‘Piteras’ que no paran de sangrar

Tacho Rufino | 5 de febrero de 2013 a las 19:43

(Introito: Una Teoría de la Pitera. En la que puede que sea la web más lenta de todo el universo, la de la Real Academia Española de la Lengua, busco la voz “pitera”. Y no la encuentro, no existe, lo dice la RAE, y eso que la Academia se baja los pantalones últimamente que da gusto. A veces pregunto a los alumnos, cada vez más jóvenes que yo, si saben lo que es una “pitera”. Y nadie, nunca, ha contestado que sí, que una pitera es una raja en la cabeza, una herida por una pedrada o por un cabezazo recibido jugando a la pelota. Ya que mencionamos el fútbol, me siento muy en fuera de juego cuando nadie comparte en su diccionario un vocablo de mi infancia, pitera en este caso. Que sí, que lo de pitera es probablemente un localismo, pero en mi barrio y en mi veraniego pueblo, de niño, todo el mundo sabía qué pasaba cuando alguno gritaba “¡Fulano se ha hecho una pitera, Fulano se ha hecho una pitera!”: Fulano sangraba por debajo del pelo, por la superficie del cráneo. Nunca, que yo recuerde, pasaba nada grave con las piteras, aunque ya puestos a buscar relaciones causa-efecto, alguno de los más lesionados en el cuero cabelludo es hoy un loco más o menos entrañable, lo que viene siendo un majareta (¡por favor! ¿Conocen esta palabra?). En fin, que titulamos a esta entrada Piteras que no paran de sangrar más bien por romanticismo… en realidad, todo el mundo habla de las brechas, sinónimas de las piteras, o sea, de las divergencias económicas, de renta, sociales, políticas: de la polarización odiosa que trae la crisis bajo el brazo.)

Damos por hecho que a los miembros de un país y a sus políticos les parece bueno para el sistema que las diferencias de renta y riqueza entre los habitantes no se amplíen: que el Estado y la propia dinámica económica sean capaces de redistribuir la renta –vía impuestos, básicamente, pero también vía evolución y convergencia de los salarios–, para que la polarización social no genere pobreza extrema, malestar social y, finalmente, inseguridad creciente tanto para los más pobres como para los más ricos, con una creciente disolución y diezmo de la llamada clase media. Si desde los años 90 hasta el último año de la Gran Recesión del que disponemos de datos –2012– algún país ha visto desequilibrarse de una manera dramática la distribución de la renta y el patrimonio, ése es el nuestro, España. Tanto si utilizamos para evaluar la divergencia económica entre habitantes la variable flujo –la renta per cápita– o la variable stock –el patrimonio–, las evolución de las series temporales es sintomática de todo lo que ha pasado y hemos ido sabiendo sobre la crisis con mayor o menor pasmo. Y también de lo que, si no ponemos remedio, vendrá.
Desde finales de la anterior crisis, digamos 1994, hasta finales de 2012, la evolución de la renta per cápita y el patrimonio de los españoles –en euros constantes, o sea deflactados y por tanto comparables entre años– respondería a esta secuencia: país de salarios relativamente bajos crece y crece año tras año, hasta llegar a 2007, en el que el crecimiento de la renta real media de los españoles comienza a desacelerarse… hasta comenzar a caer en 2010. Y hasta hoy. El patrimonio medio de las familias, por su parte, cursa de con los siguientes rasgos: el patrimonio financiero (depósitos, acciones, etc.) de los españoles crece modestamente, pero lo que crece desmesuradamente es otro tipo de patrimonio: el inmobiliario, completamente sobrevalorado como hemos descubierto muy tarde. El valor de las casas, descontada su deuda hipotecaria aneja, cae y cae a plomo desde 2007. Pero estos son valores medios cuya serie refleja la historia económica reciente de un país encantado –¿engañado?– por sus políticos, por sus banqueros… pero también, ay, por la propia credulidad, inconciencia financiera y, quizá, por la codicia de sus habitantes.
La realidad es que las brechas de renta y riqueza en este país no paran de abrirse, según sustentan las estadísticas más fiables, a saber: el tradicional para este análisis ‘coeficiente de Gini’, elaborado anualmente por el INE, y la Encuesta Financiera de las Familia, que elabora el Banco de España. España no sólo tiene un problema de brechas divergentes entre los políticos y los ciudadanos; ni sólo entre los decrecientes impuestos (y beneficios) empresariales y la creciente presión fiscal directa e indirecta de las rentas del trabajo: España tiene un problema de polarización entre los cada vez “más pocos más ricos”, y los cada vez más miembros de una masa que pierden renta (si es que la conservan). Una clase media degrada cuyo patrimonio ladrillero no cesa en su erosión mientras la deuda permanece incólume, y cuyas prestaciones sociales públicas (un salario indirecto) también van tobogán abajo. En resumen, si la desigualdad se amplió un poco durante los años felices (digamos hasta 2007), hay un dato que debe hacernos reflexionar; o algo más serio que reflexionar, como inquietarnos y hasta hacernos temblar: la crisis va golpeando de una forma atroz a las rentas medias-bajas. Que son la mayoría en nuestro país a día de hoy. España era ya muy desigual al ingresar en la Unión Europea. Ahora ocupa un lugar preeminente entre los desiguales comunitarios. Otro dudosísimo honor.

  • Bernardo Rodríguez Alvaredo

    Rufino:actualmente vivo en Alicante aunque soy natural de Zamora y allí la palabra”pitera”es de uso corriente , se le da el significado de agujero, perforacion,raja,etc tanto en una persona como en un objeto.También , en sentido figurado ,se emplea cuando un individuo no rige con normalidad.

    Un cordial saludo , Bernardo Rodríguez Alvaredo

  • Juan Fco. García Hoyos

    Hola, Rufino: En mi pueblo, La Alberca (Salamanca), desde niño siempre se utilizó la palabra “pitera” como herida producida en la cabeza por una pedrada, con un palo, por una caída, por un golpe contra algún obstáculo…, y hoy, soy setentón, se sigue usando.
    Lo siento por los Doctores de la Rae.
    Un afectuoso saludo.

  • rucu

    En mi pueblo se dice, en Jabugo, sierra de Huelva. Todo el mundo sabe lo que es una pitera, niños, jovenes y mayores.
    Pitera se le dice a la brecha que se hacian normalmente los niños cuando recibian una pedrá.

  • Guillermo Mezquita

    Ciertamente en Zamora, la palabra pitera es de uso comun. No está moribunda.
    El ambiente Marino y palmeral de Elche, pueden ser saludables para sanar piteras……..


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