Hoy os rescato a Joe Rígoli. “Yooo, sigo” era su lema en 1973, en sus humorismos de Tarde para todos, cuando Franco aún no padecía ni una triste flebitis. Sólo un poquito de parkinson. Rígoli jugaba a ser Jerry Lewis (el Jim Carrey del epipaleolítico) y era argentino. Por aquí se le acusó de estar compinchado con gente afín a los militares torturadores.
Joe se buscó la vida en España como pudo. Llegó a inventar y comerciar el papel higiénico con chistes dibujados para tener algo entretenido en el váter. Ya apuntaba maneras este chico feo. Qué digo feo, era feo con avaricia. Y manta. José María Íñigo lo llamó para rellenar un rato de sus domingos de Fantástico y en el vídeo lo podemos ver en acción en el concursete Las letras locas, con el cangrejo precursor de Gente con caspa, perdón con chispa. Con gente como Rígoli comenzábamos a oler los formatos chungos que nos iban a traer nuestras privadas y públicas vía Italia y productoras usurerillas. Joé, con Joe todo empezó a estropearse.
Fernando Navarrete, el realizador de Fantástico, llamó a Rígoli para animar su lacio concurso Lápiz y papel, lo que nos puede dar una idea de cómo era aquel programa presentado por el sevillano Ángel Quesada. Antes de volverse para Argentina, las muecas de Rígoli fueron servidas a los escolares españoles en El Kiosco. Después, con la Logse, todo sólo podía ir a peor.
Quede este testimonio audiovisual de uno de los responsables de la tele tan chunga que sufrimos en los 80…
La audiencia se quedó conmocionada con los brincos calzoncillísticos de la selección en la noche del domingo, celebrando la Eurocopa. A unos días de la celebración del Día del Orgullo Gay, el champaneo en paños menores de Iker Casillas o Juanito, va a convertirse en icono.
En las páginas de Pasarela del Grupo Joly, en la sección Sombras de la China, hablo del semidesnudo de Iker… Ni contigo, ni sin ti. Ha regresado, por cuarta vez al menos, con su novia Eva González. Le vino bien la reconciliación porque desde que la de Mairena le visitó en Viena el santo de la selección no encajó ni un gol en la Eurocopa. Media España lo venera en un retablo, pero Iker prefiere despojarse de toda vestidura de santidad. Él sabe que no es un santo precisamente. Ejem. A Eva le han encendido algunas veces los celos por ese afán de Casillas de atrapar todo lo que vuela. No hay penalti que se le resista. Hace algo más de tres años que surgió el flechazo entre la ex Miss España y el guardameta de esa misma España y desde entonces sus efusiones y aflojones son contabilizados por la prensa cardíaca y la deportiva. Forman una pareja ideal: galáctico de Móstoles, carita de ángel, se enamora con tormento de una guapa sevillana con proyección. Cada cuatro o cinco meses destapan los rumores de una ruptura que se resuelven semanas después con aparición de la mano. Hace un año los comentarios se terminaron de disparar viperinamente al ser sorprendido Iker acompañado de Amaia Salamanca, cuando todavía no era conocida por Sin tetas no hay paraíso. ¿Y con tetas? Insistió en que era la amiga de un amigo.
El portero despertaba este domingo los inquietos sueños de las féminas cuando salió por televisión festejando la victoria en apretado slip negro. Ahí se descubrió la tentación de Eva. La carne que encandila a la presentadora de Se llama Eurocopla.
Y por último, destaquemos el papelón de ayer de Pepe Reina. Mucho mejor que Chimo Bayo, Ramontxu y Juan y Medio juntos…
A este paso me lo veo en un mp3 para animar las fiestas mayores veraniegas.
La campaña de marketing de Cuatro con la Eurocopa ha sido perfecta. El remate de los superhéroes, celebrando la victoria tras despojarse de su armadura de Iron Man, es un genial remate de esta operación “Podemos” que comenzó hace poco más de un mes y que, lo reconozco, por este barrio no dábamos muchas posibilidades de éxito (deportivo). Cómo cambian las cosas en un mes. Que se lo digan al señor que calcula el Euríbor.
