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DSK y el chauvinismo

Tacho Rufino | 4 de julio de 2011 a las 21:53

Resulta tan admirable como repelente el chauvinismo, el de cualquier parte. Admirable por su consistencia, su constancia en la fe y el orgullo de lo propio. Y repelente por esos mismos motivos y, a partir de ellos, la carencia de criterio que implica la pasión subjetiva –permitan la redundancia– hacia lo que nace del propio terruño (y, por tanto, el rechazo y desprecio por lo que viene de afuera, particularmente del “afuera” más cercano). No es gratuito que Francia sea el país del que proviene el término chauvinismo: muchos franceses hacen gala de él siempre que pueden.

Por algún motivo que no alcanza uno a discernir del todo, entre España y Francia se da una relación extraña, y me explicaré. Los países sometidos por otros –o más pobres y subdesarrollados que sus vecinos– suelen sentir más odio hacia el rico dominador que al contrario. Por su parte, los más poderosos suelen practicar hacia el pariente pobre el ninguneo o el despreocupado desprecio… sin embargo, cuando el poderoso ve –como decía Sting en “Wrapped around your finger” – que “tu esclavo es tu dueño”, aunque sea puntualmente, la soberbia, la ira y algún otro pecado capital emergen con mal disimulada mala baba. Recientemente, hemos tenido ejemplos menores de estos comportamientos nacional-pueriles franceses (nosotros tenemos los nuestros; si lo prefieren, cada uno al estilo de su barriada autonómica): los pitidos a un Nadal que gana por sexta vez el Roland Garros sin hablar ni papa de francés, y también los pitidos hacia el último ganador del tour, el a día de hoy incontestable mejor ciclista mundial, Alberto Contador. Con grandes glorias en el pasado, de tenistas y ciclistas de élite Francia va cortita hasta nueva orden. El caso de Strauss-Kahn es una nueva muestra del prietas las filas galo en defensa de lo propio. Y si el ataque exterior es Made in Usa, la irracionalidad cobra tintes fenomenales.

Según sondeos calentitos, Strauss-Kahn es aclamado por la mitad de Francia para que vuelva a la política nacional: vente a casa, que esos yanquis son unos salvajes que te han detenido sin garantías, ni pruebas ni indicios. Ni los rasguños de la camarera de hotel, ni su declaración inmediata, ni el ADN de don Dominique en la ropa de la africana, ni los pies en polvorosa del exdirector del FMI inmediatamente después del incidente, ni los varios y variopintos antecedentes de DSK en acoso y abuso con mujeres de cualquier edad (con o sin dependencia jerárquica)… nada de esto pareció poner a la mitad de Francia en contra de su compatriota destinado en Washington –la otra mitad que sí cree que es un impresentable, dicho sea de paso–. No me interesan los volátiles detalles procesales, pero he leído que el caso contra DSK tiene visos de desmontarse porque la limpiadora de hotel supuestamente agredida dijo a alguien que “el tío tiene pasta y yo sé lo que me hago”. Sinceramente, yo a la camarera le hubiera recomendado intentar sacar toda la pasta posible por el intento de violación (o violación). ¿Que es posible que se trate de una trama de la desgraciada sin que terciara ningún acercamiento “impropio” por parte de un señor que debe controlar eso y mucho más, los préstamos de rescate del mundo incluidos y hasta los destinos de Francia? Lo dudo. ¿Que fue consentido el magreo, dado el sexy brutal de Strauss-Kahn, como el amor de las velinas por papi Silvio y sus bunga-bunga? Oh, très probable! El caso es que el chauvinismo hace que ahora se lo reclame en loor de multitudes (el 50% del país, como dice la demoscopia instantánea) en su país. Cosas veredes, mon ami

PD: cuando esto se escribe, leo que una periodista francesa denunciará a Strauss-Kahn por un intento de violación en 2003. Y van… ¡Pobre Dominique! ¡Cuánta tía oportunista! Estaría bueno tener de presidentes de nuestros vecinos a Berlusconi y a DSK. Un buen macho de la vara, dominante y territorial, que se lo quiera beneficiar todo con ímpetu e inmediatez: eso es lo que necesita el país, cojones.

Nos conviene mucho Madame Lagarde

Tacho Rufino | 21 de mayo de 2011 a las 12:36

(Esta entrada ha sido publicada hoy en el periódico, y si lector sigue este blog percibirá coincidencias con la anterior entrada sobre DSK)
 

”Foto:

LAS jornadas de reflexión limitan la posibilidad de opinar sobre el jugoso y amargo panorama patrio. Lo cual resta juego, pero tiene sus cosas buenas. Por ejemplo, hoy no se debe castigar a nadie con la enésima reflexión formato “que sí, pero no” acerca de Democracia Real y Spanish Revolution. De paso, tampoco se autocastiga quien debe escribir teniendo que posicionarse sobre este fenómeno tan difícil aún de ponderar: es que uno también anda hecho un mar de dudas. Así que a otra cosa, una cosa del mundo exterior. Por ejemplo, DSK; su auge y estrepitosa caída.

