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El Cuco: Pájaros, euros, mentiras y cintas de vídeo

Francisco Andrés Gallardo | 31 de octubre de 2011 a las 9:34

La madre de ese tipo con ínfulas de estrella de la canción cani, El Cuco, puede ser un personaje de interés. Sus palabras siempre nos podrían dar pistas de quiénes y cómo son los que asesinaron a Marta del Castillo, y lo más deseable sería que aportara realmente luz al suceso. Si no sabe, o no quiere, allá ella. Lo realmente repugnante es pagar por unas declaraciones de esta mujer empeñada en no reconocer al pájaro que ha criado. Dicen que entre 9.000 y 10.000 euros cobró por ir a La noria. Sus declaraciones no valieron ni un duro, pero a Telecinco le da igual, aunque sus entrevistados, como es el caso, no den la cara. Ya hay otras ilustres invitadas que dieron ejemplo de despropósito, como Violeta Santander, aquella pareja maltratada del tipo que se enzarzó con Jesús Neyra. Todo el mundo tiene un precio y Jordi González no reserva el derecho de admisión. Ya sea la madre de El Cuco o Mario Conde dándonos lecciones de cómo salir de la crisis, como sucedía este sábado. Cara dura para una televisión blanda, sin límites de escrúpulos mientras el talonario responda y el audímetro, también.

María Antonia Iglesias fue una comisaria temible y es una contertulia iracunda, pero en su interrogatorio a la melena sunsilk de la madre de El Cuco confirmó que tiene un agudo sentido del interés periodístico. Se topó una y otra vez con la fingida ignorancia de esta señora que no quería reconocer la ralea de su parentela, y todo a unos metros de Juan José Cortés. De nada sirvieron los lamentos de la tertulia posterior. Noche de pesadilla de una noria cínica. El horror también se paga a tocateja. Un buen trato de Halloween: captar la atención y la indignación de la gente sin decir ni pío. Menos mal que, por lo menos, no hubo ni un aplauso.

Telecinco, más irrealidad que ficción

Francisco Andrés Gallardo | 25 de octubre de 2011 a las 11:36

 

En Telecinco es como si no cupieran las ficciones. La parrilla está tan atosigada por los realities y todas sus vertientes en forma de tertulia, debates rencorosos, griterío ignominioso e interpretación verdulera, que produce (casi) a todas horas un exceso de callejeo, dialéctica principesca y ardentía estomacal. Telecinco es corazón y bilis. Esgrima a hachazos. Caja de gusanos de seda cabreados. Telecinco es telerrealidad, vaho en el espejo cotidiano, teletienda de bustos operados y telemaratón de salivazos. También está Pasapalabra y los deportes. Incluso Piqueras y unos desayunos interesantes con la Campoy e incluso con AR. Más allá de estos buenos momentos, la cabra, con perdón, tira al monte de la mesa redonda, la que tira manta para arriba al pelele de turno.

Ante la realidad de Telecinco, su realidad, no caben ficciones, y eso es lo que tiene asumido tanto el adicto a Sálvame como el que se tiene prohibido estacionar en el número 5 del mando. Si aún sobrevive Aída es porque ya es de la familia, de otro tiempo. En Telecinco han hecho auténticos monumentos de la ficción en España tan fallidos como Vientos de agua o Acusados; pero cada vez lo van a tener más difícil para consolidar una serie dramática o una intriga policíaca donde todo el mundo espera, o teme, encontrar a Bárbara Rey, a Mila Ximénez y, muy pronto, a Isabel Pantoja.

La telerrealidad ha asesinado a Homicidios. No es una obra maestra, sí, pero en La 1 habría encontrado esa audiencia fiel que ahora, en Telecinco, sólo encuentra a las tantas de la noche, como le pasó a la maltratada Punta Escarlata. Son secuelas de la fragmentación y los modelos estancos de programación. Antes de darle al ‘on’ el espectador ya se hace una idea de lo que va a encontrar en su barrido y no le va a dar oportunidad a lo que crea distinto, aunque sea a Eduardo Noriega poniendo cara de palo.

