Felipe VI ya es el rey chanante

Francisco Andrés Gallardo | 3 de junio de 2014 a las 12:42

Felipe Sexto en La Sexta, claro, y a cargo de Reyes. El intermedio, aunque no haya publicado las audiencias de este lunes de abdicación, lo habrá petado. Seguro. Y este Felipe VI chanante a cargo de Joaquín Reyes es una buena apertura para una serie de largo recorrido. El nuevo rey, uno de los nuestros, que para eso es un cuarentón que ha aguardado su oportunidad, va con el humor tipo Muchachada. Que la Divina Providencia le acompañe en estos años, que le va a hacer falta. Y los demás siempre tendremos a El intermedio para echarnos unas risas a costa del sistema.

Y el capitán chanante está aún más hábil y certero con Pablo Iglesias. El intermedio es de esos programas imprescindibles en los tiempos anteriores y en los nuevos tiempos

Pantojitos: no se llama copla, se llama caspa

Francisco Andrés Gallardo | 27 de mayo de 2014 a las 0:45

 

La meta de los niños místicos españoles a mediados de los 90 era hacer play back en Menudas estrellas. La caracterización no era imprescindible, los mocosos, siempre tan monos, sólo tenían que contonearse un poco mientras iban disfrazaditos de adultos, moviendo las mandíbulas en un arcano recuerdo de la gesticulación del imitado. El siguiente paso era que los niños cantaran (vídeo de arriba), pero quedaban bien lejos de las actuaciones de los mayores en la Lluvia de estrellas, donde la mayoría de las imitaciones solían dar grima. La primera generación de la Logse apareció en la tele esforzándose todavía en hacer de Travolta y de Gloria Estefan. Los más avezados en cantar llegaron incluso a grabar un disco como los casos de Malú o Tamara. Ante el actual furor del talento infantil Antena 3 va a rescatar el formato como Tu carita me suena, adaptación de los sorprendentes números de los adultos, donde ha habido calidad por parte de algunos de los concursantes famosos.

Los niños del siglo XXI van a volver a sorprendernos, como ya hicieron en La Voz Kids y en Masterchef Junior. Los mocosos de ahora elaboran un suquet que hace llorar a cocineros con estrella Michelin y cantan en inglés con pronunciación de Wisconsin. Un buen aprovechamiento de las nuevas tecnologías abre aún más la mente. Los niños de ahora pueden superar con más facilidad las barreras de idioma y alimentar el cosmopolitismo sin levantarse de la silla. Una ventaja si se cuida y se sabe orientar. No es casualidad que los niños que ahora salen por la tele deslumbren. Esta generación sí que es la más preparada de la historia: al menos tiene muchas más posibildades.

 

De ahí que sea un desperdicio y una limitación la fábrica de Pantojitas que prepara Canal Sur con Se llama copla Junior, y que también presentará Eva González, la de Masterchef. Los niños andaluces pueden cantar de todo, ya lo han demostrado en Menuda noche. Si hay que aguantarlos, que no sea gorgoreando como los cansinos de los sábados. Qué apagón de ideas.

Champions, Champions, Champions

Francisco Andrés Gallardo | 22 de mayo de 2014 a las 10:36

 

A Felipe II le fastidiaba la cercana influencia del jefe de la Iglesia española, el arzobispo de Toledo, y entre todos los pueblos de la Meseta, más aireados hacia la sierra, eligió la antigua Mayirit musulmana, la “tierra abundante en agua”, y sus acuíferos serranos fueron fundamentales para que el adusto Austria eligiera esta presumida villa donde tras sus murallas se irían hacinando miles de vecinos al imán del poder de la Corte. El soleado Imperio pasó a tener vocación absolutamente castellana y centralista: ni Lisboa, ni Barcelona, con lo bien que se estaba a la vera del mar. Centro puro, de lo menos inhóspito que hallaron por el ombligo del mapa los emisarios reales. El sábado se vivirá uno de los grandes éxtasis centralistas recientes, que ya iba siendo hora ante tanta fuerza política centrípeta. Que la copa de todos los europeos la jueguen los dos jartibles equipos matritenses es una buena noticia para todos los españoles y de paso baja los humos a unos cuantos de ellos, porque el fútbol termina siendo el brazo armado (de euforia) de las autoestimas nacionalistas. Y de Madrid, al destino inconcluso de Iberia: al estuario del Tajo, contrapunto del Ebro. Disfruten de los símbolos y de las trastiendas además de lo que dicten los golpes al balón. Por cierto, los dos clubes, pese a todas las imposturas, parten de sendos clanes elitistas, unos de Moncloa y otros de los estudiantes vascos que iban a estudiar a Madrid. Todo lo demás es troquelado.

