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CiU apoya el programa ‘España opina’ en TVE , ¿qué raro, no?

Francisco Andrés Gallardo | 26 de febrero de 2015 a las 16:22

Me apetecía incluir hoy este artículo que publico en papel. Gracias a vosotros, sofalícolas, por estar ahí…

A los políticos de derecha (ojo, no sólo los de PP y su cuerda: en el  PSOE, en IU y por supuesto  en Podemos también hay mucha gente de derecha, lo de apuntarse a un club no es vinculante) se les identifica de inmediato porque de forma natural les sale ese empaque, ese gesto, de mirar a los demás por encima del hombro, acostumbrados a tenerlo todo hecho desde chiquetitos, a estar bien criados y malcriados, y a despreciar la opinión y la razón de los demás: esos primarios rasgos inconfundibles de casta término de reproche del que se han adueñado los podemistas. Casta que se une a impunidad y desprecio a los otros. La actitud de querer estar por encima de la gente. En periodismo se les huele a la legua en cualquiera de sus columnas, aunque tengan veterana careta de progres  (por aquí andan un par de blogs de gente de ese característico pelaje). Ernesto Sáenz de Buruaga, que presumía y amenazaba de hilo directo con Aznar, es uno de esos  voceros que mejor representan esta actitud perruna y de  ensalzamiento de los peores valores de la derecha (que no tiene nada que ver con ser conservador o respetuoso con las tradiciones, por ejemplo).

A Buruaga ahora le defienden el presidente de RTVE, José Antonio Sánchez, que se define con su trayectoria; y también una coalición tan clasista y excluyente como CiU. Su consejero, un tal Óscar Pierre, ha dado el visto bueno a España opina. Qué raro que un  representante de Artur Mas  respalde un debate llamado España opina ¿verdad?  No es raro salvo que se tenga intención de empujar al desprestigio a la ya devaluada TVE. Un debate político,  los sábados por la noche, con Sáenz de Buruaga, producido además por una productora externa (clin, clin, clin ¿quién manda en este parné?) es un espacio condenado al fracaso de audiencia y a un despilfarro en una corporación tan deficitaria como RTVE, donde el PP hará despidos a mansalva en cuantito pueda.

Quédense al  menos con unos nombres honestos entre los consejeros populares: María Luisa Ciriza (curioso apellido), Rosario López Miralles y Fernando Navarrete. Por lo menos se han olido que lo de Buruaga no huele limpio. Si en el PP no hubiera hecho caso a  los perros de la derecha en TVE habría periodistas como Ana Pastor o Toni Garrido que, al menos, generaban algo de prestigio y audiencia a una cadena pública.

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Robaron un camión de chirimoyas…

