Archivos para el tag ‘Eurovisión’

Vence Jamala; Barei se hunde. Ucrania gana Eurovisión

Francisco Andrés Gallardo | 15 de mayo de 2016 a las 1:34

Por una noche, por un buen rato, los europeos dejamos de ser lo que somos y nos sentimos en la luna, en la utopía saltarina de Eurovisión, la que nos balancea entre arrumacos que suenan a Justin Bieber con estribillos de Katy Perry, modelos constreñidos a lo Beyoncé y pompones de María Figueroa. Say Yay!, o como se diga. Barei, un pescadillo plateado con flequillo de Cristina Pardo, se desconyuntaba este sábado entre aplausos bálticos mientras el continente se hacía el sueco. Fue contundente, segura, pero nos falta algo. Innovación, diferenciación. No era nuestro año, un año más. Con el voto del jurado conseguimos 67 puntos, 16º lugar. 12 de Italia, gracias, gracias, 8 de Molvidavia, 7 de Noruega; 6 de Albania; 5 de Australia (gracias a las antípodas), Polonia y Hungría; 4 de Bulgaria e Israel; 3 de Francia; 2 de Malta; 1 de Suecia, Dinamarca y Azerbaiyán. Lo malo fue el televoto, 10 de entre todos los espectadores. 77 puntos. Al final, 22ª. Veintidó, veintidó. Un vuelco que también se vivió en el podium. Australia, con Dami Im y ‘Sound of silence’ ganó según el jurado; pero la remontada llegó desde la barroca lágrima de 1944, la balada tártara de Jamala. Victoria de Ucrania. 534 puntos sobre 511.

Eurovisión se sigue rizándose a sí misma en la realización, con travellings imposibles que llevan hasta el cielo, y escenarios de pantallas en tres dimensiones. Rusia, derrotada por teléfonos, con Sergey Lazarev brindó una estratosférica sesión de sombras chinescas y cinexin interactivo. Sergey sonaba bien y lo presentaba aún mejor; pero Ucrania, con otra recreación virtual de derroche, se alzó con el trono europeo. Ucrania, por segunda vez. La última,  una alemana con aires nipones, Jami, Digna de ser fichada por Juan y Medio.

Europa se refugió por una noche en la música. Sin fronteras. Oriente, Occidente y Oceanía.

 

Australia vivió este sábado un Betty Missiego en Eurovisión

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Más sobre Conchita

Francisco Andrés Gallardo | 12 de mayo de 2014 a las 10:27

Conchita  Wurst (Conchita Salchicha, ejem. En el vídeo de arriba, su recibimiento en Viena). Osadía. Entusiasmo para unos; provocación, para algunos. Lo del Fénix no vale gran cosa, un tema Bond con mensaje de porexpán, pero la imagen de la austríaca dijo bastante. La barbuda da grima y lo que en otro tiempo fue espectáculo de la parada de los monstruos hoy pasa por el tamiz y se convierte en icono internacional contra la intolerancia. Imaginen la cara de millones de espectadores y de un buen pedazo de la audiencia del Este de Europa, de China o de los países árabes (aunque los palestinos salieron a festejar aquella victoria del travesti israelí Dana Internacional). En 2011 Falete ya quiso representar a España en Eurovisión. Lo ha intentado tres veces y nos tememos que nadie se lo tomó en serio, aunque hubiera sido mejor candidato que El sueño de Morfeo o Lucía Pérez. Falete no es Conchita, pero se hubiera adelantado al impacto vienés.

Tras una mirada más detenida, Ruth Lorenzo lo apostó todo a la voz y no fue suficiente. No se movió ni un centímetro y no quiso que nadie le acompañara en el escenario, ni siquiera las voces del coro. La murciana es así. Ya llegó crecidita a X Factor y tal vez su malaje arrogante le ha descontado algún punto. Aunque ha sido una representante digna, aún hay que dar otro paso para estar más altos. Y no sólo ayunarle de afeitado a cualquier Falete que esté al caer.

Lo peor de España fueron los nervios de la portavoz Carolina Casado, con una pronunciación digna de relaxing cup. “Congratulazion”. Y la caraja con los votos. “Oits points”. Como mínimo, para otro año, deberíamos de poner a alguien que se haya pasado por los cursos de Vaughan de La 2. La china sería una buena opción. Qué manera de darles la razón a los del informe Pisa.

Y en cuestión de audiencias para La 1. Votaciones: 6.343.000, 41,7%. La gala, 5.141.000, 35,2%. En Andalucía fueron 664.000, 29,2%. Minuto de oro, con la actuación de Ruth: 7 millones.