Sostenemos que Dominique Strauss-Kahn es un caso de sublimación freudiana de la pulsión sexual, una pulsión desbordada que se canalizó -eso sí, a duras penas, y no cambien vocales…- hacia una frenética, ambiciosa y triunfante vida política que lo llevó a la antesala del Elíseo, en su caso situada en Washington, sede del Fondo Monetario Internacional. Pero el subconsciente, a nivel individual, es como Dios: no se lo ve ni se lo conoce bien, pero tiene el poder. De vez en cuando asalta los territorios de la racionalidad; somete a la voluntad y el autocontrol. Y en vez de estar embebido en rescates y tensiones de tipos de cambio, se deja un hombre llevar por unos morros y un uniforme de camarera de hotel… a quien fuerza, acostumbrado como está el poderoso financiero a hacer su santa voluntad. De esta forma, arrastra a su futuro político a una marmita repleta de ácido. El silenciamiento y la exageración de la presunción de inocencia -que a tantos en Francia y aquí les ha llenado la boca hasta llegar a cerrarles los ojos- probablemente, hubiera echado paladas de cal viva sobre los hechos si éstos hubieran acaecido no ya en El Cairo, sino en el mismísimo París. Dominique tenía mucho más difícil escapar de rositas en Estados Unidos. Lo sabía, y quiso escapar presa del pánico. Lo trincaron en el avión, y en un par de días ha cambiado su declaración inicial: primero, “pero si yo estaba con mi hija muy lejos de allí”; después, “fue un flechazo de sensualidad incontenible y recíproca; estas cosas nos suelen pasar a mí y a George Clooney”. Parafraseando aquel eslogan primigenio de la Transición: “presunción de inocencia, sí, pero dentro de un orden”. Si se nos permite la transgresión dada la víspera que es hoy, apostillemos diciendo que la teoría conspiranoica de que tras todo esto está Sarkozy de Bruni resulta tan juguetona con la de Rubalcaba de titiritero de la movilización social en curso. Con morboso gancho, pero más que improbable.

Ahora queda esperar a ver quién sucede a DSK. Por una norma no escrita que otorga cargo siempre a un europeo (por cierto, los tres últimos directores europeos del FMI han pegado diversas suertes de espantá, Rato incluido), la muy competente y chic ministra de Economía francesa, Lagarde, tiene muchas papeletas. Perfecta conocedora de cómo está la cosa fiscal y monetariamente en la Unión Europea, Christine puede ser un parapeto y un antídoto para las sucesivas razzias que los agentes más poderosos de los mercados financieros perpetran periódicamente sobre el euro. A nuestra Salgado, o sea, a España, le interesa que su amiga ocupe el cargo, de todas todas. Pero los países emergentes, como buenos emergentes, sacan pecho. Afirman que ellos tienen mayor influencia de facto en la ansiada recuperación global, y que este cargo sería un espaldarazo a tal realidad. Pero el principal contribuyente al fondo es la UE, y esos galones van a ser exhibidos delante de indios, mexicanos, brasileños, sudafricanos o israelíes. Hasta la semana que viene no saldremos de dudas, pero cuando esto se escribe una agencia de noticias da por “entronizada” a Madame Lagarde, si bien el nombramiento tendrá que esperar a la semana próxima. Son buenas noticias, aunque sean paliativas. No da la cosa para más.

DSK, un macho alfa entre rejas

Tacho Rufino | 16 de mayo de 2011 a las 15:00

Dominque Strauss-Kahn es un macho alfa, que probablemente ha canalizado su territorialidad extrema y su afán de poder sobre la gran manada mediante una carrera política de primer orden. Una sublimación freudiana de manual. No sólo es director gerente del Fondo Monetario Internacional –que pasa por ser el cargo más influyente del mundo, después del de presidente de los Estados Unidos–, sino que ya se lo aclamaba como sucesor de Sarkozy. Pero se perdió por la entrepierna, quién sabe si aquejado de la urgencia de quien ve que la vida pasa, y con ella la potencia sexual. Esa edad en la que, definitivamente, los hombres son transparentes para las mujeres más jóvenes, en la que –con permiso de Kiko Veneno– las flores temblorosas ya no quieren dejarse comer. Uno, quizá, puede hacer malabares con el rango y su poder asociado, y llevarse al colmillo algo de vez en cuando por la vía del interés trepa (del acosado indulgente) o del chantaje subliminal (del acosador)… pero la auténtica conquista selvática, la seducción por el físico, desapareció hace tiempo. El fuero interno del simba caduco lo reconoce, en este caso con rabia y frustración. Los atajos habituales –la prostitución, las amantes consabidas, el mismo amor propio– son menos retributivos a nivel endorfínico que la conquista pura, la que se da en el encuentro casual. Y DSK ha forzado como un borracho en celo a la primera víctima propiciatoria, que por lo que se ve no ha sido la única. Está sub-judice (un ‘judice’ que lo puede mandar una decena larga de años a una cárcel donde te dan una camisa vaquera y se hacen muchas pesas), sí, pero el hombre tiene antecedentes. La incontinencia del Gran Hombre. Al macho de la vara le ha llegado el momento de vagar por la sabana en solitario, envejecido, descontado por una manada repleta de jóvenes desmemoriados.