Archivos para el tag ‘Pepe Da Rosa’

Robaron un camión de chirimoyas…

Francisco Andrés Gallardo | 25 de octubre de 2014 a las 21:05

Había que tener redaños en la eclosión de los años 70 para lucir una calvorota monda y lironda cuando los acomplejados señores bigotudos se arropaban con bisoñés y se liaban ensaimadas de pelos apretujadas con laca para disimular sus evidentes alopecias. Había que tener entonces una estampa bravía para ser calvo, llevarse un chupachups en la boca e intimidar así a los malos. Aristóteles Savalas, Telly para todos, fallecido en 1994, era un tipo con carácter fuera y delante de las cámaras y dotó a su intratable teniente neoyorquino de un aura ruda pero moderna que cautivó. El teniente Theo Kojak, más recordado por los caramelos y por las sevillanas de Pepe Da Rosa (el vídeo de arriba) que por su impacto en la tele, iba a ser el personaje de un telefilme pero finalmente fue el protagonista de una serie de acción que se prolongó durante cinco años cuando las cadenas no se encariñaban tanto con sus criaturas.
Alguien atrapará la marca Kojak de los caramelos con palo de Fiesta, fábrica que ha dejado todavía un resquicio de esperanza para su supervivencia. Desde 1975 estas chucherías están en los quioscos y han pervivido por encima de la memoria del propio personaje. Era un fumador contumaz y en plena pionera campaña antitabaco los guionistas vieron un rasgo saludable e identificativo, incluso realista, que calmara el mono de nicotina a base de chupachups. Los niños emulaban a los de la tele, a ese tipo misterioso del sombrero. Se llevaban el palo a la boca mientras blandían su revólver de plástico, imitando al detective de origen griego, como su intérprete, que pasó a la historia por su despedida latiguillo: “¿quién te quiere a ti, muñeca?”, el internacional “who loves ya, baby?”. Kojak fue de las primeras series de TVE dobladas en España. Hasta su predecesor Kung Fu (1973) todas las ficciones estadounidenses o británicas llegaban con su doblaje neutro hispanoamericano. A Theo-Telly le pusieron la voz de Gary Cooper, de Burt Lancaster: Vicente Bañó. Así cualquiera.
Kojak se instaló en la Primera Cadena en el nicho más estelar de aquel tiempo: la medianoche de los sábados, donde estuvieron Los intocables, El fugitivo o El Santo. El último había sido el churro de El inmortal. Cuando apareció el calvo repartiendo mala leche los espectadores aplaudieron aliviados. El teniente se había estrenado en Estados Unidos, en la CBS, en 1973, y aterrizó en España el 9 de mayo de 1975, tras la ración del Directísimo de Íñigo. Las investigaciones en Manhattan Sur se prolongaron durante más de un año de forma ininterrumpida (hizo descanso con la muerte de Franco), de ahí que calara de manera extraordinaria entre nuestros paisanos y salieran a la venta caramelos, juguetes y hasta un disco cantado por Savalas. Aunque Da Rosa lo incluyera entre los cuatro detectives, el resto de compañeros (Colombo, McCloud y Banacek) formaban parte de una franquicia menos agresiva o realista que el investigador rapado. En Estados Unidos los otros iban los jueves por la noche en la NBC y aquí, los domingos, como Estrenos TV. El calvo era más trepidante y deslenguado, sus ecos llegaron a House, y rompía moldes en el género que ahora llaman procedimental (caso, desarrollo y solución). El personal español sentía predilección por el compadre Stavros, hermano de Telly en la vida real.
Kojak concluyó su gloriosa etapa en TVE el 22 de septiembre del 76, con el declive del lacio Palmarés (que pasó de Bárbara Rey a Pilar Velázquez, futuras reinas del destape) y fue sustituido durante pocas semanas por Al filo de la memoria. El 23 de octubre del 76 se estrenaba Sábado Cine, todo un clásico en la parrilla de la cadena pública. En aquellos años de Kojak todo lo que aparecía en televisión se convertía en oro, incluso unas eternas piruletas de cereza con chicle dentro.