Eurovisión 2014: los pelos, la lluvia y los ‘oits’ points de Carolina Casado

Francisco Andrés Gallardo | 11 de mayo de 2014 a las 11:07

Diversión con banderas, como Sheldon. “Join us” por los pelos de Conchita. Mártir rusa, diva centroeuropea.

Los intérpretes eurovisivos elaboraban anoche su enseña nacional antes de cada actuación. Las banderas, esas que se tremolan con espasmos en las gradas, el mosaico de los “points”, son el decorado de toda la vida de Eurovisión, la esencia de su existir, por encima de los eurofans, los apaños y de la misma televisión: una noche para la afirmación nacional, desde las potencias soberbias como Rusia, columpiándose como sus gemelas ante el cubo de pantallas; a lunares del mapa como San Marino. La popera de Ucrania se acompañaba de otro artefacto. Todo sea por responder a los rusos, abucheados por el personal. Política y música. Todo junto. Más que nunca. Y los compadreos en los votos como siempre. Entre nórdicos y vecinos, aunque Portugal pasó de Ruth. Gracias a Albania por los 12 puntos. Las votaciones estuvieron más competidas que de costumbre. Al final sobresalieron las barbas de Conchita Wurst. La austríaca: más símbolo que canción. Si lo llegamos a saber, mandamos antes a Falete. Le dimos nuestros 12 votos en una lamentable intervención de la portavoz Carolina Casado. “Oits points….” dijo la desnortada presentadora española, tipo relaxing cup. Vaya pronunciación…

Por la nave de Copenhague (unos astilleros desguazados, menudo símbolo) andábamos nosotros, con Ruth Lorenzo que cual Penélope tejió nuestra bandera con ovillos de lana entre dos columnas. La admirada de los británicos, pero que sólo nos dieron 5 puntos, apareció con el pelo ajado por una falsa lluvia, como si hubiera salido de una playa de la Manga. La sirena española cantó muy bien. De lo más potable del chaparrón de anoche. Estuvo mejor Pastora Soler en su momento, que fue décima. Ruth se mostró potente, claro; en una puesta en escena que no fue de las más brillantes. Ni la realización. Ese “De rein, de rein” en solitario sonaba firme, pero en una atmósfera gélida, como el vestido plateado. Perfecta vocalización y pronunciación. Sin arrugas. Mas a Ruth le faltó esa chispa que tuvieron otros. En la partida interpretativa le ganó la sueca Sanna Nielsen. Un Undo conmovedor que fue tercer puesto. Como el casi hipnótico Calm after the storm de los holandeses, segundos.

Ha sido el mejor puesto de España en los últimos diez años. En otro tiempo Lorainzo (BBC dixit) habría brillado aún más. Los Eurovisiones de estos años suenan demasiado repetitivos, como una misma balada , de ahí que animara la barba de Conchita Wurst y su mensaje en Rise like a Phoenix. La decepción fue para Armenia, para Aram Mp3, elevado a los altares desde meses atrás y que llegaba renqueante al momento decisivo. Y de contrapunto, las chonis polacas. Eurovisión, siempre con ganas de provocar, como el chikilicuatre de Francia, un mamarracho. Y actuaciones anticuadas, como la Terelu Campos de Italia, la Mónica Naranjo de Eslovenia o el sobrevalorado tipo del silbidito de Suiza.

Conchita entonaba lo que parecía una banda sonora de James Bond con mensaje de reclamación. La actuación más emocionante para los presentes en la capital danesa. También era favorita la británica, pero en la final terminó aguándose, sin rain en este caso. Íñigo, que era el comentarista para nosotros, también estuvo bien. Nada que decir contra el maestro.

Este año los participantes inauguraban la gala en desfile, todo muy talent. Eurovisión es La Voz con barra libre. Números musicales sin problemas de presupuesto. Las posibilidades tecnológicas permiten hacer maravillas audiovisuales. Ya no es cuestión de una canción, de un cantante, de un destello, sino de un espectáculo total del que es difícil sobresalir. Y Todo se encomienda a la geografía, a votar al amiguete y a dejarse guiar por la simpatía. Por el simbolismo. O el frikismo. Y mucha diversión con banderas, lo que convierte a Eurovisión en el programa musical más emocionante del año, pese a todo.

