Prisa, tras la clausura de CNN+. Aquel regalo a deshoras de Cuatro obedecía a una compensación de Zapatero a su entorno más próximo, de donde surgiría el proyecto de La Sexta, con la intervención decisiva de su entonces secretario de Estado de Comunicación, Miguel Barroso, esposo de la ministra Carme Chacón. Las productoras Mediapro (que pasaría a controlar los derechos de los principales clubes de fútbol, con la consiguiente guerra con Sogecable, Prisa) y Globomedia, más El Terrat y Bainet, trazaban una cadena basada en el entretenimiento y el deporte, con una línea editorial tendida sin remilgos hacia el presidente, y sustentada por el capital traído por la poderosa mexicana Televisa. La forzada licencia analógica, a punto de llegar la TDT, puso de uñas al resto del panorama de medios. El Mundo y ABC lograban un múltiplex en el espectro digital, cuando se concebía que el nuevo modelo televisivo iba a ser un abanico de pluralismo. Otro fiasco.

La Sexta, que arrancaba a principios de 2006 y se puso en el mando con el frustrante Mundial de Alemania, va a acabar fusionada, más bien absorbida, por Antena 3 en los próximos meses. Con Berlusconi en su casa, Planeta es el grupo que parece mejor posicionado ante este futuro imperfecto de 2012. Leer el resto del artículo »

ZP estuvo cómodo y precavido con las preguntas de la crisis

Francisco Andrés Gallardo | 27 de enero de 2009 a las 1:17

Con la presencia del presidente del Gobierno el programa de La 1 regresaba anoche a sus orígenes y recuperaba todo su valor. Tengo una pregunta para usted es para responder sobre decisiones, no para juegos florales ni quedar bien con los amigos. Y con los enemigos. Era cuestión de “dar la cara”, como admitió el propio Rodríguez Zapatero, al que se le escapó un “fuertísimo” (mira que nos insistió Lázaro Carreter en aquellos manuales ‘canayas’) nada más iniciar su retahila, más preparada que las de los niños relamidos de Menuda noche.

El programa comenzó con casi diez minutos de retraso sobre el horario anunciado (clin, clin, anuncios jugosos para la cadena de servicio público), pero a Lorenzo Milá, obsesionado con el tiempo, le bastó ocho segundos para iniciar el rondo. Milá se afanaba en arañar segundos, recomendando al presidente brevedad, pero un ritmo vivo no debía empañar la claridad del mensaje. El público (apacible color azul en las gradas) cumplía su papel de interrogador fresco, pero Zapatero (fondo cambiante) no iba a salirse de su recital de político: todas las posibles preguntas estaban parapetadas. Los 77 asesores de La Moncloa no lo iban a tener difícil para trazar minidiscursos dados los temas que preocupan. Mejor que hubieran previsto la magnitud de la crisis.

El presidente, cómodo, pero más precavido ante un hemiciclo de riesgo, tras sufrir el precio del café hace ya casi dos años, optó por un traje oscuro, corbata color PSOE de leve rayado, para que llamara la atención su rostro, y una camisa celeste muy Kennedy (o muy Felipe González). La mejor vestimenta para ese plató. Acercándose al público, en lugar de refugiarse en la mesa como la primera vez, ZP ganó.

(El programa tuvo una audiencia de 6,4 millones. El minuto de oro, con más de 7,7 millones fue con la pregunta de Izaskun, la chica con síndrome de down. En Andalucía lo vieron 1,2 millones y una cuota del 30 por ciento. El pico de cuota se produjo en La Rioja y Castilla y León, con cerca del 50 por ciento)

Mayra: un merecido premio a Toda una Vida

Francisco Andrés Gallardo | 13 de mayo de 2014 a las 8:29

En un país aún demasiado tutelado y pacato la gente estaba siempre dispuesta a sorprenderse y a escandalizarse. El Un, dos, tres era entonces atrevido, pero sin sobrepasarse, con una osadía simpática y picarona, como si todos nos fuéramos a ver una revista de los amigos de Lina Morgan. A ojos hispánicos, que apenas habían visto poco más, aquel concurso parecía hecho en Hollywood.