Francisco Andrés Gallardo | 25 de octubre de 2014 a las 21:05

Había que tener redaños en la eclosión de los años 70 para lucir una calvorota monda y lironda cuando los acomplejados señores bigotudos se arropaban con bisoñés y se liaban ensaimadas de pelos apretujadas con laca para disimular sus evidentes alopecias. Había que tener entonces una estampa bravía para ser calvo, llevarse un chupachups en la boca e intimidar así a los malos. Aristóteles Savalas, Telly para todos, fallecido en 1994, era un tipo con carácter fuera y delante de las cámaras y dotó a su intratable teniente neoyorquino de un aura ruda pero moderna que cautivó. El teniente Theo Kojak, más recordado por los caramelos y por las sevillanas de Pepe Da Rosa (el vídeo de arriba) que por su impacto en la tele, iba a ser el personaje de un telefilme pero finalmente fue el protagonista de una serie de acción que se prolongó durante cinco años cuando las cadenas no se encariñaban tanto con sus criaturas.
Alguien atrapará la marca Kojak de los caramelos con palo de Fiesta, fábrica que ha dejado todavía un resquicio de esperanza para su supervivencia. Desde 1975 estas chucherías están en los quioscos y han pervivido por encima de la memoria del propio personaje. Era un fumador contumaz y en plena pionera campaña antitabaco los guionistas vieron un rasgo saludable e identificativo, incluso realista, que calmara el mono de nicotina a base de chupachups. Los niños emulaban a los de la tele, a ese tipo misterioso del sombrero. Se llevaban el palo a la boca mientras blandían su revólver de plástico, imitando al detective de origen griego, como su intérprete, que pasó a la historia por su despedida latiguillo: “¿quién te quiere a ti, muñeca?”, el internacional “who loves ya, baby?”. Kojak fue de las primeras series de TVE dobladas en España. Hasta su predecesor Kung Fu (1973) todas las ficciones estadounidenses o británicas llegaban con su doblaje neutro hispanoamericano. A Theo-Telly le pusieron la voz de Gary Cooper, de Burt Lancaster: Vicente Bañó. Así cualquiera.
Kojak se instaló en la Primera Cadena en el nicho más estelar de aquel tiempo: la medianoche de los sábados, donde estuvieron Los intocables, El fugitivo o El Santo. El último había sido el churro de El inmortal. Cuando apareció el calvo repartiendo mala leche los espectadores aplaudieron aliviados. El teniente se había estrenado en Estados Unidos, en la CBS, en 1973, y aterrizó en España el 9 de mayo de 1975, tras la ración del Directísimo de Íñigo. Las investigaciones en Manhattan Sur se prolongaron durante más de un año de forma ininterrumpida (hizo descanso con la muerte de Franco), de ahí que calara de manera extraordinaria entre nuestros paisanos y salieran a la venta caramelos, juguetes y hasta un disco cantado por Savalas. Aunque Da Rosa lo incluyera entre los cuatro detectives, el resto de compañeros (Colombo, McCloud y Banacek) formaban parte de una franquicia menos agresiva o realista que el investigador rapado. En Estados Unidos los otros iban los jueves por la noche en la NBC y aquí, los domingos, como Estrenos TV. El calvo era más trepidante y deslenguado, sus ecos llegaron a House, y rompía moldes en el género que ahora llaman procedimental (caso, desarrollo y solución). El personal español sentía predilección por el compadre Stavros, hermano de Telly en la vida real.
Kojak concluyó su gloriosa etapa en TVE el 22 de septiembre del 76, con el declive del lacio Palmarés (que pasó de Bárbara Rey a Pilar Velázquez, futuras reinas del destape) y fue sustituido durante pocas semanas por Al filo de la memoria. El 23 de octubre del 76 se estrenaba Sábado Cine, todo un clásico en la parrilla de la cadena pública. En aquellos años de Kojak todo lo que aparecía en televisión se convertía en oro, incluso unas eternas piruletas de cereza con chicle dentro.

La RTVE que se encuentra José Antonio Sánchez

Francisco Andrés Gallardo | 23 de octubre de 2014 a las 11:36

 

jose antonio sanchez sofalicola

José Antonio Sánchez Domínguez, tras pasar por Telemadrid con su ERE de más de 700 trabajadores, es ya el nuevo presidente de RTVE. Sus antecesores no han pasado más de dos años y medio en el ‘trono de hierro’ de Prado del Rey. Él mismo estuvo algo menos de dos años en su anterior etapa (2002-2004), con Alfredo Urdaci de escudero en Informativos. Esta es la RTVE con que se encuentra ahora diez años después…

 

Ha perdido la mitad de la audiencia en 10 años

Cuando Sánchez dejó la dirección general de RTVE en 2004, La 1 tenía un 21,4% de auidencia y La 2, 6,1%, 27,5 entre ambas. En septiembre La 1, gracias a la selección, apuró hasta el 10%, pero en julio tuvo su mínimo histórico, 8,9%. La 2, registró un 3% y entre todos los canales (Teledeporte, en riesgo de clausura, Clan y 24 Horas) suman en total un 17%, poco más de lo que registra Telecinco. Cuando llegó González-Echenique en julio de 2012 La 1 tenía un 12,2% y ha perdido más de 2 puntos en 2 años pese a que se recortaron el número de canales de la TDT.