Recibimos 12 puntos de Albania; 8 de Suiza; 6 de Francia; 5 de Rumanía y del Reino Unido; 4 de Lituania, Letonia, Eslovenia e Israel; 2 de Polonia, Estonia y Armenia; y 1 de Alemania. 74 puntos que elevaron a Ruth al décimo puesto empatada con el anfitrión danés. Europa es así. Las elecciones europeas no fueron ni para Cañete, ni para Soraya. La ganadora se llama Conchita. Con toda la barba.

De Lucía a la Puerta del Sol

Francisco Andrés Gallardo | 20 de mayo de 2011 a las 10:47

http://www.youtube.com/watch?v=oBakrZUgbEE
 
http://www.youtube.com/watch?v=MgoXY4ILKxg
 
Las dos últimas imágenes que han recibido los lituanos o los húngaros de nosotros son dispares: un hormiguero de manifestantes que se han dado de bruces con el sabor de la libertad cuando ya no tenían nada más que perder, y una canturreante gallega, con un sonsonente ratonero, que lo perdió todo desde el primer segundo. Las dos estampas parecen de otro tiempo, cuando la gente escapaba de los grises y TVE programaba minutos musicales de un mundo multicolor. Algo se está tambaleando más de la cuenta mientras alguien canta “que me quiten lo bailao, uououoó”. La puerta del Sol vuelve a marcar un nuevo año, como si estuviéramos a la espera de una Nochevieja. Los políticos, los banqueros y sus allegados, los que nos han metido en esta crisis, van a tener que resetear el guión de sus apreturas.

Lo que va a ser más difícil es que TVE reconfigure su estrategia europea. Vaya por delante que es muchísimo más probable que en los próximos años crezca el empleo entre los jóvenes que una victoria española en Eurovisión. Aritmética y geográficamente es (casi) imposible. Lo de Eurovisión. Pero al menos se debería aspirar a una delegación con posibilidades reales de hacer un buen papel. Fue simpático elegir a Chikilicuatre, intentarlo con Karmele y hacer popular a Lucía Pérez, pero a la convocatoria abierta de TVE habría que añadirle una cuota de finalistas de cierto renombre, con esos intérpretes reconocidos que no se arriesgan a hacer el ridículo frente a un millar de aspirantes en igualdad de condiciones. Para no dar alas al John Cobra de turno por aquí dijimos años atrás que lo suyo sería picar alto y convencer a Shakira. Y ahora sería más fácil, con Piqué jaleando la bandera española: que nos represente una estrella conocida en todo el mundo, con los emigrantes sudamericanos de quintacolumnistas en los votos. Hay que dar otra imagen. Incluso en Europa.

John Cobra cobra

Francisco Andrés Gallardo | 23 de febrero de 2010 a las 12:27

Lo más delirante de la gala de anoche de Eurovisión no fue el pastelito ganador de Daniel Diges. Sí, TVE quería que ‘Algo pequeñito’, peasso de canción para meterle fuego, fuera la elegida y así fue. Uribarri regresa, vaya por Dios, como sorpresa de la noche, pero el que no dejó indiferente a los espectadores fue el angango rapero de John Cobra. Se cabreó, en su línea genital, para rubor del osito de peluche de la Igartibur. José María Íñigo le aseguró a John Cobra que ahí se acababa su escueta, pero turbadora, carrera musical, Pero qué va. Ya estoy viendo a John Cobra en ‘DEC’ y en todos los programas de Telecinco. Este tío supera a Karmele.

En lo que se refiere al ganador, Diges, que parece el hijo mediano de ‘Con ocho basta’, tan actual él, se le está reservando en Oslo un puesto adecuado a las aspiraciones españolas: entre el 20º y el 25º.

No os puedo colgar un vídeo de John Cobra en acción porque los ha retirado RTVE, pero os dejo un avance en el que un internauta, con toda la razón del mundo, cree que el resultado estaba algo dirigido. Algo pequeñito. Algo chiquitito. Quietoorll.

Rabietas eurovisivas

Francisco Andrés Gallardo | 22 de mayo de 2009 a las 8:07

No hay templanzas con Eurovisión. Igual lo tildamos de un foro friki, entre la idolatría gay y la añoranza nostálgica, como nos lo tomamos como una cuestión de orgullo nacional. El penúltimo puesto de Soraya (bah, lo dejamos en último, según el jurado oficial, que mola más) ha airado al personal y muchos, con José Luis Uribarri con el estandarte, piden que España abandone de una vez el festival. Eurovisión es un programa internacional donde sólo nos jugamos un efímero prestigio de juguete. Como es un juego ya sabemos de antemano cómo son sus reglas y cómo son las trampas geográficas que hacen los demás (Rusia parte con 80 puntos como mínimo y nosotros con los 12 de Andorra y unos 7 de Portugal). Humillaciones clasificatorias al margen, el futuro de Eurovisión en España estriba en el propio futuro de la cadena pública. Una TVE sin depender de las audiencias puede optar por jugar a esto o no: gastarse el dineral de enviar a un representante, hacer especiales que luego no se ven, y sostener el chiringuito, o prescindir del festival que, recordemos, es la retransmisión no deportiva que concita mayor número de espectadores, con chikilicuatres, poyeyas o lo que le echen.