Hay que anotar también los esfuerzos cerveceros: tanto Cruzcampo (actualizando su spot a medida que iba avanzando el torneo) como Mahou (pidiendo la calle para la madre que parió a Casillas) han sido las dos campañas de publicidad más entusiastas de esta bendita Eurocopa.
Cuatro concluye el mes de junio con su récord histórico de audiencia, 13,1, dejando precisamente a la competencia en mínimos históricos. Ellos han sabido rentabilizar hasta el expirmido este acontecimiento tan satisfactorio. De eso hablo en mi columna que publican hoy los periódicos del Grupo Joly...
Ayer por fin Telecinco, Antena 3, La 1, La Sexta o Canal Sur respiraron tranquilos y le dieron un trago a la copa. Se subieron al autobús y dedicaron el atardecer a la bienvenida de la selección junto a esa Cuatro que ha sacado petróleo de una apuesta, un lema y un trabajo bien preparados. El éxito les ha sobrevenido por méritos en el campo, pero los de Sogecable perfilaron el cuadro con pinceladas de calidad (de veteranía de Canal +) y mucha inspiración fabricada. No sólo hemos disfrutado de buen fútbol, sino además de un buen tratamiento en las retransmisiones. Comparen con el fútbol que veíamos (y oíamos) hace unos años. “Podemos” no era sólo un acertado grito de esperanza, también era una carta de presentación. Podíamos ver un partido sin caer en el tedio narrativo o en el rechinar de las patochadas. Algunas retransmisiones de ayer eran pura insulsez narrativa, como JJ Santos en Telecinco. A Matías Prats, siempre impecable, le salía el abuelo Cebolleta por las solapas.
Cuatro sonríe. Más bien le da la risa floja. La misma empresa que aportó su dosis al acoso y derribo de Luis Aragonés, ahora da lustre al seleccionador en vibrantes (y un puntito cursis) reportajes; los mismos que criticaron con burlas la gigantesca bandera española plantada por el PP en la plaza Colón, la rebautizan como “plaza Roja”. Cómo ha cambiado el cuento, dijo el lobo a Caperucita. Roja, claro. Ahora todo el mundo querrá tener su plazarroja para el Mundial de Suráfrica, que se va a cotizar a precio de oro, de Kruger Rand. Pero sea quien sea el que se lleve el papelón de Vicente del Bosque, que se pertreche con el equipo de reporteros de Cuatro y que sea Manu Carreño el que cuente cómo nos dejamos el pellejo de la decepción en los malditos cuartos. Mientras, disfrutemos con esta irracionalidad que nos convierte en niños encantados.
Telefónica ha recuperado su spot del pasado verano con la parodia de la canción Qué idea de Pino D’Angio. El humor sigue siendo la mejor herramienta para captar, persuadir y seducir.
Los de Orange, que tienen una promoción estival muy similar, han optado por una canción infantil “un elefante se balanceaba…” para su spot arenero y entusiasta.
Primero, lo de “un elefante…” era una de esas canciones que los niños en blanco y negro aprendimos en La casa del reloj. El deportivo Miguel Vila unía en un palo los elefantes recortados en papel y los hacía bailar sobre una tela de araña pintada en una cartulina. Daría lo que no tengo por ofrecer ese vídeo.
Y dos. La playa que eligió la agencia de Orange para el anuncio no es otra que la duna de Bolonia, en Tarifa. Pedazo de exterior como se puede comprobar. Se llevaron un día rodando y al final todo el mundo que aparece en el anuncio acabó achicharrado. La posproducción hizo lo demás.
Casi 13 millones de españoles vieron ayer el mejor partido de la selección de toda la historia (diría que el mejor segundo tiempo que le he visto a un equipo español, selección o club, en mi vida), de los que 2 millones y medio eran andaluces. Aunque no es el récord de los cuartos ante Italia, no comparemos 10 minutos con casi 2 horas, publicidad incluida, de juego. Estamos ante el partido más visto de la historia de la televisión en España. No nos obsesionemos con la aritmética pura.