La ducha, la cama y Tom Jones

Francisco Andrés Gallardo | 19 de septiembre de 2013 a las 10:36

Tras las seguidillas de Alosno de Los 4 detectives, para rematar el homenaje al gran Pepe Da Rosa, aquí va el tema que fue censurado en la radio en su momento (se divulgó de boca en boca, de cassette en cassette) El Yes Veri Güel. Montaje de Spain Fusión con la imagen de Tom Jones y su gente. Da Rosa nos hacía reír cuando el humor apenas cubría una rendija en la tele pública y única.

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De los 4 detectives: doblaje y sevillanas

Francisco Andrés Gallardo | 17 de septiembre de 2013 a las 10:24

 

Kojak, Colombo, McCloud y Banacek tienen poco en común para el resto del planeta. Son series de años dispersos, de impacto dispar y de cadenas y estilos diferentes, aunque forman parte de ese paquete de ficciones de investigadores, llamadas ahora “procedimentales”, importadas desde Estados Unidos y que buscaban renovar el entretenimiento televisivo a través de la personalidad de sus protagonistas. Héroes encarnados por figuras conocidas del cine y venidas a menos. Para España ese póker de ases setenteros están reunidos en la memoria más sentimental a través de las sevillanas que convirtieron a Pepe Da Rosa en un fenómeno nacional, en 1976. Le faltó el comisario McMillan de Rock Hudson.

El animador nacido en Argentina llevaba más de un decenio como figura de Radio Sevilla. La recopilación de sus costumbristas momentos más inspirados, de lo castizo a lo picantón, iban glosando discos con “las cosas de Pepe, de Pepe Da Rosa…”, que terminaron de expandirse con esas sevillanas a los detectives de la tele y que su esposa le animó a escribir. Es la primera canción comercial que, a modo de Carnaval de Cádiz (Sevilla y Cádiz nunca fueron distantes a diferencia de los tópicos), caricaturiza la pantalla para que la jaleara el personal, que se identificaba en esas rimas que hablan de las colillas del desastroso Colombo o el caballo de McCloud que nunca pisó Chicago, sino Nueva York.

Las series homenajeadas por el gran Pepe fueron algunas de esas primeras producciones extranjeras emitidas por TVE que fueron dobladas en España. Hasta entonces las series de EEUU llegaban con el doblaje neutro hispanoamericano (para refrescar la memoria recordemos las voces de Los Picapiedra o la narración de La pantera rosa). En 1972 comienza el doblaje nacional para la tele, que entonces se antojaba costoso para TVE, y de ahí que Kojak, en el horario estelar entonces de la medianoche de los sábados, alcanzara así mayor repercusión, junto al chupachup que lucía el personaje Telly Savallas para quitarse del tabaco. No, nunca tuvo que investigar el robo de un camión de chirimoyas.

En unos retazos las sevillanas de Pepe llevaron a una efímera inmortalidad al calvo detective de Manhattan, una producción de la CBS que duró 6 temporadas y que en España tuvo su mayor esplendor en 1975. Las otras tres series formaban parte de la saga NBC Mistery Night, que en TVE, tras el fútbol de los domingos (en verano, por la tarde), se tituló Estrenos TV, y donde al final cupo de todo. Colombo (Columbo) fue la más carismática y dio al tuerto de Peter Falk mayor popularidad que con sus películas, con dos etapas (71-78 y 89-91). Steven Spielberg llegó a rodar incluso algún capítulo del tío de la gabardina que cuenta con el off más glorioso de la tele, su mujer. El personaje en off terminó teniendo su propia serie, efímera, antes de que la actriz que la encarnaba aterrizara en Star Trek.

McCloud, a mayor gloria del siempre vaquero Dennis Weaver, que cabreaba a su jefe en la ficción, tuvo un lento declive durante siete temporadas.

Y Banacek sólo tuvo un puñado de capítulos. A George Peppard, aquella pareja de Desayuno con diamantes, le aguardaba un epílogo glorioso como Hannibal en El equipo A. Pero su mayor honor es que Pepe Da Rosa le cantara… “Ni Coyac, ni Colombo, ni Maclaud, arg, que venga Banachec“.

