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Vamos a disfrutar un Mundial más

Francisco Andrés Gallardo | 17 de junio de 2014 a las 13:50

 

 

Como una temporada bien rematada de Breaking Bad, media tanda en alza de Mad men o un ciclo algo reiterativo de Juego de tronos,  esto del Mundial hay que tomárselo como la tacada de un buen drama televisado, de un serial en el que (su mayor virtud) nadie sabe qué va a ocurrir hasta el final de cada episodio. Esto de arrejuntar todo el planeta futbolero en apenas unas semanas, con sus estrellas, sus desequilibrios económicos, sus ganas de revancha, sus conjeturas, epopeyas y miserias, sus subidones y sus frustraciones, es el espectáculo televisado más intenso del almanaque. Por encima de cualquier ficción y muy por delante de otros deportes (tan emocionantes y maltratados como el motociclismo) e incluso de los Juegos Olímpicos, donde hay aún mayor número de historias emocionantes, pero que se dispersan en un agotador océano de retransmisiones.

No hay nada como un Mundial de fútbol, capaz de removernos, extasiarnos durante años con sus recuerdos o, con sólo un impacto, triturarnos el hígado durante días. Y sus actores, examinados al gesto de cada milímetro, protagonistas gigantes de esta serie coral donde no hay apuestas cerradas. Este culebrón esférico es para gozarlo en sí mismo. Recreándose en las vísperas y saboreando los partidos, aderezados con todos los comentarios que queramos amontonarles. Lo del viernes, efectivamente, fue de esos palos que desloman cualquier optimismo. Nosotros, acostumbrados durante generaciones a ver perder a la selección en los momentos culminantes, sabemos que todo puede cambiar en unos minutos. Los de Del Bosque están en la encrucijada, y los de Mediaset, como ya les pasó en Sudáfrica, tragan saliva y hacen cuentas de todo tipo. Han sido los más interesados en levantar la moral a todos.

Cardeñosa, Naranjito, Arconada, Luis Enrique y Joaquín ya han sido vengados convenientemente a lo largo de este sexenio de gloria absolutista. Hoy regresa el futuro.  Toca sufrir con este novelón que aún tiene muchas páginas en blanco. El Mundial es el programa de televisión más poderoso:  hay que saber disfrutarlo como una serie que está por escribir.

Se cierran canales, pero el 3 y el 5 seguirán ahí

Francisco Andrés Gallardo | 30 de abril de 2014 a las 1:26

Los Telecinco o Antena 3 harán mejor o peor televisión, que guste más o menos a cada cual, pero demuestran cada día que, tras los años transcurridos, son los que saben hacer la mejor televisión comercial y suculenta. Cada uno en su estilo, en sus detalles y en su línea editorial. Telecinco, eran otros tiempos en facturación publicitaria y en número de canales, llegó a ser la empresa más rentable de toda Europa (la que con menos conseguía más beneficios: no es difícil recordar de qué manera). Ha habido intentos de competencia más o menos ambiciosos. Desde canales que llegaban con respaldo y bendiciones como La Sexta o Cuatro, que terminaron siendo zampados, a proyectos cutres como los de Veo o Net; y otros de ínfulas pero con corto presupuesto como 13 TV. En TVE es donde estaban los profesionales más curtidos, pero ya hicieron una criba quitándose en su momento a más de 3.500 trabajadores que tenían más de 52 años: la cadena pública depende ya mucho de las productoras. En Canal Sur es en parte incomprensible que 25 años después no sepa sacar más rédito a su abultada y veterana plantilla.

Para dar lecciones de cómo sobrevivir y convertir sus cadenas en empresas solventes los ejemplos son Telecinco, con todos sus defectos, y Antena 3, que ha adoptado el papel que encarnaba la mejor TVE. Son dos cadenas que se han mantenido durante más de veinte años entre las predilecciones del espectador español, por encima de todos los cambios, y las que mejor han sabido jugar sus cartas en lo empresarial y en lo financiero. Si se fijan, aunque se equivoquen en algunas inversiones, no dan grandes pasos en falso, aunque las cuentas les han salido en los últimos años gracias a que el presidente Zapatero le quitó la publicidad a RTVE, pese a que no sirvió para salvar el cuello a Cuatro y a La Sexta.