Salir de Eurovisión porque no nos votan es sólo una rabieta. Si en la renovada TVE quieren seguir apoyando esta emisión lo que tienen que hacer es armarse de paciencia (escepticismo en el caso de los espectadores) y buscar representantes que vayan por delante de las tendencias eurovisivas. Soraya tal vez ha fallado porque “ya habíamos visto muchas cosas parecidas”. El ingenio es buscar nuevos caminos para sorprender a un continente. Esa es la gracia. Y ya sabemos que no nos valen triunfitos al uso, frikis o comadres folclóricas. Ganar en Eurovisión es (casi) imposible. Disfrutemos al menos intentándolo.

Abajo, el vídeo de ‘Poyemos’. En serio, no estaba mal, Pero Europa, sobre todo aquella de más pallá de los Cárpatos, pasó un güevo de nosotros.

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Soraya mereció mucho más. Siempre lo mismo

Francisco Andrés Gallardo | 16 de mayo de 2009 a las 23:33

La noche es para mí canturreaba la extremeña. ¿Poyemos? España quedó penúltima, 24ª. Estamos invitados por la cara a la final de Eurovisión, pero somos el hermano feo del que organiza la fiesta. Nuestra canción en Eurovisión es siempre la misma.

Anoche ganó por goleada internacional Noruega, con ¡387 puntos! Llevaban a un bustamante bielorruso violinista. Un Troy de HSM del frío. El chico, Alexander Rybak (víde de abajo), formó un contubernio continental que estaba vaticinado desde hace meses. Con récord de aceptación, duplicó en votos a la segunda, a la pipiola de Islandia, 218. El nuevo sistema de votación, televoto (clin, clin) y jurado, sólo atemperó un poco el compadreo de años pasados. Por ahí nos salvamos con los 12 puntos de Andorra, que nos desvirgó el marcador. Moltes gràcies. Suiza nos dio 3 puntos, Portugal 7 y Grecia, 1.

El escenario que prepararon los rusos era espectacular, una versión extralujo de una gala marismeña de Canal Sur. Animaciones, focos dignos de Madonna y fuegos artificiales a tutiplén. Todo muy circense. Todo excelente… pero cansino. Eurovisión es un empacho supino y después de romper su destino hace decenio y medio, cuando se abrió del todo la puerta del Este, después de unos años de evolución, vuelve a caer en la rutina.Una rutina discotequera, como un botellón en el día de la marmota. De las 25 canciones de anoche más de la mitad sonaban a lo mismo: a sonatas balcánicas pasadas por la termomix. Ahí incluimos al tema español. Soraya, mallas color carne con lentejuelas, como Rocío Jurado en sus más ebúrneos tiempos, actuaba la última. Por ahí nos quedamos. Como por arte de magia desapareció del escenario, en homenaje al escaqueo, arte hispánico. Si recordamos a Las Ketchup, a Son de sol o a Chikilicuatre, Soraya ha sido, de largo, la mejor representante en los últimos tiempos y su miniespectáculo, previsible pero efectivo, estuvo por encima de la media. Ya eso es un consuelo pese al fiasco en las votaciones que nos ha condenado al peor puesto desde 1999 (y con Remedios Amaya en la memoria). También estuvo aceptable el narrador, Joaquín Guzmán, estilo José Ángel de la Casa pero con añadida dosis de ironía.

Sobre lo ocurrido durante las dos horas de Operación Gorgorito (el personal en su casa jugaba a Risto) no hubo mucho con lo que sorprenderse. Tal vez el estilo U2 de Dinamarca o la dura balada francesa, más que el empalagoso tema ganador. Era curiosa la ambientación de dibujos animados para Portugal. Y ni siquiera Dita Von Teese, la stripper que iba con los alemanes, tuvo el valor de saltarse la censura de la UER y enseñar la pechuga, tal como hizo en los ensayos. No les hizo falta a los rusos preguntar a TVE qué hacer en ese momento si a la chica le hubiera dado por desatarse el corpiño. ¿Qué hubieran hecho? ¿Conectar con el mausoleo de Lenin?

