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CiU apoya el programa ‘España opina’ en TVE , ¿qué raro, no?

Francisco Andrés Gallardo | 26 de febrero de 2015 a las 16:22

Me apetecía incluir hoy este artículo que publico en papel. Gracias a vosotros, sofalícolas, por estar ahí…

A los políticos de derecha (ojo, no sólo los de PP y su cuerda: en el  PSOE, en IU y por supuesto  en Podemos también hay mucha gente de derecha, lo de apuntarse a un club no es vinculante) se les identifica de inmediato porque de forma natural les sale ese empaque, ese gesto, de mirar a los demás por encima del hombro, acostumbrados a tenerlo todo hecho desde chiquetitos, a estar bien criados y malcriados, y a despreciar la opinión y la razón de los demás: esos primarios rasgos inconfundibles de casta término de reproche del que se han adueñado los podemistas. Casta que se une a impunidad y desprecio a los otros. La actitud de querer estar por encima de la gente. En periodismo se les huele a la legua en cualquiera de sus columnas, aunque tengan veterana careta de progres  (por aquí andan un par de blogs de gente de ese característico pelaje). Ernesto Sáenz de Buruaga, que presumía y amenazaba de hilo directo con Aznar, es uno de esos  voceros que mejor representan esta actitud perruna y de  ensalzamiento de los peores valores de la derecha (que no tiene nada que ver con ser conservador o respetuoso con las tradiciones, por ejemplo).

A Buruaga ahora le defienden el presidente de RTVE, José Antonio Sánchez, que se define con su trayectoria; y también una coalición tan clasista y excluyente como CiU. Su consejero, un tal Óscar Pierre, ha dado el visto bueno a España opina. Qué raro que un  representante de Artur Mas  respalde un debate llamado España opina ¿verdad?  No es raro salvo que se tenga intención de empujar al desprestigio a la ya devaluada TVE. Un debate político,  los sábados por la noche, con Sáenz de Buruaga, producido además por una productora externa (clin, clin, clin ¿quién manda en este parné?) es un espacio condenado al fracaso de audiencia y a un despilfarro en una corporación tan deficitaria como RTVE, donde el PP hará despidos a mansalva en cuantito pueda.

Quédense al  menos con unos nombres honestos entre los consejeros populares: María Luisa Ciriza (curioso apellido), Rosario López Miralles y Fernando Navarrete. Por lo menos se han olido que lo de Buruaga no huele limpio. Si en el PP no hubiera hecho caso a  los perros de la derecha en TVE habría periodistas como Ana Pastor o Toni Garrido que, al menos, generaban algo de prestigio y audiencia a una cadena pública.

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Robaron un camión de chirimoyas…