El actual Gobierno ha visto una oportunidad en la sentencia contra la TDT para reconfigurar el panorama mediático a su gusto, para favorecer a grandes empresas y a corporaciones amigas y, de paso, pararle los pies a estos dos gigantes. Atresmedia y Mediaset saldrán de esta. Abofeteadas, recelosas. Pero sus primeros y segundos canales seguirán mandando en el mando.

A Manolo Escobar: marqués del Porompompero y duque de Cine de Barrio

Francisco Andrés Gallardo | 24 de octubre de 2013 a las 13:40

Manolo Escobar forma parte de esas generaciones artísticas que siempre llevaban la sonrisa puesta y la galanura como una flor en la solapa. Figuras que se hacían querer por un público que tenía en la música de siempre una vida de escape y que coloreaba con coplas de la radio las verbenas, refugio antinuclear de existencias remolonas y grises. La voz del cantante almeriense, viril e ibérico, con sus estribillos facilones y sincopados, con los agitados guitarreos de sus hermanos siempre guardándole las espaldas, quitó las penas a milones de españoles, de aquí y de allá. Y con la ocurrencia del bautizo de su hija dio nombre a decenas de miles de españolas nacidas en los 80 que se llaman “Vanessa”, como su retoño.

Don Manuel García, con ese grito patriótico creado por un alemán, “Y viva España” (qué buena excusa para brindar con la penúltima), estrella de un cine muy entrañable, era uno de esos invitados recurrentes de las galas nocturnas de TVE. Ya fuera algún Festival de Benidorm; experimentos como Palmarés, ahora que van a homenajear a su creador, Martí Maqueda; o momentos únicos en el año como los especiales de Nochevieja de Lazarov, donde se rebujaba toda la calaña discográfica y algún cuentachistes. Lazarov, el primer director de Telecinco, contó con Escobar y con todos sus coetáneos, incluida Carmen Sevilla, para amontonarlos por todos esos programas de aquella privada pionera que siempre parecía estar haciendo el mismo programa. Cuando Telecinco pagó por primera vez los derechos de las imágenes ligueras en lugar de hacer un Estudio Estadio a Lazarov se le ocurrió ensamblar, en la media noche de los lunes, Goles son amores, con Manolo Escobar, la carcajada de Loreto Valverde y unas cuantas gachís enseñando el muslamen mientras se entretejía aquello con los mejores momentos del domingo. Una cosa horrenda que para nada nos emborrona la memoria amable que tenemos del señor del Carro. Del duque de Cine de barrio, marqués del Porompompero, vizconde de la Minifalda e hidalgo del manteo de los campeones del mundo. Noble persona. Y buen andaluz.

Descanse en paz.

Y además de su recuerdo, siempre tendremos las parodias-homenaje de José Mota…

 

 

 

Terelu y Belén, al salón, a salvar

Francisco Andrés Gallardo | 11 de octubre de 2013 a las 10:54

“Campooooos de España” , exhalaban los pelotas cuando se encontraban a María Teresa en la sala de maquillaje en aquellos tiempos imperiales de Hermida. Cuando el sol salía para todos, pero en especial para el onubense, mientras crecía a la sombra de sus pantorrillas el fenónemo de esta Teresa, con sus hijas al lado, viendo y aprendiendo. Campos de España, pisando firme. Y a Dios ponía por testigo, mientras alzaba el puño aún teñido de rojo sociata.

