Archivos para el tag ‘Telecinco’

Reconocimientos para Paco Valladares

Francisco Andrés Gallardo | 17 de marzo de 2012 a las 21:47

Era la voz, la voz más nuestra, además de dominar todos los registros interpretativos con una solvencia admirable. Durante años armaba el teatrillo matinal junto a María Teresa Campos, formando un matrimonio de mentirijillas, a la riña con su consorte televisiva, a lo Valderrama-Abril. Esa animación de los años 90, en TVE y en Telecinco, retomaba su andadura en los primeros años de la televisión. El pileño Paco Valladares fue de los iniciales rostros en asomarse a la pantalla, con Jesús Álvarez o Laura Valenzuela, en aquellos tiempos pioneros donde había que pronunciar, y hasta improvisar, en directo incluso los anuncios. A sus espaldas lucía un bagaje inigualable en experiencia tantos en los escenarios y en los platós. Algún despistado podría sólo relacionarlo con aquellos sketches mañaneros, pero Valladares era de los grandes, de nombre tan mayúsculo como su empaque. María Teresa Campos y su gente en Qué tiempo tan feliz, no podían ayer contener la emoción en antena tras anunciarse el fallecimiento. Emociones que también transmitía Valladares en sus declamaciones poéticas. No hay nadie que haya recitado como este actor sevillano. Capaz, con su retranca de humor, de sacar un partido lírico insospechado a vulgares canciones veraniegas, en aquellos encargos de Guillermo Summers cuando TVE empezaba a ser azuzada por la cizaña vulgar.

Se nos va quien protagonizó la primera serie española rodada en formato de cine. Paco protagonizó Diego de Acevedo, la biografía de un héroe del ejército, y que se estrenó en octubre de 1966. La televisión empezaba a tomar un rumbo ambicioso y aquella voluntariosa producción experimental es la tatarabuela de lo que ahora puebla el horario nocturno. Valladares era de la familia, por su papel en David Copperfield, sus apariciones en las zarzuelas y en tantos Estudio 1 que reflejan una trayectoria admirable. Aunque tarde, habrá que homenajearle y reconocerle como se merece.

‘Mi gitana’, qué gran comedia sobre la ‘Panto’

Francisco Andrés Gallardo | 11 de marzo de 2012 a las 22:28

Lulú Palomares hacía de Carol en Doctor Mateo: la locutora de la emisora del pueblo, con desparpajo y kilos de sobra. Le pusieron maquillaje, un peinado antiguo y unas consonantes atropelladas, y hala, reina de la mortadela, una versión con mala milk de María del Monte. Y así todo en Mi gitana, la adaptación con espíritu tomatero de la biografía de Isabel Pantoja. Ni está bien escrita ni bien interpretada. Ni falta que le hace… no se la pierdan, remedando a lo que dijo el The NY Times sobre Lola Flores, durante tantos años enemiga de la de Garlochí.

Esta vida de la Pantoja es como las aventuras de los payasos, muy divertida por deformación y causticidad. En Telecinco llevan meses cabreados porque no dan con la tecla de una nueva telecomedia y con la parentela de la protegida Isabel les habría salido una digna versión española de Modern family. Ese hermano afeminado con léxico cani, esa madre retaco, ordinaria y cabezota, ese niño que no quiere comerse el pollo. Sólo por la cara de la vasca Blanca Apilanez, como una Encarna Sánchez que está a la altura de las mejores malvadas de la historia mundial del culebrón, ya mereció la pena el primer capítulo. Mucho mejor que el lacio biopic de Antena 3.

Mi gitana, un cuchillo, es para reírse con lo que cuentan, con lo que omiten (esas relaciones lésbicas que se quedan en el aire de la imprecisión) y con lo que parodian. Con Cachuli, con Roca o con Gil (qué grande, siempre, Juanma Lara) no sabemos si estamos viendo Los Morancos o una versión de broma de Crematorio. Y la castellana Eva Marciel hace de hoja en el viento, de víctima de todos: una Isabel Pantoja de acento natural que se arranca por ópera rock cuando entona la Bien pagá con la impagable Encanna de cuerpo presente. Qué dos noches nos esperan aún en Marbella.

