Servidores públicos… y privados
Zaplana y Taguas buscan calor en la empresa privada. Al popular le han buscado un puesto de nuevo cuño en Telefónica, con su millón de euros al año y con su jet privado -presumo- para desarrollar negocio en Europa. Al secretario de Estado (rango que tenía por ser director de la Oficina Económica de Zapatero) socialista Taguas lo amparan las constructoras, al parecer por su valía y no por los servicios prestados y el networking (contactos) que puede manejar. Boyer en su día, Rato en el suyo, y muchos otros casos existen de trasvase de la política a la empresa. Tantas son las sospechas sobre el agradecimiento de estómagos y la rentabilización de agendas y contactos como las defensas a ultranza de que este tipo de baile política-empresa no es nada malo, y que “en Estados Unidos es de lo más normal”. Pensemos cada uno lo que queramos. Pero, con intersecciones en este mundo, hay cosas que tienen menos justifiación, como las pensiones vitalicias y prebendas de ministros y diputados cuando dejan de serlo. Que un ex-diputado andaluz de a pie -que no tiene incompatibilidades, ni nadie que lo quiera en muchos casos- gane por su cara bonita un salario de alrededor de 5000 euros al mes es inexplicable. A por el colchón o la red tras la poltrona, en un país de salarios precarios y negros nubarrones acercándose. Realmente, el ejemplo es desmoralizante para los que pelean por llegar a fin de mes, si no directamente un acicate para trincar todo lo que se pueda una vez que se pueda.
Policías corruptos que uno creía de otros mundos, jaurías humanas agrediendo a bomberos mientras la guardia civil hace el tancredo a dos metros, ceros a la izquierda políticos pensionados, pesos pesados de la política que deciden hacer dinero con la información y contactos atesorados en su función pública como cargo electo… ¿Quién puede censurar que cualquiera transgreda la… ¿ética? ¿Ley…? y haga de su capa un sayo con las cuentas de la comunidad de vecinos, con la herencia común o robando el albornoz del hotel o el perfume en El Corte Inglés? Realmente, tonto el último, y golfo el primero. Mario Conde, a la calle, ya.



19 de mayo de 2008 a las 1:50 pm | Enlace permanente
Ni un sólo comentario hay en esta entrada cuando escribo la mía. Nos hemos acostumbrado al golferío dela élite política de espaldas al empobrecido y temeroso ciudadano.
19 de mayo de 2008 a las 4:34 pm | Enlace permanente
Es que está bien clarita la cosa. Muy interesante sobre este asunto el suplemento económico salmón de El Mundo el domingo pasado. Políticos blindados, lo consuetudinario -el mangoneo habitual- no convierte en ético lo que no es aceptable.