La pérfida estanflación ataca de nuevo

Tacho24 de agosto de 2008 a las 9:33 pm

En tercero de carrera, allá por el año 84, se convirtió en algo recurrente la palabra “estanflación” en las clases de Estructura Económica, que entonces impartía en la Universidad de Sevilla el profesor Vallés Ferrer. Con su gran parsimonia y su marcado acento catalán, nos descubría que un cuadro clínico caracterizado por el estancamiento económico o la recesión (o sea, no crecimiento o decrecimiento del Producto Interior Bruto de un país durante dos trimestres seguidos), la inflación (crecimiento sostenido de los precios al consumo, deteriorando el poder adquisitivo de las personas del país, y también deteriorando la capacidad competitiva de ese país con respecto al exterior) y el desempleo. Tres variables nocivas para la economía, causas y/o consecuencias unas de otras de manera más o menos directa. La estanflación -una adaptación del término inglés stagflation, a su vez una mezcla de “stagnation” (estancamiento) e “inflation”- venía a tirar por tierra las certezas de la llamada Curva de Philips, que establecía que cuando se intenta controlar la inflación, el desempleo tiende a subir. Hay que elegir, pues.

O sea, según Philips, para combatir el paro hay que tolerar cierta inflación. Y resultaba que, en ciertos periodos como aquél de las clases de Vallés y en otras fases cíclicas anteriores, no sucedía así: podía haber alta inflación, incapacidad para reducirla, paro rampante y -gallina o huevo-, estancamiento o recesión de la actividad económica general. Más o menos como ahora, tras unos veinte años en los que el palabro ha estado en el desván cogiendo polvo.

Se me ocurren dos expresiones cliché en este orden de cosas: “la estanflación ataca de nuevo” y “la estanflación ha venido y nadie sabe como ha sido”. Y no les falta razón a los tópicos.

Turismo, catástrofe y terrorismo

Tacho24 de agosto de 2008 a las 8:49 pm

Aviso de… ¡pum!, José Ignacio Rufino. (Publicado en los periódicos de Grupo Joly el sábado 23/12/2008)

 ”Un taxista baja de su coche en el repentino atasco que se produce en las pocas salidas del hervidero de personas y obras que era el aeropuerto de Málaga el pasado domingo, 17 de agosto. Aparte de los taxis y mi propio vehículo, la mayoría de los coches son de alquiler y van tripulados por extranjeros, que borran de sus rostros la ilusión de darse un atracón de -entre otras cosas- ese bien escaso que para ellos es el sol, cambiándolo por un rictus de estupor y hasta espanto. Muy andaluz, el taxista ejerce de informador espontáneo, apoyando sus palabras con gestos muy elocuentes: -”Aviso de… ¡pum!, aviso de ¡pum!”, decía una y otra vez por entre la triple fila de coches parados entre las obras, alzando los brazos en clara alusión a una bomba. Lo de “aviso” no lo pillaban; la comunicación no verbal, perfectamente sí.

Podemos elucubrar cuántos de estos visitantes rubicundos dispuestos a cocerse y a dejar aquí un dinero básico para muchísimas familias decidieron ipso facto no volver a Andalucía a veranear. En los centenares de coches agolpados en embudos atorados alrededor del aeropuerto, seguro que bastantes, y entre los miles de desalojados de las playas un rato antes por los avisos de bombas, seguro que también bastantes descartaron nuestra tierra para próximas vacaciones.

Los aguerridos gudaris de la patria vasca oprimida habían conseguido volver a hacer daño donde (casi) más duele: en el futuro económico de las personas. Un gran éxito de quienes ejercen de representantes militares del pueblo más próspero y rico de España. Y vienen a hacer un enorme daño a una región tradicionalmente menos rica, por mucho que el alcalde Francisco de la Torre proponga que “pasemos de ellos”. Ojalá: no es fácil pasar del asesino que va a por ti, del nihilista irredento que te tiene en el punto de mira -vasco o no-; del matón de la clase. Crimen y, encima, castigo para el agredido. Castigo económico, decimos; eso y no otra cosa buscaban los veinteañeros de barrio abertzale que vienen en heroica misión a joder aquí.