En la primera etapa en color, aunque casi todos los siguiéramos viendo en blanco y negro, se asomaba por la subasta de Kiko Ledgard una rubia locuela que hacía reír con sus insinuaciones picantonas con las que el presentador peruano, padre de familia numerosísima, entraba en juego. Aquella escotada pizpireta, adelantada de La Bombi, se llamaba Mayra Gómez Kemp. Pero eso ya lo supimos cuando relevó a Paca Gabaldón en 625 Líneas, el programa cascabelero que adelantaba la escueta programación de TVE, anteproyecto de todos los programas de zapping.  (En el vídeo de abajo, un fragmento de este programa donde Mayra habla precisamente del Un, dos, tres de Kiko).

La loca del Un, dos, tres se convirtió en una presentadora formal, sonriente y que entrevistaba en inglés la mar de bien a los protagonistas de La casa de la pradera, de Raíces o de Yo, Claudio, que aterrizaban en España como si fueran el Papa. Aquella rubia debutó en la pionera televisión cubana junto a la familia Aragón y José Antonio Plaza siguió contando con ella para el maltratatado concurso Ding, Dong, con Pajares, y el infantil Sabadabadá. Mayra daba paso a Horacio Pinchadiscos cuando Chicho Ibáñez Serrador le había echado el ojo de nuevo. Se hizo amiga de la calabaza Ruperta y todas las familias españolas se apretujaban para verla bajar las escaleras dando la mano (arriba el programa de su debut. Honores para quien lo ha colgado en youtube). Mayrucha-cha-chá era la reina de la tele. Era bonito aquel Un, dos,tres, aunque ahora los recuerdos le dejen una pátina algo rancia. No hubo nada como aquella época. Mayra recibe el merecido premio A Toda Una Vida de los de la Academia. Y hasta aquí puedo leer.

Aquí, Mayra, de locuela, con Kiko.

Y en La tele de tu vida se acordaron de Ding Dong. A varios tipos de UCD no les gustó que Andrés Pajares cantara una parodia de Rocío Jurado, “Lo siento, Leonor” y TVE se cargó este pionero concurso gastronómico a las 11 entregas.

http://www.youtube.com/watch?v=DKFG8E9F11M

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A la reina Isabel se le pone la cara de la jueza Alaya

Francisco Andrés Gallardo | 9 de octubre de 2013 a las 14:11

El problema de la seerie Isabel es la evidente falta de presupuesto, pero parece que Telefónica, su patrocinador, al menos apoquina lo suficiente para que la serie de la productora Diagonal para TVE mantenga el tipo e incluso el rigor que tanto enoja a algunos catalanes. Se ven obligados a recortar en figurantes, exteriores y escenas espectaculares, aunque sólo unos segundos en la Alhambra compensan esa contención obligada para una ficción que debió aprovecharse de unos tiempos más rumbosos. Isabel, ya lo dijimos por aquí, es un Estudio 1 por entregas. Una prolongada obra de teatro que ha ganado en diálogos e interpretación en esta segunda temporada. Y hasta los propios reyes han crecido mientras afilan sus aristas ladinas, inevitables para sobrevivir en la guerra civil y en todos sus frentes abiertos. Ambos son mejorables, pero ya vamos tolerando sus pronunciaciones. Vale, iremos aceptando a Jenner y a Sancho porque no tenemos otra.

En el pasado episodio, que aquí puedes ver íntegro, tocaba el encuentro con una Andalucía para ajustar católicas cuentas, con Antonio Garrido como cortijero medieval en la piel del duque de Medina Sidonia, disputándose la plaza hispalense con el marqués de Cádiz. Arbitrariedad, cainismo, impunidad o fanatismo en las líneas de una historia que parece afanarse en comparar el siglo XV con lo que (todavía) nos sucede en estos tiempos.

“En Sevilla abundan los malhechores que burlan nuestras leyes. Es en los palacios donde habitan los de peor calaña. Aquellos a cuyo amparo los otros roban y matan. Nobles poderosos a costa de envilecer a nuestros súbditos…”, redacta la reina católica, avisando a su marido de que va a coger este toro por los cuernos (lo puedes ver en el minuto 30 del episodio). Ole. Ni el mejor trovador habría definido la Andalucía de 2013. A Michelle Jenner se le puso el otro lunes la cara de la jueza Alaya.

