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La televisión mató a la estrella de la radio

Francisco Andrés Gallardo | 27 de mayo de 2010 a las 20:31

http://www.youtube.com/watch?v=pK1SoDC4etA

Recién fallecido Joaquín Prat, que sufrió su coma irreversible en un plató después de haber participado en un programa con Lola Flores en TVE, hace ahora quince años, las cadenas de televisión se interesaron por quien se señalaba como “heredero” de Prat en la radio: Pepe Domingo Castaño. El animador de Carrusel deportivo tuvo un fugaz reencuentro en la televisión en el otoño del 95 con un concurso en las noches de Telecinco, Número 1. Éxito en radio no significaba necesariamente un buen dato de audiencia en la televisión. Castaño no quiso volver a probar en el prime time nacional, aunque años atrás había presentado 300 millones y fue uno de los pioneros de la televisión gallega. Muchos no quisieron ver en ese ejemplo que la televisión mata a la estrella de la radio. Una voz radiofónica tiene complicado repetir el éxito en su salto a la televisión. Son medios muy diferentes (sobre todo por el ritmo y la magnitud de los equipos humanos) y desde la competencia de las privadas, todos los grandes de la radio que han probado suerte en la televisión se han topado con la dura realidad de los audímetros. Una cosa es acudir de invitados y otra hacerse con las riendas de un proyecto. Pablo Motos llegó también desde la radio y su Hormiguero bebe de su despertador en M-80, pero muchos de sus jóvenes espectadores no le escucharon nunca en el transistor, como también le sucede a Luján Argüelles. (En el vídeo de abajo, Pepe, un purito, cuando cantaba en la época Campaniforme de los 70).

José Ramón de la Morena fue tentado junto a Castaño en aquellos inciertos años 90 para tener su incursión nocturna, que no pasó de la colaboración también en Telecinco. La misma cadena donde ahora su ex compañero en la SER, y con quien no mantenía en los últimos años la mejor de las relaciones, Paco González, recién aterriza para narrar los partidos de la selección. A él se le va a pedir en realidad que adapte a la televisión lo que lleva años haciendo en la radio, que no es lo mismo. Su principal aventura televisiva hasta ahora había sido el remodelado Día después que en Cuatro se llamó Maracaná 05, y que no pasó de un trimestre de andadura.

Iñaki Gabilondo dejó en todo lo alto el matinal Hoy por hoy en la SER, en el verano de 2005, cuando Prisa le pidió que timoneara la vertiente informativa de su cadena en abierto, Cuatro, que comenzó en noviembre de dicho año. Gabilondo no llegó a atraer a los espectadores como hacía con los oyentes y su aventura televisiva ha desembocado en el maratón nocturno Hoy en CNN +, semanas después de la compra de Cuatro a cargo de Mediaset (Telecinco). El director de Radio Sevilla durante la agonía de Franco se estrenó ante las cámaras en la noche del 23 F, al frente de los Servicios Informativos de TVE. Para la cadena pública dirigió varios programas en los años 80, como el espacio de actualidad e historias humanas En familia, entre 1987 y 1989. Para Telecinco también se encargó de una sección de entrevistas dentro los informativos. Leer el resto del artículo »

La televisión sanitaria

Francisco Andrés Gallardo | 2 de mayo de 2010 a las 17:22

facultad sofalicola

Huxtable iba a ser en principio un hombre agobiado en sus penurias de clase media-baja norteamericana. Sin embargo a la cadena NBC no le apetecía en aquellos blandos años 80 hablar de estrecheces. Bill Cosby se convirtió entonces en un doctor especializado en obstetricia, con holgada situación económica (su mujer además era abogado) y este afortunado retrato de una familia afroamericana, para muchos inverosímil, se convirtió en el mayor éxito de la televisión mundial de aquella década. El doctor Huxtable en La hora de Bill Cosby experimentaba en la ficción las nociones pedagogas que en la vida real habían llevado al actor a editar varios volúmenes sobre relaciones familiares. Desapareció un día de la parrilla, pero el esqueleto de aquella serie se lo enfundó Emilio Aragón y la bata le quedaba de maravilla. Médico de familia es la primera serie española de largo recorrido y más allá de la comedia que se convirtió en un fenómeno de audiencias y publicitario. El voluntarioso Martín era un galeno viudo y cuando se casó con su cuñada congregó a 13 millones de españoles, 69,4% de share (ni Alonso ahora). Antes de fenecer, su historia pasó del ambulatorio a una unidad de urgencias. Los tiempos vaticinaban cambios en el gremio sanitario.

