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Rajoy hace el camino en ‘El Hormiguero’

Francisco Andrés Gallardo | 22 de junio de 2016 a las 23:32

rajoy sofalicola

Rajoy ha estado en El Hormiguero. No le ha ido nada mal en un día tan difícil como hoy. El presidente y candidato popular, tuteado por su entrevistador, llegaba dispuesto a decir cosas, a responder las preguntas firmes (pero sin repreguntas) de Motos y sus peluches. Rajoy, descorbatado, con camisa blanca y chaqueta negra. Sí, desarreglado, pero formal. Cercano, pero sin perder la compostura, sin dejar la responsabilidad en la cabeza y en el aura.

Repitió los argumentos de estos días. Lo de que somo el país más antiguo de Europa, ante Cataluña; lo de las pensiones garantizadas, por los buenos augurios  si la cosa sigue bajo su mando y la mirada de Europa; las obligadas decisiones incómodas, sobre la crisis, para mejorar las cifras, con medio millón de puestos de trabajo por año hasta el 2019, en progresión geométrica. En esta campaña, los números se han manoseado como plátanos y a estas alturas no identificamos ya ninguna cifra.
En la pregunta sobre los habituales lapsus (¿por qué la cagas? preguntó más bien Motos), el presidente se tomó con humor sus virales meteduras de pata. Las hormigas preguntaron por asuntos mundanos en la Moncloa: el teléfono rojo con Obama, que es negro, o sus visitas en Nochebuena al búnker para felicitar a los soldados. Y confesó que no volverá a montarse en un helicóptero. Como la intención era todos quedaran bien en esta noche, Rajoy dio muestra de su voluntad andarina, sudando lo justo, junto a su conocimiento geográfico (que falló en el programa de Bertín de diciembre).
Motos, que se pica como una mandarina por ser mejor que sus oponentes en los retos nocturnos, en esta ocasión se cansó ante la proeza atlética del presidente. Antena 3 cumplió con el acuerdo y Pablo, este Pablo, tragaba saliva. “Que gane el mejor”, deseó el presidente, chaqueta al brazo. Como salido de una boda.

http://www.flooxer.com/video/trancas-barrancas-rueda-prensa-iberica-mariano-rajoy/576af6700cf219f2836cbaf6

El Hormiguero pierde un poco la cabeza

Francisco Andrés Gallardo | 26 de octubre de 2011 a las 10:34

Se ha liado con una falsa decapitación de Dani Martín en El Hormiguero. Sabiendo que tienen muchos niños en su audiencia, tenían que haber calculado que podían impresionar a los pequeños con un truco que aparentemente sale mal y de ahí que interrumpieran el programa. La broma la llevaron un poco lejos y  se entiende que con la inesperada interrrupción se conmovieran las redes, pese a que se ‘nota’ truco. Se supone que la gente ya no se impresiona, pero ahora parece que es más sugestionable de la cuenta.  Del río revuelto del mal gusto, El Hormiguero sale beneficiado del escandalillo con un subidón de audiencia. Fue ayer el tercer programa más visto de Andalucía. Para otra vez que pongan bajo la hoja de la guillontina a Motos o a Jandro ¿vale?  No bussiness like television show.

Para ver el programa, pinchad aquí, que Antena 3 ha neutralizado todas los vídeos de youtube al respecto

Y precisamente el artículo de papel de hoy lo dedicaba a El Hormiguero y a Ana Milán…

Aparece  Ana Milán y, entiéndalo, la noche se ilumina. La ex jefa de Camera café y ex profe Olimpia gana en las distancias cortas y es comprensible que sea un fenómeno twittero. Ana fue este lunes la invitada de El Hormiguero y la excusa era para hablar de su libro. Aunque la madriguera trompetera de Pablo Motos a veces se pone demasiado espitosa es de los pocos refugios televisivos que quedan donde la gente puede ir a hablar, por ejemplo, de su próxima película. Por El Hormiguero ha pasado medio Hollywood, tres cuartos del cine español y toda la televisión nacional. Los invitados son tratados como amigos, salvo algún patoso, y así pueden asomar lo que están promocionando. Pablo, que tiene otros defectos, acepta el detalle de pasar la pelota para que sus huéspedes puedan vender su libro. O su moto.

Salvo que uno quiera confesar un revolcón inconfesable, una maldad miserable o comunicarse con sus muertos, es complicado hallar en el horario estelar un canal de cierta audiencia que deje abierta la puerta para hablar. De ahí la excelente galería de invitados que presenta El Hormiguero (ahora 3.0, en A-3): no hay muchos sitios donde un actor pueda lucirse de verdad para captar clientes. A cambio, eso sí, debe asumir el riesgo de ser telonero de los colaboradores del quimicefa o ser el comparsa del numerito chamán de Motos. Ya sea en Cuatro o en Antena 3, el dueño de las hormigas debe palpar, comprobar o afirmar, cuanto pasa por las narices del programa. Es el precio que también debe pagar a su vez el equipo para estar en un formato que huele a Emmy. Y se lo merecen.

Ana Milán fue por allí a hablar de su tratado, Sexo en Milán. Al lado del anfitrión, bajillo, la actriz alicantina acrecentaba su cantuda estampa. Ana es una debilidad para muchos de nosotros. Le aceptamos todo. Incluso ese libro.

De las broncas a ‘Acusados’

Francisco Andrés Gallardo | 17 de abril de 2009 a las 10:27

Pablo Motos discute de vez en cuando con su compañera Raquel Martos sobre tópicos entre hombres y mujeres. Momento pelín tonto. Es una versión posmoderna de aquellas broncas en broma que se cruzaban Juanito Valderrama y Dolores Abril en todas las galas del sábado que hubo en los tiempos en blanco y negro. No hay nada nuevo bajo el plató, sólo remodelaciones. De esa idea tipo Furor, la guerra entre chicos y chicas (y eso que Pablo es ya un cuarentón), surgió lo de Guerra de sesos, que se está pegando una costalada en las tardes de Telecinco. Lo de Juanito Valderrama tenía su añeja gracia porque las peleas fandangueras duraban tres minutos, pero no la hora larga y alargada de cada día con Jesús Vázquez y unos cuantos haciendo el ganso. Un trozo de Hormiguero no garantiza la gloria, aunque se le añada la química de un combustionado Jesús cuesta abajo.

Como ha confesado el mandamás de Telecinco, Paolo Vacile, a la mismísima Pilar Rubio, se les ha gripado el motor de las tardes después de echar tanto carbón lamentable. En prime time Telecinco la cosa cambia. Llegamos a perdonar el tufillo de telenovela que está desprendiendo Acusados mientras disfrutemos de las caras de Blanca Portillo y José Coronado. Acusados, pese a su parecido con Damages, hubiera sido una de las grandes miniseries españolas. Y a fuerza de retorcer y ensanchar sus situaciones pierde su impacto dramático. Debería tener una sola temporada y un final cerrado, pero Telecinco ya no mata las gallinas hasta que no se mueren por extenuación. Y ni aún así. Algo parecido acometerá Antena 3 en caso de que cale en el público (que lo hará) La chica de ayer, inspirada en la brillante, y corta, Life on Mars de la BBC. Es una pena que las buenas series se suiciden con su propio éxito.