Los Telediarios ya no son líderes de audiencia

En el período anterior de Sánchez los informativos conducidos por Urdaci eran líderes. La prolongada etapa de Fran Llorente vivió un descenso que se remontó con creces. Desde que está Julio Somoano los Telediarios han perdido el primer lugar frente a los de Telecinco y son superados los fines de semana por los de Antena 3. En 2012, el último año con Llorente, los Telediarios tuvieron una media de 2,3 millones de espectradores, 16%(los de Telecinco, 1,8 millones, 13,1%). En la actualidad los noticiarios de La 1 los ven 1,8 millones de media, 13,2% y Telecinco lidera con 1.867.000 de media, con 14,4% de cuota. Los de Antena 3 se acercan a los 1,7 millones, 13%. Otros espacios informativos como Informe Semanal o Los desayunos viven sus momentos más discretos, aquejados de críticas desde el seno de la redacción.

Una deuda en efectivo de 328 millones de euros

Desde 2007, año en que se creó la corporación, RTVE suma un déficit de 716 millones, de los que 388 millones pertenecen a depreciación inmobiliaria. La deuda acumulada en impagos hasta Echenique es de 328 millones. Antes de la incorporación del primer presdiente nombrado por el PP la deuda era de 162 millones. La plantilla de RTVE la forman más de 6.500 trabajadores (la mitad que la RAIitaliana pero 6 veces más de los empleados de Telecinco). Los sindicatos temen un ERE, que se produciría tras las elecciones generales.

Una reducción de ingresos públicos del 40%

La losa deficitaria que tuvo que encarar González-Echenique se debió a la reducción en un 40% de la dotación pública, con 250 millones de transferencia. El presupuesto se ha reducido en 21,6% y se ha pasado de los 1.200 millones de ingresos en 2009 a los 940 millones (que se quedarán sobre los 820 millones) de 2014. Los ingresos por tasas a cadenas privadas y empresas de telecomunicación se fueron reduciendo con la crisis. El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, ha anunciado nuevas fórmulas de financiación frente a la rubricada en 2009, cuando se quitó la publicidad en TVE. La SEPI aún ha de aportar 130 millones de auxilio para enjugar el déficit.

Una programación sin carisma ni atractivos

Salvo series veteranas como Águila Roja o Cuéntame, no hay programas en prime time que lideren. La columna vertebral de La 1 la forman Mariló Montero, Anne Igartiburu o Toñi Moreno. Faltan conductores de prestigio y carisma en las parrillas de TVE y RNE.

Los que mandan a medias en TVE

Francisco Andrés Gallardo | 22 de octubre de 2014 a las 2:23

¿Quién manda aquí? Sólo con el título del programa ya tenemos cierta guasa sobre TVE, en una casa donde nadie parece mandar y que va a terminar gestionando el brazo ejecutor del Gobierno, lo menos apropiado. Ese nombre imperativo es el de un concurso dominical en las tardes de La 1 que llegaba hace dos semanas y que en ambas ediciones ha arrojado una audiencia similar: 936.000 ociosos espectadores que, aunque con una cuota un poco por debajo de la media de la cadena, desean ver otras cosas los domingos que no sea cine y documentales en La 2.

La tarde de juegos de Gestmusic, un patio de recreo con toda la familia, es una alternativa, blanca, algo trasnochada, pero que cumple con el cometido de ser dicharachera y entretener a bajo coste. ¿Quién manda aquí? lo protagonizan familias concursantes con entusiasmo y un cargamento de anécdotas para sintonizar con las otras familias que los ven desde casa. Los participantes son sometidos a pruebas de habilidad con las que padres y madres siempre están en la frontera del ridículo, por manazas o por nerviosos. Con música y ráfagas dramáticas que recuerdan a Masterchef, este espacio no deja de ser uno de esos concursos familiares que se escondían por Boing y que invocan al espíritu del Un, dos, tres o aquel Si lo sé no vengo, también en las anchas tardes dominicales, donde en un ochentero día nos comezó a saludar un tal Jordi Hurtado (como podemos recordar abajo). En este caso el chico de los boleros, Javier Estrada, es el animoso conductor, cumpliendo al dedillo su cordial papel, demasiado correcto.