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“¡Poyemos!” El lema español para Eurovisión

Francisco Andrés Gallardo | 14 de marzo de 2009 a las 0:12

Invocando al espíritu de la Eurocopa, los eurofans ya tienen su canto de guerra para Soraya vaya haciendo ruido por los barrios europeos y al menos se la tenga en cuenta en Moscú, cuando en mayo llegue el compromiso de Eurovisión.

El TVE y el Gobierno de España les debe ya una a los fans eurovisivos porque invitan a votar a Soraya para que Eurovisión se celebre en nuestro país y los eurofans se den un homenaje de sol, sangría y monumentos. Ahí van los vídeos. ¡Poyemos! Pues vale.

(Por cierto, el amigo Risto hay días que está francamente brillante en el ADN, como este viernes).

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Eurovisión. Engorilados con Poyeya

Francisco Andrés Gallardo | 22 de febrero de 2009 a las 20:23

Las galas eurovisivas siguen su curso en La 1 y la de ayer estuvo mejor, y además mucho más corta que la primera. Además de Melody, sin los Vivancos, ya, anoche se clasificaba para la gala del 7 de marzo Soraya. Os añado la columna de papel de hoy que viene a horrorizarse, más bien lamentarse nada más, de la primera semifinal de hace una semana (de paso arriba podéis ver el vídeo del jetazo del quinto elemento, je je)…

http://www.youtube.com/watch?v=YhcFfRsjCTE

Mientas Betty Missiego se arremolinaba de mocosos en torno a su etérea túnica, la mejicana Olvido practicaba la lluvia dorada a las órdenes de Pedro Almodóvar, en las antípodas del algodón dulce del Eurovisión más campaniforme, durante los límites setenteros. Al cabo de los decenios se han reunido en un vértice la cantante de Fangoria, más convencional y menos meona, y el evolucionado festival, menos previsible y más diurético, que interesa con gula patriótica en los confines de lo que fue la Europa leninista. Jo, cómo ha cambiado el cuento admite en su camerino Alaska mientras se da un brochazo.

El otro sábado regresaban las galas de Eurovisión. La poca audiencia que siguió la prolongada semifinal, renqueante para que la gente apurara el sueldo en sms, vivió unos cuantos momentos imborrables: el jetazo del aspirante a jurado, las patéticas coreografías, la granja de gallos, las languideces de Olvido, Uribarri botoxeado y el fallo en el micrófono de la favorita, y a la postre ganadora de esta primera noche, Melody. Por el camino la cantante se ha quedado sin acompañantes en top less, Los Vivancos, mosqueados (¿asqueados?) con las precariedades a las que se vieron sometidos. Eso dicen. Lo mejor, el esfuerzo por tener una puesta en escena más espectacular, con inspiración Gestmusic style.
Anoche tocaba otra semifinal y los de TVE estarán deseando que este tormento musical acabe pronto. Al final va a resultar que la salvación de Eurovisión el pasado año se debía sólo a la carajotá de Chikilicuatre. En esta edición no existe mucho interés por ver quién se pegará el tortazo en Moscú. El asunto se dilucida entre un puñado de incondicionales, tan heterodoxos como los fans de Muchachada Nui, que han regresado atinados. Frikiposmodernismo puro.

Se piden comentarios. A estas alturas ¿cuál os parece mejor? ¿Poyeya?

http://www.youtube.com/watch?v=KK7Uccs29cA

¿o la engorilada?

http://www.youtube.com/watch?v=UMNDomxLSU8

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‘Patito’. El Chikichiki de 2009

Francisco Andrés Gallardo | 14 de febrero de 2009 a las 0:26

La 1 vuelve a dar el cante. Esta noche se ofrece en directo la primera gala de semifinales para elegir la canción de Eurovisión 2009. Al teatro de Poble Nou, en Barcelona, va Melody con los Vivancos y sin los gorilas, y un nuevo Chikilicuatre. El tipo se llama Carlos Ferrer EAI, un Ex Agente Inmobiliario, en paro, que se supone se presenta para salir de la crisis y de las miseries.

Carlos presenta el tema ‘Patito’, que sin duda es el Chikichiki de este año. El jurado decidirá en última instancia si sigue con la guasa. El público de esta noche va a encumbrar al ‘Patito’. Por cachondeo nada más. TVE había dicho que este año no admitiría frikis. Pero, bueno, ellos sabrán.

Y Melody, a lo Chayanne. Hombre, si la mandan a Moscú al menos queda en 12º lugar, un poco por encima que el Chikilicuatre.

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