Embajador 2.0 James Costos llega a Madrid

Francisco Andrés Gallardo | 24 de septiembre de 2013 a las 10:10

http://www.youtube.com/watch?v=fZzV03APZpY

Este es el vídeo de presentación de James Costos como embajador de EEUU para “España y Andorra”. En varios vídeos Costos relata cómo ha ido conociendo nuestro país, qué le mueve y cómo ha sido elegido. Incluye la presentación de su pareja. Toda una innovación en las formas y en el fondo. Lo que pocos podían esperar de EEUU. Costos tiene una serie, lo veo, ya mismo. Pero esa serie tendrá que hacerse en su país de origen. Aquí se nos convertiría El Ala Oeste de Serrano 75 en una comedia chunga.

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Programación para el día del Juicio Final

Francisco Andrés Gallardo | 5 de febrero de 2012 a las 11:24

Se acabaron las fiestas, las alegrías y los romanticismos. El ‘mineralismo’ va a llegaaar, como auguró el profeta Arrabal (vídeo de arriba). Aunque sea en 2012. Se nos va cortando el cuerpo de tantos recortes. Desde hace meses sólo se habla del fin del mundo, qué ganas tiene alguno, y ante la confirmación del apocalipsis que vislumbró San Juan habrá que ir preparando la programación especial para esta despedida y cierre . Habrá que ir encargando una nueva cortinilla con el himno nacional con imágenes del Rey, pero sin los yernos, eh.

Por ahorrar costes, todas las cadenas, privadas, públicas y semidesahuciadas, deberían ponerse de acuerdo. Reunir de nuevo a Matías Prats y a Ana Blanco para que nos den la noticia del sanseacabó sería lo más recomendable para que nos cuenten con templanza cómo será este fin de los tiempos. Pedro Piqueras no, que nos puede poner de los nervios en las últimas horas. La tertulia de vulcanólogos podrían llevarla al alimón Ana Pastor y Vicente Vallés. Si falla alguno, que llamen a la matinal Mabel Mata. Como reportero, Jordi Évole palparía como nadie el ambiente en la calle.

Antes de que llegue el fin del mundo habrá que encargar el último capítulo de Arrayán, de Bandolera y de Amar en tiempos revueltos. Estaría feo dejar estos seriales con los flecos sin atar. Y antes de que bajen los ángeles salvadores habrá que acelerar el final para Cuéntame y para Águila Roja, si alguien no lo ha hecho ya. A ver quién se queda con los últimos derechos para que Fernando Alonso gane de una vez con Ferrari. Eso sí, nadie nos quitará nunca el título mundial de Iniesta.

Adiós, mundo. Alguno parece estar deseándolo. Si hay que encuadrar el momento final de la tierra resquebrajándose, que lo haga Víctor Santamaría, el realizador de Canal +. Pero a ver quién paga después la factura de la unidad móvil en HD.

La moviola de ‘Estudio es tedio’

Francisco Andrés Gallardo | 8 de noviembre de 2011 a las 10:40

El inicio, con los chapurreos en italiano y en portugués (ay, el secreto ibérico), nuestros compañeros pigs de desdichas financieras, era digno del Festival de Eurovisión. Grecia, Portugal e Italia siempre fueron generosos, en votos, con nosotros. Estamos en deuda con ellos. Mejuto Campo Vidal, con su rayada corbata ligeramente discordante para un encuentro muy sobrio en las formas textiles, oscuras, de los candidatos, daba una bienvenida internacional. El árbitro se portó como un Longines. Rajoy, camisa blanca de su confianza, corbata azul (color de templanza, credibilidad). Rubalcaba, corbata azulona con topos blancos de cierta jovialidad, comenzó con cara niño de bueno y a las primeras de cambio se quitó la bata para boxear. El plató no era de Eurovisión. Parecía más bien el de La salud es lo que importa del doctor Bartolomé Beltrán, con dos cirujanos con pintas de forenses (y CSI, en Telecinco). La economía era lo que importaba. ¿Es grave, doctor? Podrían haber intercalado unas imágenes de Angela Merkel y sus operaciones a corazón abierto.