¿Quién manda aquí? no forma parte de una programación ideal de TVE. Están aprendiendo a darle más ritmo, pero va a ser difícil que interese, por ejemplo, a la audiencia veinteañera y se paladea cursi para los padres y madres de verdad que están sentados en la condena sofalícola de los domingos.

 

El ‘mineralismo’ siempre vuelve

Francisco Andrés Gallardo | 10 de octubre de 2014 a las 0:46

Sí, “el mineralismo va a llegaaar”, clamaba con pestazo metílico Fernando Arrabal, antepasado del Homo belenestebanensis, ante la tertulia de Sánchez Dragó. Su cogorza metafísica en una madrugada de TVE de 1989 (¡el 5 de octubre se cumplió un  cuarto de siglo!) fue el año cero en el que la televisión dejó de ser un electrodoméstico sacro y envarado. Arrabal vino a decirnos que la gente que salía en la tele era escalofriantemente humana mientras dando tumbos y tropezándose con las cámaras lanzaba su oráculo apocalíptico. Desde entonces las oleadas ‘mineralistas’ han venido sacudiendo a los medios de comunicación (y  ahora, a las redes). La peste equina, las vacas locas, los neocon, la gripe aviar, elchapapote, el Efecto 2000, el perrito Ricky, las vacunas antigripales o, la más reciente, este ébola fantasmal que sobrevuela en todos los minutos de actualidad televisiva. Cada vez que respira un contertulio nace un bulo en cualquier rincón del mapa. La metedura de pata de una profesional, junto a una administración muda, impresionable y chapucera en cada reacción, agrava ese alarmismo con el que se sienten tan a gusto los espacios matinales, las tertulias vespertinas y los especiales nocturnos. Los Piqueras, Marilols, Grisos y Ana Rosas dan saltos, aunque la enferma se pone al teléfono con Cintora.  Lo de las tarjetas opacas se queda difuminado al lado del espectro de la enfermedad africana de la que se dice mucho y se sabe más bien poco. En Más vale tarde,  hiervesangre diario  de La Sexta (hay que verlo con lexatin), se decepcionaron cuando el veterinario invitado admitía que la mejor opción era  sacrificar al pobre perro de la infectada. Se acababa así la rabia por ese flanco. Enseguida había que despertar más dudas, más mineralismo. Somoano, a su bola, planeaba en la medianoche un debate sobre Cataluña tan manido como previsible. Y eso que hasta se llevó a un enemigo, a  Zapatero, para aconsejar que se desmantele ya el referéndum sobre el ébola. O algo así.

Champions, Champions, Champions

Francisco Andrés Gallardo | 22 de mayo de 2014 a las 10:36

 

A Felipe II le fastidiaba la cercana influencia del jefe de la Iglesia española, el arzobispo de Toledo, y entre todos los pueblos de la Meseta, más aireados hacia la sierra, eligió la antigua Mayirit musulmana, la “tierra abundante en agua”, y sus acuíferos serranos fueron fundamentales para que el adusto Austria eligiera esta presumida villa donde tras sus murallas se irían hacinando miles de vecinos al imán del poder de la Corte. El soleado Imperio pasó a tener vocación absolutamente castellana y centralista: ni Lisboa, ni Barcelona, con lo bien que se estaba a la vera del mar. Centro puro, de lo menos inhóspito que hallaron por el ombligo del mapa los emisarios reales. El sábado se vivirá uno de los grandes éxtasis centralistas recientes, que ya iba siendo hora ante tanta fuerza política centrípeta. Que la copa de todos los europeos la jueguen los dos jartibles equipos matritenses es una buena noticia para todos los españoles y de paso baja los humos a unos cuantos de ellos, porque el fútbol termina siendo el brazo armado (de euforia) de las autoestimas nacionalistas. Y de Madrid, al destino inconcluso de Iberia: al estuario del Tajo, contrapunto del Ebro. Disfruten de los símbolos y de las trastiendas además de lo que dicten los golpes al balón. Por cierto, los dos clubes, pese a todas las imposturas, parten de sendos clanes elitistas, unos de Moncloa y otros de los estudiantes vascos que iban a estudiar a Madrid. Todo lo demás es troquelado.

