Tacho Rufino | 24 de mayo de 2011 a las 18:50
El cuadro de abajo ha sido elaborado por The Economist (daily chart) a partir de los datos de la OCDE, que ha elaborado a su vez una medición alternativa del producto económico de un territorio, donde manda el PIB desde hace décadas. El denominado Índice para una Vida Mejor (lo bautizamos aquí como IVM: no lo he encontrado en ningún sitio; ni una alternativa, se aceptan contribuciones de gente más avezada en la búsqueda internética) puede ser ponderado por quien lo usa. Para entender el cuadro, hay que tener en cuenta una noción de estadística que intentaré explicar aquí con sencillez, la correlación. Dos variables están directamente correlacionadas cuando varían de la misma manera: una crece, la otra también, como el calor y el sudor. Si medimos dos indicadores de riqueza alternativos en el mismo país, echamos sus valores a pelear estadísiticamente, y nos da –usando técnicas matemáticas clasicas– un índice de correlación alto y directo, podemos suponer que miden la misma cosa o muy parecida. O sea, que según lo de abajo, el nuevo índice más cualitativo y completo de la OCDE viene a medir lo mismo que el soberano PIB. No somos nadie: el índice de la felicidad mide y explica lo mismo que el PIB (en esto también se aceptan correciones de estadísticos, pero que “bajen el balón al césped”). Por eso los puntos se van desplazando en la gráfica hacia arriba y la derecha de forma homogénea: a más de PIB, más de IVM en el mismo país. O sea, dinero y felicidad corren en la misma dirección… aunque, según este humilde mortal, llega un momento en que una nueva cantidad mayor de ganancia no da una mayor felicidad o sensación de ella.
(Debajo del cuadro, el texto que lo acompaña en The Economist)
“Durante más de 70 años, los economistas se han centrado en medir el producto económico. Su forma de medición habitual, el Producto Interior Bruto (PIB), tiene limitaciones, por ejemplo, no considera la depreciación de los recursos naturales y excluye servicios sin contraprestación monetaria como el voluntariado. El 24 de mayo la OCDE lanzó una forma de medida alternativa del bienestar, que incluye 20 indicadores relativos a 11 sectores en sus 34 países miembros, entre ellos la satsifacción vital y la contaminación atmosférica. La OCDE ha confeccionado una herramienta de medición interactiva que permite a sus usuarios cambiar el peso de cada actividad según su propio punto de vista. El cuadro de arriba muestra los resultados de su Índice de una Vida Mejor (al cual, en su versión básica, han aplicado pesos o ponderaciones iguales) frente al PIB per capita a paridad de poder adquisitivo (una versión del PIB que lo ajusta en los distintos países en función del coste de la vida en cada uno de ellos). El dinero puedo que no dé la felicidad… pero sí da una fuerte correlación con este nuevo índice que pretende darle un valor al contento de las personas.”