Tras el hachazo etarra, la catástrofe del miércoles en Madrid ha sido un gancho en el hígado de un boxeador a quien ya le habían temblado las rodillas tres días antes. España, una de las jóvenes esperanzas blancas, de nuevo en la boca de todo el mundo por el terrorismo y la tragedia. El púgil es la industria turística española y andaluza, un poliedro de actividades y economías directas e indirectas, una parte heterogénea y valiosísima de nuestra creación de riqueza nacional. Nuestra tradicional gallina de los huevos de oro -oro añejo, quizá-, que pone menos en periodos de crisis internacional, ante los que muestra una alta sensibilidad.

La caída del turismo internacional se ha cebado este verano con los dos territorios más deseados, Cataluña y Andalucía, perdiendo cada una de ellas casi uno y medio de cada diez visitantes con respecto al año pasado. Los esfuerzos y éxitos por tener varias cestas de huevos, y no sólo la del sol y playa, son contrarrestados de golpe y porrazo por el crimen estratégico y la tragedia, no podemos afirmar aún si causada por la negligencia o la fatalidad estadística.

Después de negarla tres y mil veces, la crisis se ha instalado en los ascensores, las colas del pan y las máquinas de café, y se ha hecho corpórea en los balances, las hojas de cálculo, el Inem y los juagados. Hay bastantes a quienes molesta tanta presencia de la palabra griega, pero aun así, no es de recibo ignorar los peligros: reconocer los problemas es el primer paso para solucionarlos. Al turismo y a su promoción institucional les va a costar dinero y sudor compnesar esta semana negra, pero los agentes del sector deben hacerlo con prontitud y diligencia. Aviso de… ¡pum!”

Cochura cívica y vandalismo urbano

Tacho13 de agosto de 2008 a las 11:21 am

Idealmente, un ayuntamiento de una ciudad donde no se valora lo colectivo -salvo para alardear- y no se cuida la casa común debería subvencionar que sus ciudadanos viajaran a sitios más cuidadosos con lo que es de todos y más respetuosos con los otros habitantes de su “biotopo urbano”. Quizá la boina, las orejeras ombligueras, el sombrero de ala ancha o cualquier tocado que nos tape la vista se levantarían un poco y seriamos mejores. Especialmente, este “Imserso Utópico” seria conveniente en ciudadanos de ciudades donde el vandalismo -y el vandalismo de baja intensidad, del tipo estar en la calle bebiendo alcohol duro hasta las tantas y dejarlo todo asqueroso para que entre la Naranja Mecánica de la Recogida de Basura Publica- es una partida desproporcionada en nuestros presupuestos municipales. Una especie de “benchmarking” para que veamos que hay vida mas allá de nuestro terruño, y que hay cosas que aprender. Para vivir mejor.

Sin embargo, darse una vuelta por ahí (Escandinavia o Edimburgo, pero igualmente Vitoria o Gerona) también nos hace constatar que existen bastantes europeos de la champions league de la urbanidad que son capaces de pegarle a su madre -y no digamos a un extranjero más morenito- por tirar un papel al suelo, usar una cabina pública más de cinco minutos o subir la escalera por el lado por el que se supone que hay que bajarla. Cretinos haylos en todos los lados.

Aun así, ver casas sin rejas, bicis sin candados, mobiliario urbano intacto, conversaciones sin gritar y aceras limpias… reconforta. Nosotros hemos crecido demasiado rápido, y nuestra escoliosis puede tener su origen en una cochura cívica por terminar, y en una impunidad de los vándalos habituales: pagan sólo los que no son profesionales y tienen una mala tarde: si se me permite el tufo demagógico, viene a ser esto más o menos como lo que sucede con el IRPF, donde el que seguro que no se libra de pagar lo que debe es el currito por cuenta ajena.

Educación por la Ciudadanía, de acuerdo, pero un poquito de la antigua Urbanidad y Buenas Maneras no vendría mal. Nos saldría a cuenta en las arcas municipales, donde ya debe de haber una cuenta “Marquesinas de Autobuses Urbanos” y otra “Contenedores Quemados”, con su dígito extra para “Papeleras Quemadas” (por cierto, apunto una tesis, de momento contrastado sólo por puro empirismo: cuanto más responsable es la gente, menos papeleras hay en las calles.)