TVE, que paga una millonada por la Champions, ha visto el cielo abierto y dará un gran picotazo ahora que muchos espectadores se han olvidado de sintonizar La 1 en el 1. Han llevado la final a todos los programas, devaluando los informativos y hasta los programas de debate, como si no hubiera nada más allá de Lisboa. Rutina futbolera que atrofia el músculo de la credibilidad de TVE entre la indiferencia cada vez mayor de los espectadores que tras la Champions volverán a tener en un rincón la que fuera poderosa primera cadena.

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El ‘Dinero sagrado’ se cuela en TVE

Francisco Andrés Gallardo | 20 de mayo de 2014 a las 11:48

No todo es complacencia y bandeja a favor del PP en TVE, menos mal. Si se escanean las parrillas incluso nos topamos con contenidos que escapan de la línea facilona de la cadena pública y hay programas que presentan aristas incómodas que delatan que a alguien se les ha colado por la gatera. Lo último ha sido el Jordi Évole que discurrió por el Documentos TV del pasado domingo, Dinero sagrado, un programa británico que desentrañaba, y de forma muy acertada y amena, todo el polvorín financiero que hay bajo la basílica de San Pedro. El profesor John Dickie, con unas pautas similares a la del efectivo follonero de La Sexta, recorría varios países siguiendo la pista a los lucrativos ingresos de determinados obispados y los jugosos negocios de establecimientos romanos, exentos de impuestos, propiedad del Vaticano. Un repaso histórico a la Santa Sede como paraíso fiscal desde que se convirtiera en estado independiente con el tratado firmado por Mussolini. Es compresible que el papa Francisco se haya puesto manos a la obra, ejem, para auditar todas esas cuentas e inversiones a nombre del Espíritu Santo. Su Santidad se está jugando el tipo. Como Dinero sagrado se emitió por La 2 el programa pasó de largo (pero, por ahora, se puede ver en la web de RTVE). Hubiera dado una noche de lujo a La 1, o a cualquier privada, escociendo a toda la rama tecnócrata de la Conferencia Episcopal. TVE, por una vez, nos dio una sorpresa a nuestro favor.

Si pinchas aquí, puedes verlo

El Évole de Salvados obsequiaba este domingo con la entrevista a Pepe Mújica, el presidente uruguayo, que prefiere la sobriedad auténtica, su concepción, a la austeridad sádica. Risto regresaba y se perdía entre dos egos petulantes: Luis del Olmo y Pedro J, coleando con su vídeo. El Chester, para dormitar.

Mayra: un merecido premio a Toda una Vida

Francisco Andrés Gallardo | 13 de mayo de 2014 a las 8:29

En un país aún demasiado tutelado y pacato la gente estaba siempre dispuesta a sorprenderse y a escandalizarse. El Un, dos, tres era entonces atrevido, pero sin sobrepasarse, con una osadía simpática y picarona, como si todos nos fuéramos a ver una revista de los amigos de Lina Morgan. A ojos hispánicos, que apenas habían visto poco más, aquel concurso parecía hecho en Hollywood.

En la primera etapa en color, aunque casi todos los siguiéramos viendo en blanco y negro, se asomaba por la subasta de Kiko Ledgard una rubia locuela que hacía reír con sus insinuaciones picantonas con las que el presentador peruano, padre de familia numerosísima, entraba en juego. Aquella escotada pizpireta, adelantada de La Bombi, se llamaba Mayra Gómez Kemp. Pero eso ya lo supimos cuando relevó a Paca Gabaldón en 625 Líneas, el programa cascabelero que adelantaba la escueta programación de TVE, anteproyecto de todos los programas de zapping.  (En el vídeo de abajo, un fragmento de este programa donde Mayra habla precisamente del Un, dos, tres de Kiko).

