Francisco Andrés Gallardo | 15 de enero de 2012 a las 22:07
Crónica en verso de la serie estrenada este martes por Antena 3.
Senteme a contemplar este martes el cristal que alumbra mi gravado lar y asomeme a Toledo, recia capital del castellano solar. Vinieronme desde el 3 a contarme relatos de caballeros cristianos contumaces y barbados blanquecinos moros, para la ocasión “musulmanes” evitando así apuntes incómodos. En Toledo, señores, intentaronme entretenerme y yo ansiábame por aceptarlo, os aseguro pardiez que en todo momento quise ser complaciente pero sólo en ratos contados la prolongada historia estuvo resplandeciente para que yo asintiérales entregado.
Resaltareles, sí, el nome de Eduard Farelo, el noble sin pelo que apelo sin recelo y que les revelo, vive Dios, fue el más bravo de los juglares de vuelo que por aquesta ciudad se vio. Aparecióse un apuesto joven, Maxi Iglesias realmente nombrado, Romeo toledano que de una musulmana turgente se enamora, pero faltan horas para ver si mejora un trabajo que elabora así, tan plano. Todo curvas, verdad, ella, y bien que los del 3 se preocuparon en que la doncella aparecierase sin ropas, tan bella, para la turbación regodella de los jóvenes que a distancia la contemplaron (Julieta se queda aquí sin rima). Adornos juveniles imprescindibles para hacer más consumibles las cantigas alfonsinas que a los de Boomerang encargaron. Hubo escenas de esgrima que en verdad grima han despertado y rincones tomados de belenes y mesones con un vestuario pulcro para caballeros tan ajados.
Contemplele bien a Álex Angulo como judío juicioso; pero no así al monarca Juan Diego, casi siempre maravilloso y aquí muy despeinado, que no dona como debiere los callejeros diálogos que al rey sabio le han endilgado. Un recortable para esa multitud que los de A-3 ahora fácil congregan y que, confiemos, en unas noches toledanas postreras, mejoren en acciones, intrigas e interpretaciones a la altura que debieran..
…Os aseguro que leída en voz alta esta crítica gana bastante.
. Arriba, el capítulo completo.
Francisco Andrés Gallardo | 10 de enero de 2012 a las 2:22
Aquí podéis ver el vídeo de la redención de Mario, aquel concursante de ‘Atrapa un millón’ que Remedios Cervantes le hizo perder 5.000 euros por cambiar el azúcar por la sal en el último segundo. Mario volvía este lunes y al final, acompañado de un amigo, ganó 15.000 euros. En verdad Antena 3 le debía esta revancha. Mientras, el vídeo de Remedios Cervantes sigue dando vueltas por todo el mundo. Me veo a Remedios de asesora de Merkel
Francisco Andrés Gallardo | 2 de enero de 2012 a las 18:31
Este es la crónica de la Nochevieja televisiva que hoy aparece también en papel…
La que llevaba el traje azul era Paz Padilla, con Prat, y juraría que era el vestido que lucía Belén Esteban hace un año. Las que se fueron a tomar por uvas se decantaron esta vez por el color rojo, sin atender a las exigencias de Angela Merkel. Rojo con chorreras y brillos, como Anne Igartiburu; con estilo Gilda, como Carolina Martín en Canal Sur, viva la Pepa; o con adornos fractales en el caso de Isabel Pantoja. Jorge Javier cambió de pareja. Mandan millones. La viudísima, la ex alcaldesa de Marbella, fue tomada de la mano para asomarse a saludar a la Puerta del Sol y de las Pelucas. Como una Evita clamando por los descamisados, “Maribel” podría haber cantado No llores por mí, Argentina, pero después al piano entonó con su maromo A mi manera, con su hijo Kiko de testigo. La Pantoja y Paquirrín desearon un feliz año en 1989. Entonces eran Martes y Trece. La versión original es más inclasificable. Kiko, aprendiendo la soltura de carrerilla, proclamó su pesar ante toda España de la ruptura con su ex novia y ex portada de Hola. Vuelve a casa, vuelve, decía Kiko, el primo de Rivera más listo. Y si Isabel era Evita, Jorge Javier tenía un punto de Carmen Polo: intrigando y controlando. De buena gana se hubiera puesto los collares. En La Sexta acababa Dos tontos muy tontos, de lo más recomendable en la noche, cuando Jorge Javier parecía sacar del museo de cera a la artista sevillana.
