De cajón: mayor deuda por el crédito, mayor gasto por los intereses

Tacho Rufino | 12 de junio de 2012 a las 12:59

Me pregunta Mercedes durante el desayuno en el bar habitual: “Perdona por asaltarte así, a estas horas, mientras estás en tu ritual de periódicos, pero ¿qué puñetas pasa con nuestros bancos?”. Yo, como buen profe, me digo subconscientemente, o sea, sin decírmelo pero sintiéndolo: “He aquí una presa; voy a disertar brevemente”. Le vengo a decir estas cosas, de forma más resumida que como las transcribo:

Los bancos tienen unos pasivos, o sea, unas deudas, que sólo bajan si las van devolviendo, como buenas deudas, para lo cual hace falta liquidez, dinerito. Aparte de eso, a las deudas que uno tiene no las rebaja ni Perry (como dicen los jóvenes, quién sabe por qué), salvo que uno se vaya a suspensión de pagos –disculpen el clasicismo terminológico—y demuestre que tiene que pagar menos de lo que debe, y que eso es lo que hay. Sin embargo, los activos, las cosas que tiene a su favor el banco –por ejemplo, créditos hipotecarios con usted, que con eso se hizo propietario inmobiliario— cada vez valen menos, porque cada día hay más personas que o no pagan sus cuotas, o las demoran cuanto pueden, sea porque se han quedado sin empleo, sea porque ven cómo su deuda hipotecaria es mayor que lo que le darían por la casa si quisieran –y pudieran—venderla. Ese desfase entre el pasivo terco y el activo menguante provoca una agujero patrimonial, es decir, un aviso de ruina. Si el banco se arruina, otros bancos se contagian, y además hay que proteger a los depositantes para no generar el pánico y el vaciamiento de capitales del país, y porque además está legalmente establecido así. Y el Estado no tiene para cubrir los desfases de los bancos –al menos, tan enormes desfases–, ni hay inversores que quieran comprarlos (nos referimos a los bancos –sobre todo, excajas—que están en práctica quiebra, no a los buenos bancos españoles). ¿Qué hacer? Pues recurrir a Europa, que tiene fondos destinados a tales cosas. Eso sí, el dinero se lo dan los Estados miembros de la UE al FROB (que es Estado español, se llame FROB o se llame Anselmo), y éste lo va dedicando a tapar agujeros patrimoniales bancarios, o sea, a preparar a los bancos malos para la liquidación y, a lo mejor, su venta. Después, el estatal FROB intentará cobrarse lo que ha puesto para devolvérselo a Europa. Ahí está la clave. ¿Se devolverá algo de esta forma…, o será una fenomenal deuda del Estado, pagadera a 15 años con un interés interesante?

El préstamo que ha recibido España –¿un rescate sólo bancario? ¿Un rescate de nuestro país? ¿Las dos cosas en una?—es una deuda del país como una casa, y quien diga lo contrario tiene una intencionalidad balsámica. Los intereses de ese préstamo, por su parte, son sin duda gastos computables como mayor déficit estatal que el presupuestado, o sea, obligará a recortar gastos públicos al menos en la misma cantidad que se pague por dichos intereses. Cabe precisar que lo que se concede a España es más bien una póliza de crédito de hasta 100.000 millones, es decir, España adquiere deuda y pagará intereses en función de lo que vaya disponiendo, no más, no por los cien mil salvo que lo consuma todo, que es muy posible.

Otra cosa, Mercedes (que ya me mira como dicendo: “¿Lexatín tienes, o paracetamol por lo menos?”). Los mercados (simbolizados por el índice de la Bolsa y por la prima de riesgo), que después del embarque siguen pasando de España, desprecian nuestros bonos del Tesoro, y por eso la prima de riesgo está más fuerte que Nadal en tierra batida. ¿Cómo va a ser de otra forma, si un país con poco futuro se acaba de endeudar hasta las cejas en una inversión para apuntalar una ruina, y además el prestamista es una jaula de grillos con absoluta diversidad de intereses, por no mencionar el generalizado acojone comunitario? Es así. Que la vayan dando a la prima de riesgo, dicen algunos, por lo menos hasta la próxima emisión de deuda pública.

O sea: la situación es mala, pero nos han desfibrilado por lo menos. Patada a seguir. Una cosita para quienes no paran de hablar de los “señores de negro” que van a venir de la UE a meternos supositorios porque nos han prestado el desfibrilador: ¿Qué harían ustedes, qué hubieran hecho? Yo no veo alternativa. O sea, es una buena-mala noticia: una necesidad imperiosa resuelta, aunque sólo de momento. “No pienses más que no hay”, que decía el gran Silvio.


Comentar


Nombre (Obligatorio)

Correo electrónico (Obligatorio)

Página web (Opcional)

Notificarme los nuevos comentarios por correo electrónico. Tambien puedes suscribirte sin comentar.

El autor, en este espacio, se limita a recoger la opinión y contenidos de los lectores, por lo que no se hace responsable de los mismos. Si encuentra algún texto ofensivo, erróneo o alguna opinión que no sea respetuosa, le rogamos que nos lo haga saber