Francisco Andrés Gallardo | 25 de octubre de 2014 a las 21:05

Había que tener redaños en la eclosión de los años 70 para lucir una calvorota monda y lironda cuando los acomplejados señores bigotudos se arropaban con bisoñés y se liaban ensaimadas de pelos apretujadas con laca para disimular sus evidentes alopecias. Había que tener entonces una estampa bravía para ser calvo, llevarse un chupachups en la boca e intimidar así a los malos. Aristóteles Savalas, Telly para todos, fallecido en 1994, era un tipo con carácter fuera y delante de las cámaras y dotó a su intratable teniente neoyorquino de un aura ruda pero moderna que cautivó. El teniente Theo Kojak, más recordado por los caramelos y por las sevillanas de Pepe Da Rosa (el vídeo de arriba) que por su impacto en la tele, iba a ser el personaje de un telefilme pero finalmente fue el protagonista de una serie de acción que se prolongó durante cinco años cuando las cadenas no se encariñaban tanto con sus criaturas.
Alguien atrapará la marca Kojak de los caramelos con palo de Fiesta, fábrica que ha dejado todavía un resquicio de esperanza para su supervivencia. Desde 1975 estas chucherías están en los quioscos y han pervivido por encima de la memoria del propio personaje. Era un fumador contumaz y en plena pionera campaña antitabaco los guionistas vieron un rasgo saludable e identificativo, incluso realista, que calmara el mono de nicotina a base de chupachups. Los niños emulaban a los de la tele, a ese tipo misterioso del sombrero. Se llevaban el palo a la boca mientras blandían su revólver de plástico, imitando al detective de origen griego, como su intérprete, que pasó a la historia por su despedida latiguillo: “¿quién te quiere a ti, muñeca?”, el internacional “who loves ya, baby?”. Kojak fue de las primeras series de TVE dobladas en España. Hasta su predecesor Kung Fu (1973) todas las ficciones estadounidenses o británicas llegaban con su doblaje neutro hispanoamericano. A Theo-Telly le pusieron la voz de Gary Cooper, de Burt Lancaster: Vicente Bañó. Así cualquiera.
Kojak se instaló en la Primera Cadena en el nicho más estelar de aquel tiempo: la medianoche de los sábados, donde estuvieron Los intocables, El fugitivo o El Santo. El último había sido el churro de El inmortal. Cuando apareció el calvo repartiendo mala leche los espectadores aplaudieron aliviados. El teniente se había estrenado en Estados Unidos, en la CBS, en 1973, y aterrizó en España el 9 de mayo de 1975, tras la ración del Directísimo de Íñigo. Las investigaciones en Manhattan Sur se prolongaron durante más de un año de forma ininterrumpida (hizo descanso con la muerte de Franco), de ahí que calara de manera extraordinaria entre nuestros paisanos y salieran a la venta caramelos, juguetes y hasta un disco cantado por Savalas. Aunque Da Rosa lo incluyera entre los cuatro detectives, el resto de compañeros (Colombo, McCloud y Banacek) formaban parte de una franquicia menos agresiva o realista que el investigador rapado. En Estados Unidos los otros iban los jueves por la noche en la NBC y aquí, los domingos, como Estrenos TV. El calvo era más trepidante y deslenguado, sus ecos llegaron a House, y rompía moldes en el género que ahora llaman procedimental (caso, desarrollo y solución). El personal español sentía predilección por el compadre Stavros, hermano de Telly en la vida real.
Kojak concluyó su gloriosa etapa en TVE el 22 de septiembre del 76, con el declive del lacio Palmarés (que pasó de Bárbara Rey a Pilar Velázquez, futuras reinas del destape) y fue sustituido durante pocas semanas por Al filo de la memoria. El 23 de octubre del 76 se estrenaba Sábado Cine, todo un clásico en la parrilla de la cadena pública. En aquellos años de Kojak todo lo que aparecía en televisión se convertía en oro, incluso unas eternas piruletas de cereza con chicle dentro.

Los que mandan a medias en TVE

Francisco Andrés Gallardo | 22 de octubre de 2014 a las 2:23

¿Quién manda aquí? Sólo con el título del programa ya tenemos cierta guasa sobre TVE, en una casa donde nadie parece mandar y que va a terminar gestionando el brazo ejecutor del Gobierno, lo menos apropiado. Ese nombre imperativo es el de un concurso dominical en las tardes de La 1 que llegaba hace dos semanas y que en ambas ediciones ha arrojado una audiencia similar: 936.000 ociosos espectadores que, aunque con una cuota un poco por debajo de la media de la cadena, desean ver otras cosas los domingos que no sea cine y documentales en La 2.

La tarde de juegos de Gestmusic, un patio de recreo con toda la familia, es una alternativa, blanca, algo trasnochada, pero que cumple con el cometido de ser dicharachera y entretener a bajo coste. ¿Quién manda aquí? lo protagonizan familias concursantes con entusiasmo y un cargamento de anécdotas para sintonizar con las otras familias que los ven desde casa. Los participantes son sometidos a pruebas de habilidad con las que padres y madres siempre están en la frontera del ridículo, por manazas o por nerviosos. Con música y ráfagas dramáticas que recuerdan a Masterchef, este espacio no deja de ser uno de esos concursos familiares que se escondían por Boing y que invocan al espíritu del Un, dos, tres o aquel Si lo sé no vengo, también en las anchas tardes dominicales, donde en un ochentero día nos comezó a saludar un tal Jordi Hurtado (como podemos recordar abajo). En este caso el chico de los boleros, Javier Estrada, es el animoso conductor, cumpliendo al dedillo su cordial papel, demasiado correcto.

