Archivos para el tag ‘Prisa’

Las cadenas que fueron al cementerio

Francisco Andrés Gallardo | 22 de enero de 2012 a las 11:43

Este negocio de entretener a domicilio compensando gastos con ingresos publicitarios es más complejo de lo que parece. Hay que tener mucha psicología social e intuición. Al dueño de una licencia (ay, qué ingenuos aquellos empresarios locales) le puede ilusionar ejercer su influencia con una tertulia sobre políticos y dar un tono interesado a los noticieros y enfocar en primer plano al concejal apadrinado. Pero el día es muy muy largo y la audiencia, cruel. Hacer una parrilla siempre quema.

La competencia del periódico El País se llevó durante años pataleando sobre el agravio comparativo, y desprecio a la pluralidad, que suponía que el Grupo Prisa gozara de una licencia de televisión (Canal + y después Cuatro). No hay nada peor que ver cumplidos los sueños: El director de El Mundo y los editores de ABC gracias a la TDT tuvieron por fin el capricho de una licencia (más goloso, un múltiplex, un paquete de canales) y con ello demostraron que hacer un periódico no es lo mismo que construir un canal. Ni Veo 7; ni Net TV, y después con Vocento, La 10, arañaron un mínimo de interés entre los espectadores. Fueron las programaciones más flojas que vieron los siglos y de ahí que no se comieran ni un punto de cuota. Pero ni siquiera los años de experiencia a los de Prisa les sirvió para llegar lejos.

Podemos criticar lo que emiten Telecinco o A-3, pero llevan más de 20 años en el negocio y después de tantos millones saben cómo jugar en este correoso terreno. En las públicas hay muy buenos profesionales, y equipos que hacen maravillas, pero en esas vienen los brazos armados de los partidos y los sindicatos y, como poco, deterioran y encarecen el potencial. El televisor nunca ha sido la caja tonta. Es un negocio que obliga a estar pendiente de la sociedad y de las tendencias, no del ego o el interés de un director o de un político. Por eso CNN+, Veo 7 o La 10 están en el cementerio.

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Fusión de algodón dulce

Francisco Andrés Gallardo | 30 de diciembre de 2010 a las 14:07

La gran familia de canales. A CNN + le toca el papel de Chencho, pero en esta película desaparece para siempre. Y el abuelo Polanco llorando. En esta animación, con un aire entre Los increíbles y Los protegidos, han querido escenificar la absorción de Cuatro por Telecinco. Italia se come la empanada de Prisa. Todo muy de algodón dulce. Tantos millones escondidos en unos muñecos animados. Si no hubieran tantos despidos detrás, me lo tomaria a risa.

Qué mejor resumen de lo que ha sido este 2010 de la crisis que el vídeo de abajo. ¿Feliz 2011?

Telecinco, la barrendera de CNN +

Francisco Andrés Gallardo | 12 de diciembre de 2010 a las 11:02

Editar información es un asunto muy caro si no queremos limitarnos al cuchicheo de red social, al garabateo o al corta y pega que prolifera por los interneses y con el que hacen su agosto los gabinetes interesados.

Con calma y con el respaldo de una empresa, construir información profesional, buena, bonita y elaborada (reflexionada y cimentada), se ha puesto por las nubes. Nunca puede ser barata. Aunque se imponga la contención y el recorte en estos tiempos en los que las tartas publicitarias son de bizcocho muy agujereado. Pero la credibilidad siempre tiene un precio… Y sobre todo, un coste.

Los de infantería podemos ponerle dedicación, imaginación y otras hierbas de sacrificio, pero es después el mercado, el cliente publicitario y el cliente consumidor, el que criba y pone a la larga la facturación definitiva a todo esto.

Tener una redacción y un canal como CNN+ era un lujo demasiado caro. Pese a los servicios prestados, como en marzo de 2004. El déficit mastodóntico que acumulaba el Grupo Prisa no era gratis. Ni casualidad. Y en esta tele de tantos canales de redifusiones no están los tiempos para prestigios y plantillas generosas. Una pena para esta profesión de pensar y contar. Con unos índices de audiencia tan cortos, la larga hoja de la guadaña estaba al caer sobre la marca nacida en Atlanta. Está claro: no hay dinero para mantener un canal privado de noticias en España. No se soporta comercialmente por lo enrevesadamente caro que supone sostenerlo. Prisa tira a la papelera lo que pavoneaba como una de las joyas de la corona y Telecinco se encarga de barrer los restos. Ay, ¿qué va a hacer una cadena que con cuatro vocingleros es capaz de liderar cada tarde durante cinco horas?

