Archivos para el tag ‘Jordi Évole’

El ‘Dinero sagrado’ se cuela en TVE

Francisco Andrés Gallardo | 20 de mayo de 2014 a las 11:48

No todo es complacencia y bandeja a favor del PP en TVE, menos mal. Si se escanean las parrillas incluso nos topamos con contenidos que escapan de la línea facilona de la cadena pública y hay programas que presentan aristas incómodas que delatan que a alguien se les ha colado por la gatera. Lo último ha sido el Jordi Évole que discurrió por el Documentos TV del pasado domingo, Dinero sagrado, un programa británico que desentrañaba, y de forma muy acertada y amena, todo el polvorín financiero que hay bajo la basílica de San Pedro. El profesor John Dickie, con unas pautas similares a la del efectivo follonero de La Sexta, recorría varios países siguiendo la pista a los lucrativos ingresos de determinados obispados y los jugosos negocios de establecimientos romanos, exentos de impuestos, propiedad del Vaticano. Un repaso histórico a la Santa Sede como paraíso fiscal desde que se convirtiera en estado independiente con el tratado firmado por Mussolini. Es compresible que el papa Francisco se haya puesto manos a la obra, ejem, para auditar todas esas cuentas e inversiones a nombre del Espíritu Santo. Su Santidad se está jugando el tipo. Como Dinero sagrado se emitió por La 2 el programa pasó de largo (pero, por ahora, se puede ver en la web de RTVE). Hubiera dado una noche de lujo a La 1, o a cualquier privada, escociendo a toda la rama tecnócrata de la Conferencia Episcopal. TVE, por una vez, nos dio una sorpresa a nuestro favor.

Si pinchas aquí, puedes verlo

El Évole de Salvados obsequiaba este domingo con la entrevista a Pepe Mújica, el presidente uruguayo, que prefiere la sobriedad auténtica, su concepción, a la austeridad sádica. Risto regresaba y se perdía entre dos egos petulantes: Luis del Olmo y Pedro J, coleando con su vídeo. El Chester, para dormitar.

Entre monarquías y ‘Pasapalabrotas’

Francisco Andrés Gallardo | 7 de febrero de 2012 a las 9:51

Jordi Évole lo consigue, no deja indiferente en cada uno de sus reportajes. Sigue siendo El Follonero, pero con más calado, aunque La monarquía tenía un precio llegaba con la etiqueta adherida, con las cartas marcadas, con ganas de dañar a la Zarzuela (arriba, la primera parte del programa). Peces-Barba tuvo que apretarse la paciencia para no encenderse. Jordi es realmente temible con una cámara y una pregunta como quien no quiere la cosa. Y yo se lo digo: el precio de la monarquía siempre será muy inferior al de su valor.

Fue la noche del futbolista Joaquín, como un sabio y brillante concursante en Pasapalabra, riéndose de sí mismo, como una anti-parodia del Sergio Ramos de Crackovia. Aída sufre una retroalimentación de Telecinco: parece a veces como un soporte para promocionar programas de la casa, como ya sucedió con Gran Hermano. A la serie de Esperanza Sur no le hace falta, pero parece que a la cadena, sí. El capítulo de Luisma y Chema en el concurso de Christian Gálvez era facilón, dejando suelto al personaje de Paco León. Como contrapunto, el lado tierno de Mauricio Colmenero, para compensarle de tantas frases pasadas de rosca que le están imponiendo en esta temporada. Desde que los catalanes se quejaron, el tabernero que da vida el onubense Mariano Peña no falla con alguna gruesa alusión al Noreste. No le hace falta tampoco, pero Colmenero, a su manera, es el auténtico Follonero de Telecinco.

Aída sigue en forma, pese a todos sus defectos de siempre. Le perdonamos sus tramas y personajes cargantes (a veces hay que tomar almax con Miren Irbarburen o con Eduardo Casanova) porque a fuerza de exagerar son capaces de servir la carcajada.

Ahora mismo hay pocos programas para reírse de verdad. O hemos perdido el sentido el humor o las cadenas no saben dónde encontrarlo.

Euskadi. Zombis, miedo y tragicomedia

Francisco Andrés Gallardo | 10 de noviembre de 2010 a las 10:01

La cacareada, y sobresaliente, The walking dead, con sus zombis estremecedores y fantoches podía también haberse rodado en el País Vasco, con espectros de la cochambre pseudoideológica vagando por las herriko tabernas como la de este domingo en Salvados, en La Sexta. Uno de los clientes, se supone que al menos pro-batasuno, llevaba un mechero del pulpo Paul. Y aún se quería justificar. “Hasta los cojones”, vino a vociferar un tabernero sobre el conflicto vasco. Será porque muchos andan ahora acorralados.

Con ese desparpajo y esa presunta poca vergüenza que luce Jordi Évole, se ha podido permitir orearse por los instentinos euskaldunes. Lo puede hacer y tal vez porque además ha sido el único que se ha atrevido. Es como si nadie quisiese importunar los buenos pasos que se están dando. La excursión follonera viene a ratificar los temores, y sobre todo el mucho miedo, que late en la opinión pública vasca. Todo es retórica, puntos suspensivos, medias tintas, medias verdades y tres cuartos de mirada de reojo. El único al que se le entendía todo era al líder popular Antonio Basagoiti. Si en el PP andaluz hubiera un líder de su altura y de sus reflejos a lo mejor les iba mejor. En el mismo día en que FG enseñaba la patita en un periódico, el presidente del grupo parlamentario del PSOE vasco, Jesús Eguiguren, atisbaba categórico el abandono de ETA de las armas antes de Navidad. Se siente seguro.

El Follonero ha madurado, no sólo se mete en honduras sin perder la compostura fresca, sino que es capaz de salir airoso con un resultado entretenido y con calado. Sólo con sacar la mesa de negociaciones en Loyola como si fuera sacada de un catálogo de Ikea ya nos viste la conciencia de la tragicomedia vasca.