Tacho Rufino | 18 de junio de 2012 a las 13:20
Nada parece calmar a la bestia, nos decimos algo desesperados. Los mercados, o sea, los inversores, no responden a los sucesivos sacrificios: ni los recortes que se autoinfligen los gobiernos, ni los rescates de los países o de sus bancos enfermos, ni los mejores resultados posibles –para que el actual statu quo perviva– de las elecciones griegas. Y es que no queremos ver que lo que está en juego no es esto ni aquello ni lo otro: es el euro. Y el euro no tiene quien lo defienda. Quienes más pueden defenderlo –Alemania, los alemanes– sólo declaran defenderlo o fingen hacerlo, pero no lo defienden realmente. La guerra del euro es un tópico habitual en estas páginas de bitácora, aunque la idea no es original de un servidor, claro. Los mercados atacan al euro porque el euro es una realidad demasiado compleja y dispar. Y sobre todo porque ven que los propios euristas no se creen la viabilidad de la moneda única comunitaria. Y los hechos, más que las declaraciones, mueven al miedo de los mercados (obviemos por un momento la influencia limitada de los especuladores puros y duros en todo este tempestuoso marco).
Alemania rebosa por las orejas de la liquidez que huye de otros países. Mientras países como España languidecen entre los castigos autoaplicados y los aplicados desde el exterior, Alemania no cesa de mejorar sus indicadores de balanza de pagos, rentabilidad de su deuda o desempleo. Y, como hemos dicho, de atracción buena parte de los dineros asustados que escapan de otros países miembros. Aunque el juego no sea de suma cero, se pude decir que buena parte del daño que sufren y van a sufrir los habitantes de unos es salud extra que goza Alemania. ¿Que nos lo tenemos merecido los derrochadores? Eso es indiscutible en parte y discutible también en parte, pero en cualquier caso es un argumento que a día de hoy suena a dogma cruel, injusto por tanto. Mi paranoia (?) más reciente es que Alemania está llevando al euro a su desaparición de forma calculada y ventajista.
Esto es una guerra. Una lectora me manda una pieza del filósofo germánico de referencia, Hegel. Habla de la guerra como del adviento de los buenos tiempos, la fuerza que traerá la verdadera felicidad y el renacimiento de los valores y bienes perdidos. Dice Hegel: “La guerra es bella, buena, santa y fecunda; crea la moralidad de los pueblos y es indispensable para el mantenimiento de su salud moral. Es en la guerra donde el Estado se acerca más a su ideal porque es entonces cuando la vida y los bienes de los ciudadanos están más estrechamente subordinados a la conservación de la entidad común”. El euro no es una entidad común, diga lo que diga el tratado: es el tumultuoso crisol de demasiadas divergencias. Pero sí es el objetivo del ataque exterior, al que ayuda la rigidez indiferente de quien más puede hacer por aliviar este larguísimo conflicto.
18 de junio de 2012 a las 3:16 pm | Enlace permanente
Excelente pieza. Ya es hora de que dejemos de flagelarnos mientras tragamos por todo aquello que conviene a Alemania. Son los más productivos, dicen, pero eso no da derecho a todo. Cuando dieron más que nadie a los fondos, estaban comprando clientes cautivos, y escalvos de hoy.
18 de junio de 2012 a las 6:45 pm | Enlace permanente
Genial (y el comentario) ¿Y por qué no hay políticos que digan esto a la cara a la Merkel y a los alemanes, y a los epañoles? Tan claro y tan alto. Por qué tenemos que soportar que encima nos humillen, ¿por qué la mayor parte de la población alemana no quiere ver esta realidad? Tengo un amigo que trabaja en Alemania hace 25 años. En su cara le/nos llaman sucios españoles. Mi amigo es tan, o más, productivo que ellos, él no sale a fumar, por ejemplo, como lo hacen allí, porque allí también descansan fumando un ratito, saben (dudo que a estas alturas ocurra esto en España) Sí, Adela, es hora de que dejemos de flagelarnos, y de tener políticos que nos flagelen. Basta.
19 de junio de 2012 a las 6:04 pm | Enlace permanente
Nuestros sucesivos gobiernos mentían y siguen mintiendo en el déficit, despilfarraban y siguen despilfarrando el dinero público, nuestros bancos mentían y siguen mintiendo sobre sus balances ¿de verdad pretendemos que nuestros socios nos ayuden? Cuando dejemos de mentir y de despilfarrar tendremos derecho a “pataleo” y, ¿quién sabe?, quizás nos ayuden.
¿alguno de nosotros prestaría su dinero a su socio juerguista, y mentiroso? Yo no.
19 de junio de 2012 a las 7:19 pm | Enlace permanente
Pues nada Genaro, como sois todos tan mangantes y tan mentirosos os suicidais. Golfos en Alemania hay por un tubo y canallas tambien. O te crees que los espanholes sois unicos y por eso mereceis ser masacrados hasta muerte????????