El programa también parecía un concurso. Rajoy iba por cifras; Rubalcaba, por letras. La palabra más larga: “recapitalización”. Premio de un crédito en el Banco Santander. Rajoy descubrió la palabra “insidia”. Y un mapa andaluz nuevo (arriba del vídeo del momento cazallero. Imperdonable por parte de un futuro presidente y de un hasta ahora diputado por Cádiz).

La cuenta atrás al debate fue de nochevieja y hubo instantes en los que pareció que nos encontrábamos ante un especial: José Mota, como Rubalcaba; y Flo, como Rajoy. ¿Quieres pruebas? el reiterado despiste del segundo de llamar “Rodr…” a su oponente, como si se hubiera anclado en 2008. Me inclino a interpretar que fueron evidencias de falta de concentración, de exceso de confianza. O lo de Cazalla en Cádiz. El realizador jugó fugazmente con algunas muecas de los protagonistas dignas de sus imitadores del día 31. Fin de ciclo. El parpadeo del socialista era exagerado en su falseada excitación. Los primeros planos ocultaron algunas enumeraciones, el gesto recurrente de ambos, perdidos en un bosque de papeles, sin echar mano a un cachivache que hubiera homenajeado a Steve Jobs. No se pueden pedir peras, ni manzanas (informáticas), a dos presidenciables cincuentones. Rubalcaba llegó a sacar un cartelón estadístico la mar de analógico. Hacía años, gracias al teleprompter, que no veíamos a nadie leyendo un papel en la tele. Rajoy comenzó, y terminó, dirigiéndose a los folios, como si estuviera en el Congreso. O en el evangelio de El día del Señor. Del señor presidente. Rubalcaba comenzó mirando a los ojos a los espectadores. En los primeros momentos se trocaron las impresiones que habían dado en el Salvados.

Rajoy iba a por el empate, y su rival, a por la remontada heroica. Al candidato popular le pasó factura su confiado inicio y Rubalcaba se le subió de inmediato a las barbas. Por momentos estábamos en Pressing Catch. Cogedlos. Golpes bajos. Campo Vidal no quería mancharse la camisa. Echamos de menos unas cámaras en el set de los árbitros de baloncesto. Estudio es tedio, podría haberse llamado este programa deportivo con muchas faltas y un remate conciliador. Si no fuera porque estamos muy preocupados, habríamos hecho zapping entre tanto reproche y tanta falta de propuestas. Seguro que algún anunciante de buena gana habría retirado sus spots de los intermedios. De las privadas, no de La 1, claro, herencia ZP. Y gira la noria… Rajoy era la negación, el pretérito, la excesiva prudencia. Rubalcaba era la pregunta, la ironía. A la desesperada. Creo que un extraterrestre tipo V que estuviera recién aterrizado habría dado como ganador a Rubalcaba. Y se relamería pensando en qué va a ser de nosotros.

Rubalcaba era el fiscal de esta serie. O el abogado del diablo; y Rajoy, el auditor. Paula Vázquez, que aprovechó el intermedio para anunciar en twitter que se pasa a A-3, hubiera encarnado a The good wife. Very good. Un debate que fue más divertido en las redes sociales que tragado así, a plató seco.

El debate paralelepídedo

Francisco Andrés Gallardo | 19 de octubre de 2011 a las 10:03

Me preguntan si el debate Rubalcaba-Rajoy será lo más visto del lunes 7 de noviembre: Sin duda, sí, aunque ese día haya Águila Roja. ¿Tendrá más audiencia que los debates Zapatero-Rajoy? Probablemente no. Pero seguro que será igual de tostón que aquellos en los que la crisis era una pelusa económica en la solapa y se recuerda más por la niña imaginaria a la que apeló el candidato popular.

El debate no va a desestabilizar la balanza y ganará de calle Mariano Rajoy porque está investido con la púrpura de la responsabilidad. Será un pulso dialético en el que Rubalcaba sólo conseguirá hacer cosquillas. Probablemente lo moderará el presidente de la Academia, Manuel Campo Vidal, con alguna acompañante, quizá Olga Viza, los mismos conductores que en la primavera de 2008. Y poco más. El debate nace tan encorsetado, tan pactado, tan calculado, tan paralelepípedo, tan endogámico, que televisivamente será un programa renqueante y previsible. Muchas cadenas que lo van a dar, como Canal Sur, lo asumen como una obligación institucional. Y más con la que está cayendo.

