Krugman: 1 imagen>1.000 palabras

Tacho Rufino8 de Febrero de 2010 a las 16:40

Luis Rull me manda una entrada del nobel Paul Krugman en su blog del New York Times. La entrada sólo tiene título (”El problema español, ilustrado”) y un gráfico, este que sigue:

ulc_spain

“Unit Labour Costs in manufacturing (ULC)”: Coste laboral untario industrial, tomando los datos del año 2000 como base cien que homogeneiza los datos (o sea, los hace comparables a través de los años). A partir de dicho año el indicador evoluciona de la forma significativa y dispareja en la comparación Alemania-España. El nuestro aumenta casi un 30 por ciento; el alemán desciende levemente bajo el nivel del año de referencia. El coste laboral unitario relaciona salario y productividad: el coste verdaderamente relevante no es la remuneración por asalariado, sino el coste laboral por unidad de producción (CLU), que se obtiene dividiendo la remuneración por asalariado por la productividad por ocupado (PIB real/ocupados).

Una imagen vale más que mil palabras.

No es país para pactos

Tacho Rufino8 de Febrero de 2010 a las 15:53

FranciscodeGoya-Dueloagarrotazos

REVISANDO la cronología de los hechos más relevantes del año pasado, resalta la siguiente noticia de 25 de noviembre, fascinante: “Detienen a 42 ancianas en Chipre por jugar al póquer, prohibido en esta isla mediterránea. Las mujeres, de 75 a 85 años de edad, habían sido denunciadas por molestar a sus vecinos con sus idas y venidas. Después de ser acusadas por su delito, fueron puestas en libertad”. Me imaginé unas breves escenas de los hechos: esas viejecitas encorvadas, vestidas y tocadas de negro, apostadas por las esquinas, silbándose notas secretas, dando renqueantes sprints de portal a portal con las enaguas y el refajo remangados, intentando despistar a la Policía mientras se dirigen a la hora convenida a la casa-garito donde va a tener lugar la timba… en fin, un espectáculo impagable que, sin embargo, los vecinos no toleraban, supongo que más por culpa del tercer tiempo tras la partida, en la que las ancianas habrían libado lo suyo, lo que provocaba que la salida de vuelta a casa fuera desconsiderada con el descanso de sus poco condescendientes vecinos. Tras fantasear con esa puesta en escena, fue sin duda el estrés de las noticias sobre el sistema de pensiones en nuestro país lo que me llevó a relacionar ambas cosas: si alguien es capaz de jugarse la libertad por jugar con vocación al póquer, ese alguien está en condiciones de ejercer algún tipo de trabajo remunerado. Tener 75 años, e incluso 85, no es óbice para hacer cosas más o menos valiosas. En lo tocante a la longevidad laboral, no es lo mismo haber estado trabajando de camarero 50 años que haberlos pasado dando clases de latín. No se puede comparar los 32 años de un futbolista de poquito desgaste, como el inflacionado Guti, que los de su compañero Raúl. Los trabajos menos cualificados son más penosos, y el anuncio del retraso de la jubilación no tenía en cuenta esta cuestión. Al día siguiente, Salgado dijo que sí, que eso entra dentro del área de negociación y tal, pero de nuevo la sensación de precipitación que expelen nuestros máximos dirigentes se muestra desnuda. A esto vamos.

Ejemplo contrario de la receta de no dar puntada sin hilo, el debate de las pensiones ha sido para el Ejecutivo español una prueba de la que, de momento, no ha salido airoso. Las lógicas exigencias de una Europa que hace suyo el “España como problema” de Laín Entralgo han forzado a una respuesta a España. El temor por la inestabilidad que nuestros paro, déficit, deuda y falta de competitividad pueda ocasionar al euro ha hecho que Europa, comandada por Alemania, nos pida sacrificios. Y en vez de agarrar al toro por los cuernos y tomar decisiones con efectos a corto plazo (recortes presupuestarios de entidad con la mayor justicia social posible), se arrea una patada a seguir, mandando el balón hasta no se sabe dentro de cuántos años, cuando el natural retraso de la edad de jubilación comience a tener efectos en las cuentas públicas. Todo menos perder el cuello electoral, y mira que 2012 queda lejos.