¿Quién manda aquí? no forma parte de una programación ideal de TVE. Están aprendiendo a darle más ritmo, pero va a ser difícil que interese, por ejemplo, a la audiencia veinteañera y se paladea cursi para los padres y madres de verdad que están sentados en la condena sofalícola de los domingos.

 

Champions, Champions, Champions

Francisco Andrés Gallardo | 22 de mayo de 2014 a las 10:36

 

A Felipe II le fastidiaba la cercana influencia del jefe de la Iglesia española, el arzobispo de Toledo, y entre todos los pueblos de la Meseta, más aireados hacia la sierra, eligió la antigua Mayirit musulmana, la “tierra abundante en agua”, y sus acuíferos serranos fueron fundamentales para que el adusto Austria eligiera esta presumida villa donde tras sus murallas se irían hacinando miles de vecinos al imán del poder de la Corte. El soleado Imperio pasó a tener vocación absolutamente castellana y centralista: ni Lisboa, ni Barcelona, con lo bien que se estaba a la vera del mar. Centro puro, de lo menos inhóspito que hallaron por el ombligo del mapa los emisarios reales. El sábado se vivirá uno de los grandes éxtasis centralistas recientes, que ya iba siendo hora ante tanta fuerza política centrípeta. Que la copa de todos los europeos la jueguen los dos jartibles equipos matritenses es una buena noticia para todos los españoles y de paso baja los humos a unos cuantos de ellos, porque el fútbol termina siendo el brazo armado (de euforia) de las autoestimas nacionalistas. Y de Madrid, al destino inconcluso de Iberia: al estuario del Tajo, contrapunto del Ebro. Disfruten de los símbolos y de las trastiendas además de lo que dicten los golpes al balón. Por cierto, los dos clubes, pese a todas las imposturas, parten de sendos clanes elitistas, unos de Moncloa y otros de los estudiantes vascos que iban a estudiar a Madrid. Todo lo demás es troquelado.

TVE, que paga una millonada por la Champions, ha visto el cielo abierto y dará un gran picotazo ahora que muchos espectadores se han olvidado de sintonizar La 1 en el 1. Han llevado la final a todos los programas, devaluando los informativos y hasta los programas de debate, como si no hubiera nada más allá de Lisboa. Rutina futbolera que atrofia el músculo de la credibilidad de TVE entre la indiferencia cada vez mayor de los espectadores que tras la Champions volverán a tener en un rincón la que fuera poderosa primera cadena.

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Mayra: un merecido premio a Toda una Vida

Francisco Andrés Gallardo | 13 de mayo de 2014 a las 8:29

En un país aún demasiado tutelado y pacato la gente estaba siempre dispuesta a sorprenderse y a escandalizarse. El Un, dos, tres era entonces atrevido, pero sin sobrepasarse, con una osadía simpática y picarona, como si todos nos fuéramos a ver una revista de los amigos de Lina Morgan. A ojos hispánicos, que apenas habían visto poco más, aquel concurso parecía hecho en Hollywood.

En la primera etapa en color, aunque casi todos los siguiéramos viendo en blanco y negro, se asomaba por la subasta de Kiko Ledgard una rubia locuela que hacía reír con sus insinuaciones picantonas con las que el presentador peruano, padre de familia numerosísima, entraba en juego. Aquella escotada pizpireta, adelantada de La Bombi, se llamaba Mayra Gómez Kemp. Pero eso ya lo supimos cuando relevó a Paca Gabaldón en 625 Líneas, el programa cascabelero que adelantaba la escueta programación de TVE, anteproyecto de todos los programas de zapping.  (En el vídeo de abajo, un fragmento de este programa donde Mayra habla precisamente del Un, dos, tres de Kiko).

