Archivos para el tag ‘Buenafuente’

Adiós a Las Dos

Francisco Andrés Gallardo | 28 de noviembre de 2011 a las 22:30

Sí, era seca. Distante. Bromúrica. Ana Morgade, en torno al par de milímetros sobre el suelo televisivo de Buenafuente, era la gélida intervención entre los de Andreu. El yang de Berto, el complemento ideal para aquel menage a trois de La Sexta cuando los de El Terrat aguardaban a medianoche. En esas la crisis mostró su cara más afilada y los de Buenafuente andan buscando nuevos destinos a la espera de nuevos tiempos. A medianoche ya sólo quedan reportajes y películas infumables. Nos quedamos sin gafapastas con humor.

A la Morgade se le acepta, o no. Tenía un papel de pérfida comentarista, descreída y canallesca, que nos acompañó en estos pasados trasnoches y trabajaba muy bien su rol. Ahora la habían repescado para una Cuatro que hace aguas a borbotones. Al lado tenía a Silvia Abril, una amiga de alegrías y fatigas, otro valor de la casa de Andreu, que es más recordada como la niña de Shrek, la bailarina torpe de Chikilicuatre o la perfecta Cayetana Guillén Cuervo de Homo Zapping. Silvia es la burbuja, la coña marinera sin querer. Formaban una pareja que necesitaba tiempo. Oiga, y también guionistas. Tal vez otra ubicación en la parrilla. Las noticias de Las 2. Más allá del rigor no ha llegado viva a la publicación de una columna por estos lares. Mediaset, Telecinco, donde los nervios se han puesto de uñas, retiraba el programa el pasado viernes. No, lo de Las noticias… no era una gran cosa. No tenía visos de gran futuro, pero tenía un margen, porque entre las presentadoras y la compaña podían haber ido madurando un no-informativo jugoso, aunque, que conste, es un formato que nunca ha funcionado en los seis años de existencia de esa cadena. A Ana, a Silvia y al Chikilicuatre David le aguardarán otros proyectos donde desbarrar la guasa. No nos hemos perdido mucho, pero merecían una mejor oportunidad.

La Sexta, entre el autobombo y el abismo

Francisco Andrés Gallardo | 29 de marzo de 2011 a las 8:59

Sobre todo parecía un autohomenaje por haber descubierto a Pilar Rubio y a Sara Carbonero. No, no tienen mal ojo los señores de La Sexta, pero me imagino que los corsés económicos impiden que tengan mayor olfato: corren malos y fragmentados tiempos para hacer televisión, arriesgarse y probar. Es difícil crear cosas nuevas y frescas, que sean rentables y que además gusten. Por eso aguantan desde hace unos años con un esqueleto que les da fisonomía y filosofía, aunque espacios como Sé lo que hicisteis parezcan un auténtico zombie surgido de The walking dead.

Enfundados en el re-descubrimiento de esta temporada, El club de la Comedia, rescatado sin aderezos de alcanfor, hacia allá se marchó toda la cadena verde para celebrar el primer lustro de vida. Son pocos, pero tienen ingenio y desparpajo. El auténtico maestro es Wyoming, un tipo de recursos y reflejos brillantes que un día eligió entre ser una estrella blanca, sin aristas, o ser siempre él mismo, por encima de los detractores.

“Cuanto más enfermo estás, más reconocimiento”, se jactaba el de El intermedio, en su pelea en broma contra Andreu Buenafuente. Enfermos o no, a los de La Sexta nunca le han faltado los reconocimientos y tienen mérito haber alcanzado cinco años y haber sido considerada una más en el mando desde el primer instante. Bueno, desde el primer instante, no. Eso fue a partir del Mundial de Alemania.

Wyoming recomendó con retranca en este club de autocomplacencia, en un repaso que fue entretenido aunque tal vez pensado para los incondicionales, que hay que cuidar las impresoras porque sin ellas los guionistas no son nada. Además del fútbol y las series, a La Sexta la han construido unos buenos guionistas. Unos cuantos equipos creativos han sostenido los pilares del 6. Y para crecer hacia el 3 y el 5 van a tener que dar un inicierto salto al vacío.

Los Goya necesitaban otro ‘jump’

Francisco Andrés Gallardo | 15 de febrero de 2011 a las 13:25

Ni el guionista más provocador ni el programa más metepatas hubiera roto de forma tan implacable uno de los momentos de clímax de la gala de los Goya. Lo que no se entiende es cómo pudo llegar al escenario un tipo tan fichado y cómo le permitieron estar arriba tantos segundos que a todos se nos hicieron eternos. Y para colmo salió la imagen que el reventador Jimmy Jump, el eurovisivo, quería lograr, encasquetándole la barretina al busto. Con razón su paisano Buenafuente le tildó de imbécil. Què tio més capsigrany.