TVE, que paga una millonada por la Champions, ha visto el cielo abierto y dará un gran picotazo ahora que muchos espectadores se han olvidado de sintonizar La 1 en el 1. Han llevado la final a todos los programas, devaluando los informativos y hasta los programas de debate, como si no hubiera nada más allá de Lisboa. Rutina futbolera que atrofia el músculo de la credibilidad de TVE entre la indiferencia cada vez mayor de los espectadores que tras la Champions volverán a tener en un rincón la que fuera poderosa primera cadena.

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Ola, Ola, Pitbull. La cancioncilla del Mundial

Francisco Andrés Gallardo | 20 de mayo de 2014 a las 11:51

El pegajoso, más que pegadizo, tema musicalero del Mundial de Brasil. Pitbull y JLO. ‘We are one’ (Ola, Ola). Mucho Brasil. Te vas a hartar de oírlo

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El ‘Dinero sagrado’ se cuela en TVE

Francisco Andrés Gallardo | 20 de mayo de 2014 a las 11:48

No todo es complacencia y bandeja a favor del PP en TVE, menos mal. Si se escanean las parrillas incluso nos topamos con contenidos que escapan de la línea facilona de la cadena pública y hay programas que presentan aristas incómodas que delatan que a alguien se les ha colado por la gatera. Lo último ha sido el Jordi Évole que discurrió por el Documentos TV del pasado domingo, Dinero sagrado, un programa británico que desentrañaba, y de forma muy acertada y amena, todo el polvorín financiero que hay bajo la basílica de San Pedro. El profesor John Dickie, con unas pautas similares a la del efectivo follonero de La Sexta, recorría varios países siguiendo la pista a los lucrativos ingresos de determinados obispados y los jugosos negocios de establecimientos romanos, exentos de impuestos, propiedad del Vaticano. Un repaso histórico a la Santa Sede como paraíso fiscal desde que se convirtiera en estado independiente con el tratado firmado por Mussolini. Es compresible que el papa Francisco se haya puesto manos a la obra, ejem, para auditar todas esas cuentas e inversiones a nombre del Espíritu Santo. Su Santidad se está jugando el tipo. Como Dinero sagrado se emitió por La 2 el programa pasó de largo (pero, por ahora, se puede ver en la web de RTVE). Hubiera dado una noche de lujo a La 1, o a cualquier privada, escociendo a toda la rama tecnócrata de la Conferencia Episcopal. TVE, por una vez, nos dio una sorpresa a nuestro favor.

Si pinchas aquí, puedes verlo

El Évole de Salvados obsequiaba este domingo con la entrevista a Pepe Mújica, el presidente uruguayo, que prefiere la sobriedad auténtica, su concepción, a la austeridad sádica. Risto regresaba y se perdía entre dos egos petulantes: Luis del Olmo y Pedro J, coleando con su vídeo. El Chester, para dormitar.

Juncker, Schulz. Deberíamos conocer mejor a estos chicos

Francisco Andrés Gallardo | 14 de mayo de 2014 a las 10:49

 

Los debates de los candidatos a la Comisión Europea son el máximo exponente de las formas y la civilización. Nada que ver con lo que hacen en Supervivientes. Incluso los espectadores aparecen serenos y modosos como los dos principales aspirantes, el socialista alemán (de Aquisgrán, vértice de fronteras) Martin Schulz; y el conservador luxemburgués Jean Claude Juncker. El primero es barbado, redondeado, periférico, con un repunte litigante; el otro, ungido en su destino por Merkel, es de generoso pelo cano, cuadriculado y con pose siempre calma ante las cámaras. Ya protagonizaron un cara a cara en la TV francesa, todo en francés, en una atmósfera bibliotecaria y funcionarial. Y asistieron a un debate a cuatro (vídeo de arriba), con un formato semejante al ya pretérito Tengo una pregunta para usted (¿a qué se tenía que dedicar TVE? pues a programas así), donde coincidían con dos candidatos más batalladores, el belga Gury Veshofstadt, de los liberales, más ‘personaje'; y la alemana de los Verdes Ska Keller, de perfil más duro. En este caso el hilo fue en inglés. Los dos principales aspirantes a la Comisión guardaron la ropa ante un formato más vivo que podía explotarles. En su último cara a cara, en alemán, Schulz quiso ser un poco más arriesgado que el gélido Juncker, con su experiencia de 20 años al frente de los industriosos y monótonos luxemburgueses.