(Y para ilustrar, creo que es interesante para los arqueólogos tomateros este vídeo de Encarna con los Martes y Trece de verdad, en una gala. Impagable, también)

Entre monarquías y ‘Pasapalabrotas’

Francisco Andrés Gallardo | 7 de febrero de 2012 a las 9:51

Jordi Évole lo consigue, no deja indiferente en cada uno de sus reportajes. Sigue siendo El Follonero, pero con más calado, aunque La monarquía tenía un precio llegaba con la etiqueta adherida, con las cartas marcadas, con ganas de dañar a la Zarzuela (arriba, la primera parte del programa). Peces-Barba tuvo que apretarse la paciencia para no encenderse. Jordi es realmente temible con una cámara y una pregunta como quien no quiere la cosa. Y yo se lo digo: el precio de la monarquía siempre será muy inferior al de su valor.

Fue la noche del futbolista Joaquín, como un sabio y brillante concursante en Pasapalabra, riéndose de sí mismo, como una anti-parodia del Sergio Ramos de Crackovia. Aída sufre una retroalimentación de Telecinco: parece a veces como un soporte para promocionar programas de la casa, como ya sucedió con Gran Hermano. A la serie de Esperanza Sur no le hace falta, pero parece que a la cadena, sí. El capítulo de Luisma y Chema en el concurso de Christian Gálvez era facilón, dejando suelto al personaje de Paco León. Como contrapunto, el lado tierno de Mauricio Colmenero, para compensarle de tantas frases pasadas de rosca que le están imponiendo en esta temporada. Desde que los catalanes se quejaron, el tabernero que da vida el onubense Mariano Peña no falla con alguna gruesa alusión al Noreste. No le hace falta tampoco, pero Colmenero, a su manera, es el auténtico Follonero de Telecinco.

Aída sigue en forma, pese a todos sus defectos de siempre. Le perdonamos sus tramas y personajes cargantes (a veces hay que tomar almax con Miren Irbarburen o con Eduardo Casanova) porque a fuerza de exagerar son capaces de servir la carcajada.

Ahora mismo hay pocos programas para reírse de verdad. O hemos perdido el sentido el humor o las cadenas no saben dónde encontrarlo.

Hay que darse a ‘La Fuga’

Francisco Andrés Gallardo | 13 de enero de 2012 a las 9:49

http://www.youtube.com/watch?v=1aIYbcHq2fQ
 
Nos evoca otras historias de cárceles (es imposible no hallar paralelismos con Prison break, ‘Prision’ break para la guasa twittera) pero no es la típica historia en una cárcel. Tiene miga y tramas para aguantar. La Fuga no es para huir, sino para quedarse y lamentar que en caso de que tenga éxito la estirarán en Telecinco como chicle. Mientras, disfrutemos de ese malo que aún ha de dar noches de mala milk, el que encarna Asier Etxeandía, en un drama carcelario que no va a padecer de claustrofobia, uno de los temores que teníamos. Incluso tienen un bar para colocar marcas y eso que allí viven en un mundo en crisis apocalíptica, bajo una dictadura. La plataforma reconvertida, muy conseguida en posproducción, da juego. Teníamos prejuicios con La Fuga, con Aitor Luna cristífero, pero sobre todo tras el raspado de futurismo que sufrió el proyecto. La productora Bocaboca, visto el primer capítulo, ha sabido dar forma correcta a un relato que transcurre en una distopía ya vista y el gran público se engancha a la historia de amor hasta el infinito, las lealtades de los que parecen buenos y las sombras que acechan en cada personaje. Es El internado sin niños y es El barcosin niñatos. Acepta al público joven pero se entrega al adulto, sin tanta piel explícita (y hablamos casi de un oxímoron, tratándose de Telecinco). Hay guiños al movimiento de indignados en la historia de los rebeldes, los ‘resistentes’, y una puesta en escena que recuerda a los futurismos ochenteros de Stallone.La historia se desarrolla en un mundo en que se han despilfarrado todos los recursos y precisamente se observa en la serie que se ha aprovechado el presupuesto. Está cuidada y aparente. Ya no es noticia cuando se trata de una ficción española. El futuro dependerá de lo que anote en el segundo capítulo (tuvo 735.000 seguidores en Andalucía, un ‘datazo’ de 21,2% de cuota, bastante menos en toda España, 16,9%:  Andalucía tira siempre para el cinco, sin rima). Que el audímetro se apiade María Valverde y los suyos.