Creo que la envidia, y por supuesto la mala educación, están detrás de coches rayados porque si y demás terrorismo consuetudinario. Pero prefiero alinearme con Bryan Ferry, y querer cuidar las cosas porque, para cuatro días que vamos a estar aquí, me gusta estar rodeado de belleza, no tanto de la del anterior post de este blog (”Que se arruinen los feos”) como de la belleza con mayúsculas, la que no depende del bótox, la ortodoncia -cosa extraordinaria y necesaria muchas veces, vive Dios- y el gimnasio. No me dirán que no ha quedado bello este final…

Que se arruinen los feos

Tacho7 de agosto de 2008 a las 2:24 pm

Ser o no ser guapo está relacionado con ganar más o menos dinero. Este aserto -que abunda en las conversaciones de la gente en las barras, las piscinas, las sobremesas y las máquinas de café- acaba de ser demostrado por un estudio de un investigador de la Universidad de Tejas, al que le concederemos credibilidad. Resulta decepcionante que, después de tanto logro social, la Ilustración y las revoluciones -feminista incluida-, la cosa sea así. En cualquier caso, ese mismo estudio del doctor Hammermesh, y otros de diversos científicos sociales, concluye que la dentadura también está relacionada con el éxito económico. Adicionalmente, descubren que las personas más altas se dedican a cuestiones más elevadas (superiores exigencias cognitivas y menor esfuerzo físico, por ser más precisos). No lo dirán por Marc Gasol, que no para de bregar y sudar.

Hay diferencias entre los paises, no obstante. Mientras los pluses salariales por ser bonito y tener piños sanos y monísimos son relativamente bajos en Estados Unidos o Gran Bretaña (alrededor de un diez por ciento más que “los feos”), en Asia la cosa se dispara: llega al 30 por ciento. Tremendo mundo amarillo.

O sea: blanquearse los dientes, la ortodoncia y el bótox son inversiones tan económicas como sanitarias o de éxito sexual. A la altura del XXI, somos lo que somos: unas bestias mejoraditas. Unos cromañoides que disfrutan de la ópera y el sushi.

(Supe de este asunto por el periodista Moises Naim. Pinchar aqui para leer su “Sin tetas no hay paraíso”.)

Así es (si así os parece)

Tacho7 de agosto de 2008 a las 1:57 pm

Hace unas semanas, la sección de Economía de este periódico publicó un artículo que creo que se titulaba “Cuando tú vas, yo vuelvo de alli”. Con permiso de Chenoa, me permitía comentar eso que llamamos “información asimétrica” (estar más enterado que otro sobre algo, o enterarse antes), asunto crucial en la economía, los negocios y, al cabo, en la vida. Pero también comentaba ahí el poder de las expectativas en la marcha económica, en el desencadenamiento de las crisis o las euforias. Como tituló Pirandello a una de sus obras -”Así es, (si así os parece)”-, y también Calderón de la Barca y su “cristal con que se mira”, las cosas son como queremos verlas. Y a río revuelto, ya saben: ganan los del lado bueno de la información asimétrica.

Pues bien, el artículo editorial del renovado y  excelente suplemento económico dominical de El País, llamado Negocios, trataba el pasado domingo sobre ese asunto (pinchar aquí para leer “Quiebra de confianza”, aunque adelanto su inicio: La forma en que se percibe una crisis económica es tan importante como determinar sus causas y medir sus daños. Por esa razón, la gestión política de una crisis requiere algo más que un diagnóstico certero y la aplicación de las medidas correctoras. Exige sobre todo capacidad política para transmitir confianza y seguridad…). La tardanza del periódico en tratar la cuestión, desde mi punto de vista, no responde más que a la voluntad de la cabecera de Prisa -indiscutido líder nacional- de darle un nuevo arreón al Gobierno a la primera oportunidad; en este caso, a su política económica. Una caña al PSOE impensable hace sólo año y medio, casi tan impensable como la crisis (desceleración, corrección, estanflación, futura recesión…) hace ese mismo tiempo. Expertos mediáticos que saben sobre los medios abundan, pero parece claro que el proyecto Sexta de Zapatero choca con el espacio competitivo de Cuatro (Prisa). Y quizá ahí esté la clave de esa transición desde el apoyo y el árnica al desapego y el zurriagazo.

Entre la subjetividad de muchos convirtiendo las cosas en bastante objetivas y las luchas por ser el macho de la vara y arrinconar al pasado, está entrada se ha acabado.