Hoy en los periódicos del Grupo Joly hablo sobre la revalorización de los acontecimientos. En estos tiempos de fragmentación, que cada cual ve la televisión que quiere, todos deseamos estar juntos en torno al programa que nos une…
Con 30 canales gratuitos con la TDTy más de 150 cadenas para seleccionar por las plataformas de pago, el usuario se decanta cada vez por elegir menos y dejarse llevar “por lo que haya que ver”. Los acontecimientos se revalorizan, como demuestran los picos de audiencia de la presente temporada. Ante la fragmentación de ofertas, la especialización para cada habitante de la casa, el espectador español está cada vez más interesado en seguir aquel partido o programa del que al día siguiente se va a hablar. El público esperaba “romper el maleficio de los cuartos”, como unánimemente se consideró el duelo de Italia, y el partido reventó los audímetros, logrando el récord en la historia. Con los penaltis se congregaron casi 15,4 millones (77,5 por ciento de la audiencia), pero ya durante todo el partido había 11,5 millones ante el televisor (de ellos, 2 millones de andaluces).
La Eurocopa 2008 va a ser la más vista de la historia no sólo por el hito de la selección, sino por el interés que despierta el torneo entre el público en general, que “no quiere perderse” lo que está de moda. De hecho, hasta la competencia ha tenido que reconocer que ante un acontecimiento como el fútbol sólo se pueden replegar las velas.
En Estados Unidos, el país más veterano en la fragmentación de las audiencias, la final de la Superbowl llega a reunir más de 100 millones de espectadores. A modo de Día de Acción de Gracias, se ha convertido en tradición reunirse en familia para seguir el encuentro en el que se resuelve la liga de fútbol americano. Las finales de la NBA, como los próximos Juegos Olímpicos, están marcados en rojo.
En España las grandes audiencias se garantizan con el fútbol de primer nivel y la Fórmula 1. El último Real Madrid-Barcelona emitido en abierto, a través de Telecinco, reunió 9 millones de espectadores, pese a que la liga estaba resuelta y el morbo estaba en “el pasillo”. Cuando los equipos españoles llegan lejos en Europa son sinónimos de buenos resultados de audiencia. Incluso el modesto Getafe. Sus cuartos contra el Bayern superaron también los 9 millones, en la emocionante prórroga.
Pero existen otros acontecimientos que pueden reunir grandes cifras para el público español. Eurovisión, que levanta pasiones el continente, tras la frustración de Rosa ha resucitado este año con Chikilicuatre (10,6 millones y 62,8 de cuota). Si TVE se lo toma en serio seguirá siendo un programa esperado cada año. Se creó expectación en torno a los debates electorales Zapatero-Rajoy y se convirtieron en dos de los espacios más vistos de la temporada. El interés ciudadano se unió con la pura curiosidad: 13 millones entre los distintos operadores (aunque la audiencia se decantó por la más tradicional, TVE).
Las ficciones tienen el recurso de fabricar grandes momentos. Lo ha corroborado Telecinco con Yo soy Bea (8,2 millones). Con un capítulo habitual, sólo Aída es capaz de superar los 6 millones.
Colga2 con Manu, el único late-show que se ha asomado por la autonómica andaluza en todos estos años, se va de vacaciones y nos quedaremos un tanto huérfanos de los ceceos, golpes y bastinazos del de Dos Hermanas. A Manu Sánchez, chirigotero gaditano de pro, considera “un honor” que crean que es de Cádiz. Hace más o menos tres años que este joven que iba monologueando por los baretos se descubriera en la tele. A algunos su estilo nos recuerda poderosamente a un gran bohemio, Antonio Reguera (”sus muehttos”, exclamaría ahora mismo), que dio noches de gloria en Noche trasnoche, con Carmen Borja, hará unos diez años en otro programa nocturno de Canal Sur. Manu dice que es casualidad, que él ha acuñado sus formas propias. Allá donde va no deja indiferente y anima lo que tenga entre manos. Como este especial de Nochevieja (producido por Pepe Flores, de Cibeles, la productora del actual programa de Manu)… Ojo a la actitud lacia de Bertín y Mar Saura y cómo Manu revoluciona enseguida el garito.