La loca del Un, dos, tres se convirtió en una presentadora formal, sonriente y que entrevistaba en inglés la mar de bien a los protagonistas de La casa de la pradera, de Raíces o de Yo, Claudio, que aterrizaban en España como si fueran el Papa. Aquella rubia debutó en la pionera televisión cubana junto a la familia Aragón y José Antonio Plaza siguió contando con ella para el maltratatado concurso Ding, Dong, con Pajares, y el infantil Sabadabadá. Mayra daba paso a Horacio Pinchadiscos cuando Chicho Ibáñez Serrador le había echado el ojo de nuevo. Se hizo amiga de la calabaza Ruperta y todas las familias españolas se apretujaban para verla bajar las escaleras dando la mano (arriba el programa de su debut. Honores para quien lo ha colgado en youtube). Mayrucha-cha-chá era la reina de la tele. Era bonito aquel Un, dos,tres, aunque ahora los recuerdos le dejen una pátina algo rancia. No hubo nada como aquella época. Mayra recibe el merecido premio A Toda Una Vida de los de la Academia. Y hasta aquí puedo leer.

Aquí, Mayra, de locuela, con Kiko.

Y en La tele de tu vida se acordaron de Ding Dong. A varios tipos de UCD no les gustó que Andrés Pajares cantara una parodia de Rocío Jurado, “Lo siento, Leonor” y TVE se cargó este pionero concurso gastronómico a las 11 entregas.

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Eurovisión 2014: los pelos, la lluvia y los ‘oits’ points de Carolina Casado

Francisco Andrés Gallardo | 11 de mayo de 2014 a las 11:07

Diversión con banderas, como Sheldon. “Join us” por los pelos de Conchita. Mártir rusa, diva centroeuropea.

Los intérpretes eurovisivos elaboraban anoche su enseña nacional antes de cada actuación. Las banderas, esas que se tremolan con espasmos en las gradas, el mosaico de los “points”, son el decorado de toda la vida de Eurovisión, la esencia de su existir, por encima de los eurofans, los apaños y de la misma televisión: una noche para la afirmación nacional, desde las potencias soberbias como Rusia, columpiándose como sus gemelas ante el cubo de pantallas; a lunares del mapa como San Marino. La popera de Ucrania se acompañaba de otro artefacto. Todo sea por responder a los rusos, abucheados por el personal. Política y música. Todo junto. Más que nunca. Y los compadreos en los votos como siempre. Entre nórdicos y vecinos, aunque Portugal pasó de Ruth. Gracias a Albania por los 12 puntos. Las votaciones estuvieron más competidas que de costumbre. Al final sobresalieron las barbas de Conchita Wurst. La austríaca: más símbolo que canción. Si lo llegamos a saber, mandamos antes a Falete. Le dimos nuestros 12 votos en una lamentable intervención de la portavoz Carolina Casado. “Oits points….” dijo la desnortada presentadora española, tipo relaxing cup. Vaya pronunciación…

Por la nave de Copenhague (unos astilleros desguazados, menudo símbolo) andábamos nosotros, con Ruth Lorenzo que cual Penélope tejió nuestra bandera con ovillos de lana entre dos columnas. La admirada de los británicos, pero que sólo nos dieron 5 puntos, apareció con el pelo ajado por una falsa lluvia, como si hubiera salido de una playa de la Manga. La sirena española cantó muy bien. De lo más potable del chaparrón de anoche. Estuvo mejor Pastora Soler en su momento, que fue décima. Ruth se mostró potente, claro; en una puesta en escena que no fue de las más brillantes. Ni la realización. Ese “De rein, de rein” en solitario sonaba firme, pero en una atmósfera gélida, como el vestido plateado. Perfecta vocalización y pronunciación. Sin arrugas. Mas a Ruth le faltó esa chispa que tuvieron otros. En la partida interpretativa le ganó la sueca Sanna Nielsen. Un Undo conmovedor que fue tercer puesto. Como el casi hipnótico Calm after the storm de los holandeses, segundos.

