La verdad sobre Bimba Bosé en 10 claves

Tacho Rufino | 31 de enero de 2017 a las 19:50

Este escrito, ya se lo adelanto, no tiene nada que ver con la modelo y cantante recientemente fallecida. Sin embargo, usted ya ha hecho subir mi contador un puntito, y eso hoy priva (y prima) muchísimo. ¿Fácil, verdad? ¿De mal gusto? En estos ‘Tiempos Trump’, el mal gusto da mucho eco y provee ganancias. De hecho este artículo, el de verdad, va sobre el nuevo becerro de oro de la comunicación y el periodismo emergente: el ránking, los artículos más leídos. Haber titulado, por ejemplo, “El rey del ránking” no hubiera estado mal y sería mucho más adecuado, pero no me hubiera dado tantos votos por la cara. De hecho, lo más congruente para seguir la zanahoria del ránking y trepar por la cucaña del voto hubiera sido escribir de la estupenda Bimba, de su androginia, de su talento como cantante, de los insultos por twitter tras su muerte, etc. Con eso y, sobre todo, un poco de Ginfosociacom (Gestión Informática y Social del Contador, cedo el acrónimo al mundo, a ver si cuela la “m” final, que tiene mucha más pegada así que con “n”), lo petas en el ránking. También ayuda el hecho de ser un articulista brillante y consolidado, pero éstos son los menos. Vamos a ello, dejemos a Bimba descansar en paz:

El rey del ránking

La probabilidad de que usted esté leyendo esto en un dispositivo digital es mucho mayor que la de que lo haga en papel, con café casero o de máquina italiana en barra, una vez conquistado “el de la casa”, que ostenta –mire bien– un lamparón en las esquinas de abajo a la derecha, páginas impares; como dice un buen amigo castizo “qué nos gusta un balde”. Está por estudiar cuánto virus se trasmite por esa vía, la tradicional, aunque la metamorfosis vertiginosa del consumo de prensa haga que tal estudio esté ya en fuera de juego. El cambio tecnológico –el de la forma en que hacemos las cosas—no sólo transforma los procesos técnicos, sino también, yendo al caso, a la forma en que uno que escribe públicamente se relaciona con otros que lo leen. Quienes leen cada día necesitan mayor inmediatez y superficialidad. Incluso lectores avezados sufren sudores, dilataciones y cosas por el estilo al pasar de la quinta página de una novela o un ensayo. No digamos ya quien sólo consume información –o sus sucedáneos— a través de múltiples ventanas: a este lector de picoteo 2.0. y digital, con smartphone, en red y todos los avíos del potaje comunicativo contemporáneo, las sinapsis neuronales le han mutado, y lo de la lectura continuada y el conocimiento lineal y profundo lo azoraría e inquietaría hasta el brote histérico, como aquellos niños japoneses que sufrían algo parecido a la epilepsia con los destellos de sus dibujitos.
Muchos periódicos digitalizados, por ejemplo, se han lanzado a las noticias-ránking: los quince alimentos más cancerígenos, las diez playas más recónditas, las catorce mejores técnicas de hacer el amor a solas, diez maneras de ser muy feliz en un segundo matrimonio, los seis trucos de la fabada light. Cápsulas informativas para gente captada para la nueva causa de la red. Los ránkings también llegan a los columnistas, que nos vemos, con más o menos denuedo y técnica, forzados a competir por el ránking. No ya contra el articulista brillante y veterano, sino contra quien trabaja bien la red social y el IP, y a las siete se autotuitea antes incluso de lavarse los dientes: es su propio community manager privado, director ejecutivo de su propia opinión. Hay alternativas para subir el contador: jóvenes informáticos con ADN de hacker y empresas te gestionan a unos tíos en India que entran una y otra vez en el artículo deseado. No es nada caro. Un servidor, en cualquier caso, ya se declara incapaz de competir con el comentarista del corazón de la última página de un semanario, con todo respeto, ni con un tuiteradicto que lo da todo en las redes futboleras. La tecnología cambia el estado del poder; la redacción –el periodismo– pierde peso ante la necesidad de generar ingresos por el aumento de la publicidad, ya en medio digital. La tecnología redistribuye las influencias y redefine los prestigios. Los traslada a un espacio matrix donde moran el big data, el publicitario y el publicista: todo por el contador, aunque sea con truco. La competencia es, siempre hasta cierto punto, buena. Si es sana y bien ponderada, mucho mejor.

  • lebrijano

    Buenos dias: En estas líneas solo reivindicar el periodismo de opinion y economia como el suyo y el de otros colegas de este diario, por encima de rankings, puntuaciones absurdas o artículos enlatados de noticias ranking sin fundamento ninguno. Eso sí, reconocer que lo digital ha abierto fronteras para leer de todo a golpe de dedito sentado en sillón con estufa, y hay que reconocer que es una delicia, aunque haya que entender la aparicion de mil y un mensajes publicitarios para su subsistencia. Tener a golpe de dedo siete periódicos (por ejemplo) no es gratis.


Comentar


Nombre (Obligatorio)

Correo electrónico (Obligatorio)

Página web (Opcional)

El autor, en este espacio, se limita a recoger la opinión y contenidos de los lectores, por lo que no se hace responsable de los mismos. Si encuentra algún texto ofensivo, erróneo o alguna opinión que no sea respetuosa, le rogamos que nos lo haga saber