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Siempre nos quedará una encantadora visita a ‘Ciudad K’

Francisco Andrés Gallardo | 14 de diciembre de 2010 a las 22:34

Algún retazo quedó por aquí, pero Ciudad K se nos ha ido de la programación nocturna de La 2 así, sin más, y no saben muchos de ustedes lo que se han perdido. Menos mal que siempre nos quedará rtve.es, el recinto virtual donde se quedan arrumbados tantos espacios para degustarlos a solas.

La tropa de Joaquín Reyes tuvo que vagar durante años por distintos canales y los youtubes, desde su orogénesis en Paramount Comedy, antes de que La hora chanante se convirtiera en el fenómeno para minorías que se remató con Muchachada (Museo Coconut es un tropiezo que puede tener cualquiera). El surrealismo nerd de Ciudad K se irá asentando con los años cuando toda su audiencia potencial lo haya descubierto a ratos. No sería mala idea que TVE recuperara este delirio, a medias entre el humor y la didáctica sumergida, en alguna madrugada de La 1. Merecería la pena.

Ciudad K es un artesanal producto de una firma vasca, K-2000, la de Qué vida más triste. Los sketches transcurren en una población imaginaria habitada por genios, pedantes y eruditos a la violeta. Una ciudad de gafapastas donde creen que la entrega de los Nobel de Física es un espectáculo de cara a la galería, donde discuten sobre Kant en la peluquería y que tiene un policía local (vídeo de abajo) a la entrada del casco urbano al que se puede poner a prueba con cualquier cuestión metafísica. Un asesino, por ejemplo, le porfía que si Dios no existe, todo está permitido, a lo que el guardia le replica “pero nada existe fuera del todo”. Un pespunte entre Buñuel y Berlanga. Reír mientras se aprende. Ciudad K era, es, una rara avis. No renovará, pero quedará como un fósil de la televisión que a muchos nos gustaría programar.

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Vogliamoci tanto bene, Alcántara

Francisco Andrés Gallardo | 27 de noviembre de 2010 a las 3:38

Un par de tipos se ponen como el quico por toda España. Felices, con los cachetes sonrojados y los hilillos de aceite por la comisura. Echanove y Arias se lo pasan estupendamente y esa vibración traspasa la pantalla plana y redondea Un país para comérselo. Se lo pasan muy bien, de remoquete y a destajo, lo narran con cierto sentimiento en el off con estampitas y ahí tienen un trozo de televisión sana, baja en colesterol saturado, y que además hasta hincha el orgullo patrio. La televisión feliz funciona, y mucho, en estos tiempos, aunque la bronca siga teniendo audiencia segura.

Al Imanol de la ficción, Antonio Alcántara, pese a que ahora tiene que bucear en el barro de la alta política de los tiempos de Suárez, le tiene que ir bien en 1978 para que nos consuele en estos agobios de 2010. Cuanto más felices son los Alcántara, mejores son sus resultados de seguidores. A la familia de verdad, la que de verdad sentimos, como es el caso, siempre le deseamos lo mejor. Quienes escriben Cuéntame cómo pasó saben que en el fondo a sus espectadores lo que les mola es que a estos representante catódicos de la clase media progresen en unos tiempos en los que progresar era aún más difícil que ahora. Antonio Alcántara viene a representar los anhelos pasados que, ya que no podemos variar de nuestros recuerdos reales, se pueden fantasear y cumplir en esta memoria de ficción.

En estos días de nalgas contraídas, en los que los asientos nos abrasan de incertidumbres, necesitamos gente que triunfe. Aunque sea de mentira. Necesitamos héroes, inasequibles al desaliento y constantes en esa fe que hemos perdido. Los que ajustan las cuentas que a nosotros injustamente nos ajustan. En España nos van tanto los cuentos chinos como las tragedias griegas. Pero lo que preferimos en la tele es la comedia a la italiana. Vogliamoci tanto bene, amore mio…