Desde dentro también se le exige al Gobierno diligencia en la política económica, aunque la impresión que da el otro bando es de no querer arrimar el hombro lo más mínimo. Si cambias y coincides con lo que yo defiendo, cambio mi discurso y leña al mono. Libro de Aznar aparte, ¿alguien sabe cómo parar la sangría del empleo, el único caballo de batalla de la oposición, como si las legiones de parados no fueran consecuencia no ya de la crisis mundial, sino de las enormes bocanadas que los gobiernos -del PSOE y del PP- han insuflado en nuestro modelo productivo sin futuro? No nos ayuda a afrontar la realidad la innata incapacidad hispánica para entendernos en momentos de emergencia, la obsesión por afirmarnos siempre en contra de un enemigo: “la patria”, pura boquilla. Lo mismo que los alemanes, igual igual. La única ancla posible parece descartada ante la carrera que Zapatero debe correr en solitario (”se lo merece, que se joda”, dirán algunos): una mesa nacional de emergencia, en la que partidos, autonomías, sindicatos y empresarios se sentaran sin cartas marcadas. Y sin jugar al póquer como las tahúres abuelas chipriotas. ¿Se imaginan? A mí me cuesta mucho.

(Arriba, Goya, “Duelo a garrotazos”)

El tabú de los salarios menguantes

Tacho Rufino2 de Febrero de 2010 a las 21:21

(Esto que sigue empezó a ser una respuesta a una pregunta de Lorenzo en el post “Nuestra propia tormenta perfecta“, pero me alargué tanto que decidí que fuera una entrada nueva)

Antes de responder a tu pregunta, un breve recordatorio que creo necesario, sin caer en excesos técnicos. En cualquier mercado, incluido el de trabajo, el precio (salario) se determina por el juego de la oferta y la demanda. En épocas de mayor dinamismo económico, habrá más demanda de trabajadores y el salario tenderá a subir. Y viceversa: en épocas de crisis, de atonía de la producción, la inversión y el consumo, habrá menos demanda de trabajo por parte de los empresarios y empleadores, y mucha oferta de trabajo por parte de los trabajadores potenciales, bolsa de parados incluidos. Si el mercado fuera perfecto, los salarios estarían bajando ya en España. Por suerte o por desgracia, no lo es. Pero desde luego el salario tiende a bajar. Esto es un modelo teórico si quieren, que las leyes de los países como España tutelan y limitan, a lo cual se une el hecho de que no existen verdaderos mercados “perfectos”, que es lo que subyace detrás de la ley de la oferta y la demanda, entre otros principios ideales.

Dicho esto, nosotros (España toda) tenemos un desfase negativo de competitividad que nadie niega. Nos podemos pasar la competitividad por el forro: una pose interesantona con un vodka helado en la mano, pero insensata. Turismo y poco más aparte, no producimos, vedemos ni servimos cosas que quieran los que compran esos productos o servicios fuera de su país, sea por falta de calidad o por excesivo precio. Podemos achacar nuestra falta de competitividad a “Zp malo” o a los empresarios malísimos. No es una hipótesis, el otro día lo dijo un líder sindical andaluz: “los empresarios tienen la culpa porque no piensan más que en la cuenta de resultados”… ¿en qué deben pensar para querer seguir siendo empresarios? ¿Quién debe resolvernos la papeleta?. También podemos proponer que la competitividad mejore vía aumento de la productividad general del trabajo español, en tasas por encima de la de nuestros países de referencia (con los que queremos compararnos social y económicamente, doy por convenido), lo cual está muy bien pero no es factible ni realista a corto plazo: a la historia me remito.

Como se repite una y otra vez, no podemos devaluar nuestra moneda (que no es “nuestra”, está en una cesta amalgamada llamada euro); y tampoco no podemos tirar de la economía y la “demanda agregada” con un incremento de un gasto público como prescribía Keynes: ya no hay dinero público para ello. Luego, técnicamente al menos, na cabe otra. Por eso lo decía.

Dicho lo cual, voy a ser osado esta tarde. Esbozaré a bote pronto por dónde creo yo que se debería empezar a recortar: nunca en los salarios más bajos ni en los medio-bajos; sí en la nomenclatura política elefantiásica, incluidos los salarios efectivos y en especie de los excesivos altos cargos y asesores y presidentes de instituciones de dudosa utilidad (no ministros y presidentes de gobiernos, que cobran sueldos moderados en nuestro país); sí en los excesos retributivos que en nuestro país se han establecido con las vacas gordas para tecnócratas de grandes empresas públicas y privadas-subvencionadas; sí en las castas técnicas extraña y excesivamente privilegiadas de empresas en el fondo públicas, como Aena; sí congelando salarios públicos mientras la cosa dure, de manera “progresiva”, como en el IRPF: recortar sueldos a funcionarios mileuristas o casi -que son muchos, y han ganado su plaza- que cobran para llenar el carro del híper y pagarse unas vacaciones no me parece de ley. Se me ocurren más formas de empezar a recortar, pero quizá alguien quiera apuntar sus soluciones. O bien alguien quiera defender por qué los salarios tienen que ser rígidos cuando las empresas no ganan dinero y el país puede irse al carajo.