Los políticos hace ya tiempo que causan más indignación que interés y verlos charlotear en la pantalla, con sus expresiones de porexpán y sus lugares comunes, no entusiasman. Por muchos debates añadidos que haya, no despertarán impulsos entre los electores catódicos.

Ahora bien, el más listo de la clase, con un ego que no cabe fotografiado en todo este blog a lo largo, ha arrojado un guante genial: Felipe González quiere rememorar aquellos encuentros con Aznar. Aquellos sí que fueron dos debates. O eso nos pareció. Rubalcaba (o peor, ZP)-Rajoy es un partido de la ACB frente a un González-Aznar, que es pura NBA política. Es lo mismo, pero no es igual. Menudos triples encestan aún los perros viejos.

(El vídeo de arriba es la apertura de un reportaje de La Sexta ante los debates entre Zapatero y Rajoy de 2008)

Sergio Ramos le hace el guión a ‘Crackovia’

Francisco Andrés Gallardo | 21 de abril de 2011 a las 11:14

Por estos andurriales hemos defendido a Sergio Ramos y el abuso del programa de TV 3  ‘Crackovia’ sobre la pronunciación andaluza y sus bromas sobre la presunta escasez de neuronas del jugador camero. Visto su numerito, con el desprendimiento de la copa desde el autobús hacia Cibeles, al final Sergio Ramos parece que les escribe el guión a los de  ‘Crackovia’.  Con la derrota del Barcelona (jua, jua) los guionistas estarían preocupados a ver cómo levantaban con humor el programa de la semana que viene. Y en esas Sergio Ramos les vino a echar una mano. O a desprenderse de ella. Vaya metedura de pata, tío.

Por cierto la prórroga de la final de la Copa del Rey en La ! ha sido más vista en Andalucía que la final del Mundial entre España-Holanda. 2,4 millones de andaluces, en pleno Miércoles Santo, vieron la prórroga. La final fue seguida por casi 2,2 millones. Cifras de selección española.  En España la cifra total de la prórroga fue de casi 14,2 millones (La 1 y TV3) , el séptimo programa más visto de la histioria de las audiencias.

“Mou, res” (Mou, nada) soñaban los de Crackovia. Jua, jua.

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Siempre nos quedará una encantadora visita a ‘Ciudad K’

Francisco Andrés Gallardo | 14 de diciembre de 2010 a las 22:34

Algún retazo quedó por aquí, pero Ciudad K se nos ha ido de la programación nocturna de La 2 así, sin más, y no saben muchos de ustedes lo que se han perdido. Menos mal que siempre nos quedará rtve.es, el recinto virtual donde se quedan arrumbados tantos espacios para degustarlos a solas.

La tropa de Joaquín Reyes tuvo que vagar durante años por distintos canales y los youtubes, desde su orogénesis en Paramount Comedy, antes de que La hora chanante se convirtiera en el fenómeno para minorías que se remató con Muchachada (Museo Coconut es un tropiezo que puede tener cualquiera). El surrealismo nerd de Ciudad K se irá asentando con los años cuando toda su audiencia potencial lo haya descubierto a ratos. No sería mala idea que TVE recuperara este delirio, a medias entre el humor y la didáctica sumergida, en alguna madrugada de La 1. Merecería la pena.

Ciudad K es un artesanal producto de una firma vasca, K-2000, la de Qué vida más triste. Los sketches transcurren en una población imaginaria habitada por genios, pedantes y eruditos a la violeta. Una ciudad de gafapastas donde creen que la entrega de los Nobel de Física es un espectáculo de cara a la galería, donde discuten sobre Kant en la peluquería y que tiene un policía local (vídeo de abajo) a la entrada del casco urbano al que se puede poner a prueba con cualquier cuestión metafísica. Un asesino, por ejemplo, le porfía que si Dios no existe, todo está permitido, a lo que el guardia le replica “pero nada existe fuera del todo”. Un pespunte entre Buñuel y Berlanga. Reír mientras se aprende. Ciudad K era, es, una rara avis. No renovará, pero quedará como un fósil de la televisión que a muchos nos gustaría programar.

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