El Mayordomo | 21 de julio de 2012 a las 17:47
¿Como ovejas sin pastor o como pollos sin cabeza? Peor lo segundo. Aprendí que el Señor es mi pastor; que nada me falta; que en verdes praderas me hace recostar; que me conduce hacia fuentes tranquilas y que repara mis fuerzas. Este domingo encontraré consuelo evangélico para mis penas de español recortado, pero no una explicación de los recortes. Aquí el César se ha pasado de rosca: Jesús, cuando habló de dar a Dios lo que es de Dios, no dijo nada de que hubiera que darle algo a los bandidos y extorsionadores. Estamos en una buena coyuntura para que los cofrades olvidemos las luchas por el poder y caminemos hacía fuentes tranquilas donde compartir lo poco que tenemos con quienes no tienen nada.