El trigo del yerno del Rey

Francisco Andrés Gallardo | 6 de enero de 2012 a las 11:45

 “Urdangarín no era trigo limpio”, cuchicheaba, a su estilo, el cronista nupcial. Lo ha dicho Peñafiel y ya se despejan así todas las dudas del yerno desvariado del Rey. La que nos espera con Letizia si las sospechas de Jaime son proporcionales a la realidad. No sabemos si el ex balonmanista forma parte de los Doce meses, doce causas, pero antes de entrar en el juzgado le ha quitado todo el protagonismo al resto de la fauna de Sálvame. Ayer lo andaban buscando por Vitoria como si fuera una ex novia de Paquirrín.

El yernísimo de las mil empresas protagonizaba, cómo no, un reportaje noctámbulo este miércoles en Telecinco donde aparecía Peñafiel con aquel y otros comentarios y por donde desfiló la bio-hagiógrafa real Pilar Urbano desgranando cómo el olímpico de Atlanta se trajo una medalla y una infanta de aquellos juegos del 96. Y cómo se fue pasando al lado oscuro a raíz de un master empresarial que le abrió los ojos y la cartera y endureció su rostro germano.

En Telecinco no hacen En portada ni Informe Semanal por lo que el reportaje se excedía en sus tonos amarillos y rosas y perdía garra cuando Paloma Gómez Pelayo contaba lo sucedido como si hubiera extirpado los datos de alguna revista o de alguna frikipedia. Por cierto, se hacían eco de un blog de esta casa, el de Fernando Santiago, quien publicó el informe de la presunta sordera con la que Urdangarín se libró, por el oído y por la cara, de la mili. Después hacía gracia recordar cómo era el Príncipe el que se hacía el sordo ante los periodistas en la pedida de mano del barcelonista en la Zarzuela. Un cuadro de sordos y ciegos en la corte. Las cadenas se van a hartar. Y cuando haya sentencia, a buen seguro que nos aguarda una miniserie de esas que dan tanta grima.

La Nochevieja de dos tontos muy tontos

Francisco Andrés Gallardo | 2 de enero de 2012 a las 18:31

Este es la crónica de la Nochevieja televisiva que hoy aparece también en papel…

La que llevaba el traje azul era Paz Padilla, con Prat, y juraría que era el vestido que lucía Belén Esteban hace un año. Las que se fueron a tomar por uvas se decantaron esta vez por el color rojo, sin atender a las exigencias de Angela Merkel. Rojo con chorreras y brillos, como Anne Igartiburu; con estilo Gilda, como Carolina Martín en Canal Sur, viva la Pepa; o con adornos fractales en el caso de Isabel Pantoja. Jorge Javier cambió de pareja. Mandan millones. La viudísima, la ex alcaldesa de Marbella, fue tomada de la mano para asomarse a saludar a la Puerta del Sol y de las Pelucas. Como una Evita clamando por los descamisados, “Maribel” podría haber cantado No llores por mí, Argentina, pero después al piano entonó con su maromo A mi manera, con su hijo Kiko de testigo. La Pantoja y Paquirrín desearon un feliz año en 1989. Entonces eran Martes y Trece. La versión original es más inclasificable. Kiko, aprendiendo la soltura de carrerilla, proclamó su pesar ante toda España de la ruptura con su ex novia y ex portada de Hola. Vuelve a casa, vuelve, decía Kiko, el primo de Rivera más listo. Y si Isabel era Evita, Jorge Javier tenía un punto de Carmen Polo: intrigando y controlando. De buena gana se hubiera puesto los collares. En La Sexta acababa Dos tontos muy tontos, de lo más recomendable en la noche, cuando Jorge Javier parecía sacar del museo de cera a la artista sevillana.

