Sorpresa: ahora los salarios deben subir

Tacho Rufino | 20 de marzo de 2017 a las 16:08

“Diversos sabios internacionales nos prescriben la subida de los salarios, ¿quién puede hacerlo?

“El ciclo, nos dicen, exige ahora lo contrario que hace pocos años”

Los salarios en España son bajos, o deberían ser más altos. Es lo que nos dice nuestro ‘meta Estado’, la Unión Europea. Que suban nuestras retribuciones como asalariados es bueno para el consumo privado. La devaluación del poder adquisitivo del español por cuenta ajena fue necesaria en un momento crítico en el que España parecía abocada a un rescate exterior. Si para el imperativo de mejorar la productividad y la competitividad era urgente devaluarnos hace diez o cinco años, en este momento la urgencia es la contraria: hay que estimular la demanda, llenar más el carrito del híper, comprar más coches, volver a adquirir casas. El asunto es económicamente plausible, aunque para el asalariado de a pie todo este juego ‘macro’ sea desconcertante.

La patronal pide lo contrario: las proverbiales reformas estructurales lo exigen. Lo de las reformas estructurales es algo que también se escapa a la gente de la calle. El asunto lleva una carga ideológica, y muy ‘macro’, ya decimos: ahora hay que bajarlos, o te mueres; ahora debes subirlos, o te mueres. Pero, ¿quién sube o baja los salarios? Son las empresas, y las empresas modulan los emolumentos que pagan a sus empleados en función de los salarios medios del sector y el territorio, y también –o sobre todo—en función de cuánto ganan y pueden pagar para ser rentables. O sea, que puede decir misa en latín el comisario de turno y la directora del FMI que ve el mapa global con unas gafas que ignoran lo que le pasa a las personas. Así es, y así lo aceptamos más o menos de mala gana. Para lo que conviene al más poderoso del juego, jugamos a la oferta y la demanda. No nos engañemos.

¿Aumentar los salarios destruye empleo…o los genera? Alquímica cuestión. Del otro lado, si es el empleador privado el que puede ofertar mayor o menor salario, ¿qué puede hacer el Estado, o sea, el Gobierno, en esta cuestión? Sólo dos cosas, al menos de forma directa: aumentar el salario mínimo interprofesional o aumentar el sueldo de los empleados públicos (lo cual es un asunto desigual por lo desigual nuestro juego de equilibrios autonómico). Lo primero debería ocurrir, porque la menor percepción salarial española no cuadra con nuestra economía, o eso nos dicen de repente desde fuera y es constatable con los datos estadísticos. Lo segundo –subir significativamente la paga a los funcionarios, básicamente—es ahora una entelequia.

El problema es otro, es más nuclear. Los expertos anti-subida alegan oscuros vaticinios si el salario mínimo –la palanca—crece: más economía sumergida, más contratación temporal, mayor paro juvenil (el gran problema de nuestro sistema económico). En la otra visión, que ahora parecen alentar los vates más globales, un salario más digno y con mayores posibilidades de afianzar una seguridad personal o familiar es bueno para la economía. Al lego, y también al analista menos creyente, le faltan certezas, y le sobran urgencias cíclicas. Ganar más en nómina, ¿es sólo bueno para el bolsillo de las familias e individuos, o es necesario para la demanda y la producción? ¿Arruina a las empresas o les da oportunidades que se realimentan en un círculo virtuoso?

Ahora parece que toca que los españolitos ingresen (y gasten, e inviertan) más. Mareas y reflujos. Quien te dijo “alerta, vade retro”, ahora te dice “más madera”. ¿Dan nuestros empleadores para pagar más? ¿Necesita más calor por la vía del consumo esta economía? Ya ven, no hay consenso en la materia.

Mientras dilucidamos estos interrogantes, nuestros jóvenes malviven, fuera o dentro de España. He ahí el problema. Sin empleo juvenil, no hay futuro en esta tierra. Ya se pongan los benditos agregados de PIB como se pongan. O quieran los técnicos prescribirlos, hoy ‘asín’, mañana ‘asao’.


Comentar


Nombre (Obligatorio)

Correo electrónico (Obligatorio)

Página web (Opcional)

El autor, en este espacio, se limita a recoger la opinión y contenidos de los lectores, por lo que no se hace responsable de los mismos. Si encuentra algún texto ofensivo, erróneo o alguna opinión que no sea respetuosa, le rogamos que nos lo haga saber