Hasta ahora estos duelos que en otros países se emiten y se viven con cierto interés, por aquí han tenido la misma repercusión que el curling olímpico: información sólo para entusiastas. Europa nos suele quedar lejos y en los últimos años sentimos, con razón, que nos castiga con sadismo financiero. Al menos en TVE se han dignado a ofrecer mañana el debate a cinco en el 24 Horas que, aunque sea por civismo higiénico y responsable, deberíamos echarle un vistazo, porque o Juncker o Schulz nos van a helar el corazón. Y la cartera. Al menos que les veamos venir. Por supuesto, ante el despliegue políglota de ambos, no los comparemos con nuestros dirigentes cebolleros.

Mayra: un merecido premio a Toda una Vida

Francisco Andrés Gallardo | 13 de mayo de 2014 a las 8:29

En un país aún demasiado tutelado y pacato la gente estaba siempre dispuesta a sorprenderse y a escandalizarse. El Un, dos, tres era entonces atrevido, pero sin sobrepasarse, con una osadía simpática y picarona, como si todos nos fuéramos a ver una revista de los amigos de Lina Morgan. A ojos hispánicos, que apenas habían visto poco más, aquel concurso parecía hecho en Hollywood.

En la primera etapa en color, aunque casi todos los siguiéramos viendo en blanco y negro, se asomaba por la subasta de Kiko Ledgard una rubia locuela que hacía reír con sus insinuaciones picantonas con las que el presentador peruano, padre de familia numerosísima, entraba en juego. Aquella escotada pizpireta, adelantada de La Bombi, se llamaba Mayra Gómez Kemp. Pero eso ya lo supimos cuando relevó a Paca Gabaldón en 625 Líneas, el programa cascabelero que adelantaba la escueta programación de TVE, anteproyecto de todos los programas de zapping.  (En el vídeo de abajo, un fragmento de este programa donde Mayra habla precisamente del Un, dos, tres de Kiko).

La loca del Un, dos, tres se convirtió en una presentadora formal, sonriente y que entrevistaba en inglés la mar de bien a los protagonistas de La casa de la pradera, de Raíces o de Yo, Claudio, que aterrizaban en España como si fueran el Papa. Aquella rubia debutó en la pionera televisión cubana junto a la familia Aragón y José Antonio Plaza siguió contando con ella para el maltratatado concurso Ding, Dong, con Pajares, y el infantil Sabadabadá. Mayra daba paso a Horacio Pinchadiscos cuando Chicho Ibáñez Serrador le había echado el ojo de nuevo. Se hizo amiga de la calabaza Ruperta y todas las familias españolas se apretujaban para verla bajar las escaleras dando la mano (arriba el programa de su debut. Honores para quien lo ha colgado en youtube). Mayrucha-cha-chá era la reina de la tele. Era bonito aquel Un, dos,tres, aunque ahora los recuerdos le dejen una pátina algo rancia. No hubo nada como aquella época. Mayra recibe el merecido premio A Toda Una Vida de los de la Academia. Y hasta aquí puedo leer.

Aquí, Mayra, de locuela, con Kiko.

Y en La tele de tu vida se acordaron de Ding Dong. A varios tipos de UCD no les gustó que Andrés Pajares cantara una parodia de Rocío Jurado, “Lo siento, Leonor” y TVE se cargó este pionero concurso gastronómico a las 11 entregas.