Anne Igartiburu, mala cara, y José Mota, en la auténtica cadena oficial de las uvas, La 1, se ha convertido en una pareja cansina. Da recochura decirlo, pero fue así. Les faltó chispa. Mota repitió algunos de los chistes ya lanzados en su inmediato especial, el notable Seven: los siete pecados… Con el recorte de 200 millones en RTVE Águila Roja se convertirá este año en Gallina Blanca y Gran Reserva en Tinto con Casera. El humor de Mota va a seguir siendo en los próximos siglos el mejor regalo para la cena de Nochevieja. Con Rajoy y Zapatero de investigadores de Seven (eso sí, referente pelín antiguo y demasiado visto), los abundantes cameos eran un aliciente añadido entre las siempre celebradas imitaciones del Rey, Rubalcaba o la nueva Desazones de Cospedal. En los colegios españoles ya no se hablará del Siglo de Oro sino del de Baño de Alpaca, como mucho. La crisis extrema da para reírnos a carcajadas. Bien lo sabe el maestro Gila. Como paradoja humorística, Igartirburu condujo el especial musical, extremadamente rutinario, cambiando de traje con cada presentación. Sólo en vestuario de la “Corazones” ya tenemos ahorrados los 200 millones del ala.
Carolina Cerezuela (debilidad de aquí el cronista), la más guapa en la noche, optó por el malva para acompañar a Sobera en Antena 3. Para la cena los de la nueva fusión crearon un autozapping y para el cotillón, un karaoke con actuaciones de ayer, hoy y nunca. La Sexta, lo dicho: los tontos y en las uvas, a Wyoming y Usun grabados. Otra autoparodia. Para refrito con sustancia y guasa, el de La 2, Cachitos de hierro y cromo, con Luis Aguilé o Rafaella Carrá. Qué noche.
Canal Sur siempre celebra esa fiesta que es para los copleros de la familia, mientras el resto de los posibles invitados nos quedamos en la puerta, sin ganas de entrar en esa sala de fiestas del siglo pasado. No, no queremos más marisco congelado, apartamos el plato del mando cuando se nos aparece algún canturreo de Canal Sur. Nos quedamos mejor en Cádiz, con el pito de Modesto, amable, con retranca, qué gran tipo; y los guantes de Débora. Digo, Carolina. En una espléndida plaza gaditana de San Juan de Dios habían muchos menos pamplinosos que en la Puerta del Sol, donde siempre parece escenificarse un carnaval chungo. Y con dos tontos asomados al balcón.
Francisco Andrés Gallardo | 28 de diciembre de 2011 a las 12:51
Remedios Cervantes nos acaba de obsequiar, en el concurso ‘Atrapa un millón’ de Antena 3, con uno de los grandes momentos de la televisión en España desde que Urdaci dijo lo de “cecé oó”. La modelo malagueña hizo perder el premio al concursante por un impulso repentino. Dos detalles del vídeo: cómo se va barruntando lo peor desde antes de la pregunta y la cara que se le queda al pobre Mario, que no quiere ni mirar a la cara a la ex de ‘Arrayán’. Es el cachondeo en este Día de los Inocentes
Francisco Andrés Gallardo | 8 de diciembre de 2011 a las 8:44
Parece tan fácil que han tenido que pasar unos cuantos años para que en España se pueda hacer Gran Hotel: una serie de época sin recurrir a la adaptación literaria, entrelazada con amores, arrogancias, crímenes y un punto de tea time. Una evolución de La señora, entre Agatha Christie, Galdós y Corín Tellado. Sí, parece que cualquiera lo puede hacer, pero el paso sólo ha dado una productora que fabrica lo que en el medio llaman ‘milagritos’, Bambú (sus gurús son Ramón Campos y Teresa Fernández-Valdés); en una cadena, Antena 3, que tras la travesía por el desierto otea el horizonte de su destino definitivo en la maraña de la TDT.