A todo tigre (y toro) le llega su San Martín

Tacho18 de julio de 2008 a las 6:03 pm

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Consolémonos: al deslumbrante tigre celta también le salen pulgas. Algunas, de la misma especie que aquejan al toro español, las de un sector inmobiliario paralizado tras años de enorme crecimiento, creación de empleo y riqueza. Y, a la postre, excesivo. Irlanda es un caso excepcional. Leí una escena muy ilustrativa de lo que podía ser Irlanda hace poco más de veinte años. La describe León Lasa en su libro Por el Oeste de Irlanda, sobrecogido por la visión de pedigüeñas madres jóvenes y rubias rodeadas de niños pelirrojos, desarrapados y mocosos en un céntrico puente de Dublín. ¡Mendigos rubios y pelirrojos! ¿Existe esto? Dos décadas años después, un sistema fiscal que es sumamente atractivo para los inversores extranjeros y los constructores, la excelente educación de sus escolares y la condición de anglohablante de los irlandeses, además de la divisa única, un marco político estable y la afluencia masiva de fondos europeos obraron el milagro. El milagro celta: la renta per capita más alta de Europa -tras Luxemburgo, ese país- en un abrir y cerrar de ojos; adiós al paro, adiós a la monodieta de la patata. Y venga a construir segundas viviendas y viviendas para invertir los excedentes de una clase ejecutiva y profesional -dublinesa sobre todo-; casas salpicando y amenazando cualquier maravillosa slope verde donde pastan vacas y ovejas y corren libres los caballos.

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Pero el tigre no es ajeno a los vaivenes económicos mundiales, y está muy mustio. Los centenares de multinacionales americanas -que emplean más de cien mil irlandeses- sufren la crisis financiera USA que contagia a todo el mundo. El paro ha comenzado a trotar. Los ingresos por impuestos descienden peligrosamente (la política de bajos impuestos es de alto riesgo en estas circunstancias, porque no alimentan suficientemente las arcas públicas que deben hacer frente a los malos momentos). El hipertrófico sector inmobiliario se enfría y hace tambalearse a uno de los pilares del boom irlandés.

A todo tigre le llega su San Martín. Aunque, dadas sus fortalezas educativas y tecnológicas, sus ventajas lingüisticas naturales y el amor del lobby irlandés americano, se espera que su crsisis sea más corta que otras.

Señoras y señores, la recesión

Tacho10 de julio de 2008 a las 11:28 am

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Era de esperar -un secreto a voces, un tabú-, lo que sucede es que no se la esperaba tan pronto: la recesión ha venido y nadie sabe cómo ha sido. La pasión terminológica que -¿cortina de humo?- el Gobierno ha conseguido contagiar a la población ha permitido que asistamos a debates de barra y máquina de café en los que unos nos corregíamos a otros: qué esto no es crisis (situación caracterizada por una caída significativa y larga en el nivel de actividad económica de un país o región. También se usa el mismo término para referirse a situaciones de alto desempleo o de alta inflación), que es aterrizaje suave, o sea, desceleración (proceso de disminución transitoria del ritmo de crecimiento de una magnitud económica, y que se manifiesta porque en un período dado la tasa de crecimiento es menor que en igual período inmediatamente anterior); que en puridad esto es una corrección económica (una recesión breve) o ajuste más o menos intenso, o que tras esto no hay más que el determinismo del ciclo económico. Según dijo el altísimo Galbraith, las diferencias entre estos términos no son más que de intención… de intención de alarmar o calmar a la población.

Como acaba de advertir en primicia el BBVA con los datos del último trismestre, si el crecimiento del PIB era cada vez más pequeño y ha llegado a no ser crecimiento en absoluto, estamos en crecimiento cero (el término es como decir  “lluvia seca”, pero es el que es), y como nada invita a pensar que la tendencia vaya a revertir a corto plazo, estamos a las puertas del crecimiento negativo (éste es aun más eufemístico). Según las escuelas y los países, para que el crecimiento negativo se convierta en recesión sólo hace falta que lo sea durante un tiempo: un año para los europeos en general, seis meses para los estadounidenses…

Botín y el secretario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña, dicen que es una gripe o un catarro. Pero hace meses que asistimos a una cantidad de diagnósticos y pronósticos que, de manera inmediata, son desmentidos por las estadísticas. O sea que hacer acto de fe en nuestros líderes políticos y económicos, la verdad, son ganas de engañarse. Mientras, la crisis convive con nosotros desde hace meses, y muestra él síntoma más palmario de ser tal crisis: un aumento notable y continuado del paro.

