La palabra guerra

Tacho Rufino | 26 de septiembre de 2011 a las 14:28

periodico-y-cafe

Acorazado e inmunizado ante el rayo de las malas noticias que no cesa, esta mañana de domingo me he dispuesto a leer varios periódicos con humilde parafernalia: recién duchado y con un leve dolor de cabeza ganado a pulso el sábado, sin prisas, procedo a la ritual lectura de barra, sentado en un taburete alto, con café por delante. Separo los suplementos, y musito para mí un “ya estamos” al ver en la portada salmón del Negocios una gran bola del mundo disfrazada de bomba con su mecha y todo: “A punto de estallar”, rezan grandes letras blancas sobre la ilustración. Bello plan. Pero quién dijo miedo. En la segunda y tercera página de El País se cita la palabra guerra hasta en tres ocasiones con motivo de la crisis del euro y de la Unión Europea. La primera, en el primer párrafo de la página 2, puesta en boca del ministro de Finanzas de Polonia: “Va a ser muy raro que en los próximos diez años podamos escapar sin una guerra, así que estoy pensando en sacar la green card para mis hijos y emigrar a Estados Unidos”, dice el ministro que le dijo un allegado que trabajó con él en el ministerio. La segunda la pone el redactor en boca de “un diplomático europeo”: “Europa está en peligro. Si no fuera porque existe la Unión Europea quizá habría estallado ya algún conflicto, por ejemplo en Hungría cuando el año pasado concedió la nacionalidad a los más de 2,5 millones de personas de etnia magiar que viven en Rumanía, Eslovaquia, Serbia y Ucrania [lo siguiente es reclamar los territorios en los que viven…]; en Europa, las desgracias siempre empiezan por los Balcanes y Grecia forma parte de ellos”.

”John

Hace unos días escribí aquí un post titulado La caída de estos dioses, y algunos allegados me llamaron la atención por cenizo, pájaro de mal agüero o, como se dice por estas tierras, malage (que, por si usted no lo sabe, es un mal ángel sometido al apócope al que los andaluces somos tan dados). Todo por haber dicho esto: “Resulta tentador -e inquietante- comparar el curso de los acontecimientos previos a la crisis y durante ella con otras crisis económicas. Historiadores tiene la ciencia, pero las recesiones más graves del siglo XX acabaron en guerra. Una década de exuberancia dio paso al auge de los totalitarismos redentores de grandes masas de población desempleada y empobrecida. Clases medias proletarizadas, crecientes brechas de riqueza, trasvase de poder económico de unos países decadentes a otros emergentes… No acabaremos en guerra, pero sí asistiremos al declive de los dioses vigentes. El problema es si, para ello, crearemos otros dioses igual de impetuosos (idea que tomo prestada de Carmen, compañera profesora). Si aprendemos de la Historia, debemos evitar que el paro y la desprotección acaben por llevar al altar de nuevo a los dioses del totalitarismo.”

(Por cierto, buscando este post, me he encontrado con otra entrada de este blog de título casi idéntico, La caída de nuestros dioses, sobre el reciente riesgo de bancarrota en EEUU y sobre cómo el liberalismo financiero exacerbado (e independiente de la economía real) suele resolver con totalitarismo las crisis en las que mete a la gente. No recordaba haber titulado con “caída de dioses” antes, ¿saben ustedes si el DeMemory con que nos machacan desde la radio al alba es muy caro…?)

  • María Argote

    Me parece muy bien que se llame a las cosas por su nombre. De nada sirve ponerse una venda en los ojos. Las cosas que hanpasadoen los últimos meses y años eran inconcebibles hace cinco años, y han pasado…

  • rosa

    Sois ya unos cuantos los agoreros (Albiac también habla de situación prebélica: http://www.abc.es/20110302/opinion-colaboraciones/abcp-visperas-20110302.html) Uno os lee y siente muchísima inquietud, aun dándoos la razón e incluso estando agradecida por transmitir vuestra visión de futuro, ahora bien, dicho por un ministro la cosa ya acojona una barbaridad (muy gracioso, por cierto, este señor con su comentario de largarse a EE.UU)
    Esto tiene que evitarse, no puedo imaginar una guerra en Europa, aun con lo grande que es ya, tampoco quiero imaginarla en el norte de África, no quiero imaginarla y espero que ningún político de ningún país hable como lo ha hecho este ministro polaco, ni de coña.
    (Qué pena me dan los griegos, ahora más que nunca)

  • Habitacion juvenil barata

    Todo por haber dicho esto: “Resulta tentador -e inquietante- comparar el curso de los acontecimientos previos a la crisis y durante ella con otras crisis económicas. Historiadores tiene la ciencia, pero las recesiones más graves del siglo XX acabaron en guerra. Una década de exuberancia dio paso al auge de los totalitarismos redentores de grandes masas de población desempleada y empobrecida. Clases medias proletarizadas, crecientes brechas de riqueza, trasvase de poder económico de unos países decadentes a otros emergentes… No acabaremos en guerra, pero sí asistiremos al declive de los dioses vigentes. “