Si Gran Hotel es creíble y aceptable es sobre todo por el trabajo de sus actores, por encima de la ambientación. Son eficaces los veteranos, con ese pulso entre Adriana Ozores y Concha Velasco sin apenas coincidir en pantalla; y los jóvenes, aunque habría que pedirle algo más a Amaia Salamanca. Hay que valorar a los conocidos (Yon González, que no es un niñato sino un tipo intuitivo, tiene mucho que decir) y a los menos conocidos.
En este último apartado podríamos incluir al bigotudo y circunspecto detective Ayala, sombra inquietante que acecha a la mala leche que se sirve en este cinco estrellas. Tras Ayala se encuentra Pep Anton Muñoz. Deberiaís haberle visto alguna vez en El cor de la ciutat, el Arrayán que estuvo durante muchos años en la televisión de los catalanes. Entenderiaís así el trabajo artesanal de Muñoz. Pero bueno si hasta ahora el detective no sonaba de nada os diré que es el doblador de Hugh Grant o John Malkovich, por ejemplo. Ya le tenéis otro respeto ¿no? Pep Anton es un ejemplo de lo cuidada y completa que es la plantilla de este Gran Hotel al que sólo le rechina el hilo musical, una banda sonora que tiene momentos irritantes. Pero bueno, habrá que hospedarse en él de nuevo.
Francisco Andrés Gallardo | 25 de noviembre de 2011 a las 10:06
Me gusta la gente de la que se aprende simplemente con un gesto que les delate, con un puñado de palabras, con una pizca de trabajo. Con el ejemplo o con un detalle. Del esfuerzo y de lo que les sale sin querer. Se aprende de los geógrafos, de los panaderos, de los recepcionistas o de los escultores. Y también de esos mercenarios de escenarios y platós capaces de rehacerse o de reinventarse. En manos bastas Tu cara me suena no pasaría de ser un juguete, pero el mejor estreno de la temporada, ficciones aparte, es un espectáculo semanal que cada día procura sorpresas y un listón alto por el ahínco de todos sus implicados. No hace falta insistir en las conseguidas caracterizaciones ni en el calculado ritmo de este entretenimiento para que tres horas no terminen pesando.
Sobre todo se aprende de sus concursantes, de unos artistas, sí. De tipos de los que se aprenden cosas y dan ejemplo a los que vienen detrás. El logro de Tu cara me suena, de A-3, es desafiar cada semana con imitaciones diferentes, apurando el delirio, a los participantes, haciéndonos descubrir vetas insospechadas y, sobre todo, descubriéndoselas a ellos. Ángel Llácer y los de Gestmusic han madurado otra cosa, otra movida, con los esquejes difuntos de Lluvia de estrellas y OT. Y se aprende a hacer televisión de lucecitas sin regurgitar. Parecían un manojo de caídos, pero con las dotes de cada cual se exprime un espectáculo vivo. Tal vez lo más interesante han sido las terapias con las que se ha trabajado para que los imitadores dieran lo mejor de sí mismos, a costa de maltratar sus egos. Con los que estaban llamados a ser comparsas, como Segura (el de más juego) o Ferre, se ha utlizado una táctica de motivación; con los que venían de consagrados, Francisco o Josema, un correctivo de humildad. De lo bueno y de lo malo, de la risa o del cabreo, siempre se aprende.
Francisco Andrés Gallardo | 22 de noviembre de 2011 a las 13:49
Ana Blanco y Pepa Bueno, juntas, sin revolver, con sonrisa y sin aparentar codazos, se prestan a desgranar unos sondeos que ya habían comenzado a rular por las redes sociales y también por La Sexta, visto lo visto. TVE, La 1 en fin, llevaba ya casi hora y media de actualidad electoral, con una apoteosis de conexiones, reporteros y un paredón luminoso que separaba la información de la tertulia con Ana Pastor (la chica en la mirilla de los cortos de miras). Una cadena pública ejerciendo su servicio público, y con el público siguiendo su narración: lo que ha venido haciendo en estos últimos años.
¿Qué hacían en ese momento Antena 3 y Telecinco, los líderes comerciales, líderes de las cadenas con anuncios? La del 3 remataba uno de esos telefilmes suyos de azúcar y cloruro sádico y en Telecinco María Teresa Campos, en Qué tiempo tan feliz, había entrevistado a Tito Valverde, sin un comisario que llevarse ya a las solapas, y daba paso a uno de esos insufribles karaokes de lánguidos triunfitos. A los chicos les correspondía entonar con voluntarioso solfeo En un mundo nuevo de Karina. En un mundo nuevo ¿y feliz? Si Dios y Angela Merkel quieren.