Risto Mejide se come el cartón

Francisco Andrés Gallardo | 4 de octubre de 2011 a las 9:14

La primera vez que al cuervo Rockefeller se le engrasó la pelvis con la expresión “Toooma Moreno” fue en una mañana de domingo de finales del 77, instalada la democracia, la libertad de largar y con una TVE ligeramente relajada (muy poquito, eh) en cuanto a expresiones. Como era un vulgar muñeco, con su picotazo pintado en naranja acrílico, gris para los espectadores, el gesto no disgustó demasiado a los seguidores de Gente joven, un programa tipo OT donde se buscaban los talentos vocingleros del país (de ahí surgieron Isabel Pantoja o Francisco, recuperados para el plasma). En Gente joven daban la oportunidad a los prestidigitadores con pajarita revenida y cantantes “de música ligera” con gomina rancia. La apoteosis la formaban los conjuntos de bailes regionales y el concurso de tunas. Sin anestesia.

En medio de aquella caspa melódica Rockefeller era la repanocha y a los pocos años se aposentó en las noches de TVE e incluso triunfó entre los italianos. Sí, en aquel tiempo tan analógico hasta los muñecos eran líderes. Como ahora. José Luis Moreno, el manipulador e inspirador del bicho, lo rescataba este domingo moviendo como siempre la boca sin ambages (la boca del ventrílocuo). Rockefeller era el reflejo platónico en la caverna de los 80 de la esencia de Risto Mejide, infinitamente más ácido e incorrecto. Tú sí que vales ha reunido a los dos y vistos los sinceros modos, con gotas de mala milk, que se gasta el creativo, Rockefeller no tiene nada que hacer. Moreno quería contratar a todos los que pasaron por la primera gala, mientras Risto, pepito grillo de las OT de niñatos, ponía las cosas en su sitio y no dejaba impresionarse por cantantes, bailarines o contorsionistas.

Kiko Rivera, con vis cómica, y El Sevilla, con greñas, cumplen sus funciones. Pero de buen rollo y sin Risto Mejide Tú sí que vales no duraba ni un brindis en Cheers.

¿Dónde estás, corazón?… Pues en Telecinco

Francisco Andrés Gallardo | 21 de septiembre de 2011 a las 9:15

 

Pocholo Martínez Bordiú arrojaba un vaso de agua a Karmele Merchante y Chabeli Iglesias abandonaba el plató entre silbidos. Tómbola nació como el escaparate del corazón y la polémica, la revelación surgida de las autonómicas que advertía que entre los personajes de las revistas había tomate, exclusivas y horas baratas de televisión. Tras el magacín de Globomedia Qué me dices que llegó a Telecinco en el 96, el corazoneo, hasta entonces pasto de colorines para el Hola y sus hermanas, se quedó para siempre entre los canales españoles. Canal Sur se dio de baja del tenderete valenciano de Ximo Rovira a raíz, hace catorce años, de una lamentable tertulia sobre el fatal accidente de Lady Di.

Lo que subió como la espuma descendió con la rutina. Y fue con el desgaste de Tómbola cuando Ana Rosa Quintana, la entonces estrella de Antena 3, aceptó el encargo de hacer un formato parecido. ¿Dónde estás corazón?, cronistas enfrentados a los invitados, nacía en el verano de 2003, para lucimiento de las venas de María Patiño y del bigote de Jesús Mariñas. El jerezano Jaime Cantizano, relevo de Mon Santiso y Antonio Hidalgo para hacer de yerno ideal a la vera de Quintana, se puso al frente de este magacín de famosos que durante sus 8 años concluye con casi un 20% de share de media y 2 millones de espectadores. Pero eso promedio se deshacía en los últimos años. Tras las vacaciones DEC?(acrónimo con el que se encogió el título) estaba en la cuerda floja y finalmente no pasó la prueba del 10% y entre todas las partes han aceptado de forma amistosa echar la cortina este viernes.

Antena 3 despide con dignidad a unos de sus programas más emblemáticos, mientras Cantizano y la productora Cuarzo respiran para embarcarse en unos proyectos diferentes y puede que incluso más atractivos. La balanza frente a Sálvame Deluxe se inclinaba ya la mayoría de las veces a favor de Jorge Javier Vázquez, pero lo que de verdad ha empujado a Antena 3 a este cese es el buen resultado del concurso Atrapa un millón. Cuando DEC pasó a la franja de trasnoche en realidad estaba firmando su finiquito. Telecinco enfrentó al programa estelar de la firma de Ana Rosa con decenas de proyectos, desde Los Morancos a capítulos de Mentes criminales, pero el corazón de Antena 3 flotaba en el audímetro de la noche de los viernes. Y hubo lealtad por todas las partes pese al fichaje de Quintana por Telecinco hace ya seis años.