Por qué sube el petróleo

Tacho3 de julio de 2008 a las 12:25 pm

Ah, el petróleo… Carísimo, encareciéndolo todo a su vez. En ese mercado global y con zonas tan oscuras como la propia brea, cada agente tiene su propia interpreteación de los hechos. Aquí van unas cuantas, agentes aparte:

  1. Interpretación ortodoxa e irrefutable: mayor demanda por la incorporación al sistema de producción y consumo occidental de los páíses emergentes, básicamente China e India. Como la oferta no se incrementa en la misma proporción, el precio sube. Pero eso no lo es todo.
  2. Con una bolsa a la baja e inestable, el petróleo se ha convertido en un valor refugio de los capitales que circulan por el globo. Se compra físicamente o en operaciones a futuro, de la misma forma especulativa -o sea, comprar para revender con plusvalía, de forma similar a las operaciones de bolsa- que se hace con otras materias primas. Los fondos de inversión también invierten en petróleo, con lo que la presión sobre los precios es muy grande, y se inflan de una manera artificial: la burbuja petrolera, cuya existencia afirma el ministro Sebastián (y niegan Repsol, BP, Shell y otras petroleras)
  3. Las operaciones Over the Counter, que son opacas, paralelas a los mercados habituales, con compras y ventas directas entre empresas del mismo o diferente país (Estados Unidos y Reino Unido, básicamente, que así puentean sus respectivas restricciones normativas). Se dice que este tipo de operaciones no son “especulativas” y legales, sino “manipuladoras”: maquinaciones para alterar el precio de las cosas. Tiene los acérrimos defensores de la libertad de movimientos del capital, siempre de guardia. Estados Unidos se plantea intervenir en estas timbas de tiburones sin nombre ni rastro.
  4. La Guerra de Irak que, aparte de dificultar la distribución, evidentemente deja en fuera de juego una producción importantísima, disminuyendo la oferta y encareciendo, pues, el precio. Es curioso que esto no se suele mencionar como causa de la inflación petrolera.
  5. Yukos, la principal petrolera rusa, está enfrentada al hierático e inquietante Putin, que quiere destruir la compañía. Su producción se resiente, menor oferta que la natural, de nuevo: presíón al alza de los precios. Las plataformas del Mar del Norte bombean menos crudo cada vez; Venezuela y Arabia Saudí tienen infraestructuras extractivas obsoletas: otras mermas en la oferta, ante una demanda disparada.
  6. Estados Unidos consume cada vez más, a lo bestia. Además, acumula stocks de su producción nacional y compra fuera desaforadamente. El impacto medioambiental de su modelo de producción y consumo -dependiente del petróleo como ninguno- es enorme.
  7. Y, en fin, las expectativas de que es escaso el crudo y va a subir, que estimula las operaciones financieras a futuro mencionadas más arriba. La globalización, en este caso, no ayuda.

¿Apunta usted alguna otra causa? ¿Qué peso concede a cada una de ellas?

Eurocopa: post exitum omne triste est

Tacho1 de julio de 2008 a las 6:45 pm

“Ese vacío que deja…. la Eurocopa que se va…”. “Eurocopa” por “amigo”, esta interpretación libre del comienzo de una de las ubicuas y archiconocidas “Sevillanas del adiós” pretendía ser el título de una entrada en este blog. Lo pretendía ser hasta que, sólo dos días después de la rotunda victoria española, yo, futbolero nato y confeso, estoy anonadado y hasta saturado por la cantidad de puntas, interpretaciones y simbólicas aristas que se han originado con el éxito; de azafatas huríes bailando el Macarena (vean lo encantadas que hacen su performance) para los gladiadores convertidos en gansos o apáticos chupamóviles; de macarrónicos festejos, exageraciones y abusos patrióticos y políticos, y -como fin y como medio- de teles, radios y papeles ordeñando el asunto que es que ya no se puede más. Yo, el primero (pinchen aquí y aquí para leer dos artículos en los que, durnate el campeonato, me atreví a vincular fútbol y expectativas económicas).