Anne Igartiburu, mala cara, y José Mota, en la auténtica cadena oficial de las uvas, La 1, se ha convertido en una pareja cansina. Da recochura decirlo, pero fue así. Les faltó chispa. Mota repitió algunos de los chistes ya lanzados en su inmediato especial, el notable Seven: los siete pecados… Con el recorte de 200 millones en RTVE Águila Roja se convertirá este año en Gallina Blanca y Gran Reserva en Tinto con Casera. El humor de Mota va a seguir siendo en los próximos siglos el mejor regalo para la cena de Nochevieja. Con Rajoy y Zapatero de investigadores de Seven (eso sí, referente pelín antiguo y demasiado visto), los abundantes cameos eran un aliciente añadido entre las siempre celebradas imitaciones del Rey, Rubalcaba o la nueva Desazones de Cospedal. En los colegios españoles ya no se hablará del Siglo de Oro sino del de Baño de Alpaca, como mucho. La crisis extrema da para reírnos a carcajadas. Bien lo sabe el maestro Gila. Como paradoja humorística, Igartirburu condujo el especial musical, extremadamente rutinario, cambiando de traje con cada presentación. Sólo en vestuario de la “Corazones” ya tenemos ahorrados los 200 millones del ala.

Carolina Cerezuela (debilidad de aquí el cronista), la más guapa en la noche, optó por el malva para acompañar a Sobera en Antena 3. Para la cena los de la nueva fusión crearon un autozapping y para el cotillón, un karaoke con actuaciones de ayer, hoy y nunca. La Sexta, lo dicho: los tontos y en las uvas, a Wyoming y Usun grabados. Otra autoparodia. Para refrito con sustancia y guasa, el de La 2, Cachitos de hierro y cromo, con Luis Aguilé o Rafaella Carrá. Qué noche.

Canal Sur siempre celebra esa fiesta que es para los copleros de la familia, mientras el resto de los posibles invitados nos quedamos en la puerta, sin ganas de entrar en esa sala de fiestas del siglo pasado. No, no queremos más marisco congelado, apartamos el plato del mando cuando se nos aparece algún canturreo de Canal Sur. Nos quedamos mejor en Cádiz, con el pito de Modesto, amable, con retranca, qué gran tipo; y los guantes de Débora. Digo, Carolina. En una espléndida plaza gaditana de San Juan de Dios habían muchos menos pamplinosos que en la Puerta del Sol, donde siempre parece escenificarse un carnaval chungo. Y con dos tontos asomados al balcón.

Mercedes, La Noria: enemigos que resisten

Francisco Andrés Gallardo | 23 de noviembre de 2011 a las 10:11

http://www.youtube.com/watch?v=qstQXRaJVTk

La Noria gira con los anuncios de Esperanza Gracia, una vidente clásica. Aquella brujilla que peloteaba a María Teresa Campos en sus tiempos gloriosos, cuando Terelu iba oxigenada y cogía los ejemplares de Interviú con dos deditos. Esperanza es lo que le queda a La Noria. La astróloga que, dice, lleva años orientando, asesorando, recomendando. Llevándoselo. A La Noria (arriba el vídeo de ‘La Paranoria’ el día que Buenafuente enterró a Chikilicuatre) le queda la esperanza de lo que acuerde la cadena con los anunciantes. El programa se salvará por las tertulias políticas, recordando los dirigentes que pasaron por el juego de sus sillas. Y por el audímetrto. Tendrán que disculparse más vivamente por la madre de El Cuco y puede ser que aparten algún contertulio moscón, e incluso que Jordi se tome unas vacaciones. Y La noria seguirá girando porque a su costa han tenido que sacrificar Enemigos íntimos y Resistiré ¿vale? dos de los patinillos de gritos e índices acusicas, de polígrafos e insultos, que tienen que barrerse para presentar que Telecinco cambia sin cambiar demasiado. Lo justo para dar más trabajo a las productoras de la casa. Y las agencias de calificación, las agencias de publicidad, ya pueden insertar los anuncios sin mirar a los lados. La noria va a seguir porque, a ver ¿que iba a hacer Telecinco un sábado por la noche? Los fines de semana son el punto débil de la cadena hepática y Jordi es de lo poco que saca pecho. O sacaba.