En Hagamos el humor Tomás Summers rescataba el esqueleto de sus chistes semianónimos de Saque bola y Genio y figura. Aquel concurso era ancestro del actual programa en Canal Sur 2 porque fue donde Manu, con su aparición semanal, ya se hizo pilar indiscutible y hábito para una parte de la audiencia. Este monólogo sobre los dibujos animados corrió, con perdón, de boca en boca…
Primero con De la mano de Manu, en el trasnoche de los viernes, el equipo de este nazareno fue amasando el formato de late-show en Canal Sur, aunque con resultados de audiencia tan dispares y sorprendentes como los propios sofalícolas andaluces. Un dato: hubo repeticiones veraniegas que se emitieron en prime time que fueron un pelotazo en número de espectadores, cuando el programa originario no llegó ni al 10 por ciento de cuota. En fin, somos ansí, como dirían los gomaespuma. Sin grandes presiones en el Canal Sur 2, Manu ha descubierto en esta temporada sus monólogos a pie de pizarra, como esta lección de geografía…
Manu, que probó suerte en la presentación en Antena 3, tiene sólo 22 años, por lo que ahora mismo tiene todo el futuro por delante. Futuro perfecto de indicativo, diría yo.
Ahora que esta media España en pleno delirio por haber alcanzado unas semifinales, está bien hacer un ejercicio de memoria histórica y evocar uno de los grandes engendros animados de todos los tiempos… La serie Fútbol en acciónprotagonizada por la mascota del Mundial 82, Naranjito, nacido en tierras sevillanas para escarnio internacional.
El papelón de aquella selección española y de la forma en que se organizó aquel acontecimiento nos dibuja cómo éramos hace 26 años. Formábamos parte de un país aún en vías de desarrollo, despellejándose de una crisis económica pegada a la piel de la democracia y con todo el trayecto por recorrer.
La selección que dirigía José Emilio Santamaría acudió asfixiada a los estadios por una preparación física que fue un despropósito (todo lo contrario de lo que, por fortuna, ha desarrollado el equipo de Luis Aragonés), de ahí que se cayera con estrépito a lo largo de la competición.
El legado de aquel Mundialito tan funesto son los recuerdos futbolísticos españoles y la serie de Naranjito, muestra del más puro cine gore.
Lo más visto en la historia del catodicisimo andaluz. La clasificación a semifinales de la selección este domingo tuvo 2,8 millones y un 77,9 de cuota, lo que significa un rating (audiencia respecto a la población total) estratosférico del 37,4. El partido lo vieron 2,2 millones y un 72,1. La final de Se llama copla, el récord de Canal Sur, se quedó más de medio millón atrás. A nivel nacional, Rosa de España también se quedó menguada. Su record eurovisivo de 2002 se quedó 2 millones atrás respecto a los penaltis de Viena, con casi 15,4 millones de espectadores y un 77,5. El partido, por su emoción, estuvo millón y medio por encima de las expectativas de audiencia media, con 11,5 millones (68,8 de share). En Andalucía fueron 2,2 millones (72,1).
Con la derrota por penaltis de Italia se disiparon los malos espíritus, la frustración del codazo a Luis Enrique, tantas trampas romanas y tantos complejos. A los italianos, por fin, se les acabó la potra y las oraciones a San Catennaccio. Había en el estadio una pancarta que decía “Ciao Italia”. Yo hubiera puesto otra más explícita que hubiera obligado a medio continente a tirar de un traductor de barriada.
Mucho se recordó en estos días pasado de aquella última victoria ante Italia en Amberes, hace 88 años. Por fin han sido al menos consolados aquellos coetáneos del difunto Pichichi (todos ellos hace tiempo que dejaron el tabaco), cuando Italia nos eliminó en los Juegos de París del 24, en los Juegos de Amsterdam del 28 y, sobre todo, en el Mundial del 34. En aquella ocasión Italia se clasificó por canelones para que la FIFA agradara a Mussolini. Los italianos ganaron a base de partir piernas y costillas españolas (entonces selección de la II República, ya que hay que tener memoria histórica). Con el equipo español suplente, la selección de Mussolini sólo pudo ganarnos con ayuda arbitral en el partido de desempate.
Que nadie nos quite ya lo bailao de haber saboreado el pase a semifinales a costa de una Italia cutrecilla. Hemos tenido que esperar a ver cómo se jubilaba José Ángel de la Casa (en persona en Zona Cuatro). Pero mereció la pena tantos años de mocos sorbidos para disfrutar de la nochecita de ayer. Y los de Cuatro, ni te digo… (Por cierto, qué maravilla de promos).