DEC vivió su récord a costa de Eva Nasarre, aquella sonrisa de Puesta a punto venida a menos. El 29 de octubre de 2004 Cantizano congregaba a 3,4 millones de seguidores y el otro gran pico se producía dos años después con la detención de Mayte Zaldívar. Cifras que, parece, no volverán al género fácilmente.

Antena 3 se queda sin corazón pero no cierra la puerta a los programas de famosos. La cadena de Planeta esquiva el sello de Telecinco y en busca de formatos para toda la familia probará con otras alternativas a DEC, pero marcando las distancias a Sálvame y a espacios parecidos de su competencia más directa.

Por lo pronto los millones y las preguntas han jubilado a la troupe de Ana Rosa en Antena 3. El corazón pierde a una de sus válvulas de exclusivas y apariciones pagadas al contado. Los famosetes lo tienen ahora un poco más crudo;?los famosos, por lo menos los que no cobran, siempre tendrán su sitio en la televisión del entretenimiento.

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TDT 2.0. La tele que tenemos ¿y nos merecemos?

Francisco Andrés Gallardo | 18 de septiembre de 2011 a las 13:55

Remite la marea y la inundación de logotipos en abierto en el televisor irá menguando y, empresarialmente, concentrándose. A finales de año la TDT española, ese exceso innecesario, como tantos otros que ahora paga el país, estará copada por los dos grandes grupos privados audiovisuales, Mediaset y Antena 3, con una TVE más endeudada (sufriendo en estos meses una surrealista rotación de presidente por orden alfabético) y que afrontará así un giro tan cierto por orientación política como incierto por planificación económica. Las autonómicas, por su parte, penden de un hilo presupuestario y de la contención de gastos de las administraciones, al límite de la asfixia. La mayoría de las locales viven ya en el naufragio de unos ayuntamientos derrochadores y una situación de práctica invisibilidad entre tantas nuevas cadenas; y los canales menores, tipo Intereconomía, 13 TV, Disney Channel o MTV, deberán plantearse qué papel cumplen en el panorama de los tiempos revueltos y las cifras fragmentadas e insuficientes. En el lado de las privadas se van a quedar sin apenas competencia los dos grandes paquetes de canales: los de Telecinco y los de la más que probable fusión (y puede que debamos hablar otra vez de “absorción”) entre Antena 3 y La Sexta, rodillos que pondrán cada vez más difícil la rentabilidad de los solitarios modestos.

En esta temporada se dibuja una segunda etapa tras el apagón de la primavera de 2010 y, tal como ocurriera 20 años atrás, a principios de los 90, de nuevo las audiencias se disputarán entre TVE, Telecinco y Antena 3. Si con la aparición de las privadas la competencia era entre operadores individuales , ahora en la guerra comercial luchan conjuntos de canales temáticos, con la notable diferencia de una cadena pública nacional exenta de la tarta publicitaria y a su vez bajo un modelo de financiación amonestado . Pese a la presente borrasca publicitaria que remueve los cimientos de los medios de comunicación, Mediaset-Telecinco, que agrupa a más de una cuarta parte de la audiencia, obtuvo 85 millones de beneficios en el primer semestre de este año. Antena 3, por su parte, de camino al 20% de cuota conjunta, ha presentado casi 54 millones, algo más de lo que va a acumular de déficit TVE en este 2011, 50 millones (y 66 millones en 2010, su primer año sin publicidad), y con un evidente retroceso de seguidores.

Por el lado de la oferta de programación (y captación así de espectadores y clientes) cada grupo tiene claro la estrategia que van a asumir en este periodo 2.0 de la nueva televisión en abierto. Mediaset cumple un año de gestión de Cuatro y de su ampliación de canales (Boing y el posterior Divinity). Telecinco en estos meses va a fijar aún más su dedicación al mundo del corazón, de sus realities y de los conflictos (Acorralados es el actual motor), ampliando ese tipo de producción propia durante los fines de semanas, con el ‘intermedio’ de los informativos. Pasapalabra y las series en el horario estelar serán las excepciones a una parrilla reconocible por más de un 15% de audiencia adicta e incondicional. Cuatro busca ese otro tipo de público que, por edad o exigencia, ha dejado de identificarse con Telecinco, como sucede con FDF o Divinity, mientras que Mediaset completa su contratación publicitaria con un soporte para niños, Boing, y un futuro canal para hombres, con más deporte, Xtra.