Terelu (arriba, en el vídeo, en el zapping catalán Alguna pregunta més?) tuvo su oportunidad a la vera de mamá y nunca pudo despegarse de ese origen. Pepe Navarro, también en los buenos tiempos del palmeño (que los llegó a tener y todo), se sacó de la manga lo de su hijo postizo, Pepelu, en Antena 3 y después en Telecinco, cuando nadie le tosía a Teresita en las mañanas de la Primera Cadena. Era una parodia osada.

Terelu voló por su cuenta, sola y también junto a esos novios que le salían y que cobraban un pastizal por sus confesiones. Llegó el acoso tomatero y se terminó de estropear el viaje de las malagueñas. Regresaron a Telecinco y la Campos junior ha sabido tirar de oficio cuando la cadena le enseñó las riendas. Ahora, tras pasar por la enfermedad y encarar horas personales bajas, Terelu salta a la cancha para contar sus penas, mejorar su vida y, de paso, auparle unas décimas a Telecinco.

Para que la cadena de Mediaset gane en audiencia a la de Antena 3 en octubre tiene que avivar el fuego de la tarde. Si Sálvame toca el 20% de audiencia tendría la victoria casi garantizada. Y allá van, a salvar, Terelu, Kiko Rivera y sus carambolas sentimentales; y próximamente, la despechada de Ambiciones. No renunciarán a todo lo que ayude. Ha llegado el mes de oro de los salvadores, porque en Telecinco hace ya semanas que sonaron las alarmas.

Un ruego a Sálvame: que fichen a Montoro y que se quede allí, creciendo moderadamente. Escupe contra el cine y contra quien sea. Ya en su momento, cuando quiso deshacerse de RTVE, decía que la tele era una “cosa para pasar el rato”. Es un convencido del talento ajeno.

Jorge Javier Vázquez la lía con Olvido Hormigos. Otra vez. Qué pereza

Francisco Andrés Gallardo | 30 de septiembre de 2013 a las 13:39

Pincha, si quieres, ,aquí, para ver una de las escenas más lamentables que recuerdo. Que ya es decir.

Olvido Hormigos, la ex edil digital, tuvo un encontronazo con María Patiño el viernes en un intermedio en Sálvame Deluxe. Jorge Javier Vázquez reaccionó rematadamente violento y chulesco, por muy mal, yo qué sé, lo que dijera la participante de Mira quién salta y otras hierbas. No sé qué fue lo peor: los insultos de Jorge Javier, la recena de los contertulios o las lágrimas de Lidia Lozano. Vázquez tilda a Hormigos de “sucia”. Mira quién habla.

Telecinco lo debe de estar pasando muy mal. Ha perdido de lejos el liderazgo de audiencia frente a Antena 3 y ahora para octubre anuncia el regreso de Belén Esteban y ahora vivirán esta semana de toda esta ¿polémica? en Sálvame Deluxe. Muy mal, muy mal. Fangoso.  El señor Vasile tendrá que pensarse de nuevo qué hacer con todo esto.

‘La Voz’ para una Andalucía sin voces

Francisco Andrés Gallardo | 18 de septiembre de 2013 a las 12:26

Una foto que alzar, una bandera aunque sea de mentirijillas, para enarbolar. TV3 enseña al mundo a los niños catalanes adoctrinados en las aulas (Los Teletubbies llegaron a lucir la estelada en algún colegio) y Telecinco espabila a los fans, a la carne de obsesión necesitada de ídolos, aunque sean ídolos de un cuarto de hora. Al menos este forofismo músico-televisivo es más inofensivo. Ya no hay talent show que se precie sin fans traídos de casa.Vuelve La Voz y en parte es como si no se hubiera ido. Rosario se pierde con los monstruos y los rizos de Bisbal son irresistibles para la mayoría de los aspirantes. El buen ambiente entre los coaches aplana los momentos lacrimógenos y cualquier despunte de frustración. La Voz arranca de nuevo con lo mejor de su formato, con las audiciones a ciegas, con los maestros captando como mormones los componentes de sus cuadrillas. Ya llegarán los días en que tengan que aligerar el equipaje de pipiolos.

