Unos bancos ya de ayer

Tacho Rufino | 12 de mayo de 2012 a las 20:28

UNA biblia económica moderna diría: “En el principio fue la banca, y en el principio del final, también va a ser la banca”. Del final de una crisis demasiado larga, a la vuelta de cuya última curva –probablemente ésta, la de la reinvención del sistema financiero– veremos si nuestro destino es la depresión crónica o la lenta recuperación. No sólo la banca, pero sí la banca, está en el origen del desastre. Los tipos de interés casi gratuitos y hasta negativos en términos reales dieron paso a una expansión del crédito, del doméstico y del que nos daban fuera para ser prestado dentro. Una expansión inaudita y a la postre fatal: si no ganamos con el precio (el interés), ganaremos con la cantidad (con la concesión de créditos a mansalva), y mientras vamos cumpliendo los planes de negocio de la sucursal. España ha sido el arquetipo de este tipo crecimiento -más bien patológico gigantismo- inflado con el crédito, y de la vinculación de éste a la creencia popular Made in Spain de que el ladrilllo es una buena inversión sin excepción. Boom. Catacrac. De repente, buena parte de los créditos concedidos, sobre todo hipotecarios, se convirtieron el tumores patrimoniales, y la cifra de los activos de los bancos, en entelequias. El resto, ya lo saben. Como hemos dicho aquí en otras ocasiones, la crisis se llama paro, y sus círculos viciosos: consumo, inversión y recaudación fiscal menguantes, más dudosa sostenibilidad de las cuentas públicas. En el camino entre el principio y el final del túnel, nuestras carteras han volado. España ha sido asediada por los inversores empanicados, y por la Unión Europea también, ya más por lo fino, como disimulando. A España no la conoce ni su madre. Y a la vuelta de dos días, a sus bancos, tampoco. Resulta irónico que un liberal de pura cepa como De Guindos vaya a obrar –tras negarlo, como viene siendo costumbre– el apuntalamiento de una banca contaminada y de excesivo tamaño para el nivel de actividad económica, y a convertir el sector en un oligopolio con participación pública. El liberalismo financiero, es lo que tiene: dos caras. Déjame libre como el viento, pero sálvame cuando el viento me arrastre, porque me llevo por delante a todo lo que se menea: accionistas, depositantes, prestamistas, incluido el Estado. Roubini, el gran agorero, dijo el miércoles que el verdadero rescate de España vendrá con la reestructuración bancaria. El jueves, el Gobierno encasqueta de facto la nacionalización de Bankia al resto de bancos, al exigirles decenas de miles de millones extra en forma de provisiones y aportaciones al Fondo de Garantía de Depósitos, lo cual puede dar al traste con los resultados de muchas entidades. Toma reforma. Aquí, en Andalucía, las cajas están dispersas o asumidas por bancos, como Banca Cívica, que ha sido integrada por Caixabank en su seno, una buena noticia siempre que el comprador valore la gran capacidad instalada y la vinculación de la entidad originaria a la región y a su obra social. El proyecto de banco andaluz formado por excajas fusionadas forma parte del bolerístico “lo que pudo haber sido y no fue”. No lo fue, sobre todo, por terquedades presidenciales y por numantinas defensas del cargo vitalicio e hiperremunerado, bordeando la propia Ley de Cajas al renovar el cargo más allá del máximo establecido con una oportuna fusioncilla, por no hablar de la crucifixión a los curas cordobeses en la mesa de negociación. Hitos históricos sin remedio.

Acabemos esta pieza con dos ironías que uno encuentra en la red tras la nacionalización de Bankia. Una: “Bankia, ¿por qué pides sólo 10.000 millones? Pide 14.000 y ya lo amueblas”. La otra, de un empresario que se dedica a arrastrarse por las sucursales para salvar varias decenas de puestos de trabajo: “Me imagino que a los consejeros y a la totalidad de directivos de Bankia, y de quien venga detrás, les pedirán avales personales y que pongan todo su patrimonio como garantía para obtener los préstamos que está previsto concedérseles, ¿no?”. No son préstamos, ok, sino préstamos –que no se cobrarán ya– convertidos en acciones, pero viene a ser igual.

  • Jose

    Tacho, que pena que nadie te eche cuenta. Así estamos la mayoría de las PYMES de este puñetero país.

  • Tacho Rufino

    Jose, mi madre me escucha. Algo es algo.

  • mujer calva

    Yo también te escucho

  • Yonatan

    Yo tambien te escucho Tacho, aunque todo lo que pasa en este pais me quite las ganas de seguir luchando, así que sigue tu por lo menos.

  • Tacho Rufino

    Gracias a Yonatan, Mujer Calva y Jose por escucharme. Sólo deciros que el contador arroja unas 30.000 entradas en lo que va de 2012. 30.000 madres… No estoy solo, ¡ni vosotros tampoco!


Comentar


Nombre (Obligatorio)

Correo electrónico (Obligatorio)

Página web (Opcional)

Notificarme los nuevos comentarios por correo electrónico. Tambien puedes suscribirte sin comentar.

El autor, en este espacio, se limita a recoger la opinión y contenidos de los lectores, por lo que no se hace responsable de los mismos. Si encuentra algún texto ofensivo, erróneo o alguna opinión que no sea respetuosa, le rogamos que nos lo haga saber