La filosofía de Antena 3 se inspira directamente en la de TVE. La generalista del Grupo Planeta va perfilando una parrilla alternativa a los fieles de La 1: información y magacines durante la mañana, seriales en la sobremesa, concursos en la tarde, series propias y entretenimiento estelar en el prime, y reportajes a medianoche. La cadena aporta de su cuño un filón inamovible como Los Simpson y El Hormiguero traído de la competencia. Neox se va aupando como “la Cuatro” de Antena 3, lo que viene a chocar con la futurible incorporación de La Sexta, más los complementos de Nova y sus telenovelas y Nitro, con acción. La oferta cinematográfica de La Sexta 3 vendría a cerrar un buen conjunto.

¿Cultura? ¿Ciencia? Eso ya sólo se puede encontrar en La 2 que no pasa del 2% de los espectadores (y Canal Sur 2, poco más del 1%). TVE, con 1.200 millones de presupuesto anual, soporta un modelo de contenidos imposible de sostener económicamente para un operador privado. Disciplinas minoritarias en Teledeporte o información todo el día, con su altísimo coste, en 24 Horas, tienen su refugio en la pública. La transición a la espera de un nuevo gobierno lleva a TVE a la provisionalidad. La actual directiva ha sacado todo el catálogo (programando por ejemplo a la vez Águila Roja y Cuéntame), por un lado para apurar los mejores índices y por otro para dejar las manos libres a la futura dirección.

Canal Sur, con mínimos terroríficos durante este verano, sigue arpretándose el cinturón, opta por la continuidad y aunque oficialmente al director general Pablo Carrasco le quedan años de mandato junto a un posible gobierno del PP, las conjeturas pasan por una renovación integral en la cúpula de la cadena andaluza. La autonómica tiene 1.630 trabajadores y una subvención anual que ahora es de 155 millones. Premisas muy complicadas para presentar en una TDT reconfigurada.

El fin del mundo está cerca: vuelve el cuervo Rockefeller

Francisco Andrés Gallardo | 3 de agosto de 2011 a las 1:40

Un nuevo indicio de que el fin del mundo podría esperarnos en el año 2012: José Luis Moreno, que graba lo nuevo de Tú sí que vales con Telecinco, rescatará al cuervo Rockefeller a finales de verano, con las elecciones a la vista. Toooma crisis. El muñeco dipsómano, el de la pelvis engrasada, saldrá del armario y recupera su chaqué y su pelaje negro.

Volverán las oscuras golondrinas y también este siniestro pajarraco, torciendo el pico con sus ojos saltones junto a su cigomático magreador. Este zombie de chistera, a punto de sumarse a The walking dead, dicen que formó parte del espectáculo del convite nupcial de la princesa Ana de Inglaterra, hija mayor de Isabel II y madre de la novia del otro día. La boda de Ana terminó en divorcio y Gibraltar sigue en manos británicas. El cuervo, por fuerza, tuvo que avivar el mal rollo. También dicen que Juan Pablo II seguía las actuaciones de Moreno cuando su muñeco castigador era el fenómeno de la televisión italiana hace 25 años. Y hace un cuarto de siglo el padre de Monchito y el bigotudo Macario era también el as de TVE con Entre amigos, un show de ambientación claustrofóbica que ahora no empeoraría ni la emisora local más cutre.

Rockefeller va a resucitar, pero nos dejó hace unos quince años. Nos dejó tranquilos cuando los muñecos dejaron de tener gracia. Moreno estrenó Telecinco antes que las Mamachicho y Milikito, en el VIP, pero delante de las cámaras ya no tenía mordiente. El sobrino del señor Wences comprendió que dando vida al cartón piedra tendría los días contados. Dejó de zamarrear al córvido y se puso en el control de realización. De allí surgirían los pibones del Noche de estrellas de finales de siglo, a los que después se sumarían Escenas de matrimonio, vía sobrinos, Aquí no hay quien viva.