Este es un programa que vuela todavía más alto con las redes sociales, donde hablan en voz alta decenas de miles de seguidores. Si alguno tenía duda de cómo lo iba a hacer Antonio Orozco, desde el primer segundo se comprobó que iba a beberse al huido Melendi. Hacer de Melendi, en el fondo, no era tan difícil. Orozo sobreactuó, demasiado impulsivo rondando lo patoso. Como todo esto va grabado, imaginamos que irá remitiendo su afán por destacar a toda costa.

Por ahora han pasado dos grandes voces nuestras, Dina Arriaza, de Los Palacios, y Estela Amaya, de Barbate. Hay pocos sitios ya donde oigan a las voces de Andalucía.

 

La Voz vuelve a sonar. Y la primera voz, por ahora, Estela

Francisco Andrés Gallardo | 17 de septiembre de 2013 a las 11:02

Con la actuación de Estela, de Barbate, pincha aquí, te resumo en esa actuación la gala de anoche de La Voz. Orozco suplió sin problemas a Melendi y el resto de coaches cada uno en su rol y en sus tics. Bisbal, el más querido, claro. Sin ser la sorpresa de hace un año, La Voz mantiene el pulso.

Aquí os dejo otra actuación de Estela, en un programa de Radio Cádiz. Ejemplo de sueños por cumplir y ganitas de superarse

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Aida, 200 capítulos y perdiendo todo el gas

Francisco Andrés Gallardo | 16 de septiembre de 2013 a las 12:07

Si pinchas aquí, puedes ver el capítulo

 

Aida, casi  nueve años después, sufre de estiramiento innecesario, de agonía prescindible. La serie dominical de Telecinco ha perdido muchas de sus cualidades y la mayoría del reparto deambula sin sacar una gota de esencia a los guiones cada vez más ramplones. Aída sobre todo sufre si se la compara con La que se avecina, porque muchas de sus bromas escatológicas parecen evocar a lo que sucede con más garra en Montepinar, y al equipo de Globomedia no le sale igual. Del universo de Esperanza Sur aún mantienen el tipo Mariano Peña-Mauricio Colmenero (el único que podría sostener una secuela si se terciara el proyecto ¿para qué?) y Pepe Viyuela-Chema, que es el que a su vez salva el rol de Miren Ibarguren. Y Paco León, por oficio, aguanta con su empático Luisma. Lo demás, naufraga sin remisión, como se sufrió en el conmemorativo capítulo 200 de bromas napoleónicas. Los niños de la serie han crecido muy mal, metidos con calzador en las tramas con tan mala fortuna como los cameos de este domingo (Coronado nunca estuvo dotado para la comedia). Dani Martínez, que ya venía arrastrando una malaje preocupante, nos tememos que no estará en condiciones de animar los próximos episodios de una décima temporada de Aída que se presiente lánguida. Capaz de congregar grandes simpatías y rechazos absolutos por ese regodeo de las miserias de barrio, en sus buenos momentos esta telecomedia era el aguafuerte de nuestras barriadas, una caricatura social que llegaba a plantear lo mejor y lo peor de la desesperación. Ahora es sólo una rutinaria plataforma para que siga apareciendo sus actores, dedicados a otros encargos más gratificantes. A Aída se le rompió el humor de tanto usarlo.