La loca del Un, dos, tres se convirtió en una presentadora formal, sonriente y que entrevistaba en inglés la mar de bien a los protagonistas de La casa de la pradera, de Raíces o de Yo, Claudio, que aterrizaban en España como si fueran el Papa. Aquella rubia debutó en la pionera televisión cubana junto a la familia Aragón y José Antonio Plaza siguió contando con ella para el maltratatado concurso Ding, Dong, con Pajares, y el infantil Sabadabadá. Mayra daba paso a Horacio Pinchadiscos cuando Chicho Ibáñez Serrador le había echado el ojo de nuevo. Se hizo amiga de la calabaza Ruperta y todas las familias españolas se apretujaban para verla bajar las escaleras dando la mano (arriba el programa de su debut. Honores para quien lo ha colgado en youtube). Mayrucha-cha-chá era la reina de la tele. Era bonito aquel Un, dos,tres, aunque ahora los recuerdos le dejen una pátina algo rancia. No hubo nada como aquella época. Mayra recibe el merecido premio A Toda Una Vida de los de la Academia. Y hasta aquí puedo leer.

Aquí, Mayra, de locuela, con Kiko.

Y en La tele de tu vida se acordaron de Ding Dong. A varios tipos de UCD no les gustó que Andrés Pajares cantara una parodia de Rocío Jurado, “Lo siento, Leonor” y TVE se cargó este pionero concurso gastronómico a las 11 entregas.

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Más sobre Conchita

Francisco Andrés Gallardo | 12 de mayo de 2014 a las 10:27

Conchita  Wurst (Conchita Salchicha, ejem. En el vídeo de arriba, su recibimiento en Viena). Osadía. Entusiasmo para unos; provocación, para algunos. Lo del Fénix no vale gran cosa, un tema Bond con mensaje de porexpán, pero la imagen de la austríaca dijo bastante. La barbuda da grima y lo que en otro tiempo fue espectáculo de la parada de los monstruos hoy pasa por el tamiz y se convierte en icono internacional contra la intolerancia. Imaginen la cara de millones de espectadores y de un buen pedazo de la audiencia del Este de Europa, de China o de los países árabes (aunque los palestinos salieron a festejar aquella victoria del travesti israelí Dana Internacional). En 2011 Falete ya quiso representar a España en Eurovisión. Lo ha intentado tres veces y nos tememos que nadie se lo tomó en serio, aunque hubiera sido mejor candidato que El sueño de Morfeo o Lucía Pérez. Falete no es Conchita, pero se hubiera adelantado al impacto vienés.

Tras una mirada más detenida, Ruth Lorenzo lo apostó todo a la voz y no fue suficiente. No se movió ni un centímetro y no quiso que nadie le acompañara en el escenario, ni siquiera las voces del coro. La murciana es así. Ya llegó crecidita a X Factor y tal vez su malaje arrogante le ha descontado algún punto. Aunque ha sido una representante digna, aún hay que dar otro paso para estar más altos. Y no sólo ayunarle de afeitado a cualquier Falete que esté al caer.

Lo peor de España fueron los nervios de la portavoz Carolina Casado, con una pronunciación digna de relaxing cup. “Congratulazion”. Y la caraja con los votos. “Oits points”. Como mínimo, para otro año, deberíamos de poner a alguien que se haya pasado por los cursos de Vaughan de La 2. La china sería una buena opción. Qué manera de darles la razón a los del informe Pisa.

Y en cuestión de audiencias para La 1. Votaciones: 6.343.000, 41,7%. La gala, 5.141.000, 35,2%. En Andalucía fueron 664.000, 29,2%. Minuto de oro, con la actuación de Ruth: 7 millones.

Eurovisión 2014: los pelos, la lluvia y los ‘oits’ points de Carolina Casado

Francisco Andrés Gallardo | 11 de mayo de 2014 a las 11:07

Diversión con banderas, como Sheldon. “Join us” por los pelos de Conchita. Mártir rusa, diva centroeuropea.