Me gusta menos que poco haber apuntado una solución (que por cierto, economistas del gusto de la izquierda, como San Paul Krugman, han prescrito para España) que hoy salta a la prensa como propuesta del FMI. Pero no se trata de patalear o seguir tocando el violín mientras la nave se hunde, sino de debatir soluciones. Claro, que si lo que tenemos es un Aznar que dijo ayer que “nadie hizo tanto daño en tan poco tiempo como Zapatero” (adobado con una nueva expresión típica de quien confunde ya su español y su inglés, uf: “extremamente”, dijo nuestro ex-presidente en otra parte de su última filípica para atraer focos, en vez de “extremadamente”) y un Montoro que no para de arrear cera pero cuando se le pregunta si quiere reducir la indemnización por despido dice que no… aviados estamos. Una Gran Coalición a la alemana en España en estos momentos es como pedir… no sé, dejémoslo en peras al olmo par no faltar a nadie.

Yo me he despachado a gusto, espero comentarios. Desde que se publicó “Nuestra propia tormenta perfecta” en los diarios de Grupo Joly el sábado, he recibido varias collejas morales por mencionar los recortes salariales como posibilidad; sea como medida acordada por las fuerzas sociales, sea como, a la postre, realidad inexorable. Todos hablan fuera de nuestras fronteras de la cosa. Dentro, que yo sepa, poquísimos. Miremos para otro lado si queremos.

Ponemos nerviosa a Europa

Tacho Rufino1 de Febrero de 2010 a las 13:26

ZAPATERO se ha debido tragar unos cuantos sapos en su puesta de largo presidencial en Davos, y ha acabado pidiendo “fe” en España a los mandatarios allí reunidos, que están nerviosos con nuestros pésimos números económicos y no han parado de exigir explicaciones y, sobre todo, medidas drásticas. España, su economía, empieza a ser un problema no sólo para España, sino también para la Unión Europea, y así lo manifiesta esta semana tanto la agencia Reuters como el diario Der Spiegel, ambos alemanes. Nuestra deuda pública, nuestro déficit fiscal, nuestra tasa de desempleo y ciertos rasgos de nuestro sistema financiero dan mucho susto a los países de más peso de la Unión.

Der Spiegel teme que, después de Grecia y quizá Portugal, el siguiente fallido del club sea España. El “riesgo español” es, empero, más temible: nuestra población más que duplica a la suma de griegos y portugueses, y nuestra economía, medida en PIB, es casi tres veces superior a la de los otros dos rezagados juntos. Jan Strupczewsky, de Reuters, explicaba el miércoles la filtración a Der Spiegel de un informe de la D. G. de Economía y Finanzas de la UE, “sólo para los ojos” de los ministros de Economía del Eurogrupo. Según dicho informe secreto, el tipo de cambio subyacente de España está sobrevalorado en más de un 10%, mientras que los grandes hombros alemanes están infravalorados en un 5%. Se trata de estimaciones, ya que no existe tipo de cambio oficial alguno entre las economías comunitarias: todos estamos bajo el cielo protector del euro. Un paraguas que puede desequilibrares gravemente, cosa que los alemanes y el resto de países verdaderamente competitivos no tolerarán: quieren una moneda de referencia internacional y no una convulsa lavadora de miserias de algunos. Curiosamente, los británicos tampoco paran de arrearnos cera, con intenciones no muy claras, ya que ellos mantienen su libra: quizá están pensando cambiar de divisa y quieren que la Eurozona esté saneadita para entonces.

Sea como sea, y más allá de la interpretación técnica del tipo de cambio implícito, lo que subyace es una enorme divergencia de competitividad. En la última década, mientras Alemania y Finlandia han sido cada vez más competitivos como países, nosotros -y Grecia, Portugal o Irlanda- hemos ido empeorando nuestros indicadores. Ahora se nos piden cirugía: reducir el gasto público a lo bestia -adiós, Keynes-; reestructurar de verdad las cajas de aquí a seis meses y otras medidas que, a la postre, supondrán una reducción dolorosa de nuestros salarios y nuestros precios: también se llama empobrecimiento. El Gobierno ya está actuando. Algo es algo.