La televisión siempre ha coqueteado con el hospital. En Estados Unidos la serie más veterana en estos momentos es el culebrón General Hospital que lleva emitiéndose a diario, en la mañana de la ABC, desde 1963 y que hace unos días ha superado los 12.000 episodios (a su lado, Arrayán es un bebé). Por General Hospital han pasado miles de actores y durante años ha marcado estilo en su género. Un hospital es una colmena de relaciones, de sentimientos extremos, y una máquina incesante de historias humanas. Los guionistas nunca han estado faltos de materia prima y Hospital central tiene cuerda para seguir siendo la serie semanal más veterana de la televisión en España al cabo de diez años y aunque sus índices no sean los de otros tiempos. Jordi Rebellón, que también apareció en Médico de familia, es para todos nosotros Vilches, el doctor más desagradable hasta que descubrimos a Gregory House.

La personalidad de los médicos protagonistas fue cambiando con los lustros. En los años 60 las versiones de lujo de General Hospital eran Doctor Kildare, con Richard Chamberlain varios siglos antes de ser el cura de El pájaro espino, y Marcus Welby. En ambas series los protagonistas entraban en conflictos intergeneracionales con otros compañeros, una constante de las series médicas. Mientras Kildare-Chamberlain era el jovencito doctor que traía nuevos métodos, Welby-Robert Young era un viejuno moderno que llevaba por la calle de la amargura al novato, Kiley-James Brolin (que, con toda la razón, acabó retirado en Hotel). El pináculo de este arquetipo fue Centro Médico. Chad Everett era el cirujano Joe Gannon, que tenía sus diferencias con el jefe, el doctor Loechner. Del doctor Gannon estaban enamoradas todas las féminas españolas que vivían en los años 70 y sus “ojos de azul cielo”, como le canturreaban aunque viéramos aún la televisión en blanco y negro, impactaban en la noche de los sábados.

Los médicos irreverentes estaban entonces en la guerra de Corea y mientras Franco estuviera vivo era imposible que TVE programara MASH (cuya versión cinematográfica se ambientaba en Vietnam), que se despidió en 1983 en Estados Unidos ante más de 100 millones de espectadores. La cuadrilla del doctor Pierce-Hawkeye (Alan Alda) apareció por España a principios de los 80, con el jefe, Larry Linville, que era el mayor Burns que inspiró a Matt Groening para reconvertirlo en el millonario de Los Simpson. Además de Radar y del falso loco travestido de Maxwell, la jefa de las enfermeras era Loretta Switt, Morritos Calientes, eje de bromas y seducciones.

Las relaciones doctor-enfermera fueron una de las claves argumentales de estas ficciones durante decenios, hasta que las mujeres también pudieron ser doctoras, incluso en el Oeste, como Jane Seymour-Quinn. Anatomía de Grey es, simplemente una versión avanzada y revisada de General Hospital. Ya en los 80 (fue emitida en sus inicios por Canal Sur) la serie Hospital era un retrato descarnado de los quirófanos.

Los doctores dejaban de ser también un dechado de humanidad y Ted Danson en la dramedia Becker fue uno de los pioneros. El médico podía ser también el bicho raro, o el más desdichado, del pueblo, como sucedía en el remoto Cicely (Alaska) con el doctor Joel Fleischmann, abuelo del Doctor Mateo que esta noche vuelve a Antena 3 en la piel de Gonzalo de Castro.

Las series de médicos retomaron músculo a partir de la repercusión del doctor Doug Ross. Sin George Clooney Urgencias hubiera sido una excelente ficción, igual de maltratada en España, pero no estaría en el olimpo de los buenos recuerdos. Los doctores seguirán centrando series e historias, de sosegados psiquiatras como Gabriel Byrne en En terapia a forenses inquietantes como Dexter. Los ha habido detectives, como Dick Van Dyke, el de Mary Poppins, en Diagnóstico asesinato, y chirriantes niñatos prodigios como Doogie Howser. Los que llevan más tiempo en su consulta sin visos de jubilación son el doctor Hibbert y el fraudulento Riviera. En Los Simpson.

