El Mayordomo28 de Junio de 2009 a las 9:02 am
Me imagino a Rafael Recio, en el túnel del tiempo, como personaje del evangelio de hoy. Nos recuerda dos signos que hizo Jesús: la curación de una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años y la resurrección de la hija de Jairo. El reelegido presidente de la Agrupación de Cofradías de Semana Santa, si hubiera estado allí, le hubiera pedido un milagro, un museo cofrade. Pero nunca es tarde si la dicha es buena y creo que me moriré habiendo conocido ya este milagro. A Pipo le aguardan momentos de gloria y Dios también le pagará a la Comisión de Caridad que el viernes organizara otra cena benéfica. Los cofrades somos buena gente caritativa, por no decir solidaria, que suena a laico.
El Mayordomo21 de Junio de 2009 a las 7:43 am
No, aquí no vale el refrán: Rafael Recio, que será reelegido en la Agrupación de Cofradías, es “lo bueno conocido”. Lleva desde el año 2003 y tuvo tiempo de valorar lo antiguo y ponerse al día en lo nuevo. De lo antiguo no ha cambiado el objetivo de promocionar los desfiles procesionales y el conjunto de la ciudad de Málaga, inseparable de sus hermandades. En lo nuevo, su diplomacia y prudencia no le han impedido darse cuenta de que en tiempos de crisis los cofrades tienen que remangarse sin demagogia. Además, la Casa Museo de San Julián no es la Moncloa. Por eso -dicen- se libró del síndrome.
El Mayordomo1 de Marzo de 2009 a las 10:07 am
En el suspicaz ambiente de estos días me he encontrado con unas declaraciones de Rafael Recio, el presidente de la Agrupación de Pasión, “la una”.
Dice Pipo que el Museo de las Cofradías “se abrirá más pronto que tarde”.
No es la primera vez que lo dice.
El “pronto” se establece en relación con el momento presente y no con el pasado.
Me recuerda aquello de “hoy no se fía, mañana sí”, que ponen en las tabernas y que es una forma de no quedar por mentiroso.
Las cofradías tampoco se merecen un gobierno que miente y por eso Rafael tendrá que callarse muchas cosas de la historia del museo que, si las explicara, mentiría.
Un jefe mío me aconsejó que, a preguntas comprometidas, respondiera siempre: “El trabajo va muy adelantado, así que ya veremos”.