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Más sobre Conchita

Francisco Andrés Gallardo | 12 de mayo de 2014 a las 10:27

Conchita  Wurst (Conchita Salchicha, ejem. En el vídeo de arriba, su recibimiento en Viena). Osadía. Entusiasmo para unos; provocación, para algunos. Lo del Fénix no vale gran cosa, un tema Bond con mensaje de porexpán, pero la imagen de la austríaca dijo bastante. La barbuda da grima y lo que en otro tiempo fue espectáculo de la parada de los monstruos hoy pasa por el tamiz y se convierte en icono internacional contra la intolerancia. Imaginen la cara de millones de espectadores y de un buen pedazo de la audiencia del Este de Europa, de China o de los países árabes (aunque los palestinos salieron a festejar aquella victoria del travesti israelí Dana Internacional). En 2011 Falete ya quiso representar a España en Eurovisión. Lo ha intentado tres veces y nos tememos que nadie se lo tomó en serio, aunque hubiera sido mejor candidato que El sueño de Morfeo o Lucía Pérez. Falete no es Conchita, pero se hubiera adelantado al impacto vienés.

Tras una mirada más detenida, Ruth Lorenzo lo apostó todo a la voz y no fue suficiente. No se movió ni un centímetro y no quiso que nadie le acompañara en el escenario, ni siquiera las voces del coro. La murciana es así. Ya llegó crecidita a X Factor y tal vez su malaje arrogante le ha descontado algún punto. Aunque ha sido una representante digna, aún hay que dar otro paso para estar más altos. Y no sólo ayunarle de afeitado a cualquier Falete que esté al caer.

Lo peor de España fueron los nervios de la portavoz Carolina Casado, con una pronunciación digna de relaxing cup. “Congratulazion”. Y la caraja con los votos. “Oits points”. Como mínimo, para otro año, deberíamos de poner a alguien que se haya pasado por los cursos de Vaughan de La 2. La china sería una buena opción. Qué manera de darles la razón a los del informe Pisa.

Y en cuestión de audiencias para La 1. Votaciones: 6.343.000, 41,7%. La gala, 5.141.000, 35,2%. En Andalucía fueron 664.000, 29,2%. Minuto de oro, con la actuación de Ruth: 7 millones.

Eurovisión 2014: los pelos, la lluvia y los ‘oits’ points de Carolina Casado

Francisco Andrés Gallardo | 11 de mayo de 2014 a las 11:07

Diversión con banderas, como Sheldon. “Join us” por los pelos de Conchita. Mártir rusa, diva centroeuropea.

Los intérpretes eurovisivos elaboraban anoche su enseña nacional antes de cada actuación. Las banderas, esas que se tremolan con espasmos en las gradas, el mosaico de los “points”, son el decorado de toda la vida de Eurovisión, la esencia de su existir, por encima de los eurofans, los apaños y de la misma televisión: una noche para la afirmación nacional, desde las potencias soberbias como Rusia, columpiándose como sus gemelas ante el cubo de pantallas; a lunares del mapa como San Marino. La popera de Ucrania se acompañaba de otro artefacto. Todo sea por responder a los rusos, abucheados por el personal. Política y música. Todo junto. Más que nunca. Y los compadreos en los votos como siempre. Entre nórdicos y vecinos, aunque Portugal pasó de Ruth. Gracias a Albania por los 12 puntos. Las votaciones estuvieron más competidas que de costumbre. Al final sobresalieron las barbas de Conchita Wurst. La austríaca: más símbolo que canción. Si lo llegamos a saber, mandamos antes a Falete. Le dimos nuestros 12 votos en una lamentable intervención de la portavoz Carolina Casado. “Oits points….” dijo la desnortada presentadora española, tipo relaxing cup. Vaya pronunciación…

Por la nave de Copenhague (unos astilleros desguazados, menudo símbolo) andábamos nosotros, con Ruth Lorenzo que cual Penélope tejió nuestra bandera con ovillos de lana entre dos columnas. La admirada de los británicos, pero que sólo nos dieron 5 puntos, apareció con el pelo ajado por una falsa lluvia, como si hubiera salido de una playa de la Manga. La sirena española cantó muy bien. De lo más potable del chaparrón de anoche. Estuvo mejor Pastora Soler en su momento, que fue décima. Ruth se mostró potente, claro; en una puesta en escena que no fue de las más brillantes. Ni la realización. Ese “De rein, de rein” en solitario sonaba firme, pero en una atmósfera gélida, como el vestido plateado. Perfecta vocalización y pronunciación. Sin arrugas. Mas a Ruth le faltó esa chispa que tuvieron otros. En la partida interpretativa le ganó la sueca Sanna Nielsen. Un Undo conmovedor que fue tercer puesto. Como el casi hipnótico Calm after the storm de los holandeses, segundos.

