Fósforos en la oscuridad
En estos tiempos de cambio de ciclo económico -en buena medida, cambio de estado mental colectivo, con puntuales brotes psicóticos y ataques de pánico-; tiempos de agoreros vaticinios y, en definitiva, de pesimismo, de vez en cuando te sorprenden opiniones e interpretaciones de la realidad que te reconcilian -unos segundos- con la realidad y encienden un fosforito en la oscuridad de la manoseada palabra “crisis”. Comentaré brevemente dos:
- León Lasa, jurista, escritor y, po si eso fuera poco, ex-jugador del Betis y amigo, me viene a decir -con descreída guasa, todo sea dicho- que la desaceleración y la bajada de temperatura de la caldera económica debe tener un efecto positivo sobre el clima del planeta. O sea: calentón económico directamente proporcional a emisiones de gases nocivos y otros daños ecológicos (ergo crisis d.p. a menos daño). Un hombre, León, que ha hecho preciosas novelas y artículos de viaje sobre lugares extraordinarios (La Patagonia, el oeste de Irlanda, la Noruega remota o las rutas templarias en Extremadura), y cuya mirada a los problemas de la Tierra es más triste que dulce y más cínica que buenista, me aporta hoy miércoles un poco de optimismo.
- En una línea quizás similar, Carlos Pizá, redactor de Economía de Grupo Joly, publicó en economía&empleo el domingo un excelente reportaje sobre el papel que las renovables pueden jugar en Andalucía: Revolución Industrial Renovable. ¿Hay más alternativas? Claro que sí; el quid de la cuestión está en la factibilidad y trauma del cambio a otro modelo de crecimiento.
Urgen miradas en positivo más allá de los insoportables ejercicios de autocomplacencia (o machaques a todo lo que se menea) preelectorales. De todas formas, me permito poner un poco el freno al furor renovable poniendo aquí un enlace de un artículo mío.



17 de Enero de 2008 a las 11:11 am | Enlace permanente
El problema con las energías renovables es que todavía nos tienen que explicar cómo se van a hacer sin subvenciones: miles de millones de euros invertidos sometidos a una regulación que castiga los ingresos fiscales o que crea precios artificiales. O el problema de no saber qué sistemas son los que van a funcionar como combustible. Todo el mundo jugando a biofuel con inversiones tremendas y con fuerte incertidumbre tecnológica. Por otro lado, el reto para occidente es ser autosuficiente y no depender del clima político de oriente medio.
17 de Enero de 2008 a las 2:49 pm | Enlace permanente
El biodiésel, creo, no es alternativa en absoluto, y menos aun la principal alternativa. Yo soy firme partidario de la energía nuclear, aunque nuestras moratorias y parones varios hacen muu difícil el reenganche. En cuanto a la subvención y las primas por generar electricidad con fuentes sostenibles, me parece bien, aunque no indefinidamente. No creo que lo nuclear sea incompatible con lo renovable, aunque es verdad que lo nuclear es cero renovable. El biofuel, sin embargo, es más de lo mismo, y desestabiliza los precios de los cereales.
17 de Enero de 2008 a las 11:39 pm | Enlace permanente
Si alguno de los que estamos aquí supiéramos realmente cual es la energía del futuro, seguramente no estaríamos aquí, estaríamos desarrollándola.
Como bien dice Berlin Smith el problema es que se está jugando a la pelota entre una solución u otra ¿por qué ocurre esto? pues porque ninguna de las soluciones es lo suficientemente tajante como para convencer a todas las partes, a todos los intereses mejor dicho. El día que se descubra una fuente de energía renovable sin las desventajas de las actuales, entonces la pelota parará de ir de un tejado a otro. Pero quizás esta solución no exista, sea utópica y la verdadera alternativa sea simplemente apostar por una cualesquiera de las disponibles (o por la que tenga menos desventajas) y enfocar ahí todo el conocimiento/presupuesto planetario (que verborrea…) para que realmente se convierta con consenso en una alternativa de futuro.
Y bueno ahora nos queda otro gran problema… el crecimiento exponencial de la población de la tierra ¿existe o existirá alguna fuente de energía capaz de soportar el consumo que representa? No. Ergo la solución del problema energético pasa primero por pensar en este último. ¿De qué nos va a servir invertir dinero, esfuerzos, energía en desarrollar una nueva fuente de energía para que luego se agote en unas cuantas décadas?