Ha sido el mejor puesto de España en los últimos diez años. En otro tiempo Lorainzo (BBC dixit) habría brillado aún más. Los Eurovisiones de estos años suenan demasiado repetitivos, como una misma balada , de ahí que animara la barba de Conchita Wurst y su mensaje en Rise like a Phoenix. La decepción fue para Armenia, para Aram Mp3, elevado a los altares desde meses atrás y que llegaba renqueante al momento decisivo. Y de contrapunto, las chonis polacas. Eurovisión, siempre con ganas de provocar, como el chikilicuatre de Francia, un mamarracho. Y actuaciones anticuadas, como la Terelu Campos de Italia, la Mónica Naranjo de Eslovenia o el sobrevalorado tipo del silbidito de Suiza.

Conchita entonaba lo que parecía una banda sonora de James Bond con mensaje de reclamación. La actuación más emocionante para los presentes en la capital danesa. También era favorita la británica, pero en la final terminó aguándose, sin rain en este caso. Íñigo, que era el comentarista para nosotros, también estuvo bien. Nada que decir contra el maestro.

Este año los participantes inauguraban la gala en desfile, todo muy talent. Eurovisión es La Voz con barra libre. Números musicales sin problemas de presupuesto. Las posibilidades tecnológicas permiten hacer maravillas audiovisuales. Ya no es cuestión de una canción, de un cantante, de un destello, sino de un espectáculo total del que es difícil sobresalir. Y Todo se encomienda a la geografía, a votar al amiguete y a dejarse guiar por la simpatía. Por el simbolismo. O el frikismo. Y mucha diversión con banderas, lo que convierte a Eurovisión en el programa musical más emocionante del año, pese a todo.

Recibimos 12 puntos de Albania; 8 de Suiza; 6 de Francia; 5 de Rumanía y del Reino Unido; 4 de Lituania, Letonia, Eslovenia e Israel; 2 de Polonia, Estonia y Armenia; y 1 de Alemania. 74 puntos que elevaron a Ruth al décimo puesto empatada con el anfitrión danés. Europa es así. Las elecciones europeas no fueron ni para Cañete, ni para Soraya. La ganadora se llama Conchita. Con toda la barba.

A la reina Isabel se le pone la cara de la jueza Alaya

Francisco Andrés Gallardo | 9 de octubre de 2013 a las 14:11

El problema de la seerie Isabel es la evidente falta de presupuesto, pero parece que Telefónica, su patrocinador, al menos apoquina lo suficiente para que la serie de la productora Diagonal para TVE mantenga el tipo e incluso el rigor que tanto enoja a algunos catalanes. Se ven obligados a recortar en figurantes, exteriores y escenas espectaculares, aunque sólo unos segundos en la Alhambra compensan esa contención obligada para una ficción que debió aprovecharse de unos tiempos más rumbosos. Isabel, ya lo dijimos por aquí, es un Estudio 1 por entregas. Una prolongada obra de teatro que ha ganado en diálogos e interpretación en esta segunda temporada. Y hasta los propios reyes han crecido mientras afilan sus aristas ladinas, inevitables para sobrevivir en la guerra civil y en todos sus frentes abiertos. Ambos son mejorables, pero ya vamos tolerando sus pronunciaciones. Vale, iremos aceptando a Jenner y a Sancho porque no tenemos otra.

En el pasado episodio, que aquí puedes ver íntegro, tocaba el encuentro con una Andalucía para ajustar católicas cuentas, con Antonio Garrido como cortijero medieval en la piel del duque de Medina Sidonia, disputándose la plaza hispalense con el marqués de Cádiz. Arbitrariedad, cainismo, impunidad o fanatismo en las líneas de una historia que parece afanarse en comparar el siglo XV con lo que (todavía) nos sucede en estos tiempos.

“En Sevilla abundan los malhechores que burlan nuestras leyes. Es en los palacios donde habitan los de peor calaña. Aquellos a cuyo amparo los otros roban y matan. Nobles poderosos a costa de envilecer a nuestros súbditos…”, redacta la reina católica, avisando a su marido de que va a coger este toro por los cuernos (lo puedes ver en el minuto 30 del episodio). Ole. Ni el mejor trovador habría definido la Andalucía de 2013. A Michelle Jenner se le puso el otro lunes la cara de la jueza Alaya.