Mercedes Milá, como el amigo de las cervezas de El show de Truman, se presentaba peripuesta la víspera de las elecciones. Iba a promocionar El comecocos, la cantera de charlatanes de Cuatro, cadena hermana. Y prima. Pero Mercedes, sobre todo, iba a animar a La Noria. A decir a los cuatro vientos, con ese porte de hacer lo que le sale del bolo, que no les moverán de Telecinco. La Noria yira, yira, pero no se mueve. María Antonia Iglesias, con el taburete bajo sus piececitos, ha encontrado de nuevo su trinchera

El discurso de la bañera de Gil

Francisco Andrés Gallardo | 22 de noviembre de 2011 a las 10:00

Lo soñé esta noche. ‘Las noches de tal y tal’, con Jesús Gil en la bañera rodeado de aspirantes a Mamachichos, hablando del pueblo de Marbella  y de los 300 millones que regalaría al mejor postor. Así bien pudo empezar todo. Aún faltaba la crisis del 92, pero de aquellas frustraciones de megalomanía surgieron las cenizas de la burbuja inmobialiaria. Y ya en esas Gil se había salido de la bañera, pero otros habían ocupado su lugar. Incluso los ‘Enemigos íntimos’, ya en el velatorio de los programas olvidados de inmediato. Y tal y tal. Qué mal sueño. Qué peor despertar.

A vueltas con ‘La noria': les conviene algo de humildad

Francisco Andrés Gallardo | 15 de noviembre de 2011 a las 10:14

De verdad que impresiona que un programa tan comercialmente voraz como La noria tenga empaque de noche de luto o que parezca que ha pasado a la parrilla de La 2, con esos segmentos de contenidos tan largos y esos intermedios tan chiquitillos que dan lástima. Las navajas y las caries se han desmarcado de la contratación, pero siempre les quedarán los desatascadores de retretes, todo un monumento involuntario, y las autopromociones de Aída.

Los anunciantes, por efecto llamada y evitando el fuera de juego, se han ido de La noria. Pero, que conste, no de Telecinco. Quiero y no puedo. Sálvame, Enemigos íntimos o Acorralados no tienen mucho que envidiar al programa del sábado, pero lo de la madre de El Cuco ha servido de aviso a navegantes y, por ahora, un punto y aparte. Algún día podrán volver los anuncios a la sombra de Jordi González, pero algo se ha movido en el concepto del “todo vale” de la televisión en España. Las redes sociales sacan músculo junto a la prensa escrita, los dos foros donde se ha torcido el brazo de unos anunciantes que han dado la sorpresa. La noria anda más suave desde este sábado (¿qué familiar de Al Bano queda por pasar?) y el plante del bolsillo vacío no ha caído en saco roto.

La primera conclusión que ha de sacar Telecinco de todo este asunto es que ha de cambiar la estrategia de comunicación. Con un poquito de humildad se habrían reconducido los primeros momentos de esta personal crisis. Jordi González estalló en twitter, donde se fraguó el inicio de esta revolución de indignados, y no mejoró la situación repartiendo pringue entre los demás medios. La justificación pública en La noria de la semana pasada fue frustrante. A Jordi González y a La noria es cuestión de que se le bajen ya los humos. Y a Telecinco, con Berlusconi en su casa, le ha llegado el momento de hacer algo distinto. Que llamen a Buenafuente.

‘La noria’ se convierte en ‘El ventilador’

Francisco Andrés Gallardo | 6 de noviembre de 2011 a las 12:15

Pinchad aquí para ver la intervención de Jordi González anoche. Debían estar los ánimos bastante tensos ayer en la redacción de La noria. Sacaron toda la artillería que tenían a mano: a Mariñas, recién emigrado de Antena 3, para que se peleara con Karmele y Mila Ximénez. Hicieron una tertulia sobre insensibilización social  (vídeo de arriba), con la agresión en el túnel de la M30 en el objetivo. Llevaron al infortunado ex boxeador Perico Fernández. Y Jordi González justificó la labor realizada por su programa durante estos años (ha habido momentos buenos, y entrevistas muy interesantes, sí, que conste) para justificar la presencia de la madre de El Cuco el pasado sábado. Claro que se notó La torta publicitaria, la marcha de anunciantes de un programa del que se presentía su cabreo interior. Lo peor de todo, que Jordi encendiera en su editorial el ventilador para pringrar a Antena 3 y a la Cuatro de los tiempos de Prisa, de haber pagado en su momento a la madre de  El Cuco por ser entrevistada. Todo sigue igual ¿o tal vez no?