Cochura cívica y vandalismo urbano
Idealmente, un ayuntamiento de una ciudad donde no se valora lo colectivo -salvo para alardear- y no se cuida la casa común debería subvencionar que sus ciudadanos viajaran a sitios más cuidadosos con lo que es de todos y más respetuosos con los otros habitantes de su “biotopo urbano”. Quizá la boina, las orejeras ombligueras, el sombrero de ala ancha o cualquier tocado que nos tape la vista se levantarían un poco y seríamos mejores. Especialmente, este “Imserso Utópico” seria conveniente en ciudadanos de ciudades donde el vandalismo -y el vandalismo de baja intensidad, del tipo estar en la calle bebiendo alcohol duro hasta las tantas y dejarlo todo asqueroso para que entre la Naranja Mecánica de la Recogida de Basura Publica- es una partida desproporcionada en nuestros presupuestos municipales. Una especie de “benchmarking” para que veamos que hay vida mas allá de nuestro terruño, y que hay cosas que aprender. Para vivir mejor.
Sin embargo, darse una vuelta por ahí (Escandinavia o Edimburgo, pero igualmente Vitoria o Gerona) también nos hace constatar que existen bastantes europeos de la champions league de la urbanidad que son capaces de pegarle a su madre -y no digamos a un extranjero más morenito- por tirar un papel al suelo, usar una cabina pública más de cinco minutos o subir la escalera por el lado por el que se supone que hay que bajarla. Cretinos haylos en todos los lados.
Aun así, ver casas sin rejas, bicis sin candados, mobiliario urbano intacto, conversaciones sin gritar y aceras limpias… reconforta. Nosotros hemos crecido demasiado rápido, y nuestra escoliosis puede tener su origen en una cochura cívica por terminar, y en una impunidad de los vándalos habituales: pagan sólo los que no son profesionales y tienen una mala tarde: si se me permite el tufo demagógico, viene a ser esto más o menos como lo que sucede con el IRPF, donde el que seguro que no se libra de pagar lo que debe es el currito por cuenta ajena.
Educación por la Ciudadanía, de acuerdo, pero un poquito de la antigua Urbanidad y Buenas Maneras no vendría mal. Nos saldría a cuenta en las arcas municipales, donde ya debe de haber una cuenta “Marquesinas de Autobuses Urbanos” y otra “Contenedores Quemados”, con su dígito extra para “Papeleras Quemadas” (por cierto, apunto una tesis, de momento contrastado sólo por puro empirismo: cuanto más responsable es la gente, menos papeleras hay en las calles.)
Creo que la envidia, y por supuesto la mala educación, están detrás de coches rayados porque si y demás terrorismo consuetudinario. Pero prefiero alinearme con Bryan Ferry, y querer cuidar las cosas porque, para cuatro días que vamos a estar aquí, me gusta estar rodeado de belleza, no tanto de la del anterior post de este blog (”Que se arruinen los feos”) como de la belleza con mayúsculas, la que no depende del bótox, la ortodoncia -cosa extraordinaria y necesaria muchas veces, vive Dios- y el gimnasio. No me dirán que no ha quedado bello este final…



14 de Agosto de 2008 a las 11:27 am | Enlace permanente
Buenas me quisiera dirijir hacia ustedes,como tema de discriminacion social hacia los operarios de playas de conil del cuerpo de proteccion civil ya que al mes que estamos es una verguenza que todavia a la fecha que estamos no hemos podido cobrar el mes de julio,asi kieren los ciudadanos que tengamos vijiladas sus playas ,a ver si desde este diario pueden hacerlo publico sin mas un cordial saludo y gracias.
18 de Agosto de 2008 a las 12:56 pm | Enlace permanente
Los costes del vandalismo urbano son una lacra de estos tiempos excesivos. Estoy de acuerdo con que en España todo está permitido y que eso nos cuesta mucho dinero que sería útil para cubrir necesidades públicas ineludibles. Sin embargo, los británicos u holandeses, tan probos urbanitas, son los mejores hooligans. De todas formas, sugiero que se considere responsables subsidiarios a los padres de los menores que van de cafres. Y si los padres no pueden con ellos, que se inscriban en un registro de padres maltratados y renuncien a la patria potestad. Igual cabe decir para los menores que se utilizan por sus padres y hermanos para delinquir, o para los acosadores escolares. Defenderse otorgando todos los derechos y garantías al abusador y mala persona es una postura débil y perdedora.
24 de Agosto de 2008 a las 1:00 pm | Enlace permanente
Tengo mala suerte, el vandalismo me afecta cada vez mas, vivimos quizas en una ciudad de las mas bellas de Europa, con un patrimonio cultural increible, en la que todos los dias algo hace que nuestro sentimiento sevillano merma, me explico, ¿como una persona puede disfrutar rompiendo, parte de la ceramica de La Plaza de España?, degradando con basura un centro historico, yo creo que la solucion desgraciadamente, se tiene que cuantificar en ratios economicos, veamos basura tirada cerca de la Catedral, repercusion en la imagen de Sevilla cara al visitante , mas recogida 2000 euros….., y asi uno por uno los delitos contra la ciudad, un atunido montado en una moto con escape libre molestando el descanso de los ciudadanos 5000 euros, pero pagando, no tiene ingresos , un mono y a limpiar, que vea lo dificil y costoso de la mision, desgraciadamente, la segunda educacion es mas dificil, pero se puede conseguir, ¿o politicamnente no es rentable?. saludos.