Esa anécdota que tiró por tierra la entrega del premio a Javier Bardem fue uno de esos detalles que hacían contagiarnos de que las aguas subterráneas de la Academia bajaban negras. La atmósfera estaba crispada por el enfrentamiento de la Ley Sinde y la anunciada dimisión de De la Iglesia. Aunque se intentó repetir la entretenida gala del año pasado, el resultado distó bastante de lo mostrado en 2010. La fiesta de este domingo regresó al ritmo cansino y el humor forzado de otras ocasiones, como sucedió con el número musical liderado por Luis Tosar y compañía, un gag fallido. Andreu Buenafuente puso todo su pundonor, pero el ambiente, enrarecido, no podía ser el mismo que en la edición pasada y confiaron demasiado en tantas piezas que tenían enlatadas. El problema sobre todo estuvo en la excesiva duración de la mayoría de los agradecimientos. La duración de una gala no puede depender de la efusividad de unos ganadores. Aunque todos tengan su derecho a un minuto de gloria, es un derroche para un programa en prime time.

La realización se trabajó el asunto. Qué buen momento narrativo el de las imágenes de la futurible presidenta, Icíar Bollaín, durante el discurso de Álex de la Iglesia. Pero qué mal esos planos generales en la galería de obituario que nos impidió identificar algunos nombres.

Os recuerdo, por ejemplo, la buena apertura de la gala de 2010. Andreu, y sobre todo la Academia, estaban más en forma. Y allí estaba Pe y todo.

‘Grabadísimo’, Andreu y Berto en acción

Francisco Andrés Gallardo | 27 de octubre de 2010 a las 17:37

Con Buenafuente y Berto hay que tener constancia. Más a menudo de lo que parece brindan grandes momentos o encuentran yacimientos como ‘Grabadísimo’. Aunque no todos lo vivieron, las imágenes de ‘Directísimo’, a fuerza de reiteración durante todos estos años, forman parte de la memoria colectiva. Y Berto es mucho más divertido que Uri Geller, que doblaba las cucharas con polvos de aluminio que tenía impregnados en los dedos. Abajo las imágenes reales

Goya, menudo premio

Francisco Andrés Gallardo | 16 de febrero de 2010 a las 12:22

La Academia del Cine se ha reconciliado consigo misma y con los espectadores de TVE, que sin prolongados cortes, sin retardos, sin esperas, sin incomodidades de soberbias politizadas y, lo más importante, con guión, ha logrado una gala de los Goya que no avergüenza y que incluso profetiza renovados bríos para el cine español, con un mensaje del presidente, Álex de la Iglesia, pronunciado como acto de contricción. La repera fue el momento Sorpresa, sorpresa con Pedro Almodóvar, con ese ego suyo tan gaseoso, descendiendo a las losas. La cocción de todos esos ingredientes, en una noche jaleada con ritmo y un glamour razonable, con Pe y Ja la mar de frescos, permitieron que los Goya, que ya sólo por su rima son unos grandes premios , se revalorizaran.

El cine, como ya no puede ser de otra forma, se aprovechó de la televisión para reclamarse. No pueden vivir el uno sin el otro. La gala fue más que potable porque se entregó a una sextalización (disculpen el palabro) que la convirtió en un programa divertido por sí mismo, más allá de las quinielas de los premiados, con un Andreu Buenafuente muy atinado, a diferencia de sus antecesores pestiños, Corbacho y Machi. El encuentro con Pocoyó, queriendo ser protagonista de la noche (vídeo de arriba. Manuela Velasco, eso sí es un dibujo animado), es ya uno de los momentos más logrados en la historia de los Goya. Como, en un plano diferente, la entrega del premio de honor a Antonio Mercero, en unos minutos absolutamente conmovedores e impresionantes (vídeo de abajo). De la Iglesia acudió a casa del homenajeado para entregarle la estatuilla al maestro, que con la mirada algo perdida, agradecía el premio. Mercero, que cerró su carrera con una película sobre el alzheimer, ¿Y tú quién eres?, sufre esa terrible enfermedad. La imagen del magistral realizador nos conciencia sobre el alzheimer más que todas las palabras que pudiéramos acumular. Sus hijos, dentro de la emoción, bromeaban diciendo que sólo por haber rechazado la propuesta de un productor para haber rodado La resurrección de Chanquete, ya era merecedor del Goya. Mercero se lo merece por haber dado calidad al cine pero, sobre todo, a la televisión. Haber tratado con artesanía cinematográfica ficciones que en otras manos hubieran sido productos olvidables, y que, irónicamente, son monumentos de la memoria colectiva: La cabina, Don Juan, La noche del licenciado, Crónicas de un pueblo, Farmacia de guardia, Turno de oficio o el maltratado Verano Azul.
Toni Garrido, en una contenida narración, vino a apurar las transiciones y los tiempos muertos. Hasta ahora podíamos decir que no había forma de hacer una gala en condiciones en España. Mira por dónde hemos descubierto lo contrario en este domingo.