La salsa que mató a ‘Informe Semanal’

Francisco Andrés Gallardo | 7 de octubre de 2013 a las 10:14

 

Para ver Uno de los nuestros, pincha aquí para verlo, hay que acompañarse de un vaso de rebujito y de un cuñado para sentir que se está en una caseta de la feria. Pero caseta como mínimo de sindicato. Y bailar al son de la orquesta, irse arriba y sentir cómo el burbujeo festero sube por las canillas. De otra manera Uno de los nuestros es un programa de digestión pesada. Si no se tienen ganas de juerga con la pantalla es mejor verlo en dosis moderadas.

El nocturno de los sábados de La 1 es una enorme nave espacial donde la jaranera e impagable María del Monte se sienta en los sillones de La Voz y en lugar de fichar al aspirante cantarín lo termina de enviar al foso o le da una palmadita en la espalda mientras el personal le despide a lo Nino Bravo con lo de “al partir un beso y una flor…”. María se come a Gurruchaga y a Roser, pero el verbo comer no tiene aquí mala intención.

Sí, tiene su guasa Uno de los nuestros, no porque Carlos Latre se lo eche a los hombros (es un enorme imitador, pero un presentador limitado), sino porque todo está pensado en tono de comedia: los vídeos de los aspirantes, con posproducción de docu-reality, los concursantes en sí, el tono del jurado y, sobre todo, los personajes que forman la orquesta. Son Risto Mejide minions, que juzgan y entran en conflicto para dar salsa a la salsa. El mejor comentario de la noche de estreno, tildar a un melódico de “Bisbamante”.

Uno de los nuestros es esencia Gestmusic, que hace un programa de los sábados por la noche de Joaquín Prat adaptado a estos tiempos. Un Mira quién baila vestido de El Semáforo. Una becerrada a la que sólo falta el ruedo de Grand Prix.

Muy a su favor: que al lado de la jartura del casposo Se llama copla parece un programa digno de llevarse un Emmy.

Muy en su contra: que en TVE hayan asesinado a Informe Semanal por esta verbena. Por mí, que el Tribunal Supremo condene a Julio Somoano a bailar la conga con Latre.

 

El ‘Informe Semanal’ invisible

Francisco Andrés Gallardo | 6 de octubre de 2013 a las 19:32

Una cadena que no tiene obligaciones comerciales (¿o tal vez sí vuelve a tener esas obligaciones?) puede permitirse decisiones de lujo en la programación y tener gestos de prestigio que no pasen necesariamente por guarismos en el audímetro. Y en una TVE sin publicidad (pero con millones de patrocinios), y con canales condenados a lo minoritario, La 1 podría ser entretenida y cercana, plural y cascabelera también, sin renunciar a su horizonte y a sus señas de identidad con casi 60 años a cuestas. Si pensábamos que era imposible superar fases recientes tan tremebundas en RTVE como la de Carmen Caffarel o la del abuelo Alberto Oliart, el sustituto designado por el dedo del PP (Oliart, al menos, fue condenado por consenso), Leopoldo González-Echenique, está alcanzando niveles inauditos de delirio. Incluso de desfachatez. Y ahí están dos nombres fundamentales para engordar esa decrepitud. El director de Informativos de TVE, Julio Somoano, brazo ejecutor de los deseos de la línea dura del PP; e Ignacio Corrales, director de la parrilla, surgido del Grupo Secuoya, la productora arrimada a los populares que entre otras cosas avala ese dechado de esencias llamado Entre todos de Toñi Moreno & Pablo Carrasco.

En TVE no deberían de haber tenido nunca la obsesión por hacerse con los desempleados y pensionistas españoles (y en concreto andaluces) para engordar sus cuotas de audiencia. Tendrían que estar jugando otra liga frente a Antena 3 y Telecinco, con autoridad y con credibilidad, porque disponen de presupuesto y talento (y convenio colectivo) para hacer otra parrilla y tener otra estrategia.

La última gran idea acordada entre Somoano y Corrales ha sido la de llevar Informe Semanal a la medianoche del sábado. Tras 40 años, premios y recordados trabajos, el programa que concentraba el lustre pretérito de TVE acaba en el trastero de la parrilla. A la vista de pocos. Por si por presunto prestigio y obligación han de tratar algún tema incómodo y hasta dar voces a todos. Qué cutres.