Nuestra propia tormenta perfecta

Tacho Rufino30 de Enero de 2010 a las 18:40
tormenta
XAVIER Sala i Martín es directivo del Barça (ver foto de su página) con aspiraciones a presidente, independentista catalán y desinhibido usuario de extravagantes americanas y corbatas. Economista y catedrático de la Universidad de Columbia en Nueva York, sus líneas de investigación incluyen la sugerente tesis de que la gente de derechas es más feliz que la de izquierdas (el hecho de ser creyente y de tener dinero cuenta para tal afán humano, dice) y aquella otra que sostiene que la inmigración -que no vota nacionalista- debilita el sentimiento de pertenencia a la colectividad, en concreto la de su Cataluña natal. En fin, el profesor Sala i Martín es también, a sus 46 años, articulista de La Vanguardia. Precisamente en este medio, hace ahora dos años, publicó un artículo de referencia en la interpretación de las causas del crash que se hizo patente en agosto de 2007. Titulado La tormenta perfecta, como aquel filme de Clooney, la pieza señalaba seis causas de la crisis en curso, algunas de las cuales ha envejecido mal como tal causa. Lo cual no empequeñece al analista, que se atrevió en público a tomar el timón de la interpretación de una realidad históricamente insólita. La tormenta perfecta, fueran cuales fueran con precisión sus causas, no ha amainado; al menos, no ha amainado para España. Tampoco tenemos a George Clooney al mando de nuestro barco. Y es que no se trata de una película: la realidad amenaza con hacer zozobrar la nave y, y a los datos de la semana nos remitimos.

Aunque el equipo de la ministra Salgado siga empeñado en ponerse a los pies de los caballos informando de que su Índice Sintético de Actividad -un bonito futurible en forma de número, un fundido de datos de dudosa significación- ve “brotes verdes” (no disparen al pianista: a mí también me produce empacho la expresión) a corto plazo, siguen pintado bastos. Crecen los enanos. Por mucho que estemos anestesiados ante el optimismo impostado y, también, ante los nubarrones plomizos que no cesan, debemos esforzarnos en ver con claridad a través de las cortinas de humo, los codazos de Cristiano y la inminente programación de fútbol en la tele casi a diario.

La banca, por medio de la Asociación Hipotecaria Española, nos reveló el lunes que las promotoras no pueden pagar su deuda bancaria, 325.000 millones de euros -ojo: una cantidad mayor que todas las hipotecas basura del mundo anglosajón, tenidas por verdadera génesis de la tormenta perfecta-. Dicha falta de liquidez, sumada a lo incierto de las promociones a las que están vinculadas, frena el crédito y afecta a los balances y a la propia calificación de las entidades financieras (no digamos de las cajas, que con sus sintonías políticas han financiado océanos de metros cuadrados municipales por toda la faz de la tierra hispana). Lo que, a su vez, redunda en nuestra calificación como país, en trance de ser rebajada por las agencias de rating, que incluso insinúan que estamos en el camino del default (término utilizado también para indicar que no podremos pagar nuestras obligaciones como país). Fitch, Moody’s o S&p’s, por mucho que hayan pecado de ineficacia o tancredismo ante la que se venía encima, siguen siendo vitales para poder financiarse como país en tanto que se recuperan los ingresos públicos… lo cual, admitámoslo, no es probable con la nueva oleada de parados de la que supimos el lunes. Menos empleados; menos ingresos por impuestos y seguros sociales; más subsidios que cubrir por parados y dependientes; menor capacidad de acometer obras públicas y tirar del empleo; un coste enorme en salarios públicos y políticos, son, entre otros, factores que no mueven sino a prever una verdadera contracción severa de nuestro nivel de vida. La única medida política para controlar esa caída resulta ser la reducción de salarios, porque sabido es que ya no podemos devaluar nuestra moneda para así vender mejor fuera nuestros productos. Con respecto a la moneda, el euro, la semana también nos ha hecho exclamar el touchè! de los tiradores de esgrima alcanzados por el hierro: de nuevo desde Europa se plantea la salida de España de la Zona Euro, una disparatada broma hace un par de años. Roubini, profesor den la competencia de Sala, la Universidad de Nueva York, dijo sin empacho en Davos el otro día que “España es un riesgo para la Zona Euro”.