Cuando las dos grandes privadas se ponían a contar el 20-N, las públicas ya tenían la tarea hecha del “20-11″, como titulaba La 1. La fecha con letra olía a chamusquina franquista. Canal Sur ya había relatado suficientes cosas, en el plató y en la tertulia de Mabel Mata, cuando Pedro Piqueras saludaba al personal. Matías Prats, conciso y sobrio, aunque apareció tarde, fue de nuevo esa compañía idónea para hilvanar porcentajes y previsiones. Antena 3 se marchaba tras las palabras institucionales de Rajoy. Su propuesta eran los vampiros de Luna nueva, pero cortaron la película a los cinco minutos para dar paso a la cúspide, a la escena de balcón. Un Romeo y muchas Julietas en Génova, que no en Verona, para festejar una victoria cantada y prevista. Tú sí que vales. Echamos de menos a Rockefeller. Los titulares estaban perfilados de antemano y la sorpresa pudo ser una derrota más abultada de lo previsto. El pico de audiencia se producía, cuestión de morbo, con la aparición en solitario del candidato Rubalcaba, con unos jóvenes de teloneros. Prime time. Las cadenas jugaban al contraste: tensa calma en Ferraz; botes, rock and roll y Paquito El Chocolatero para la franja azul. Rajoy también iba a dar la cara solo, pero lo hizo con pose presidencial. Mucho mejor que en el debate.
Cuando ya era el turno de Cayo Lara y de otros las privadas barrían la casa y en las públicas iba decreciendo la audiencia porque todo el pescado estaba vendido. Intereconomía jaleaba su teletienda en una noche de fiesta, mientras que La Sexta abordaba la tertulia de Ferreras con tintes de acto de contricción. La gente se terminó la cena al margen de la realidad
Francisco Andrés Gallardo | 3 de noviembre de 2011 a las 10:45
Es una mezcla en apariencia y tramas de Sherlock Holmes y compañía y el clásico Arriba y abajo. Bueno, claro, es una inspiración descarada de Downton Abbey, pero eso es lo que quería Antena 3 cuando encargó el proyecto. Gran Hotel (pincha aquí para ver los capítulos) es una delicada ficción española, impensable hace unos años, con un buen arsenal de actores (ojo a Yon González), con una ambientación notable de recursos imaginativos, como utilizar el santanderino palacio de la Magdalena, y un guión bien armado, sin estridencias ni excentricidades. Bambú ha seguido el camino de La señora, con aire británico. Con producción rentable.
Y la clave para que el hotel no termine siendo un hostal, es decir, un culebrón, se encuentra en los actores. Concha Velasco ya es una garantía en cuanto asoma su estampa, pero sobre todo los espectadores se encuentran con el empaque de Adriana Ozores, recién premiada por un encargo que solventó con soltura, La duquesa.
La hija de José Luis Ozores, la madre de Manolito Gafotas, es mucha actriz. Es la gran mala de Gran Hotel. Qué buena. Y todo a su alrededor fluye aún más creíble, como si el efecto de mujer de armas tomar en la ficción también se transmitiera en el trabajo de quienes le rodean.
Adriana era la chica de algunas películas de Martínez Soria y otras de la factoría binguera familiar. Tiene una experiencia avivada en el teatro y en otros encargos mayores en el cine. Los que peinamos más calvas de lo que desearíamos la recordamos también como presentadora de Aplauso, al lado de su comadre María Casal. Tiempos de chupa de cuero, movida en los bares y fans de Pedro Marín en los platós. Adriana presentó a los Pecos y a Boney M. Por algún sitio había que empezar.
Ahora es la matriarca dura e intrigante de un hotel que tiene un futuro esplendoroso en las noches de Antena 3. Un cuatro estrellas que se deja visitar.