Juan Manuel Gozalo y el Butanito

Francisco Andrés Gallardo | 13 de abril de 2010 a las 8:01

juan manuel gozalo sofalicola

Juan Manuel Gozalo lucía un flequillo de Tintín que rejuvenecía aquel Estudio Estadio que heredaba los dictámenes del árbitro Ortiz de Mendíbil y los gestos adustos de Miguel Ors. Con aquellos resúmenes ligueros en cine, en el que siempre había algún gol en La Condomina que pillaba desprevenido al cámara, Gozalo, con un punto de polémica y otro de sonrisa, refrescó el estandarte deportivo de TVE en los últimos tiempos en blanco y negro. José María García cada vez que podía despotricaba en la radio contra todos sus colegas y en especial tenía insana predilección por Gozalo, al que incluía en la clasificación de sus chupópteros y abrazafarolas. No es porque ahora se nos haya ido, pero la voz más característica de los deportes en Radio Nacional era la de un periodista trabajador que no tenía en su presupuesto tantos cheques para pagar a chivatos como los que tenía el de Antena 3. Los peores defectos de García hicieron mucho daño a varias generaciones de periodistas y oyentes en este país.

Gozalo solía extraer lo positivo de la información y eso no gustaba a José María y su escuadrón de correveidiles. De la Morena, en la SER, que tanto demonizó a García, cayó en la misma soberbia y en una misma guerra de intereses que su odiado contrincante. En la radio española, reconvertida en esas tertulias baloneras de la TDT como la de Veo o Intereconomía, es donde más se han avivado los prejuicios. Las vísperas del Madrid-Barcelona (un partido que sencillamente, como el del año pasado, lo que ha hecho es poner a cada cual en su sitio) trajeron un puñado de frases periodísticas que airearon el veneno que no quisieron arrojar ni jugadores ni presidentes. Tomás Roncero en el maratón del Punto Pelota de Pedrerol hablaba de “cuestión de honor” una imprescindible victoria madridista y cosas así. La sonrisa de Gozalo, por eso, parecía a veces de algodón dulce.

(Os pongo un vídeo del tal Roncero en la noche de la eliminación madridista en Champions, que ha venido a ser lo mismo).

John Cobra cobra

Francisco Andrés Gallardo | 23 de febrero de 2010 a las 12:27

Lo más delirante de la gala de anoche de Eurovisión no fue el pastelito ganador de Daniel Diges. Sí, TVE quería que ‘Algo pequeñito’, peasso de canción para meterle fuego, fuera la elegida y así fue. Uribarri regresa, vaya por Dios, como sorpresa de la noche, pero el que no dejó indiferente a los espectadores fue el angango rapero de John Cobra. Se cabreó, en su línea genital, para rubor del osito de peluche de la Igartibur. José María Íñigo le aseguró a John Cobra que ahí se acababa su escueta, pero turbadora, carrera musical, Pero qué va. Ya estoy viendo a John Cobra en ‘DEC’ y en todos los programas de Telecinco. Este tío supera a Karmele.

En lo que se refiere al ganador, Diges, que parece el hijo mediano de ‘Con ocho basta’, tan actual él, se le está reservando en Oslo un puesto adecuado a las aspiraciones españolas: entre el 20º y el 25º.

No os puedo colgar un vídeo de John Cobra en acción porque los ha retirado RTVE, pero os dejo un avance en el que un internauta, con toda la razón del mundo, cree que el resultado estaba algo dirigido. Algo pequeñito. Algo chiquitito. Quietoorll.

Goya, menudo premio

Francisco Andrés Gallardo | 16 de febrero de 2010 a las 12:22

La Academia del Cine se ha reconciliado consigo misma y con los espectadores de TVE, que sin prolongados cortes, sin retardos, sin esperas, sin incomodidades de soberbias politizadas y, lo más importante, con guión, ha logrado una gala de los Goya que no avergüenza y que incluso profetiza renovados bríos para el cine español, con un mensaje del presidente, Álex de la Iglesia, pronunciado como acto de contricción. La repera fue el momento Sorpresa, sorpresa con Pedro Almodóvar, con ese ego suyo tan gaseoso, descendiendo a las losas. La cocción de todos esos ingredientes, en una noche jaleada con ritmo y un glamour razonable, con Pe y Ja la mar de frescos, permitieron que los Goya, que ya sólo por su rima son unos grandes premios , se revalorizaran.