Repugna y duele la tormenta perfecta Made in Spain, pero no tiene nada de ficción. Nuestras cuadernas crujen.

China, imparable

Tacho Rufino25 de Enero de 2010 a las 13:40
china09051chinahong
IGUAL que pasa entre individuos, las sociedades tienen rasgos diferentes, características distintivas que, más allá de lo físico, hacen que un gallego y un andaluz sean muy probablemente más diferentes entre sí que cada uno con respecto a sus paisanos. Esto, evidentemente, está sujeto a la generalización que, aunque suele denostarse por injusta y poco rigurosa, es uno de los pilares de las ciencias sociales, por mucho que deba reconocerse el derecho a la diferencia: a ser un andaluz hosco y sin salero alguno; a ser un vasco debilucho y de poco comer; a ser un argentino parco en palabras; a ser un chino compulsivamente gastoso. Con mucho éxito desde su publicación en los 80, el holandés Geert Hofstede dirigió una investigación sobre estos rasgos típicos en muy diversos territorios. Concluía que hay pautas culturales que determinan notablemente el comportamiento de regiones y países. Estos patrones son la distancia con el poder (menor en sociedades realmente democráticas); la masculinidad o feminidad (Japón y EEUU serían muy masculinas, Suecia y Holanda más femeninas); la tolerancia de la incertidumbre; el individualismo o colectivismo, y la orientación al corto o al largo plazo. Es interesante plantearse cómo estos rasgos pueden afectar a un inminente papel central de China en el mundo. Podríamos empezar a sentir temor a que se diluyan los valores del vigente guardián del planeta, EEUU. A fin de cuentas, son nuestro paraguas mientras no se demuestre lo contrario. Estamos hechos a ellos.
Hay cálculos variopintos, pero China no tardará más de dos décadas en adelantar a EEUU en PIB; y puede haber adelantado ya a Japón, hasta ahora segunda potencia económica. Los rankings son diferentes según el indicador y la institución que lo elabore (FMI, Eurostat, The Economist, Banco Mundial). China es un país enormemente poblado, por lo que su PIB por habitante cae hasta alrededor del puesto 100 en la clasificación. Éste, sin embargo, no es un grave problema para sus autoridades, y mucho me temo que tampoco para el chino de a pie, al menos en los términos en que dicho bienestar individual lo es para los occidentales. Y es que esa mezcla mutante que es China, compuesta de feroz autoritarismo político y laboral y ciego capitalismo económico, es, como diría Hofstede, muy distante del poder y muy colectiva (y claro, muy productiva). Se tolera desde hace siglos el sometimiento, la obediencia y la jerarquía estricta. El ciudadano chino es mucho menos remilgado en su identidad, su unicidad y sus derechos inalienables que cualquiera de nosotros. No duden que si cogen a un chino copiando en la Universidad, lo ponen a caldo, por poner un ejemplo muy al hilo de esta semana (ver nuevo reglamento de evaluación de la Universidad de Sevilla: pasmo garantizado).

Juguemos a esbozar un escenario probable. China conseguirá la hegemonía comercial, y su moneda, el yuan, será la divisa de referencia para nuestros nietos. China no será nunca un Estado Social de Derecho, ni una democracia neoliberal, ni tan siquiera una socialdemocracia. Será un sistema sin precedente. Ayudará a África y se servirá de sus recursos, y con ello la controlará militar y económicamente. En el resto de continentes y mercados financieros, China llevará también la voz cantante, y no pestañeará ante los paralizantes vicios occidentales. Si, como decíamos hace años, un pisotón al unísono de todos los chinos haría variar el eje gravitacional de la Tierra, unos fondos soberanos teletransportados de aquí a allá provocarán tsunamis económicos y, a la postre, sociales. La industria será china; la sostenibilidad y el conservacionismo, si acaso una mera fachada que, en realidad, no suponen prioridad alguna para China. Ya ha sonado el gong. Por cierto, creo que ese sonido, en mandarín, significa trabajo, y también obrero.