15 + 50 años tiene mi amor

Francisco Andrés Gallardo | 26 de noviembre de 2010 a las 10:05

Ya otro día os podría contar lo de los Ondas y todo lo que estamos haciendo en papel. Pero hoy me gustaría proclamar a los cuatro vientos el cumpleaños de uno de mis amores. Entonces yo no estaba atrapado en el plasma, sino en el Iberia en blanco y negro que ya ha aparecido en otras ocasiones. Recuerdo, como si lo estuviera ahora viendo en una descarga internauta, el impacto que causó en mi casa cuando apareció por primera vez esa niña silbando, montando en un caballo a topos, con pecas y trenzas de alambre. Y liguero, que eran prendas que estaban vedadas a la mirada de los niños tardofranquistas. Ahí surgió el flechazo. Pepe Mendoza ya se hizo eco cuando evoqué hace un par de veranos sus 40 años televisivos… en su tierra, Suecia. En España fue en el verano del 74, antes de toparme con don José Luis Corbacho como profesor. Pippilotta Rollgardina Victualia Peppermint Longstockin, Pippi para los amigos. Pippi Calzaslargas, porque aquí en aquella España hubiera sido muy fuerte llamarla “Mediaslargas”. Todos quisimos tener la libertad de Pippi. Fue el baluarte más divertido del anarquismo. Nació, literariamente, hace hoy 65 años. Por ella no pasa el tiempo.

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Benedicto XVI, Suma Audiencia

Francisco Andrés Gallardo | 9 de noviembre de 2010 a las 11:09

El Papa no es partidario de las eucaristías espectaculares, de presbíteros con golpes de efecto y desplantes de telepredicador. Benedicto XVI, tan germano, aboga por celebraciones de rasgos íntimos, de concentración e implicación. Lo humano dentro de lo monumental. Menos folclorismo. Muchos párrocos se hallan ante la disyuntiva de seguir una senda austera y esencial o desbarrar por territorios que lindan con el espectáculo. A la madurez de la feligresía le corresponde asumir la responsabilidad de que las misas, ay, no son programas de televisión en vivo. Ni festivales. Aunque a los pastores también les corresponde estar próximos a los sentires de quienes se sientan en los bancos (los del templo, claro) y alimentar de verdad sus almas.

A Su Santidad no le gustan las estridencias colectivas, aunque se dé baños de multitudes tras afiladas proclamaciones aéreas. Pese a no ser un Papa superstar, su visita española se ha traducido en liderazgo de audiencia televisiva, incluso en la franja matinal de La 2, quintuplicando los índices del olvidado segundo canal. Las retransmisiones de TVE fueron contenidas en su narración mientras la realización, con guión de evento deportivo, se recreaba en lo artístico y lo turístico. No estamos en una España de un laicismo gomorrita. La gente es más normal de lo que piensa el Papa y su parda némesis, el zapaterismo. La mayoría de la gente vive en la normalidad y en la moderación. Por eso también se sienta a ver la visita del Papa y navega por la TDT.

De un acontecimiento concebido para la concordia, los medios y los políticos son capaces de convertirlo en un debate de GH. El conflicto se instala en el plasma sin remisión. Hasta el pacífico trueque de madres en Me cambio de familia (T-5) se envenena desde el primer momento, como pasaba en este domingo que comenzó tan ascético y de intenciones tan místicas.

Cine sonoro y televisión muda

Francisco Andrés Gallardo | 7 de noviembre de 2010 a las 12:04

Imprescindibles Concha Piquer

El nombre del programa es Imprescincibles, pero parece que no hay nada tan prescindible en la mayoría de los mandos que el botón número 2, normalmente el que se dedica a la ya invisible Segunda Cadena de TVE de toda la vida. Si entre las impaciencias y los hastíos dan la oportunidad de que se abra durante unos minutos lo que estén contando en La 2 pueden llevarse normalmente una sorpresa. Es cierto. La mayoría podemos utilizar el cacharro plano para buscar entretenimiento, hipnosis y reposo nocturno para las meninges, pero la cadena que destapó la franja del UHF surte de regalos cada día en su programación. Hay que pescarlos al momento. Duran bastante menos que Sálvame, pero siempre quedará la oportunidad de verlos en la web de RTVE (pinchad arriba).

Una de estas recomendaciones es el último Imprescindibles, dedicado a la figura de Concha Piquer y que incluye imágenes de su pionera filmación sonora de 1923, todo un hallazgo para la historia cinematográfica. Este documental biográfico relata una apasionante vida ya contada de forma sensacionalista en otros programas. Concha Piquer sería indigna de un Hormigas blancas, pero caerá un año de estos. La artista valenciana, mujer precursora, tan valiente como exigente, es emblema de la interpretación y de la copla en particular. Con las reflexiones de especialistas o de figuras como Aute, Martirio o Miguel Poveda, este Imprescindibles se hizo más grande y subrayó el papel en la historia del espectáculo español que tuvo, y aún tiene, doña Concha, icono popular de la inquietud cosmopolita con ese hiperbólico baúl. Sólo en Canal Sur tendría también cabida en prime time un programa que ensalce la copla. La Nuestra más bien viene fatigar el género, lo manosea por reiteración rutinaria, colocándolo en homenajes sin chispa y en especiales vulgares. La copla necesita ya un paso adelante además del concurso de los sábados.