Francisco Andrés Gallardo | 21 de septiembre de 2011 a las 9:15
Pocholo Martínez Bordiú arrojaba un vaso de agua a Karmele Merchante y Chabeli Iglesias abandonaba el plató entre silbidos. Tómbola nació como el escaparate del corazón y la polémica, la revelación surgida de las autonómicas que advertía que entre los personajes de las revistas había tomate, exclusivas y horas baratas de televisión. Tras el magacín de Globomedia Qué me dices que llegó a Telecinco en el 96, el corazoneo, hasta entonces pasto de colorines para el Hola y sus hermanas, se quedó para siempre entre los canales españoles. Canal Sur se dio de baja del tenderete valenciano de Ximo Rovira a raíz, hace catorce años, de una lamentable tertulia sobre el fatal accidente de Lady Di.
Lo que subió como la espuma descendió con la rutina. Y fue con el desgaste de Tómbola cuando Ana Rosa Quintana, la entonces estrella de Antena 3, aceptó el encargo de hacer un formato parecido. ¿Dónde estás corazón?, cronistas enfrentados a los invitados, nacía en el verano de 2003, para lucimiento de las venas de María Patiño y del bigote de Jesús Mariñas. El jerezano Jaime Cantizano, relevo de Mon Santiso y Antonio Hidalgo para hacer de yerno ideal a la vera de Quintana, se puso al frente de este magacín de famosos que durante sus 8 años concluye con casi un 20% de share de media y 2 millones de espectadores. Pero eso promedio se deshacía en los últimos años. Tras las vacaciones DEC?(acrónimo con el que se encogió el título) estaba en la cuerda floja y finalmente no pasó la prueba del 10% y entre todas las partes han aceptado de forma amistosa echar la cortina este viernes.
Antena 3 despide con dignidad a unos de sus programas más emblemáticos, mientras Cantizano y la productora Cuarzo respiran para embarcarse en unos proyectos diferentes y puede que incluso más atractivos. La balanza frente a Sálvame Deluxe se inclinaba ya la mayoría de las veces a favor de Jorge Javier Vázquez, pero lo que de verdad ha empujado a Antena 3 a este cese es el buen resultado del concurso Atrapa un millón. Cuando DEC pasó a la franja de trasnoche en realidad estaba firmando su finiquito. Telecinco enfrentó al programa estelar de la firma de Ana Rosa con decenas de proyectos, desde Los Morancos a capítulos de Mentes criminales, pero el corazón de Antena 3 flotaba en el audímetro de la noche de los viernes. Y hubo lealtad por todas las partes pese al fichaje de Quintana por Telecinco hace ya seis años.
DEC vivió su récord a costa de Eva Nasarre, aquella sonrisa de Puesta a punto venida a menos. El 29 de octubre de 2004 Cantizano congregaba a 3,4 millones de seguidores y el otro gran pico se producía dos años después con la detención de Mayte Zaldívar. Cifras que, parece, no volverán al género fácilmente.
Antena 3 se queda sin corazón pero no cierra la puerta a los programas de famosos. La cadena de Planeta esquiva el sello de Telecinco y en busca de formatos para toda la familia probará con otras alternativas a DEC, pero marcando las distancias a Sálvame y a espacios parecidos de su competencia más directa.
Por lo pronto los millones y las preguntas han jubilado a la troupe de Ana Rosa en Antena 3. El corazón pierde a una de sus válvulas de exclusivas y apariciones pagadas al contado. Los famosetes lo tienen ahora un poco más crudo;?los famosos, por lo menos los que no cobran, siempre tendrán su sitio en la televisión del entretenimiento.
Francisco Andrés Gallardo | 18 de septiembre de 2011 a las 13:55
Remite la marea y la inundación de logotipos en abierto en el televisor irá menguando y, empresarialmente, concentrándose. A finales de año la TDT española, ese exceso innecesario, como tantos otros que ahora paga el país, estará copada por los dos grandes grupos privados audiovisuales, Mediaset y Antena 3, con una TVE más endeudada (sufriendo en estos meses una surrealista rotación de presidente por orden alfabético) y que afrontará así un giro tan cierto por orientación política como incierto por planificación económica. Las autonómicas, por su parte, penden de un hilo presupuestario y de la contención de gastos de las administraciones, al límite de la asfixia. La mayoría de las locales viven ya en el naufragio de unos ayuntamientos derrochadores y una situación de práctica invisibilidad entre tantas nuevas cadenas; y los canales menores, tipo Intereconomía, 13 TV, Disney Channel o MTV, deberán plantearse qué papel cumplen en el panorama de los tiempos revueltos y las cifras fragmentadas e insuficientes. En el lado de las privadas se van a quedar sin apenas competencia los dos grandes paquetes de canales: los de Telecinco y los de la más que probable fusión (y puede que debamos hablar otra vez de “absorción”) entre Antena 3 y La Sexta, rodillos que pondrán cada vez más difícil la rentabilidad de los solitarios modestos.