 

La bolsa, a lo suyo, teme a Obama

Tacho Rufino22 de Enero de 2010 a las 7:21

(Vaya por delante que, a día de hoy, ni estoy interesado ni creo en la bolsa como factor económico, ni he sido un inversor bursátil más que esporádica y modestamente, y que ni mi área de enseñanza ni profesional tienen que ver con estos mercados de capitales)

el roto

Los mercados donde se compran las acciones de las empresas significativas y otros productos financieros, llamados mercados de valores o Bolsa, tienen una función principal: canalizar la inversión de los ahorradores hacia las empresas, que así obtienen financiación, o hacia otros particulares, que venden. En ese sentido, la bolsa funciona: alguien gana y alguien pierde, sube o baja; un auténtico juego donde se intercambian cantidades ingentes de dinero. No se puede afirmar otro tanto de otras supuestas funciones del mercado de capitales. Por ejemplo, a estas alturas la bolsa no valora con eficacia a las empresas (las empresas con buen presente y buen futuro deberían cotizar alto, y viceversa, pero esto no siempre es así, ni mucho menos). Ni tampoco es un termómetro fiable de la actividad económica. No avisó de la crisis. La situación económica no para de empeorar, así como las previsiones, y sin embargo la bolsa española arroja series de índices buenos, incluso muy buenos. Y no debemos creer que está marcando una tendencia, una estela positiva, porque su erratismo ha sido completo en los últimos años, y la interpretación más plausible de esta irracionalidad es la de que se trata de un mercado básicamente especulativo donde se gana y se pierde casi como en un casino, o con información privilegiada que manipulan la oferta y/o la demanda con movimientos de farol, como en el póquer. La bolsa, hoy, es algo que no interesa a la mayoría de la gente, e incluso la irrita, y que se tiene por cosa de ricos y de avezados jugadores sin escrúpulos. Y encima con minutos y páginas fijas en la prensa, como el Real Madrid o Belén Esteban. Dicho sea de paso, las bolsas de valores son entidades privadas.

Pues bien, para muestra, un botón: acabo de leer que las bolsas del mundo occidental han recibido con dolor y números rojos el aviso de Obama de que va a cumplir lo que todos han prometido y todos hemos creído que se debía hacer: poner controles a la banca y a sus sofisticados movimientos y productos. Que me expliquen si a la bolsa le viene bien la selva (no la libertad, no) o, por el contrario, le viene bien el riesgo controlado y la prevención de nuevos cataclismos. La noticia la pueden ver en El País de hoy.

(Las viñetas de El Roto suelen publicarse en El País)

‘Calentarios’ con causa

Tacho Rufino19 de Enero de 2010 a las 17:00

Marge_SimpsonSi no te despelotas con causa para un calendario, no eres nadie a día de hoy.

Si tu hijo no dispone de un polideportivo en condiciones, tú y otras madres de un pueblo castellano dais el gran paso de fotografiaros cachondonamente: “Estás en tu derecho, Loli, ¿qué hay de malo en enseñar lo que se van a comer los gusanos? Y si, después de este logro de liberación femenina y casada, el carnicero del pueblo te da dos muslos de pollo fresco pensando en los tuyos, ése es problema suyo…. si será guarro”. Y hacéis entre todas un calendario muy sexy, con todas las maduritas enseñando, probablemente, más y mejor que en su propia casa en un diario. Un pelotazo con causa: el polideportivo, claro está, es lo primero y, si hay que sacrificarse, se sacrifica una.

O uno. Si el staff de bomberos o policías locales de tu ciudad se fotografía en bolas, sus reivindicaciones laborales son el verdadero motor de tal esfuerzo. No se trata de alimentar el morbo del uniforme entre hembras y machos, ni mucho menos de enseñar el producto –en ocasiones realmente repulsivo- de incontables horas de gimnasio o de guardias en las que no pasa nada. Se trata de divertirse con una causa laboral o social: “Ayuntamiento, haznos más fijos todavía”. Y se fotografían en un calendario superdivertido y ultradesinhibido. Vengan a los ojitos carne de probo funcionario reivindicativo.

No encuentro un artículo que titulé hace varios años “Despelote con causa”, en la misma onda protestona y, dirán algunos, quizá con razón, retrógrada. En el mismo contaba cómo en mi propio centro universitario las alumnas se ponían lobas y sexy ante la cámara para hacer, ellas también, un calendario con causa. En este caso, con la causa de recabar fondos para irse de Paso del Ecuador, o como se llame ahora. Yo pagué uno y no me lo llevé, aunque sí vi las fotos en la cafetería. Yogures de la enseñanza superior española en poses de lo más sugerente; sus novios comiendo hiel y sumándose al muy liberal espectáculo con agridulce sonrisa.