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De DEC a la TDT

Francisco Andrés Gallardo | 20 de junio de 2009 a las 18:55

DEC es ese trastero de la actualidad que tanto partido saca Antena 3 en la noche que menos televisión se ve ¿Quién tiene la culpa de ese solar de los viernes, la propia audiencia o los programadores? Ante la mirada de Cantizano, Coto Matamoros anunció la otra noche que se suicidaba; el hijo mayor de El Fary pisoteaba la tumba de su padre; Soraya Arnelas desdeñaba su fracaso eurovisivo, y Jorge Cadaval se vestía de Soraya. Los Morancos resurgen tal como fueron siempre y ahora sobreviven en este callejón donde el kilo de desfachatez se paga al portador.

En el patio de los directivos también hay peleas callejeras y los de Prisa, Ono y Telefónica están de morros con el Gobierno porque la TDT de pago viene a morderles sus pay per view. ¿Aún creían que no iba salir adelante? Tal vez el mosqueo de Prisa con su radiante novia, Mediapro, es sólo una pose ante los accionistas y ante la propia Telefónica, damnificada mayor con este zoco digital terrestre, que será algún día la que acabará tragando con Digital +.

La TDT española se concibió en los tiempos de sobreabundancia, cuando se regalaban concesiones como en una tómbola. Ahora los grupos repliegan velas, tienden puentes y no quieren que la oferta se fragmente demasiado. La taquilla es un auxilio más que regala el Gobierno, como la supresión de publicidad en TVE, para que amigos y enemigos privados rentabilicen un lucro que se les ha complicado. La TDT, aquella utópica alfombra de canales y alternativas, se va a convertir en un supermercado poco atractivo entre pantallas en negro, teletiendas y concursos de sacapelas. Este mismo viernes, en Factoría de Ficción (Telecinco), Germán Ramírez-Jim Carrey, reciclado de Gran Hermano, fue capaz de estirar una hora con un tonto enigma, exprimiendo euros a quienes querían salir en antena. Sí, otro timo digital.

Las sogas de las fusiones. Mamá, Silvio me toca

Francisco Andrés Gallardo | 6 de junio de 2009 a las 20:11

De la unión de dos cojos no sale un corredor de maratón“. Paolo Vasile. Consejero delegado de Telecinco.

La televisión y el fútbol, dueto irresistible, se habían convertido en la soga que asfixiaban a ambas empresas, que parecían estar expuestas a un orgasmo mortal. Era tal el odio que se profesaban que en realidad lo que sentían era un irrefrenable amor mutuo. El cariño del dinero. La pasión de la codicia. Prisa había apurado su suerte y su carísimo juguete digital era una tortuga perezosa cuya arterioesclerosis sólo se curaba con aspirinas ligueras contantes y sonantes. Mediapro, astutos en las negociaciones, acumulaban pagarés de derechos futboleros que debían rentabilizar de forma apremiante. Toda la Liga no podía emitirse por La Sexta. Y Gol TV necesita de unos decodificadores que al personal le va a dar pereza comprar por lo menos hasta las Navidades.

Tanta guerra, tantos titulares, tantos desaires, tantos títeres entre clubes de fútbol, directivos y canales de la competencia, para al final cerrar ciclo con un piquito interesado y una futura reconversión del medio. Qué rollo cuando las chaquetitas manejan la pantalla. La guerra del fútbol acabó con un armisticio bursátil que recibe con alivio y euforia el mismo Gobierno que ha precipitado el proyecto de una TVE sin publicidad pero con muchas dudas. Todos los anuncios que sobren no van a caber entre las fusionadas, Telecinco y Antena 3. De hecho es improbable que vayan a sobrar muchos anuncios.

Telecinco, aliada desairada de Prisa, anda llorando por las esquinas porque en sus días de rosas y tomates no creía necesitar del fútbol o de su Fórmula 1 que tanto mimó. Al menos cogieron de los pelos la Copa de Confederaciones. La cadena de la rima se nos presentó como una mansión sarda de glúteos mamachichos y chistes calabreses que evolucionaron hacia un imperial marcianismo que ha desembocado en el belenestebanismo que nadie está dispuesto a comprar pay per view en la dichosa TDT.

Os recuerdo aquellas chicas que cantaban: “Mamá, Silvio me toca…”