Hombretuporaquí. Faemino and Cansado

Francisco Andrés Gallardo | 3 de noviembre de 2010 a las 15:52

Tal vez este es el sketch que mejor define el humor de Faemino y Cansado: el Carromato de Hombres Fenómeno del Viudo Gómez de Honrrubia. Qué tiempos aquellos de ‘El orgullo del Tercer Mundo’ cuando La 2 estaba en el mando. Les echamos de menos y muchos tienen en la memoria como si hubiera sido ayer este programa del dúo que había que cazar al vuelo en la sinuosa parrilla. Aunque Cansado ande por ‘Ilustres ignorantes’, sería un detalle que con su compadre reaparecieran una Navidad de estas.

Leire, la ministra de las rabietas

Francisco Andrés Gallardo | 27 de octubre de 2010 a las 9:44

http://www.youtube.com/watch?v=meE-zE_pfIU
Santiago López Castillo (arriba en un vídeo reciente, en la presentación de un libro escrito por él, ahora que está jubilado), un funcionario de TVE de los de toda la vida, nunca fue la alegría de la huerta. Nos quedamos por saber qué hubiera hecho con un magacín elaborado entre todos los centros territoriales, en un proyecto surgido en los estertores de UCD que venía a proclamar la España vertebrada entre tanto cambio autonómico. López Castillo fue durante muchos años, y en varias etapas, director de Parlamento, lo más alejado a Perdidos o a Sálvame que pudo existir en la historia catódica. Venía, y viene, a cubrir una parcela de obligado cumplimiento en franjas misteriosas de La 2. López Castillo, que nunca iba a quitarle el sitio a Jesús Vázquez o a Mayra Gómez Kemp, redactó un desafortunado artículo en una semiescondida publicación, Guadalajara 2000. Aquello era en 2002, en la época imperial de Aznar, y el director del programa parlamentario de TVE tildó de “Morritos Jagger” a la joven diputada socialista Leire Pajín. En el PSOE cerraron filas y el entonces director del ente, González Ferrari, (creo que viendo el cielo abierto) cesó a López Castillo al frente de Parlamento.

Desde aquella victoria sobre el periodismo machista (o más bien sobre opiniones que pueden sobredimensionarse) Pajín no pasa una y enseguida salta sobre quien ose cuestionarle personalmente. Todo lo contrario, por ejemplo, de una notable figura política del PSOE como la ex vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, que siempre ha preferido los hechos a los dichos, aunque fueran en su contra. Presuntos o reales machismos aparte, Pajín ya es experta en arrear rabietas y victimismos. Mala cosa para la política y la democracia. Este fin de semana en la Seminci quedó claro que González Sinde nunca será la mejor opción para el Ministerio de Asuntos Exteriores. Y que, o madura aún más, o Pajín será por sí misma un motivo para no votar al PSOE.

Marcianos debajo de la puerta de Alcalá

Francisco Andrés Gallardo | 16 de octubre de 2010 a las 15:42

http://www.youtube.com/watch?v=QUQUEkC8occ&feature=related

Si la productora Diagonal (Amar en tiempos revueltos y La señora) está detrás del Curro Jiménez en femenino singular, Bandolera, habrá que dar margen de confianza a esta revisión de las patillas a caballo con la Andalucía cortijera más tópica como telón de fondo.

La Historia se convierte en la ficción televisiva en una historieta. Flexible, maleable, desmontable, desestimada, maltratada y mal tratada. Ya tenemos a un caballero ninja, superhéroe manchego, que lucha incluso contra vampiros; un pueblo del Lejano Oeste en el corazón de la Meseta, con un remedo de Butch Cassidy y Sundance Kid; y este miércoles nos llegará Astérix-Viriato enfrentándose a los locos romanos mientras la princesa Letizia vuelve a la tele después de estar en Sin tetas no hay paraíso. Al quite ya están unos piratas que buscan tesoros por Galicia y la mencionada nieta británica de El Algarrobo. La ficción española se ha convertido en un baile de disfraces donde lo menos importante es el contexto espacio-tiempo. Cualquier arquetipo del siglo XXI se puede teletransportar a una época pasada. Y a dar rienda suelta.