Paolo Vasile, el consejero delegado de Telecinco, y sus abogados han puesto el punto de mira del revólver en Youtube y su empresa matriz, Google. No temen perder audiencia por unos miles de vídeos descargados sobre sus contenidos. El asunto es por supuesto… económico. Andando el 5 de por medio, la empresa de Berlusconi y sus compadres de Vocento han olido una millonaria indemnización por el ‘cuelgue’ de vídeos de la cadena.
Es sorprendente que mientras la mayoría de las cadenas se decanta por ampliar su oferta a través del gran portal de vídeos, que ha comenzado a revolucionar el uso audiovisual del ordenador (el invento de youtube será uno de los escalones protohistóricos en la unión de monitor y televisor), Telecinco vaya a contracorriente se desmarque con esta demanda en pro de la billetera. La cadena líder apela a que en la web de vídeos aportados por la universalidad se aprovecha de unos derechos que no puede disfrutar. Youtube y sus adictos están en el punto de mira. Me da la sensación de que Telecinco, en pro de una pingüe indemnización, intenta ponerle puertas al campo. ¡Con lo que mola tubear! Y encontrar fragmentos de programas que de otra manera no veríamos. Youtube pone en valor a la propia televisión.
Para ir en plan rebelde, aquí debería ir un vídeo de algún contenido de Telecinco. Pero no, no tengo ganas de seguirle el juego a Vasile. Prefiero incluir la famosa caída de una de las participantes (María Amparo) del Supermodelo de Cuatro que revela lo delirante y churrete que ha sido este reality que desaparece desde hoy viernes de la parrilla de los de Sogecable
El juicio mediático que se le hizo a Dolores Vázquez como presunta asesina de Rocío Wanninkhof influyó en la decisión del jurado que ya la había considerado responsable antes de ponerse a deliberar. El acoso televisivo hacia Dolores fue vergonzoso y una chiripa posterior permitió encarcelar al verdadero culpable, Anthony King. Con las premisas de una tormentosa relación sentimental entre la madre de la víctima y la acusada, las investigaciones, la presión psicólogica que sufrió Vázquez y el asesino en serie ya hay elementos de sobra para crear no una miniserie, sino todo un culebrón.
La 1 estrena mañana jueves El caso Wanninkhof, basada en lo ocurrido con la infortunada joven de Mijas. Es una serie tan oportuna que peca de demasiado oportunista y esperemos que la garantía de Pedro Costa (productor de La huella del crimen) haya creado una producción de calidad no sólo en su puesta en escena sino en cómo se cuenta lo que conoce de antemano el espectador. Las llamadas instant movies están emergiendo en la televisión. Crucemos los dedos de que las que están por llegar (como la de Miguel Ángel Blanco) estén un poquito mejor que la de Fago.
Luisa Martín, una actriz tan antipática en la vida real como camaleónica en la ficción, es la encargada del papel bombón de Dolores Vázquez. Es el gancho de atracción de la serie. Tras haber hecho un papelón en Desaparecida, por lo visto en las promos que ha emitido TVE, ha calcado el personaje de la acosada. Juanjo Puigcorbé hace de abogado escéptico que descubre que merece la pena luchar, y mucho, por su defendida.
Francisco Andrés Gallardo, periodista e historiador. Nacido en El Puerto de Santa María el año en que triunfó ‘El Séneca’ en TVE, el mismo del mayo francés. Está unido al Grupo Joly desde 1995, en secciones locales de Diario. Es jefe de las secciones ‘Pasarela’ y ‘Televisión’ de los periódicos del Grupo Joly y es su analista televisivo desde 2005. Amamantado a las ubres de un Iberia en blanco y negro, uno de sus grandes momentos de la infancia fue el de la transición: del blanco y negro al televisor en color que se estropeaba, matemáticamente, cada nueve meses y con el que pudo iniciarse en la elección, con la inclusión del UHF; en 1978. Guarda aún la esperanza de acudir a una grabación de ‘El circo de TVE’, con Gaby, Fofó, Miliki y Fofito.