Productor musical y teatral, coleccionista de billetes con ceros y de obras de arte con firma, saltó a la portada de este periódico cuando unos kosovares le dieron una paliza al asaltar su mansión para robarle. Fue la cara más triste de un tipo con olfato, derrochador de calificativos y que instauró en España el ululeo admirativo yanqui. Como el Carrefour contra el Mercadona, su competencia era Mari Carmen y sus muñecos. La de aquel león, Rodolfo, profeta de Boris.

El encantador de los alcoholes

Francisco Andrés Gallardo | 3 de mayo de 2011 a las 9:06

En Telecinco lo que haría falta es un encantador de contertulios, un domador de fieras ordinarias. Y un buen análisis de alcoholemia también cribaría la presencia de algún patoso, como Jimmy Giménez Arnau el otro día. Este Jimmy lleva treinta años viviendo simplemente de su caradura y, en su momento, de su breve parentesco con los Franco. Si les sirve la curiosidad para algún concurso de preguntas, en el verano del 82 creó un canalillo de televisión que emitía desde un barco en aguas baleares. Aquella tele, perseguida por la guardia civil, tenía un alcance más corto que la información económica en El hormiguero, pero a estas alturas fue la primera célula que terminaría evolucionando hacia los brontosaurios de Sálvame y La noria.

Durante este puente uno de los temas más comentados en twitter ha sido el papelón que ha tenido que encarar el auténtico encantador de perros, César Millán. El mexicano, tipo tan educado como inteligente, no salía de su asombro y no disimulaba su cara de circunstancias ante las preguntas indiscretas (¿qué opinaba de la zoofilia?, le disparó con ademanes estropajosos el tal Jimmy) o las continuas interrupciones por motivos comerciales o banales. El encantador, fajado en la televisión norteamericana, sabe aplacar a los rottweilers cabreados, pero no está acostumbrado a lidiar con seres de ese pelaje y Jordi González no movió ni un músculo para reconducir el desastre. Lo sucedido en La noria no difiere de lo que les sucede cualquier sábado, de lo que pasa cualquier tarde en esa cadena . Pero todavía hay espectadores que se sorprenden de la vulnerabilidad que puede sufrir una persona normal, sensata y no avisada, si la arrojan ahora mismo a un plató de Telecinco. ¿Quién cree aún que el periodismo no ha muerto en la televisión del entretenimiento?

La cinta ‘casquette’

Francisco Andrés Gallardo | 13 de abril de 2011 a las 9:09

Aquí te pillo y aquí, ejem, te mato. Iiiiiín. Es la simple filosofía de Tienes un minuto, el Mujeres y hombres exprés que acaba de estrenar Cuatro. Si te mondas con lo que Telecinco emite al mediodía, que para eso hay gente pa tó, con ese comadreo de ligues y facilidades pélvicas; en las tardes del círculo y medio (quién ha visto y quién está viendo ahora a Cuatro) tenéis un suplemento de greñas y pantalones a medio caer, a la hora del cafelito.

El descaro escéptico de Luján Argüelles sigue siendo lo mejor de cada uno de los programas que le endosan a esta rubia. En Tienes un minuto los maromos desfilan por una cinta, como en un restaurante japonés, y como aves tropicales de un documental de Attenborough tienen que embelesar a las féminas con sus artes y seducciones, atractivos que han sido más bien parcos y cutres en los primeros programas. Sobre todo los aspirantes a novietes enseñan epidermis y caradura, en diversa proporción, y aún echamos en falta un atracón de surrealismo que es lo que necesitaría este programa de encuentros amorosos y diodenales a salto de mata.

Entre niñatos y veinteañeros no es tan infrecuente este reto de desafiar al gustirrinín a primera vista, de retar al escarceo a la primera impresión y que madure la relación en la cita de una tarde (en reportajes posteriores). El espíritu de Tienes un minuto le vendría bien a las tardes de Juan y Medio. Los mayores son lo que menos tiempo tienen que perder en esto de sacar partido al corazón. A los maduretes de Canal Sur les vendría bien un repaso por la cinta, condensar así esa sección vespertina tan hastiada y reiterativa en el sopor de La Nuestra. Tienes un minuto es un formato idóneo para la autonómica, pero los clientes de Juan y Medio necesitan de mucho más tiempo para contar sus batallas y sinsabores, abrigados al bigote del almeriense. Ojalá las citas de Canal Sur fueran de un solo minuto.