El Rey, líder de audiencia de la televisión vasca. Camisa blanca, corbate verde

Francisco Andrés Gallardo | 26 de diciembre de 2009 a las 9:10

Después de casi 3 decenios afirmando que no tenía interés el discurso, la televisión vasca, ETB, ha encontrado en el discurso del Rey el programa más visto del 24 de diciembre. A eso se le llama normalidad democrática, como han proclamado en el renovado Gobierno de Vitoria y en la dirección de la cadena.

En las cifras de la ETB hay un punto de morbillo y otro muy grande de rebeldía ciudadana: la gente en su casa hace lo que le da la gana. Incluso ver en la tele lo que le parece. Estos son los datos del Mensaje en su emisión en la ETB, según Sofres.

El programa lo vieron 43.000 hombres, 23,6% de la audiencia masculina vasca. Y en algún momento lo sintonizaron 61.000. Hubo frente al televisior 60.0000 vascas (25% de cuota), y llegaron a pasar por el canal ETB2 91.000.

Este es el artículo que hoy publico en papel…

Innovation? What innovation? RTVE pregonaba que iba remover el discurso del Rey para darle un toque contemporáneo e innovador. Ante una institución y un momento del año bastante tradicionales no se registraron revoluciones republicanas. El Señor de Vizcaya por fin tenía su cuota en la televisión pública de los vascos, aunque en esta ocasión tardara algo en aparecer un plano con la bandera española (en la introducción en lo alto de la Zarzuela ondeaba el pendón azul con el escudo del Toisón). El monarca vestía terno oscurísimo de gran solemnidad, contrastado con el verde esperanza (verde agua) de su corbata, para transmitir jovialidad y buenos augurios. La diferencia de este año fueron el juego de dos planos, uno de real abuelete, con árbol y belén, para los fragmentos de futuros y caricias dialécticas; y otro de Jefe de Estado, con la enseña nacional y la europea y una ventana que miraba al exterior, a los jardines del palacio, para secuencias reservadas al terrorismo, los secuestros de los compatriotas o la crisis.
(Aquí abajo os cuelgo el vídeo del mensaje íntegro, de verdad)

Con una TVE especialista en el masajeo borbónico, la pública llegó a aludir al divorcio de la infanta Elena en los minutos previos al discurso, una sorpresa; mientras que Canal Sur, que era la única que ofrecía la anunciada ventana con la traducción al lenguaje de signos (Cuatro, la única con subtítulos), no sorprendía nada, porque en cuanto se marchó don Juan Carlos ahí estaba con sus histerismos de presunta comicidad Manuel Sarria y sus invitados de la Nochebuena Andaluza. Otro especial tan convencional cuyos guiones deberían de ser enviados al Tribunal de La Haya, con bastantes fragmentos musicales inyectados del desván de las hogueras. Josema y Flo siguen a la baja en La 1, mientras que en Telecinco, tan nasal, lidiaba un duelo de narices: las de Paz Padilla y Joaquín Prat. Antena 3, sí. Ofreció un autozapping con momentos bastante curiosos.

Aquí os cuelgo el vídeo del mensaje navideño de Chiquito en ‘Buenafuente’. Si vais al grano está a partir del minuto 4,21.

El “minilenarismo” va a llegaarrr

Francisco Andrés Gallardo | 7 de mayo de 2009 a las 23:54

EL milenarismo va a lleggaarr. ¿Qué no? Ahí me tienen a la corrupción, a la crisis y a la gripe. Con el apagón analógico ya tenemos a los cuatro jinetes del Apocalipsis, aunque la cuadrilla promete ampliarse. Fernando Arrabal, quien entre efluvios etílicos vaticinaba en una tertulia de late-night los temores medievales para el año 2000, regresó al trasnoche televisivo veinte años después. En lugar de tener como anfitrión a Sánchez Dragó se encontraba Andreu Buenafuente, en La Sexta. Los dos, a su manera, se dedican al espectáculo. Entre una época (televisiva) y otra median estilos antagónicos, pero Arrabal, permanece. Como si no hubieran pasado los años. “Soy lo más normal del mundo”, dijo entre las risas de Andreu y su personal. Para el gran público, por obra de la reiteración del zapping, ese barbado con gafitas, con pinta de científico de serie B, es aquel borrachuzo que casi se carga en una hora un plató de TVE. Pero su trayectoria literaria, forjada sobre todo en el extranjero, revela a un genio excéntrico y centrípeto que fabrica frases y titulares.