Lagartos en escabeche

Francisco Andrés Gallardo | 21 de mayo de 2009 a las 8:56

Lo contento que estaría Pepe Da Rosa al ver a los lagartos de la tele de nuevo en acción. Ya están aquí. En el trailer del ‘remake’ de ‘V’ que ha colgado la ABC. Hasta ahora sólo teníamos a Ana (el relevo de Diana) llegando a la Tierra. Con el nuevo trailer ya le ponemos cara a los nuevos lagartos, con una cáscara humana más gruesa y repugnante que constata que los medios de 2009 van a crear una serie más espectacular que la de 1983. Esperemos que también el guión esté a la altura de las circunstancias.

Como decíamos, Diana, melena, generosa, arpía, se ha convertido en Ana, pelo corto, delgada y tan fría y calculadora, esperemos, que su antecesora.

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Detectives mentalistas

Francisco Andrés Gallardo | 8 de enero de 2009 a las 9:41

Hoy se estrena en La Sexta ‘El mentalista’, el mejor estreno de la temporada en Estados Unidos. Aún no he visto nada de lo nuevo de Simon Baker-Neococodrilo Dundee, pero otros amigos sofalícolas que descargan tela me han dicho que “no es para tanto, hombre”. El señor de La Sexta, Contreras, el otro día hablaba maravillas, pero claro a él le va en el negocio.

Fátima Díaz en nuestros periódicos habla hoy de ‘El mentalista’ y evoca otros grandes detectives psicológicos de la pantalla, los nietos de Sherlock Holmes. Como homenaje a todos los que se pirran por un fiambre, “en” y “fuera” de la pantalla, qué mejor que el himno internacional de los detectives: las sevillanas de Pepe Da Rosa.

Estas sevillanas de 1976 tienen su interés sociológico: además de su valor sobre la importancia popular de lo que echaban en la tele, Pepe incluye palabras que hasta entonces estaban vedadas en la canciones, como el juego de “gilikojak”. Da Rosa es mucho. Un tipo mentalista de su tiempo.

En la columna de papel hablo hoy de uno de los últimos churretes catódicos. El programa de los records de Telecinco…

Telecinco, en horas bajísimas, viene penduleando de vuelta en su devenir hegeliano. Ya andan en la fase de vuelta por el karaoke de Jordi LP así que dentro de un año rescatarán a las Mamachichos y a Juanito Navarro. Lo que llegó a ser una cadena urbana, progresista y de espíritu joven, va quedando poco nuevamente y ya sólo florece la horterada sin miramientos. Este martes se dio un paso adelante con un engendro que viene a traer lo peorcito de los años 90, Guinness world Records.

El nuevo (es un decir) programa retoma los shows británicos de plusmarcas y excesos que en España trajo en su día los Qué apostamos de la vida y que hacían furor unos quince años atrás. Por una grada complaciente fueron desfilando un tipo que intentó batir el máximo de calzoncillos colocados uno encima de otro, el extravagante señor más tatuado del mundo y un ciudadano que se llevó más de un cuarto de hora bajo el agua inmóvil. Lo de este último, como se imaginan, fue lo más antitelevisivo visto en los últimos siglos. Un buzo a pulmón libre, metido en una cubeta aguantando la respiración. Y Carmen Alcayde, la presentadora, haciendo comentarios en susurros y fabricando emoción indiferente.

Lo de Alcayde es para tomar nota. Además de la tirria que muchos pueden tenerle de por sí, no es lo mismo una chica mona llevando adelante un magacín en una mesa que ponerla a emular a Ramontxu de un día para otro. Carmen no da para mucho cuando la sueltan por un plató. En fin, los del libro Guinness, con arrastrado acento british para dar mayor verosimilutd, andaban por allí como notarios para dar fe de tanta gansada reunida. En el exterior batieron el récord en el número de especialistas quemados al unísono. Y así andan por Telecinco: quemados.