El cine, como ya no puede ser de otra forma, se aprovechó de la televisión para reclamarse. No pueden vivir el uno sin el otro. La gala fue más que potable porque se entregó a una sextalización (disculpen el palabro) que la convirtió en un programa divertido por sí mismo, más allá de las quinielas de los premiados, con un Andreu Buenafuente muy atinado, a diferencia de sus antecesores pestiños, Corbacho y Machi. El encuentro con Pocoyó, queriendo ser protagonista de la noche (vídeo de arriba. Manuela Velasco, eso sí es un dibujo animado), es ya uno de los momentos más logrados en la historia de los Goya. Como, en un plano diferente, la entrega del premio de honor a Antonio Mercero, en unos minutos absolutamente conmovedores e impresionantes (vídeo de abajo). De la Iglesia acudió a casa del homenajeado para entregarle la estatuilla al maestro, que con la mirada algo perdida, agradecía el premio. Mercero, que cerró su carrera con una película sobre el alzheimer, ¿Y tú quién eres?, sufre esa terrible enfermedad. La imagen del magistral realizador nos conciencia sobre el alzheimer más que todas las palabras que pudiéramos acumular. Sus hijos, dentro de la emoción, bromeaban diciendo que sólo por haber rechazado la propuesta de un productor para haber rodado La resurrección de Chanquete, ya era merecedor del Goya. Mercero se lo merece por haber dado calidad al cine pero, sobre todo, a la televisión. Haber tratado con artesanía cinematográfica ficciones que en otras manos hubieran sido productos olvidables, y que, irónicamente, son monumentos de la memoria colectiva: La cabina, Don Juan, La noche del licenciado, Crónicas de un pueblo, Farmacia de guardia, Turno de oficio o el maltratado Verano Azul.
Toni Garrido, en una contenida narración, vino a apurar las transiciones y los tiempos muertos. Hasta ahora podíamos decir que no había forma de hacer una gala en condiciones en España. Mira por dónde hemos descubierto lo contrario en este domingo.

Comisión, comisión

Francisco Andrés Gallardo | 14 de febrero de 2010 a las 20:57

La Comisión Europea, que aguarda alegaciones hasta hoy, tiene bloqueada la ley de financiación de RTVE, por lo que ni las cadenas privadas ni las empresas de internet y telefonía están obligadas al pago de sus aportaciones mientras se dicte una resolución. La corporación pública, sin esos ingresos publicitarios que ahora marisquean la compentencia con sus precios al alza, depende por ahora únicamente de la subvención estatal, unos 550 millones que cubren un 40% del presupuesto. Más de la mitad de las cuentas de RTVE van a estar en el aire como mínimo durante lo que resta de año, por lo que es comprensible que el anterior presidente, Luis Fernández, diera una espantá ante el cataclismo del Pirulí, al que se le aprecia una aluminosis financiera por imprevisión.

Cuando aún no ha cundido abiertamente el canguelo en el seno de la empresa que preside el octogenario Alberto Oliart, el futuro de RTVE es más incierto que nunca, no sólo por el dictamen de la Comisión, sino por los procesos que pueden seguir a la decisión. Si es favorable a las empresas privadas, la normativa se queda patas arriba; si es en contra, aún queda la Justicia para recurrir. El gusto de ver las películas o la gala de los Goya de esta noche sin interrupciones, y gratis, tiene un precio muy alto. Los presupuestos de la nueva TVE se envenenan y la realidad condena a la dirección de la casa a apretar gastos y a desalojar el lastre de la Champions o del Mundial de motos, o derechos de películas de primera fila, lo que el gurú del fútbol de paganini, Jaume Roures, compara como “la gasolina”.

TVE se queda sin gasolina en la parrilla y en las cuentas bancarias. Oliart, que contrata a parientes mientras se enemista con medio consejo y con los sindicatos, apoya a la producción propia y a la responsabilidad. La responsabilidad gubernamental que ha faltado para vislumbrar el futuro inmediato.

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De Suárez a Mota

Francisco Andrés Gallardo | 5 de febrero de 2010 a las 8:49

SERGIO Cabrera resolvió con pericia las limitaciones presupuestarias de Adolfo Suárez, el presidente. Se pasaron de tacaños en la escena de la encerrona, cuando unos energúmenos increpan al acorralado político en las postrimerías de su mandato, pero no hicieron falta grandes escenas de masas, ni mucha ambientación monumental para trazar a grandes rasgos la ingratitud nacional hacia los esfuerzos de este ingeniero. El personaje real pecó de ambición, aunque en menor medida frente a los envidiosos vampiros que lo rodeaban. Antena 3, con el creíble trabajo de Ginés García Millán y un certero casting, ha cumplido en parte con el agradecimiento impagado hacia Suárez, aunque de nuevo GH le birló muchos espectadores. Telecinco estruja la casa y ahora ha estabulado a grandes bronquistas de su historia para ver de qué manera se reconcilian o, peor aún, dan carnaza suficiente a todos sus programas.

La correcta factura de Suárez… sigue ensanchando la brecha narrativa de futuras miniseries, con todas las que están al caer: la Reina, los Príncipes, la Duquesa de Alba, la Nietísima… ¿Y la baronesa Thyssen y sus retoños, qué? Es uno de los cromos, menudo cromo, que nos falta en la colección de estampas reconstruidas. La Tita deja en pañales a La Cenicienta.