Los falsos lametones de Noemí en ‘Campamento de verano’

Francisco Andrés Gallardo | 10 de agosto de 2013 a las 18:15

 

Aquí el enlace del vídeo en cuestión

Nadie lamió a nadie en Campamento de verano. Al pobre de Joaquín Prat, deseando presentar buenos índices de audiencia, tal vez le hacía ilusión, e invitaba a acercarse a la guarreada Noemí, encendida en su magra dignidad. En las redes sociales y foros así hablan de lametones, pero igual que lo del perrito Ricky, todo es producto de la imaginación y de las lenguas viperinas. Y en esas, una web con forma de plataforma ciudadana, Hazteoir.org, promueve un boicot contra Telecinco en el que una cadena de hamburgueserías, que no se destaca precisamente por su calidad culinaria, se ha sumado quién sabe por qué.
Campamento de verano es un mal programa, planificado por los creativos más torpes de La Fábrica de la Tele, y lo de duchar con chocolate a Noemí  Merino es una de esas bromas con poca gracia que terminan por estropearlo todo. En las cadenas españolas hemos visto a gente comiéndose cada domingo por la noche bocadillos de pelo y cosas así. Inspirados de mala manera en Humor amarillo y, sobre todo, en Fear Factor, a los del Campamento de cabreados se les ocurrió lo del chocolate. Eligieron a la mencionada Noemí, que no aparece en Telecinco porque sea experta en Hegel o doctora en biopsiquiatría, sino porque fue concursante de Gran Hermano. En Brasil la conocen más desnuda que vestida, porque cuando visitó la casa de los cariocas se le olvidaba siempre ponerse las bragas. Es decir, el día en que Telecinco se le ocurra de bañar con chocolate a Eduard Punset  empezaremos a preocuparnos de verdad.
Lo de la plataforma que boicotea cadenas huele un poco mal, como a maíz tostado pasado de temperatura. Burger King tiene el derecho de quitar sus spots de Campamento de verano porque el programa es un pestiño, pero no tiene derecho a liderar campañas de moralina.
Siempre, señoras y señores, viva la libertad individual. La que en la intimidad, ante la pantalla, nos permite elegir entre Campamento de verano, Homeland, Los Lunnis, Los Morancos o Testimonio.

A Raquel Sánchez Silva y a Mario Biondo

Francisco Andrés Gallardo | 31 de mayo de 2013 a las 10:57

Hay  que vivir, cantaba Joan Baptista Humet en los 80. Sobre todo sentirse vivo y vivir con sentido. No es fácil del todo, porque dejarse arrastrar por el falso carpe diem de lajuerga sin más, del  “hacer lo que nos da la gana” sin más intenciones, no es vivir a tope sino deglutir el tiempo. Hay que vivir, paladear los momentos bien distribuidos en una existencia sustanciosa. Hay que dedicar nuestra atención a hacer el bien y hacer bien nuestros quehaceres, a formarnos y a nutrir mente y espíritu; y también a nutrir la experiencia con la familia y con los amigos. Saber vivir es percibir que el tiempo pasa aprovechado, disfrutando de todo lo bueno, porque la vida sobre todo es alegría y optimismo, sí, y aprendiendo de lo malo mientras vislumbramos un camino y un destino: dándonos cuenta de que la vida es valiosa y que no cuesta tanto darle su valor.
No salimos del asombro de la muerte de Mario Biondo, el marido de la reportera y presentadora Raquel Sánchez Silva (la presentadora televisiva de SupervivientesPekín Exprés).  El  cámara  italiano, que ahora estaba trabajando en el programa Masterchef, tenía 36 años y un estúpido accidente, bien estúpido, lo fulminó.
Una muerte tan prematura nos avisa de lo frágil que es todo esto de estar aquí. La muerte de una pareja al poco de contraer matrimonio, cuando aún te sientes en una luna de miel, multiplica el dolor y la frustración, así que imagínense en qué estado debe de encontrarse Raquel y toda su familia.
Sacando una enseñanza para este entrenamiento de saber apurar siempre lo que tenemos por delante, el infortunado Mario Biondo nos acentúa el aviso de que la vida, efectivamente, es más corta de lo que parece y que puede interrumpirse en cualquier momento sin haber puesto en orden todo aquello que quisimos hacer, decir o amar. Que la vida se construye cada hora y que deberíamos darnos cuenta  de que el tiempo  (que es muy limitado)  y el amor (que no tiene límites) no pueden desperdiciarse.