Andreu pinchaba mientras le relataba una anécdota de baja graduación en la que se había puesto a bailar durante una recepción real. Le dio tiempo a dejar caer que el Rey tiene “una vida sexual agitadísima”. Buenafuente le animó a que se atreviera a hacer un programa. Arrabal proclamó que lo haría, “jurando por lo más sagrado”, sobre el texto “de la Constitución de Andorra”. Arrabal goza de una retranca (dialéctica, claro) excepcional. En el mundo actual, poblado por las anécdotas y las provocaciones, el dramaturgo más parodiado tiene mucho que contar, aunque sólo sea en programas de entretenimiento. De otra manera lo tendría imposible para que le tomaran en serio.

Guerras, payasos y logotipos

Francisco Andrés Gallardo | 13 de junio de 2008 a las 10:28

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No hace falta leer entre líneas para comprobar el pique dialéctico que se traen los canales en este mes de junio eurocopero. En La Sexta llevan ya varios días, en varios programas, en que no dejan de disparar contra Cuatro, la que más pupa les puede hacer en estos días por mor del furbo. En Sé lo que hicisteis, El intermedio, Caiga quien caiga, sus programas editoriales, y hasta en Caiga quien caiga (presentado por un locutor de la Cadena SER) aprovechan cualquier anécdota en la cadena de las burbujitas para intentar ponerlos en evidencia. En Telecinco, mosqueados con la pérdida de la Fórmula 1 y por el pim-pam-púm de Sé lo que hicisteis, también intentan fastidiar a la competencia dialéctica y también con el desprecio a sus reporteros que han intentado acudir a los saraos, como le ha sucedido a Pilar Rubio. En las cadenas quien a hierro hiere, a hierro sufre.

El presidente de La Sexta, Emilio Aragón, sabe muy bien lo que es tener el enemigo en casa, en la familia. Durante muchos años Fofito le ha endiñado cada vez que ha podido, acusándo al primo de promover un (parece que inexistente) boicot contra él. Fofito, que acaba de sacar un kit infantil de discos y juegos, apareció este miércoles en Buenafuente, lo que es de destacar, como traslado en el artículo que publico hoy en los periódicos del Grupo Joly (además del despropósito perpetuo en la santa casa de TVE)…

EL gran Fofito (lástima lo cruel que es el tiempo cuando te tritura) acaba de vestir de payaso a Buenafuente. Cuando a Andreu le dieron la patada en Antena 3 y se volvía para su casa acudía a La Sexta con ilusión porque era un detalle que estuviera dirigida por un payaso. Después de lo mucho que ha denunciado Fofito contra los Milikis, era un gesto hacia la integridad de nuestra memoria colectiva que el hijo de Fofó apareciera la otra noche en la cadena de Milikito. Buenafuente lamentó no haber tenido a mano el uniforme de los Aragón cuando visitó a Zapatero en la Moncloa. No sabe el noctívago que allí hubiera pasado desapercibido con la nariz roja entre tanta competencia.

TVE también sigue siendo aquel gran circo de los sábados. Allí siempre andan sobrados de tigres, payasos, malabaristas, escapistas y prestidigitadores. Al actual director general, Luis Fernández, que se siente iluminado desde que fue elegido por consenso (qué miedo como se repita el fenómeno en Andalucía), acaba de presentar su remodelación de los logotipos de la Casa. Los espectadores, que pagamos ésto, creíamos que lo que había que cambiar, y mejorar, era la programación y no la imagen corporativa. Es una demanda, vamos. A mí particularmente me dan tanto respeto, y buenos recuerdos, las cuadriculadas siglas de TVE que considero una blasfemia eliminar el logo que nos ha acompañado toda la vida (si no calculo mal, desde 1966). Qué poco vale el pasado para los que creen que el futuro empieza con ellos. Se cargan una imagen y, en pro de la rentabilidad, hasta la misma sede de Prado del Rey. Si querían ahorrar que no hubieran aprobado un petardo como el Díselo bailando, que han preferido dar de baja antes de emitirlo porque les daba vergüenza. Algo parecido no ocurría en TVE desde que en 1980 anularon al primer visionado la serie Viriato. Había una vez un circo.

A un lado, los logotipos actuales, con las venerables siglas. A la derecha, el churrete de la nueva imagen corporativa (algunos acusan de plagio a la telefónica Yoigo) y que viene a pulverizar la historia del logo de RTVE.

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Y este es el vídeo con la nueva imagen corporativa