Ha sido el mejor puesto de España en los últimos diez años. En otro tiempo Lorainzo (BBC dixit) habría brillado aún más. Los Eurovisiones de estos años suenan demasiado repetitivos, como una misma balada , de ahí que animara la barba de Conchita Wurst y su mensaje en Rise like a Phoenix. La decepción fue para Armenia, para Aram Mp3, elevado a los altares desde meses atrás y que llegaba renqueante al momento decisivo. Y de contrapunto, las chonis polacas. Eurovisión, siempre con ganas de provocar, como el chikilicuatre de Francia, un mamarracho. Y actuaciones anticuadas, como la Terelu Campos de Italia, la Mónica Naranjo de Eslovenia o el sobrevalorado tipo del silbidito de Suiza.

Conchita entonaba lo que parecía una banda sonora de James Bond con mensaje de reclamación. La actuación más emocionante para los presentes en la capital danesa. También era favorita la británica, pero en la final terminó aguándose, sin rain en este caso. Íñigo, que era el comentarista para nosotros, también estuvo bien. Nada que decir contra el maestro.

Este año los participantes inauguraban la gala en desfile, todo muy talent. Eurovisión es La Voz con barra libre. Números musicales sin problemas de presupuesto. Las posibilidades tecnológicas permiten hacer maravillas audiovisuales. Ya no es cuestión de una canción, de un cantante, de un destello, sino de un espectáculo total del que es difícil sobresalir. Y Todo se encomienda a la geografía, a votar al amiguete y a dejarse guiar por la simpatía. Por el simbolismo. O el frikismo. Y mucha diversión con banderas, lo que convierte a Eurovisión en el programa musical más emocionante del año, pese a todo.

Recibimos 12 puntos de Albania; 8 de Suiza; 6 de Francia; 5 de Rumanía y del Reino Unido; 4 de Lituania, Letonia, Eslovenia e Israel; 2 de Polonia, Estonia y Armenia; y 1 de Alemania. 74 puntos que elevaron a Ruth al décimo puesto empatada con el anfitrión danés. Europa es así. Las elecciones europeas no fueron ni para Cañete, ni para Soraya. La ganadora se llama Conchita. Con toda la barba.

Crónica del apagón anunciado

Francisco Andrés Gallardo | 7 de mayo de 2014 a las 10:35

Se apaga la luz y no hay nada más allá, de un segundo a otro. Bueno, no nos pongamos intensos y existencialistas con un apagón en los televisores. En esta ocasión no hubo himnos ni oraciones tras la despedida y cierre a medianoche. La Sexta 3 o La Siete han muerto de un balazo anunciado. Pobres abuelas esperando que alguien llegue ahora a reordenarles los botones. La administración ha sido implacable consigo misma y ha sido cruel con unas empresas que habían hecho los deberes de sobra. El Gobierno con la sentencia ha visto el cielo abierto, y también la TDT, para dar un escarmiento a las dos grandes que se habían convertido en gigantes, en un duopolio que sentían amenazador. Por muchas licencias que vengan a partir de ahora, y aunque se recorte la tarta en trozos menos suculentos, Mediaset y Atresmedia van a seguir mandando en el mando con gran diferencia. Y RTVE tomará oxígeno, que no es poco. Y el espacio radioeléctrico se queda más disponible, reduciendo las trabas a las empresas de telecomunicación. De un segundo para otro, sin más, los espectadores se han quedado sin cinco canales bien visibles. A los que de verdad nos gusta la pantalla de siempre esto es una pérdida sentimental, aunque zapeáramos deprisa sobre Nueve o Nitro, porque lo peor es el mensaje de fragilidad legal, la vulnerabilidad de las empresas, de los medios y de los profesionales. La televisión valenciana fue guillotinada con menos aspavientos que en la dramática Grecia; en el gobierno madrileño nadie mostraba tibiezas por lo mismo y la TDT, aquel abanico de pluralidad que se concibió hace diez años, la siega el ministro Soria con pretextos legales con un desparpajo digno de Mila Ximénez. Un apagón en el que, por cierto, las propias cadenas no tenían claro la fecha y anunciaban programaciones hasta el martes por la noche, confirmándose la clausura el mismo lunes. Otro repunte del desconcierto y la improvisación que han reinado sobre estas licencias ejecutadas al anochecer.