Cuántas interpretaciones sobre la capacidad organizativa de Luis Aragonés, esa ave fénix del banquillo: eliminando preventivamente nocivos lideres mediáticos de la lista, creando un equipo sin personalismos, reprimiendo las conductas disfuncionales para la dinámica grupal para después dar paternal apoyo al bronqueado, integrando-motivando-liderando; creyendo firmemente en los objetivos y en el modelo de “chiquititos peloteros”, una flexible y orgánica adhocracia frente a las burocráticas máquinas italianas y alemanas. Luis, un héroe. Valdano, Iturriaga y Corbalán, temblad en vuestra faceta de consultores de recursos humanos: el de Hortaleza no vestirá vuestros trajes -ni mucho menos-, pero incluso en chándal y polito marcando tripa os pega un repaso en gestión de equipos de alto rendimiento: a los hechos me remito. Y nunca ha sido santo de mi devoción, todos tenemos un pasado. Aquí inserto la única foto que he encontrado de él…

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Bueno, si ustedes empiezan a sentir ese post exitum omni triste est, consuélense: entre que llega y no llega la Olimpiada de agosto, tenemos el Tour, la final de Nadal en Wimbledon (d.m.), y hasta puede que unas vacaciones en un apartamento sin tele o sin señal directamente, en las que podremos emular esa pared que le hace Fábregas a Güiza  para pasmo de la defensa rusa. Cuidadito con las articulaciones, Zinedine…

La nueva tropa zapeadora

Tacho19 de junio de 2008 a las 5:38 pm

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Como quien abre la nevera por aburrimiento, rascándose la cabeza, esperando tal vez que algo le pueda apetecer, se cambia de canal en la tele por vicio, sin atención y menos aun concentración ni proyecto de ver nada concreto: se hace zapping. Yo creo que es éste uno de los vicios más extendidos en nuestro mundo, aunque hay una diferencia generacional clara en la cosa: mientras los veinteañeros de hoy no tienen apuro en practicarlo sin cargo alguno de conciencia, para los cuarentones como yo es algo oficialmente pecaminoso, una pérdida de tiempo robado a la lectura, nuestro timbre del gloria empanado. Declaramos ver documentales ilustrativos, dinámicos programas de debate (estresantes sin excepción), informativos decentes, el tiempo -pequeño vicio que decimos heredar del padre- y películas buenas sin cortes publicitarios. Decimos eso, pero yo creo que pecamos todos como cualquiera (recuerden la genial escena del pedante antitele en Caro Diario huyendo por fin de una isla sin señal ni antena, hacia el ferry, al grito de “televisoneeee!!”), y hacemos zapping cantidad en cualquier edad, y de vez en cuando nos tragamos a Jesús Vázquez y a Aída. Si nos dejan los niños coger el mando -con toda la ambivalencia de la expresión- pero ésa es otra cuestión. (Ver link más técnico sobre el asunto.)

Pues bien, los recursos humanos en la empresa -esa continua fuente de terminología sugerente- están asistiendo al nacimiento de la generación zapping en el mundo del trabajo. Sus características:

  • Tienen unos objetivos muy claros a nivel laboral
  • Infieles a la empresa por definición, a la que usan: “¿qué puede hacer la empresa por mí?”. Zapeadores natos, peritos del trampolín promocional, comprometidos con uno mismo, como mucho.
  • Muy formados: masters, idiomas, tecnología y todo el resto de impedimenta profesional king size

En fin, que muy bien: estamos ante la Nueva Tropa Zapeadora (solo por la similitud del término y el interés de estos músicos, vean esto si quieren), es lo que pita ahora mismito. Los nuevos recursos humanos, los postineros. Otro día hablamos de los Recursos Rumanos (gran término creado por Paquiño Correal).

Autor

Economía razonable para todos lo públicos

Economista, profesor de la Universidad de Sevilla y columnista habitual de los medios del Grupo Joly

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  • Staftibia

    wow :-) its very point of view. Nice post. realy good post thank you ;)

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    En mi modesta opinión, pienso que actualmente se mezclan y confunden dos términos: Inflación y...

  • juan jose varilla.M

    un saludo las centrales nucleres son peligrosa pueson bombas nucleares empotencia un fallo en la...

  • juan jose varilla.M

    maquina gravitatoria con embolo hidrostatico esta maquina noes una teoria es una realidad esta...

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    La curva de philips es “un modelo”. Eso que los investigadores sociales y los economistas utilizan...

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