Los intérpretes eurovisivos elaboraban anoche su enseña nacional antes de cada actuación. Las banderas, esas que se tremolan con espasmos en las gradas, el mosaico de los “points”, son el decorado de toda la vida de Eurovisión, la esencia de su existir, por encima de los eurofans, los apaños y de la misma televisión: una noche para la afirmación nacional, desde las potencias soberbias como Rusia, columpiándose como sus gemelas ante el cubo de pantallas; a lunares del mapa como San Marino. La popera de Ucrania se acompañaba de otro artefacto. Todo sea por responder a los rusos, abucheados por el personal. Política y música. Todo junto. Más que nunca. Y los compadreos en los votos como siempre. Entre nórdicos y vecinos, aunque Portugal pasó de Ruth. Gracias a Albania por los 12 puntos. Las votaciones estuvieron más competidas que de costumbre. Al final sobresalieron las barbas de Conchita Wurst. La austríaca: más símbolo que canción. Si lo llegamos a saber, mandamos antes a Falete. Le dimos nuestros 12 votos en una lamentable intervención de la portavoz Carolina Casado. “Oits points….” dijo la desnortada presentadora española, tipo relaxing cup. Vaya pronunciación…

Por la nave de Copenhague (unos astilleros desguazados, menudo símbolo) andábamos nosotros, con Ruth Lorenzo que cual Penélope tejió nuestra bandera con ovillos de lana entre dos columnas. La admirada de los británicos, pero que sólo nos dieron 5 puntos, apareció con el pelo ajado por una falsa lluvia, como si hubiera salido de una playa de la Manga. La sirena española cantó muy bien. De lo más potable del chaparrón de anoche. Estuvo mejor Pastora Soler en su momento, que fue décima. Ruth se mostró potente, claro; en una puesta en escena que no fue de las más brillantes. Ni la realización. Ese “De rein, de rein” en solitario sonaba firme, pero en una atmósfera gélida, como el vestido plateado. Perfecta vocalización y pronunciación. Sin arrugas. Mas a Ruth le faltó esa chispa que tuvieron otros. En la partida interpretativa le ganó la sueca Sanna Nielsen. Un Undo conmovedor que fue tercer puesto. Como el casi hipnótico Calm after the storm de los holandeses, segundos.

Ha sido el mejor puesto de España en los últimos diez años. En otro tiempo Lorainzo (BBC dixit) habría brillado aún más. Los Eurovisiones de estos años suenan demasiado repetitivos, como una misma balada , de ahí que animara la barba de Conchita Wurst y su mensaje en Rise like a Phoenix. La decepción fue para Armenia, para Aram Mp3, elevado a los altares desde meses atrás y que llegaba renqueante al momento decisivo. Y de contrapunto, las chonis polacas. Eurovisión, siempre con ganas de provocar, como el chikilicuatre de Francia, un mamarracho. Y actuaciones anticuadas, como la Terelu Campos de Italia, la Mónica Naranjo de Eslovenia o el sobrevalorado tipo del silbidito de Suiza.

Conchita entonaba lo que parecía una banda sonora de James Bond con mensaje de reclamación. La actuación más emocionante para los presentes en la capital danesa. También era favorita la británica, pero en la final terminó aguándose, sin rain en este caso. Íñigo, que era el comentarista para nosotros, también estuvo bien. Nada que decir contra el maestro.

Este año los participantes inauguraban la gala en desfile, todo muy talent. Eurovisión es La Voz con barra libre. Números musicales sin problemas de presupuesto. Las posibilidades tecnológicas permiten hacer maravillas audiovisuales. Ya no es cuestión de una canción, de un cantante, de un destello, sino de un espectáculo total del que es difícil sobresalir. Y Todo se encomienda a la geografía, a votar al amiguete y a dejarse guiar por la simpatía. Por el simbolismo. O el frikismo. Y mucha diversión con banderas, lo que convierte a Eurovisión en el programa musical más emocionante del año, pese a todo.

Recibimos 12 puntos de Albania; 8 de Suiza; 6 de Francia; 5 de Rumanía y del Reino Unido; 4 de Lituania, Letonia, Eslovenia e Israel; 2 de Polonia, Estonia y Armenia; y 1 de Alemania. 74 puntos que elevaron a Ruth al décimo puesto empatada con el anfitrión danés. Europa es así. Las elecciones europeas no fueron ni para Cañete, ni para Soraya. La ganadora se llama Conchita. Con toda la barba.