Hoy es viernes, y toca de nuevo José Mota, en La 1. Uff. Cuando vimos su acertado especial de Nochevieja no nos podíamos imaginar que esos sketches y personajes los iba a ametrallar cada semana. Tantos minutos, sin publicidad además, de exclamaciones manchegas y redundancias del humorista, condenan a La hora de José Mota a un hora muy previsible y cansina. A su favor, pongamos el retrato y masaje efectuado al propio Mota en Volver con… Reflejaba a un buen tipo. Veremos cómo interpreta su reconciliación con Juan Muñoz en el próximo Pánico en el plató.

Así empezó Antena 3

Francisco Andrés Gallardo | 23 de enero de 2010 a las 20:46

El vídeo de arriba es el de los primeros minutos de Antena 3 Televisión el 25 de diciembre de 1989. Miguel Ángel Nieto, la voz pionera de Antena 3 Radio (pinchad aquí para recordar algunas de sus sintonías), se marcó un mitin en toda regla para dar la bienvenida a los espectadores. Esa perorata de política empresarial es inimaginable a estas alturas. Pero quede constancia de cómo concebía aquella televisión alternativa el equipo de Manuel Martín Ferrand, el consejero general de la empresa nacida en 1979 y que surgió como una quimera en 1966.

Y abajo, la lánguida sintonía, tipo ‘Amo a Laura’, da idea de cómo se concebían montajes y melodías en 1989, verdadera prehistoria de la tele en España.

Y aquí está el comienzo de las “emisiones regulares”, nunca mejor dicho en Antena 3 el 25 de enero del 90.

Este es un buen resumen que la propia Antena 3 ha realizado en 2010 para contar en minuto y medio su historia…

o este repaso a sus series…

Los cambios de accionariado, el navajeo de pasillos, los programas y los zarandeos políticos dan para un libro…

Aqui os dejo el reportaje que hoy escribo en papel…

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Haití, sonajeros y pifias

Francisco Andrés Gallardo | 17 de enero de 2010 a las 10:54

Es desolador que sólo nos acordemos del país más pobre de América, con estadísticas veteranas en el ranking de los miserables, cuando el Destino lo golpea por añadidura con una catástrofe de estremecedora magnitud. Es una desgracia tan grande como para alimentar durante unas semanas a los medios de Occidente. Después, ya veremos. O no veremos. Haití existe ahora por esos miembros que sobresalen entre los escombros y esas miradas perdidas de quienes hacía ya tiempo que lo tienen todo perdido. El terremoto tuvo su epicentro cerca de Puerto Príncipe pero ahora sacude a nuestras conciencias de supermercado.

Antena 3 ha logrado recaudar 1 millón. Gracias. Pero el solidario Tal cual del viernes, caótico en bastantes momentos, tenía un punto mal gusto por su abuso de imágenes dramáticas y por convertir en un sonajero esta hecatombe (vídeo de arriba), con esos colaboradores poniendo cara de velatorio de cumplimiento.

Los Informativos de TVE metieron la pata en las primeras horas cuando dieron por verdaderas unas imágenes internautas que pertenecían a otro suceso. Es comprensible que en la urgencia, cuando no había información a mano, pudiera recurrirse a material sin contrastar. Un despiste justificable por las prisas (pese a que la pública tiene una redacción periodística nutrida) y por la ingenuidad de confiar en contenidos de aficionados. Es una lección para todos los que informamos. TVE, que se disculpó nada más detectar el pifiazo, se merece un tirón de orejas. Pero de ahí a pedir la dimisión del director de Informativos, Fran Llorente, es un oportunismo indecoroso por parte del PP, después de reconocerse que en estos años ha mejorado el pluralismo y la credibilidad de los Telediarios. Ay, pero siempre hay quienes intentan sacar partido de las desgracias de los demás.

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El Gran José Mota

Francisco Andrés Gallardo | 6 de enero de 2010 a las 22:09

Qué caramba, el programa de José Mota fue lo mejor de esta Nochevieja. Con retardillo en este día, los Reyes me han dejado colgados este par de vídeos del buen ‘Con el vértigo en los talones’, el mejor especial de humor del día 31 desde que falleció el dúo Martes y Trece.

Por un lado, Baute con Edurne (espléndida, mucho más apetecible que Martita) y el Rajoy-Jackson con los pijos bailando ‘Bad’. Je, je. Viva La Mancha. Y Feliz 2010, sofalícolas de todo el mundo.

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