Nuestros universitarios no cejan en el empeño del calendario que no cesa, normalmente en un blanco y negro que tanto lima lo malo y resalta las tabletas de chocolate abdominales. Acabo de recibir un email de un compañero y catedrático de mi Universidad, que dice así: “Estimados amigos y compañeros, ¿qué os parece mejor? ¿Una Universidad que se preocupa por hacer normativas estúpidas desde hace unos años o en la que los alumnos están involucrados en la creatividad  como vemos en Málaga?:” [adjunta estos dos link]

http://www.diariosur.es/multimedia/fotos/ultimos/49672-psicologia-turismo-participan-elaboracion-calendarios-0.html

http://www.diariosur.es/multimedia/fotos/ultimos/48215-calendario-alumnos-medicina-0.html

Lo de las normativas estúpidas, aunque no lo explicita, se refiere sin duda a la que ha aprobado la Universidad de Sevilla, que, entre otras normas, establece que si un alumno se harta de hablar con un vecino en un examen y a ti, autoritario diplodocus, se te ocurre echarlo del aula y suspenderlo, el pobre alumno tiene derecho a un tribunal revisor, en el que la carga de la prueba corre de parte del profesor. Ah, el tribunal deberá respetar la paridad docentes-alumnos. A-lu-ci-nan-te. No sé si, mejor que someterme a tal tribunal, prefiero ponerme en manos de los proyecto de médicos malagueños del segundo enlace, tan depilados como los municipales de tantas ciudades en los calentarios con causa. Digo calendarios.

(Ilustración: Marge Simpson posa para un calendario)

Fábula del óvulo huérfano

Tacho Rufino16 de Enero de 2010 a las 8:04

OvuloELLA tiene unos treinta y algo años y, al tiempo que parece contar con una genética impecable, se encuentra en una espléndida forma que, según le dice el ginecólogo, son factores que hacen que sus óvulos sean a priori idóneos para utilizarlos en otras mujeres para la reproducción artificial. Durante varios años, por algo más de 400 euros por óvulo donado, ella ha conseguido un extra para su economía. El hecho de ser nativa española y de rasgos europeos la hace ser donante preferente. Esta forma de ganar un sobresueldo ha sido un recurso frecuente para inmigrantes con economías precarias, además de para jóvenes “del país” que quieren permitirse un capricho. Con todo el derecho a ser políticamente incorrectas, las clientas de dichos óvulos –convenientemente fecundados– los prefieren cargados de una raza similar a la propia. Las receptoras pagan una suma considerable por este tipo de tratamientos e intervenciones, y son exigentes en este extremo: nosotras parimos, nosotras decidimos… dentro de lo que cabe. Sea como sea, la cosa ha cambiado también en este mercado. Las fuerzas de la oferta y la demanda de óvulos no están ajenas a la depresión económica. ¿Algo lo está?

ovulo_articleLa última vez que nuestra protagonista fue a donar dos de sus diminutas potencias de vida, hace unos días, se llevó una sorpresa. Más bien varias sorpresas. En primer lugar, la sala de espera no estaba ocupada mayoritariamente por inmigrantes, sino por mujeres españolas, entre las cuales no faltaban varias de una edad similar a la suya, e incluso mayores que ella. Segundo, la sala estaba abarrotada, algo que no había sucedido en las numerosas ocasiones en las que, siempre en secreto, había sido intervenida para este menester. La tercera circunstancia sorpresiva tiene que ver no tanto con la oferta como con la demanda:

– “Clara”, le dijo apurado el médico, un viejo conocido, “la crisis ha llegado también a la inseminación artificial. Como sabes, este tipo de procesos es bastante costoso, y muchas han decidido dejar la maternidad para tiempos más benignos. La gente no quiere tener hijos tan alegremente como hace sólo dos años. Además, tenemos sobreoferta de óvulos, por lo que nos vemos obligados a aplicar estrictamente el protocolo. Las chicas más jóvenes son donantes preferentes, y además van a empezar a cobrar una cantidad sensiblemente inferior a la habitual. Lo siento, pero te quedas fuera de momento. De todas formas, tenemos tu número, y si la cosa cambia te llamaremos….”, tras lo cual miró hacia la puerta entreabierta de la pequeña consulta y gritó hacia la sala donde esperaban al menos veinte candidatas: ”¿Desiré Velázquez? ¡Que pase, por favor!”