Damos otra oportunidad a ‘Vida loca’

Francisco Andrés Gallardo | 15 de marzo de 2011 a las 12:18

http://www.youtube.com/watch?v=YTrnJz50tcU
Habíamos perdido la sensación de descubrir y acomodarnos a los personajes de una telecomedia española. Como ahora las series juegan a varias bandas no nos sentíamos en la obligación de que nos cayeran bien sus habitantes. Con una sitcom hay que empatizar con sus personajes y así estábamos ante Vida loca después de la cita semanal con Esperanza Sur, un barrio que nos sabemos de memoria y que, por ahora, está muy lejos de los nuevos. A las hipérboles de Aída les toleramos todo pero por eso a los de este teatrito no les íbamos a admitir nada así como así. Se iban a ganar la aprobación con sudor, en una cadena, Telecinco, de la que evocábamos idílicamente su abuela, Siete vidas (que envejece como una oveja clonada en las redifusiones).

Y les costó arrancar. En los primeros quince minutos de la nueva comedia sobrevoló el drama. Se iba a pique en esas escenas en las que entraban y salían los personajes, con Alaska de cameo y exteriores donostiarras para escapar, incluso geográficamente, de lugares comunes. Aire Modern family, rompiendo esquemas a la fuerza. Ambiente gay. Esther Arroyo con pinta de estropajo, una Lolita exagerada (ay, de chacha andaluza) y risas que sonaban a cartón. Buenooo, pintaba mal.

Pero, salvados por la campana, la tendencia cambió avanzada la entrega, cuando el enredo de equívocos y medias verdades fue creciendo y con él, el clima cómico. Incluso aceptamos a Miguel Ángel Muñoz como pijazo. Un mal menor. Sin ser tan innovadores en el contenido como en el esqueleto, a Vida loca se le puede permitir otra oportunidad. A ver si Toni Cantó es capaz de nutrir a ese padre de familia que descubre su homosexualidad. El niño pequeño de Los Serrano, Jorge Jurado, ha crecido y sigue tan esaborío como siempre, haciendo doblete en Los protegidos. Confiemos en que la Vida loca se desmadre.

Por Dios, que nunca me interrogue Ana Rosa

Francisco Andrés Gallardo | 2 de marzo de 2011 a las 10:01

El ladino y cínico director de Primera plana que encarnaba Walter Matthau se nos antojaba el espejo esperpéntico de un periodismo impreso amarillo chillón. Pináculo de una época en la que el papel se vendía a viva voz y en la que el rigor era un ingrediente prescindible para muchos profesionales, autoridades y lectores. Todo era una broma de Dios. Aquella película era una acertada, y mejorada, revisión de Luna de papel, que muchos escribidores de noticias tenemos como guasón manual y antimanual de ética. “… Pero nunca se case con un periodista”, recomendaba vehementemente Matthau a Susan Sarandon.

Lo de encerrar a un fugado condenado a muerte en un escritorio era una hipérbole que en estos tiempos catódicos y twitteros se convierte en lo más normal del mundo. Los redactores de El programa de Ana Rosa han trabajado lo suyo para que una persona disminuida psíquica como Isabel García, la mujer de Santiago del Valle, declarara su explosiva confesión contra su marido, imputado por la muerte de la pequeña Mari Luz. AR, argh, se ha apuntado un primicia sabrosa, pero la ha conseguido con artes discutibles, estilo dudoso y a costa de una auténtica desdichada. En el matinal de Telecinco pueden celebrar este pelotazo, porque en estos tiempos los cadáveres y las víctimas cuestan menos que una décima de audiencia, pero, sinceramente, no es un asunto para estar orgullosos.

Lo preocupante está por llegar. Los magacines tienen las puertas abiertas para ejercer de oficio como fiscales y conseguir pruebas a cualquier precio. Hubo un tiempo en que la televisión, y sus espectadores, ocupaban el papel de la policía en buscar a desaparecidos. Ahora toca hacer de interrogadores. Y con las confesiones llenar horas y horas de mañanas, tardes y noches de luxes. Ya no hacen falta periodistas. Ahora se necesitan ayudantes del de Miénteme.