En esta temporada se dibuja una segunda etapa tras el apagón de la primavera de 2010 y, tal como ocurriera 20 años atrás, a principios de los 90, de nuevo las audiencias se disputarán entre TVE, Telecinco y Antena 3. Si con la aparición de las privadas la competencia era entre operadores individuales , ahora en la guerra comercial luchan conjuntos de canales temáticos, con la notable diferencia de una cadena pública nacional exenta de la tarta publicitaria y a su vez bajo un modelo de financiación amonestado . Pese a la presente borrasca publicitaria que remueve los cimientos de los medios de comunicación, Mediaset-Telecinco, que agrupa a más de una cuarta parte de la audiencia, obtuvo 85 millones de beneficios en el primer semestre de este año. Antena 3, por su parte, de camino al 20% de cuota conjunta, ha presentado casi 54 millones, algo más de lo que va a acumular de déficit TVE en este 2011, 50 millones (y 66 millones en 2010, su primer año sin publicidad), y con un evidente retroceso de seguidores.
Por el lado de la oferta de programación (y captación así de espectadores y clientes) cada grupo tiene claro la estrategia que van a asumir en este periodo 2.0 de la nueva televisión en abierto. Mediaset cumple un año de gestión de Cuatro y de su ampliación de canales (Boing y el posterior Divinity). Telecinco en estos meses va a fijar aún más su dedicación al mundo del corazón, de sus realities y de los conflictos (Acorralados es el actual motor), ampliando ese tipo de producción propia durante los fines de semanas, con el ‘intermedio’ de los informativos. Pasapalabra y las series en el horario estelar serán las excepciones a una parrilla reconocible por más de un 15% de audiencia adicta e incondicional. Cuatro busca ese otro tipo de público que, por edad o exigencia, ha dejado de identificarse con Telecinco, como sucede con FDF o Divinity, mientras que Mediaset completa su contratación publicitaria con un soporte para niños, Boing, y un futuro canal para hombres, con más deporte, Xtra.
La filosofía de Antena 3 se inspira directamente en la de TVE. La generalista del Grupo Planeta va perfilando una parrilla alternativa a los fieles de La 1: información y magacines durante la mañana, seriales en la sobremesa, concursos en la tarde, series propias y entretenimiento estelar en el prime, y reportajes a medianoche. La cadena aporta de su cuño un filón inamovible como Los Simpson y El Hormiguero traído de la competencia. Neox se va aupando como “la Cuatro” de Antena 3, lo que viene a chocar con la futurible incorporación de La Sexta, más los complementos de Nova y sus telenovelas y Nitro, con acción. La oferta cinematográfica de La Sexta 3 vendría a cerrar un buen conjunto.
¿Cultura? ¿Ciencia? Eso ya sólo se puede encontrar en La 2 que no pasa del 2% de los espectadores (y Canal Sur 2, poco más del 1%). TVE, con 1.200 millones de presupuesto anual, soporta un modelo de contenidos imposible de sostener económicamente para un operador privado. Disciplinas minoritarias en Teledeporte o información todo el día, con su altísimo coste, en 24 Horas, tienen su refugio en la pública. La transición a la espera de un nuevo gobierno lleva a TVE a la provisionalidad. La actual directiva ha sacado todo el catálogo (programando por ejemplo a la vez Águila Roja y Cuéntame), por un lado para apurar los mejores índices y por otro para dejar las manos libres a la futura dirección.
Canal Sur, con mínimos terroríficos durante este verano, sigue arpretándose el cinturón, opta por la continuidad y aunque oficialmente al director general Pablo Carrasco le quedan años de mandato junto a un posible gobierno del PP, las conjeturas pasan por una renovación integral en la cúpula de la cadena andaluza. La autonómica tiene 1.630 trabajadores y una subvención anual que ahora es de 155 millones. Premisas muy complicadas para presentar en una TDT reconfigurada.