Para que no se acaben las ideas, y ya que el rigor y la verosimilitud son lo de menos, pongamos los libros de Historia en La ruleta de la fortuna. Que algún guionista vaya preparando las investigaciones de un experto en huellas dactilares, amigo de San Isidoro de Sevilla, envuelto en los asesinatos de la corte visigoda de Sisebuto. Sólo es cuestión de darle a la batidora para emulsionar en forma de dramedia las vivencias de una familia de extraterrestres que vive de incógnito en el Madrid de Carlos III mientras montan una nave espacial debajo de la Puerta de Alcalá. En Estados Unidos estarían encantados con adquirir las aventuras durante 24 horas de un espía norteamericano en la Guerra de la Independencia. No nos privemos de delirar y plagiar.

Alexandre Magno

Francisco Andrés Gallardo | 13 de octubre de 2010 a las 9:00

En los títulos de crédito destacaba porque tenía un apellido que se nos antojaba raro, con la letra equis, Alexandre, muy parecido a aquel premio Nobel nuestro de la transición. Su estampa de cobrador de seguros, de vecino inocentón del bloque de enfrente, se unía a las comedias carpetovetónicas, formando cuadrilla de inspectores de anatomía sueca. Participaba en aquellas películas en blanco y negro que se servían en lotes de ciclos cinematográficos. Descubrimos a Manuel Alexandre, por ejemplo, en aquella retrospectiva a Berlanga que ofreció la Segunda Cadena en las noches de los lunes veraniegos de 1981. Calabuch, Los jueves, milagro o el monumento de Bienvenido Mr. Marshall. Por aquel entonces, ya con esa pinta de anciano amable, era el criado de la gran Mary Carrillo en Fortunata y Jacinta, una serie de otra época que hace poco podía verse en rtve.es.

La voz picarona de Alexandre fue una de las primeras imitaciones del repertorio de Cruz y Raya, cuando el cine español de los 50 y 60 formaba parte de nuestro territorio televisivo. Ahora sólo se programa en menores y reiterados títulos por Cine de barrio. Por ahí ha aparecido Alexandre haciendo uno de los papeles alimenticios que más notoriedad mundana le dieron, el del profesor Don Matías, en las películas de Parchís, con el impresionante vídeo de abajo. Cuando hace un par de años interpretó al inquilino de Cuelgamueros en 20 N, los últimos días de Franco, la bondad de Don Matías se le asomaba por las solapas de la guerrera y, ay, lamentablemente, no fue de sus papeles más creíbles. Veíamos a Alexandre, a nuestro Alexandre, ese abuelo que nunca tuvimos, en lugar de Franco. Mejor para nosotros. Como integrante de la selección campeona del mundo de señores de la comedia, Los ladrones van a la oficina debería formar parte del currículum de alguna asignatura escolar. Educación Audiovisual para la Ciudadanía.

Hannah y sus hermanas

Francisco Andrés Gallardo | 8 de junio de 2010 a las 10:12

Aunque se pregonen nuevos modelos familiares, la familia de siempre es el magma de nuestra sociedad, y con ella, los hijos, los niños. Los retoños… esos seres capaces de remover las carteras incluso en las raíces profundas de la crisis. Y allá a Arganda, a Rock in Rio, llevaron los padres a los cachorros para que vieran a Miley Cyrus en concierto, porque para eso la contrataron, con mucha vista. Descubrieron a Miley vivita y coleando, con su short negro ceñido, patorras bien al aire y sus tacones, arreglá pero informal para contonearse. Por allí no había ni rastro de la criatura de Disney. Ni Hannah, ni sus hermanas. En el escenario estaba una curvilínea madonnita, rockera, puntito look agresivo, en las antípodas de la chica de falda vaquera y peluca rubia, su otro yo en la ficción. Miley, casi de un día para otro, se ha querido despegar de su pasado de Disney Channel, y pisotea con la aguja de sus tacones la sombra de Montana, para asombro de miles de pequeños fans que la veían a través de La 2.

Es demasiado joven Miley Cyrus (17 tacos), la de los arrullillos con Bisbal, para despellejarse de su piel de vivaracha adolescente y convertirse en el sex symbol de la nueva década. Parece tener prisa por saltar sobre las espaldas de Britney Spears y Christina Aguilera, dos de sus antecesoras más petardas. No sé si las obligaciones Disney son como un cinturón de castidad audiovisual que ponen desatadas a sus protegidas en cuanto se enfrentan a la mayoría de edad. Miley-Hannah es una chica con talento que ha crecido en acelerones y parece haber dejado atrás a muchas niñas-niñas que de la mañana a la noche la han perdido de modelo. Aún la encontrarán en la serie de Disney Channel, que es de lo más entretenido de su canal. La sitcom Hannah Montana, al lado de Jonas o El club de la herradura parece Twin Peaks.