Hacia una demanda contra Pablo Carrasco y ‘Entre todos’

Francisco Andrés Gallardo | 1 de octubre de 2013 a las 12:32

La dirección de Canal Sur hasta ahora había apercibido a su hermana mayor, RTVE, para que retirara Entre todos por plagio. Polémica que ya he tratado en el blog en otras ocasiones. Ahora es el sindicato CGT-RTVA el que mueve ficha y presentará mañana miércoles en los juzgados sevillanos un acto preparatorio procesal para requerir el contrato del anterior director general de la RTVA, Pablo Carrasco, y comprobar sus incompatibilidades para presentar una futurible demanda (en la foto, Carrasco, con gafas y corbata oscura, con el consejo de administración de la casa. Una reunión de ‘amigos’, vamos).

Según la nota enviada por CGT-RTVA va a solicitar al tribunal “los documentos necesarios para poder tramitar demanda por la incompatibilidad que se pudiera generar entre la condición de director general de un ente público, dedicado a la comunicación y difusión de material audiovisual y la posición, apenas un mes después, de administrador único de una empresa del mismo sector y que genera productos que son susceptibles de ser adquiridos por la RTVA. Pablo Carrasco es administrador único de PROAMAGNA, SL. El acto preparatorio es necesario porque CGT no tiene acceso al contrato de alta dirección de Pablo Carrasco. En este deben constar las incompatibilidades generadas por el puesto de director general en consonancia con la Guía de Incompatibilidades de Altos Cargos de la Administración de la Junta de Andalucía”.

La nota añade, quejándose de cierta parálisis de la dirección actual, interina (Joaquín Durán) de la RTVA…

“Es necesario señalar que la empresa ha sido tímida a la hora de defender su patrimonio, limitándose únicamente a pedir un informe al gabinete jurídico de la RTVA sobre el posible plagio de TVE. RTVA deja fuera las posibles responsabilidades del exdirector general ante la ley y por más que anuncia su indignación por la jugada de Pablo Carrasco, no acaba de concretar una acción contra ella. Todo ello hace pensar que la salida de Carrasco fuera negociada. La RTVA y el propio gobierno de la Junta estaban incómodos con Pablo Carrasco al que aún le quedaban dos años de mandato. Su nombramiento, sujeto al Parlamento Andaluz, impedía su destitución. Pocas alternativas, salvo volver a cambiar la ley para que fuera el gobierno de la Junta quién nombrara al director del ente, con el consiguiente refregón político o optar por una salida negociada”.

Y el sindicato se despacha…

“Carrasco fue el primer director de la RTVA nombrado por el Parlamento Andaluz en noviembre de 2008. El PSOE lo vendió como un hombre sin perfiles políticos; un profesional tanto en los medios públicos como en los privados. Algunos miembros del Gobierno de Andalucía dijeron de él que era un hombre no que había salido de la mesa de Manuel Chaves. Hoy, con la distancia, y sobre todo con su abrupta salida de la RTVA coge fuerza la teoría de que Pablo Carrasco fue “creado” para ese cambio de paso; para ser nombrado por el parlamento. CGT tuvo conocimiento dos años antes de su nombramiento de que era candidato a la dirección de la RTVA, entonces dirigía ZZJ, no lo creímos, nos parecía del todo imposible. Tan increíble fue su nombramiento como su inesperado salto a TVE en 2005 como jefe de programas y contenido. ¿Se estaba preparando su currículo? Poco después el gobierno andaluz comenzó a vender el cambio de ley de la RTVA que incluía el nombramiento de su director por el parlamento. La evidencia estuvo plasmada en el organigrama de la RTVA durante su mandato al frente de la RTVA. En el organigrama de dirección, al lado del Director General aparecía el Gabinete de la Dirección General, controlado por Antonio Ramírez, peso fuerte de la RTVA y director de los Servicios Informativos durante más de una década, sus aristas políticas le impedían aspirar a la dirección general aunque su intención era dirigirla desde la sombra. Un matrimonio que duró poco…”