óvulo4Las malas expectativas cara al futuro a medio plazo, el temor a perder el empleo o el hecho de haberlo ya perdido o de no esperar encontrarlo, las dificultades para obtener un crédito y, en suma, ese crisol de éstas y otras circunstancias que denominamos “crisis” no deja títere con cabeza, y llega al universo de la donación de óvulos y la recepción de los mismos por mujeres o parejas con dificultades para conseguir un embarazo por la vía, digamos, tradicional. De manera análoga a lo que sucede en los cultivos de la fresa de Lepe, la población autóctona vuelve a ocupar aquellos puestos de trabajo (donar óvulos puede que no sea un trabajo propiamente dicho, pero sí es una actividad remunerada) que habían dejado para los inmigrantes, dado que el mercado de trabajo ofrecía colocaciones más cómodas y mejor pagadas. El proceso de contracción económica es evidente no sólo en las macromagnitudes llamadas PIB, ahorro y consumo, empleo, demanda y oferta (o su punto de encuentro, el precio, en este caso el menguante precio del óvulo)…, sino también en insospechados entornos microeconómicos, donde alguien quiere algo que no tiene y está dispuesto a pagar por ello una cantidad a quienes sí lo tienen o gestionan su distribución.

Serpientes de invierno

Tacho Rufino11 de Enero de 2010 a las 14:30

LA prensa extranjera en general, y la británica en particular, se ha cebado esta semana con España. No faltan motivos, sean éstos más o menos insidiosos. El primero, un estado mental colectivo algo enajenado propio de las vacaciones, que a su vez da lugar a serpientes informativas, en este caso navideñas. El hacker que cambió la cara de Zapatero por Mr. Bean en la web (cuya gestión y seguridad va a costar a España ¡11 millones de euros!) de la recién estrenada Presidencia europea de la UE ha posibilitado decenas de noticias y comentarios, la mayoría de ellos guasones y, no pocos, hirientes. De la misma forma que más allá de nuestras fronteras es más que dudoso que coincidan con quienes aquí dicen que Manu Tenorio es clavadito a Paul Newman, los británicos no parecen coincidir con los españoles en que el desastroso majadero con ínfulas de avispado que es el personaje de Rowan Atkinson se parezca a nuestro presidente, al menos en el aspecto físico: “pretendido parecido”, según Sky News. Aun así, varios medios, como Business Week, aprovechan los trenes baratos y descalifican -aunque sutilmente- a Zapatero para manejar unos meses el cubo de Rubik comunitario. Claro está que no con la saña con que se ha despellejado en no pocos medios y columnas al vigente presidente español. Todos, aquí y allí, parecen dar por hecho que para ser seleccionador nacional hay que haber sido un reputado entrenador de club. Algo más que discutible.

De más enjundia, y menor eco, hay que calificar a otro asunto objeto de información en los medios foráneos: el Estatuto catalán en solfa por el Tribunal Constitucional. De forma unánime, muchos de los grandes periódicos europeos coincidieron en 2006 en que el Estatut era positivo para Cataluña. Y para España. Y para Europa. ¡Y “para la paz en el País Vasco”! (Esto último fue de Le Monde, el principal rotativo de nuestro vecino de arriba, siempre presto a darnos sal.) Recientemente, Liberation, al que parecen privar los términos bélicos, afirmaba que “la mayor parte de las formaciones de esta rica y turbulenta región del nordeste del país está en pie de guerra”. “Turbulenta”, en fin. Hay más apoyos a la configuración acelerada de un Estado catalán, aunque también los hay de advertencia de los males de la disgregación, también para la propia Cataluña, más allá del aparente fuenteovejuna que quiere capitalizar Montilla: que no me ganen a catalán los rivales de las urnas. Ante el inusitado interés por los derechos de la región más rica de España, es curioso advertir cómo, de nuevo, desde fuera suele interesar que se intensifiquen las fuerzas centrífugas que se desencadenan en la casa de los colindantes.

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Economía razonable para todos lo públicos Economista, profesor de la Universidad de Sevilla y columnista habitual de los medios del Grupo Joly

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  • Tienda Fitness

    !Que verguenza lo de las mujeres mayores para el póquer! en fin.

  • Tienda Fitness

    Tienes toda la razón. Muy de acuerdo.

  • U-Boat 521

    Claro artículo, Herr Rufino, pero va a ser complicado que los niños acepten que a papá lo han...

  • T.R.

    @Según… 100% de acuerdo.

  • Según...

    Evidentemente esto tiene que plantearse de otra manera. Si mi salario, por 8 horas de trabajo 5 días...

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